5.11.22

Es como para cortarse las venas. O dejárselas crecer

Los datos son tercos. Más aún. Tercos y con mala leche, porque por más que uno se empeñe en proclamar a los cuatro vientos que es el número uno, que crea opinión y conoce los entresijos de la Iglesia mejor que nadie, que tiene el apoyo de tutti li mundi y que es el intérprete autorizado de la nueva realidad eclesial, llegan los datos y te sacuden dos leches en el mentón, tres patadas en la espinilla y una coz en la entrepierna. Ya saben ustedes, lectores inteligentes y muy bien informados, de qué estamos hablando. 

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4.11.22

El bochornoso espectáculo de la Macarena

Quema de la Macarena por los republicanosPorque no se puede denominar de otra manera. Fue algo indignante y bochornoso. Los demás adjetivos, ustedes mismos. 

Vergonzoso desde el gobierno de la nación. Me acordaba de una anécdota de los años sesenta. Contaban que llegaron a la madrileña estación de Atocha un torero de postín y su cuadrilla que viajaban a Sevilla. La máquina de vapor echaba humo con abundancia y rugía que daba miedo en demostración de potencia. Un banderillero se acercó a la máquina y le dijo: “esos … los quiero yo en Despeñaperros".

Pues sí, esos … del gobierno los queríamos haber visto todos en vida de Franco. Casi cincuenta años después de su muerte ya no tiene gracia ni mérito. 

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2.11.22

Más simple que el mecanismo de un botijo

Lo de ser cristiano es más simple que el mecanismo de un botijo. Lo que pasa es que de puro simple asusta o de puro simple hay gente a la que le parece que hay que buscar cosas más nuevas, extraordinarias, que sorprendan y llamen la atención. Ganas de hacer el canelo.

El otro día, en Facebook, un buen amigo, me dejó un comentario que me parece digno de traer aquí y de explicar:

Luis Rubio García:
A mí no me van a volver loco. Yo a lo mío. Un día, de los muchos que iba por el Colegio Mendel, mi tío Samuel, agustino él y muy familiar me preguntó: ¿ tú en qué crees ? Y yo le contesté: creo en Dios. La Santisima Trinidad. En Jesús segunda persona y que vino al mundo a salvarnos del pecado. En María. En la Eucaristia, en lo 10 mandamientos y los sacramentos.
¿Y de los obispos, arzobispos, cardenales y el papa ?. Le contesté: no me enseñan nada.
Se calló y al final me dijo: pues sigue así.

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30.10.22

Libertad de expresión, prudencia y comunión eclesial

Hace unos días me hacía eco del silencio impuesto a D. José Luis Aberasturi. Me duele y me preocupa, pero solo hasta cierto punto. Es un sacerdote con años y con la fortaleza de la experiencia y una dilatada vida sacerdotal. Más me duelen los silencios impuestos a otros sacerdotes, en ocasiones muy jóvenes, porque están mucho más indefensos.  Las razones que se esgrimen para los silencios impuestos o recomendados, algo sé, son razones de prudencia y de comunión eclesial.  

Nadie va a estar en contra de tales recomendaciones. La prudencia es virtud reconocida y la comunión eclesial a todos nos preocupa. Dicho esto, tendrán que reconocerme que cuanto más arriba esté uno en el estamento eclesial, más debe cuidar estos dos puntos. Vamos a un ejemplo.

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28.10.22

Yo llevé el palio a Franco

Pues sí. En la foto estoy. Llevando el palio, el segundo por la izquierda. Con gafas y buen pelo. Y no lo cuento ni como mérito ni como demérito. Franco acudía al monasterio del Escorial todos los 28 de febrero al solemnísimo funeral por los reyes de España. Además, cada dos años años, en mayo, al capítulo de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo. El generalísimo tenía el privilegio de entrar bajo palio y alguien tenía que llevarlo. Sin mayor problema. Solíamos ser los más jóvenes y si bien es verdad que pudiera haber alguna reticencia muy llevadera, no recuerdo especial oposición. Se hacía y punto. Era cosa de saber estar.

Murió Franco. El funeral por los reyes de España se celebró aún algunos años en la capilla del palacio real de Madrid y recuerdo la presencia de su majestad el rey Juan Carlos en algún acto en el monasterio del Escorial. Siempre acompañado por la comunidad con la que, recuerdo, comió en alguna ocasión siendo aún príncipe de España. Curiosidades. Pidió que la comida transcurriese como era normal en el monasterio y, en consecuencia, hubo un rato de lectura espiritual al principio, como era costumbre, que le tocó hacer, por cierto, a este servidor de ustedes.

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