11.08.22

Tiempos de sacralidad

La secularización fue mantra de los años setenta y ochenta y lo sigue siendo en mentalidades que no han superado esa época. En esos años pensar en la vida parroquial de los años de la postguerra -apenas veinte años antes- era algo así como poner los pies en el pleistoceno. 

La gran apuesta fue la secularización. Se comenzó por abandonar hábitos y trajes clericales para tratar de ser uno más, sin distintivos ni disfraces se decía, hasta el punto que se consideraba un gran elogio el que se refirieran a uno afirmando que “no parece ni cura". Lo de las monjas es otra cosa. Se nota lo que son. Punto.

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8.08.22

Preparando el próximo curso. Adoración y rosario. Tendrán que ayudarnos...

Vamos a ser claros. Cincuenta años de reunionitis para todo han dado frutos de nada y decepción. Cincuenta años de Jesús te ama y la misa es una fiesta muy alegre, puro  vacío. Cincuenta años de “a ver qué podemos hacer", unas cuantas ocurrencias sin mayor calado. 

Me he cansado. Punto.

Hace años, cuando los listillos querían mofarse del cura de pueblo, lo hacían afirmando que, ante las nuevas realidades patorales, los métodos innovadores y los desafíos del mundo actual, ese cura poco renovado no sabía hacer otra cosa que misa, sermón, rosario y exposición. 

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5.08.22

Hoy va la cosa de animalitos

Antes de nada… ¿no decía que estaba cansado? Sí. Y lo estoy, pero no tanto que no me sea posible escribir de vez en cuando. Mis amigos se alegrarán. A quien le disguste, ajo y agua. 

Acabamos de conocer hace apenas unos días que el consejo de ministros ha aprobado la llamada, creo, ley de bienestar animal, y decidí pasar a Rafaela unos cuantos artículos de prensa sobre el particular. Ella es de pueblo y de siempre ha tenido vacas, algún cerdo, gallinas, perro, gatos… Más sabrá que yo.

Anoche me ha llegado un correo porque dice que prefiere ir escribiendo cosas para que no se le pase nada de lo que piensa. Hoy, tras el correo, he sido yo quien ha marcado su número telefónico.

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1.08.22

27.07.22

Liturgia: cosas que sobran, cosas que faltan

No sé si se han dado cuenta de que en la liturgia con demasiada frecuencia se ponen acentos en lo secundario, incluso en lo expresamente prohibido, mientras que lo esencial pasa desapercibido. Habría que arreglarlo.

Cosas que sobran:

- En términos generales, la originalidad y las ocurrencias. Cuando toque preparar una celebración, no digamos si es funeral o misa de primeras comuniones, huyan de todo aquel que comience diciendo “podíamos hacer", “se me ocurre", “quedaría bien". Intenten neutralizar con agua bendita.

- Sobran la gran mayoría de las moniciones, si no todas. 

- La verborrea del que preside la celebración, especialmente si es “espontánea". Hagan oidos sordos y ofrézcanlo por las misiones. 

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