La agenda para el curso 2010-2011
No se crean los lectores que el calor me ha constipado la cabeza, no señores. Como bien saben o irán sabiendo, la alta cúpula de La Caverna tiene una Organización muy asentada y rigurosa -amén de la Teología y la Praxis, que también. Dentro de la Organización, también llamada O.C. (Organización Cavernícola), una de las tradiciones por San Ignacio es tener hecho el “pedido del material”. Ya saben, lapiceros de esos rojo-azules y el látigo (para el editor), muchos paquetes de papel, tóneres, ratones y teclados para el director general y los directores de área, y por supuesto, las actualizaciones del sofguare y reposiciones del jardguare para todos, incluídos corresponsables, coordinadores de zona, secretarias, conserjes y demás personal.

Hace un par de días, el decano de los cavernícolas cumplió 75 inviernos. Es decir, tres cuartos de siglo. Y, cuando uno empieza a contar su edad por siglos, es que ya no es un jovenzuelo. Si me salen las cuentas, eso indica que nació allá por el cretáceo.
Se lo merece. Tras muchas décadas escribiendo libros para intentar convencer a los católicos de que el cuerpo de Cristo crucificado en la cruz fue pasto de los gusanos, de que además Él no hizo milagros y de que la fe adulta consiste en despojar el evangelio de todo aquello que no encaje con la mentalidad del hombre moderno y la Sacrosantísima Madre Ciencia, era de esperar que las meigas y los meigos dieran un homenaje al ateólogo gallego Andrés Torres Queiruga.