Filosofía y teología del Mas Allá: Racionalidad de la Resurrección

Argumentos teológicos[1]
Examinados los signos precursores del fin del mundo, santo Tomás lo hace con los hechos que sucederán. El primero es la resurrección de los muertos. Se ocupa de ella en las doce cuestiones siguientes. En la primera, la cuestión setenta y cinco, estudia la resurrección en sí misma.
La resurrección de la carne, o del cuerpo, indicada expresamente en la Sagrada Escritura es un dogma de fe, que está contenido en el Símbolo de los Apóstoles: «creo en (…) la resurrección de la carne»[2]. No se puede demostrar racionalmente. Sin embargo, se puede confirmar de modo racional, pues: «aunque esto sea muy cierto por la fe, será, con todo, muy útil demostrar, ya con ejemplos, ya con argumentos, que esto que la fe nos manda creer, no se opone a la naturaleza ni a la capacidad de la razón humana»[3].


La cuestión siguiente del Suplemento de la Suma teológica está dedicada al estudio las señales de tipo físico que precederán al juicio. En los tres artículos en que se divide, se intenta averiguar: «si la venida del Señor a juicio será precedida de algunas señales; si realmente el sol y la luna deberán oscurecerse; si las potestades celestes se conmoverán con la venida del Señor»
En el artículo tercero de esta cuestión dedicada a las oraciones de los santos, se trata el problema de si son siempre escuchadas las oraciones de los difuntos que están en el cielo y que si en todos los casos son eficaces. Podría decirse que no lo son o no siempre e intentar probarlo con varios argumentos.