El nacimiento de los Evangelios sinópticos (5)

Comentario de: Jean Carmignac, La naissance des Évangiles synoptiques, François-Xavier de Guibert, Quatrième édition, Paris 2007.

En el Capítulo 5 del libro, titulado “Informaciones antiguas”, Carmignac presenta varios testimonios de los primeros siglos de la era cristiana acerca del origen de los Evangelios sinópticos. En primer lugar considera varios datos aportados por San Pablo en su Segunda Carta a los Corintios. Ya comenté esa parte del Capítulo 5 en mi artículo Tres indicios de la antigüedad del Nuevo Testamento en 2 Corintios:

Enseguida Carmignac presenta y analiza los testimonios de:
• San Papías de Hierápolis (69-150);
• San Ireneo de Lyon (130-202);
• San Panteno de Alejandría (muerto hacia 216);
• San Clemente de Alejandría (150-216);
• Orígenes (185-254);
• Eusebio de Cesarea, obispo (275-339).

A continuación reproduciré esos testimonios:

“Marcos, que fue intérprete de Pedro, escribió con exactitud todo lo que recordaba, pero no en orden, de lo que el Señor dijo e hizo. Porque él no oyó ni siguió personalmente al Señor, sino, como dije, después a Pedro. Éste llevaba a cabo sus enseñanzas de acuerdo con las necesidades, pero no como quien va ordenando las palabras del Señor, más de modo que Marcos no se equivocó en absoluto cuando escribía ciertas cosas como las tenía en su memoria. Porque todo su empeño lo puso en no olvidar nada de lo que escuchó y en no escribir nada falso.” (Papías, Explicación de los Dichos del Señor, citado en: Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica, III, 39, 15; véase: http://escrituras.tripod.com/Textos/HistEcl03.htm#XXXIX)

“Mateo compuso su discurso en hebreo y cada cual lo fue traduciendo como pudo.” (Papías, Explicación de los Dichos del Señor, citado en: Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica, III, 39, 16; véase: http://escrituras.tripod.com/Textos/HistEcl03.htm#XXXIX)

Carmignac presenta otra versión de este segundo texto de Papías: “Mateo reunió pues en lengua hebrea los logia y cada uno los hêrmêneuse como fue capaz.” (p. 62). Luego Carmignac argumenta que la palabra “logia” significa no sólo “dichos del Señor”, sino más ampliamente “cosas dichas por el Señor y cosas dichas sobre el Señor”; es decir que se refiere a “lo que ha sido dicho o hecho por el Señor”. Además argumenta que en este texto el término “hêrmêneuse” significa “tradujo”, no “comentó” (cf. pp. 62-63).

“Mateo, (que predicó) a los Hebreos en su propia lengua, también puso por escrito el Evangelio, cuando Pedro y Pablo evangelizaban y fundaban la Iglesia. Una vez que éstos murieron, Marcos, discípulo e intérprete de Pedro, también nos transmitió por escrito la predicación de Pedro. Igualmente Lucas, seguidor de Pablo, consignó en un libro el Evangelio que éste predicaba.” (San Ireneo de Lyon, Contra los herejes, III, 1, 1; véase:
http://www.multimedios.org/docs/d001092/p000005.htm#4-p0.4.1.1).

Carmignac ofrece una traducción bastante diferente de la primera frase de este texto de Ireneo: “Mateo publicó entre los Hebreos en su propia lengua una escritura del Evangelio” (pp. 63-64).

“Se dice que él (Panteno) fue a la India; también se dice que él encontró que su venida fue anticipada por el Evangelio de Mateo, entre ciertos indígenas del país que conocían a Cristo. Bartolomé, uno de los apóstoles, había predicado a estas personas y les había dejado, en caracteres hebreos, la obra de Mateo, que ellos habían conservado hasta el momento del que estamos hablando” (Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica, V, 10, 3, según la versión de Carmignac, p. 65; véase el mismo texto en inglés en:
http://www.newadvent.org/fathers/250105.htm

Carmignac menciona una supuesta carta de Clemente de Alejandría “recientemente descubierta y que es probablemente auténtica” (p. 65) y que contiene dos breves textos de un supuesto Evangelio secreto de Marcos. Podemos desestimar ese testimonio porque la gran mayoría de los estudiosos piensa que esa carta es una falsificación o bien que el Evangelio secreto de Marcos fue una obra apócrifa compuesta por un grupo gnóstico o esotérico en el siglo II.

“Como yo aprendí en la tradición acerca de los cuatro Evangelios, que son también los únicos incontestados en la Iglesia de Dios que está bajo el cielo, primero fue escrito aquel que es según Mateo, primeramente publicano, luego apóstol de Jesucristo. Él lo editó para los creyentes venidos del judaísmo y lo compuso en lengua hebrea. El segundo (Evangelio) es aquel según Marcos, quien lo hizo como Pedro se lo había indicado… Y el tercero por Lucas, el Evangelio elogiado por Pablo y compuesto para gentiles conversos. El último de todos el de Juan.” (Orígenes, Comentario sobre el Evangelio de Mateo, citado en: Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica, VI, 25, 4-6). Cito los numerales 4-5 según la versión de Carmignac, p. 65; agregué el numeral 6 tomándolo de esta versión en inglés: http://www.newadvent.org/fathers/250106.htm.

“Por su parte, Mateo, que en primer lugar predicó a los hebreos cuando ya estaba por dedicarse también a otros, expuso por escrito su Evangelio en su lengua materna, sustituyendo de este modo por escrito la falta de su presencia en medio de aquellos de los que se alejaba.” (Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica, III, 24, 6; véase:
http://escrituras.tripod.com/Textos/HistEcl03.htm#XXIV).

Carmignac concluye lo siguiente: “Una veintena de otros testimonios patrísticos más tardíos, incluyendo los de San Epifanio y San Jerónimo, quienes conocían el hebreo y el arameo, afirman asimismo que Mateo escribió su Evangelio en hebreo. No podemos en absoluto rechazar una tradición tan antigua (desde los oyentes de los Apóstoles), tan estable (ninguna voz discordante) y tan universal (desde la India hasta la Galia). Los exégetas, demasiado numerosos, lamentablemente, que rehúsan tenerla en cuenta no hacen una obra científica.” (pp. 67-68).

Carmignac añade en nota un dato decisivo: “San Jerónimo precisa incluso, en su De Viris Illustribus, cap. 3 (Migne, vol. XXIII, col. 613), que un ejemplar del Evangelio hebreo de Mateo se encontraba todavía en su tiempo (en 392) en la biblioteca de Cesarea” (p. 67, n. 22).

Daniel Iglesias Grèzes

Nota: Las traducciones de la obra de Carmignac y de otros textos referidos son mías.


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1 comentario

  
Leonardo
Estimado, es importantísima la nota de Carmignac. A mi juicio demuestra que cuando San Jerónimo tradujo los manuscritos y redactó la Vulgata estaba mejor documentado que los que realizaron las traducciones modernas.

Agradezco tu opinión al respecto.

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DIG: Cabe suponer que San Jerónimo vio un ejemplar del Mateo hebreo en la biblioteca de Cesarea y por eso afirma que ese ejemplar existía en su tiempo. En ese punto particular (pero muy importante) sí parece que ha habido un retroceso en la corriente principal de la exégesis moderna.
20/07/13 4:41 PM

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