¿Qué puede llevar a un católico a votar al PP en Extremadura?
Empecemos resumiendo la situación. Extremadura está gobernada por el Partido Popular gracias a que Izquierda Unida no quiere que gobierne el PSOE. Situación ciertamente peculiar que seguramente se explica por el hecho de que los de IU extremeños estaban hasta el gorro de los socialistas de su comunidad autónoma y pensaban que convenía que se pasaran unos añitos en la oposición.
El caso es que el presidente José Antonio Monago se lo está poniendo bastante fácil a la izquierda radical de esa región española. Su política en temas que tienen que ver con la moral la podría firmar el mismísimo Pablo Iglesias, de Podemos. Se opone a la reforma de la ley del aborto. Financia un festival homosexual y ahora está negociando con el lobby gay sobre la manera de meter en la escuela los principios que defienden desde dicho lobby. Por si fuera poco, el señor Monago también la tomó contra las cajas de ahorro de la Iglesia.
Visto lo cual, uno se pregunta: ¿qué puede llevar a un católico, en cuanto que católico, a votar al PP de Extremadura? Ya sé que se puede decir lo mismo del PP en otras comunidades autónomas, pero quizás la extremeña sea la más paradigmática. Desde luego la política económica del PP no es esencialmente diferente de la del PSOE -puede que gestionen mejor, pero nada más- y en algunos puntos está incluso más lejos de la doctrina social de la Iglesia.

El Gobierno de España asegura que no se han reducido las ayudas destinadas a la maternidad, sino que éstas han bajado porque hay una menor demanda debido a la caída de los nacimientos en el país. Así empieza la noticia que
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