Filosofía y teología del Mas Allá: Actividad de los difuntos

1. Estado de las almas separadas[1]
Después de ocuparse de los lugares a los que van las almas acto seguido de la muerte, en la siguiente cuestión del Suplemento de la Suma, santo Tomás lo hace del estado en que se encuentran. Lo primero que se advierte es, como dice en la Primera parte de la Suma que: «El alma es más perfecta unida al cuerpo que separada de él, puesto que es esencialmente una parte de la naturaleza humana, y toda parte es más perfecta cuando está en su todo»[2]. El alma separada, por tanto, tendrá un conocimiento más imperfecto.
El alma separada del cuerpo es menos perfecta que cuando estaba con él. Está ahora en un estado incompleto, porque está ordenada a estar unida al cuerpo. Podría afirmarse que incluso es contrario a la naturaleza humana, que requiere el alma y el cuerpo. De ahí que el cuerpo separado del alma se descomponga. El alma, por poseer el ser del hombre, continúa existiendo, pero ya no es un hombre, un individuo de la naturaleza humana, sino la mera alma inmortal del hombre.


En los artículos examinados de la primera cuestión del Tratado de los novísimos, santo Tomás ha probado que después de la muerte hay varios lugares asignados a las almas de los difuntos. En el último, el séptimo, se pregunta si deben distinguirse tantos.
En la cuestión de la Suma teológica sobre la necesidad de los sacramentos, después de dedicar el artículo segundo a mostrar que no eran necesarios en el estado precedente al pecado original, se ocupa en el siguiente a averiguar si lo fueron en el estado posterior al pecado y anterior a la venida de Cristo




