Filosofía y teología del Mas Allá: La comunión de los santos

Los sufragios[1]
La cuestión siguiente, la setenta y uno del Suplemento de la Suma teológica, está dedicada a los sufragios por los difuntos, la ayuda que se puede dar a los muertos para sufragar o pagar su pena por los pecados.
En el Concilio ecuménico de Lyon, en 1274, al que tenía que asistir santo Tomas, pero que la muerte se lo impidió durante el viaje al mismo, al hablar de la purificación con penas de las almas purgatorio se dijo que: «para alivio de esas penas les aprovechan los sufragios de los fieles vivos»[2].
En el concilio ecuménico de Florencia, en 1439, se definió: «Sí los verdaderos penitentes salieron de este mundo antes de haber satisfecho con frutos dignos de penitencia por lo cometido y omitido, sus almas son purgadas con penas purificatorias después de la muerte y para ser aliviadas de esas penas les aprovechan los sufragios de los fieles vivos»[3].
