Horas de confesionario
Una experiencia nueva, porque en los pequeños pueblos de la Sierra el tiempo era justo y los penitentes más bien escasos. Ahora en Miraflores estamos dos sacerdotes y la asistencia a las misas es mucho más que aceptable. El párroco me ha pedido que los fines de semana celebre las misas de la tarde del sábado y domingo. Perfecto. Las dos misas de la mañana del domingo suele celebrarlas él y un servidor aprovecha para pasar la mañana en el confesionario.
Cosas que uno va constatando:
La primera es que la gente se confiesa, y se confiesa más en la medida que hay facilidades para ello. No me aburro en el confesionario. No faltan penitentes.






