Cuando Bill Gates te deja con el antifonario al aire
Como somos a veces medio bobos, pero progresando haca el master en estulticia, muchos eclesiásticos, especialmente el sector progre, tienen como fuente de sus sesudas elucubraciones no los documentos de la Iglesia -vade retro-, no los estudios más reputados -seguramente fascistas-, no el sentido tan común de la gente corriente -vivan Rafaelas y Joaquinas-, sino lo que se lleva, se dice, se declara en las más sesgadas tertulias, los partidos solidarios y ejemplares de la ultraizquierda, aunque para ello tengan que apoyarse en las ideas y los abundantísimos millones de los más ricos de este mundo, pensando que de repente se han hecho solidarios y que sus propuestas no son para enriquecerse ellos más.






