El burka y los trogloditas
La gente suele pensar que los cavernícolas vamos semidesnudos por ahí, pero no es verdad. Eso son cosas de las pelúquilas de Jólibu, que, para sacar más beneficio de las actrices guapas, prefieren que vayan ligeritas de ropa. Los cavernícolas somos muy decentes y elegantes, con nuestros chalecos de piel de búfalo, nuestros mocasines de ciervo y, por supuesto, nuestro inseparable garrote de encina u roble. Es cierto que, primitivos como semos, aún no hemos descubierto las modas y la necesidad de cambiar el vestuario cada dos por tres, pero algunos de nosotros consideramos ingenuamente ese atraso como una bendición.
Y ya que el arroyo Culebro pasa por la caverna de mi suegra y que estamos hablando de vestuario, voy a dar mi opinión sobre lo que está pasando últimamente en España con el burka o velo integral islámico. En los pueblos de Madrid, a semejanza de otros que ya lo hicieron en Cataluña, empieza a prohibirse el burka en los lugares públicos. Muchos se alegran por ello, pero a mí no me convence nada, la verdad.
