InfoCatólica / Sapientia christiana / Archivos para: Octubre 2025

15.10.25

XC. El poder judicial de Cristo

Jesucristo, juez[1]

En el opúsculo Consideraciones sobre el Credo, al ocuparse de su artículo séptimo: «Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos», Santo Tomás inicia así su exposición: «Misión del Rey y del Señor es juzgar. «El rey que está centrado en el trono de Justicia con una mirada suya disipa todo mal» (Pr 20, 8). Puesto que Cristo subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios como Señor de todas las cosas, es evidente que juzgar es misión suya. Por eso ela profesión de fe católica afirmamos que «ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos». No sólo nosotros: «Los mismos Ángeles lo aseguraron: «este Jesús que entre vosotros ha subido el cielo, volverá como la habéis visto marcharse» (Hch 1, 11)»[2].

En la Sagrada Escritura, se afirma muchas veces. En el Evangelio de San Juan se lee: «El Padre no juzga a ninguno; todo el poder de juzgar lo ha dado al Hijo»[3]. En los Hechos de los apóstoles, San Pedro dice a al centurión Cornelio y a otros gentiles: «Jesucristo nos mandó que predicásemos al pueblo y que diésemos testimonio de que Él es quien Dios ha puesto por juez de vivos y de muertos»[4].

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1.10.25

LXXXIX. Superioridad de Cristo sobre ángeles y hombres

Conveniencia de la potestad de Cristo en cuanto hombre[1]

En el artículo tercero de la cuestión de la Suma teológica dedicada a la exaltación de Cristo, Santo Tomás prueba que estar sentado a la derecha de Dios Padre le conviene no sólo en cuanto a Dios, como se ha demostrado en el artículo anterior, sino también en cuanto hombre. Sin embargo, parece que no le conviene en cuanto hombre por tres motivos.

Primero: «Dice San Juan Damasceno: «llamamos diestra del Padre la gloria y el honor de la divinidad»(Fe ortod., l. 4, c. 2). Pero el honor y la gloria de la divinidad no convienen a Cristo en cuanto hombre; luego parece que Cristo, encuanto hombre, no está sentado a la derechadel Padre»[2].

Frente al mismo, reconoce Santo Tomás que: «La humanidad de Cristo,atendidas las condiciones de su naturaleza,no tiene la gloria o el honor de ladivinidad». Cristo es verdaderamente hombre y creado por Dios. Sin embargo, tal gloria o honor «lo posee en razón de lapersona a la que está unida», que es la segunda persona de la Santísima Trinidad.

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