Archivos parroquiales
Uno tiene sus manías y aficiones. Una de ellas, lo saben, es la de pasar ratos entre los libros de los archivos parroquiales. Durante años trabajé en el de Miraflores, que se había dado por perdido en la guerra civil y que un servidor encontró íntegro desde el siglo XV en el Archivo Histórico Nacional, con documentos hasta principios del XIX. El resto, hasta hoy mismo, se encuentra custodiado en el despacho parroquial.
He tenido la suerte, posteriormente, de tener a mi disposición el archivo parroquial de Braojos, completo desde el siglo XVI.
En España, el Registro Civil obligatorio para nacimientos, matrimonios y defunciones se implantó con carácter general a partir del 1 de enero de 1871. Eso quiere decir que antes de esa fecha, no tenemos otros registros que los existentes en los archivos parroquiales.
El Concilio de Trento (1545-1563) estableció la obligación de llevar registros parroquiales. En España, estas disposiciones fueron promulgadas en 1564. No obstante, hay parroquias con registros de mayor antigüedad. En Miraflores, por ejemplo, el primer libro de bautismos es de finales del siglo XV. Por tanto, la única forma de conocer familias, personas, construir árboles genealógicos, es acceder a los registros parroquiales.
Pero no son solo libros sacramentales. Junto a ellos, encontramos libros de fábrica -contabilidades en definitiva., libros de memorias -misas o cargas piadosas dejadas en herencia-, libros de cofradías y hermandades…
Ingente el trabajo de tantos sacerdotes que hasta en el último pueblo fueron consignando día a día bautizos, matrimonios, defunciones. No nos hacemos idea de la información que podemos encontrar consignando a veces detalles interesantes de cualquier acontecimiento que permiten conocer mucho menor la vida de tantas parroquias, de tantos pueblos.
Esto es una parte importante que agradecer a la Iglesia española: mantener y cuidar sus archivos, fuente esencial para la historia. Y mi agradecimiento a los sacerdotes que supieron dedicar su tiempo a mantener al día la documentación.
5 comentarios
Resalto dos cosas.
Una. El destrozó que hicieron en la Guerra Civil.
Dos. La gran cantidad de niños que morían en aquella época. Los libros calificaban a cada uno de ellos como «párvulo».
Paz y bien.
En el Archivo Diocesano de Avila, custodian toda la informacion que Don Jorge habla en su articulo. Que gran labor. Como digo a mis nietos, por desgracia su generacion y desde luego las siguientes, seran incapaces de encontrar su arbol genealogico o desde luego sin la riqueza conque ahora se puede hacer.
Permiten ademas, conocer multiples detalles acaecidos en los pueblos, que de otra forma seria imposible.
En definitiva ENHOIRABUENA a nuestra Iglesia por la labor que realizaron y por la que continuan realizando para mantener tanta informacion
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