El mayor fraude teológico de la historia de la Iglesia
Quizá exagere, dirán algunos. O quizá no, depende.
En los últimos cincuenta o sesenta años se ha extendido como una mancha de aceite en toda la Iglesia, especialmente en la europea y la española. Es la teoría según la cual el infierno directamente no existe, o, la más moderada según la cual vamos a reconocer su existencia, para afirmar a continuación que está vacío. Por ahí se empieza, y desde ahí vamos ampliando la reflexión teológica.
El infierno, vacío. El cielo, abarrotado. Hoy, para muchísimos católicos, han desaparecido el juicio y el purgatorio. Están convencidos de que todo el que muere,TODO, ingresa automáticamente en el cielo independientemente de su religión, su vida, que sea benefactor de la humanidad, trapisondista, caradura, violador, narcotraficante, adúltero, comisionista político, experto en practicar abortos o la reencarnación de santa Teresa de Calcuta. Todos al cielo. Porque sí.
Y ahora, saquen sus conclusiones.
¿Hay alguna diferencia entre ser católico, budista, musulmán, judío, agnóstico, animista, ateo? Si todos vamos al cielo, ninguna. Entonces, buena gana de misiones, llamada a la converisón, hacer discípuls de todos los pueblos, bautizar.
¿Y merece la pena rezar por los difuntos? Si ya están en el cielo, claramente no. Por eso verán que se anuncian misas no en sufragio, sino en acción de gracias, homenaje, reconocimiento. Se acabó eso de ofrecer misas y sufragios por los difuntos.
Voy más allá. Si todos vamos al cielo… ¿Para qué necesitamos la Iglesia? ¿Y los sacerdotes? Todo es pérdida de tiempo. Nadie avisa para que se le admnistren los sacramentos a un enfermo grave. Normal. Si al cielo va de todas formas.
¿Y entonces la fe? Pues qué quieren que les diga… Al final todo se reduce a que Jesús era alguien excepcional con unas teorías interesantes y qué bueno es quererse, llevarse bien, ayudarnos y recordar a Cristo con una fiesta del pan y del vino.
Si todos vamos al cielo, todos, todas, todes y tod@s… pues comamos y bebamos. Se acabó la Iglesia.
