Filosofía y teología del Mas Allá: Las indulgencias

Los sufragios de los pecadores[1]
En el artículo siguiente, Santo Tomás trata de la validez de sufragios que hacen los malos. Para determinarla, considera dos aspectos de estos sufragios. Primero: «la obra en cuanto obra, como el sacrificio del altar. Y, pues nuestros sacramentos tienen eficacia por sí mismos independiente de la acción del que obra, cualquiera que sea el que la realiza, en cuanto a esto, aprovechan a los difuntos los sufragios de los pecadores».
Segundo: en cuanto a la obra del que obra. Y entonces hay que distinguir, porque la acción del pecador, haciendo sufragios, puede considerarse de una manera en cuanto que es suya, y de esta suerte, en absoluto puede ser meritoria ni para sí ni para otro».
De otra manera: «en cuanto que es de otro, lo cual puede suceder doblemente: en cuanto que el pecador, al hacer sufragios, representa a toda la iglesia, como el sacerdote que recita en la Iglesia las exequias de los difuntos. Y, pues, él entiende en realizarlas en su nombre o en su lugar, como prueba Dionisio (Jerarquía celeste, c, 13, 4), de aquí que los sufragios de dicho sacerdote, aunque sea pecador, valen para los muertos.





