La reprobación negativa antecedente
Fray Nelson ha publicado un “post”, con ocasión de mi “post” anterior sobre la mala traducción de la Suma Teológica, acerca del tema de la reprobación divina negativa antecedente, que aparece al final de aquella publicación mía.
En esencia, su tesis es que la reprobación negativa antecedente suena, por lo menos, a calvinista, y que en su lugar hay que hablar de “reprobación independiente”, que define así:
“(1) Dios no detesta a ninguna de sus creaturas, mucho menos al hombre creado a su imagen. (2) Dios no está obligado a dar su gracia eficaz a nadie; (3) Si tal gracia no es dada, la condición propia de la naturaleza caída, y sumado a ello, los pecados personales conducen de modo consecuente a la condenación; (4) La donación (o no) de tal gracia es independiente de los actos humanos voluntarios, propios del libre albedrío.”
Su argumento es que el término “antecedente” implica prioridad temporal, y que esa prioridad temporal es incompatible con el libre albedrío de las creaturas racionales.
En el caso de la predestinación, sí acepta el término “antecedente”, porque entiende que la predestinación implica una anterioridad temporal.
Es cierto que cabría preguntarse cómo en este caso, entonces, la anterioridad temporal de la libre elección divina no atenta contra la libertad de las creaturas racionales.
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De hecho, su argumento comienza así: Calvino también enseña una reprobación antecedente, por tanto, la reprobación antecedente es calvinista, hasta que se demuestre lo contrario.
Es claro que eso no concluye. Todo hereje ha dicho muchas verdades, que no se convierten por ello en herejía.
Lógicamente, esto es un silogismo con dos términos medios particulares:
“Calvino enseña la reprobación antecedente. Los tomistas enseñan la reprobación antecedente. Por tanto, los tomistas son calvinistas.”
Non sequitur. El campo de los que enseñan la reprobación antecedente muy bien podría estar dividido en dos partes: los calvinistas y los tomistas.
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Además, el “hasta que se demuestre lo contrario” tiene también sus problemas. En realidad, es Fray Nelson el que tiene que demostrar que la reprobación negativa antecedente de los tomistas es calvinista, sobre todo cuando nunca el Magisterio de la Iglesia ha dicho nada semejante a eso, sino todo lo contrario: ha salido a defender a los tomistas precisamente cuando se los acusaba de un error semejante al de los calvinistas o jansenistas.
Pero esa demostración no aparece en el texto que comentamos.
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En efecto, luego dice que se podría tratar de distinguir entre la reprobación antecedente tomista y el calvinismo diciendo que en este último caso Dios querría directa y “antecedentemente” la condenación eterna de algunos, cosa que no sucede en la tesis tomista.
Pero encuentra que esto no es suficiente. Porque según Calvino, dice él, tampoco Dios quiere directamente la condenación de algunos, sino solamente manifestar su Justicia, igual, según él, que lo que dicen los tomistas.
Bien, pero entonces ¿qué es lo que Dios quiere en la “reprobación negativa independiente” ? Si no es manifestar su Justicia, y no es tampoco querer directamente la condenación de algunos ¿entonces qué es?
De hecho, en su escrito dice que en la reprobación Dios “manifiesta su bondad de un modo diferente a la predestinación, a saber, mostrando su justicia”.
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Luego dice Fray Nelson que otra forma de querer evitar el calvinismo sería decir que eso de “antecedente” no es cronológico, sino lógico.
Contra esto, argumenta que “antecedente”, al hablar de la predestinación, tiene connotación temporal, y que por tanto, es poco congruente usar “antecedente” para hablar de la reprobación, en forma no temporal.
Pero en realidad, la predestinación no es algo temporalmente anterior. “Antes de la creación del mundo” no hace referencia a una anterioridad temporal, porque el tiempo fue creado con el mundo mismo.
La anterioridad de la predestinación es lógica y ontológica, porque el acto de predestinar se identifica realmente con Dios mismo, Causa Primera, y la causa es lógica y ontológicamente anterior al efecto.
Y lo mismo pasa, obviamente, con la reprobación.
Lo de “antecedente” no quiere decir anterioridad temporal, sino anterioridad lógica. En Dios hay una Voluntad antecedente y otra consecuente, según Santo Tomás, pero es claro que no son temporalmente sucesivas.
Y precisamente, desde este punto de vista lógico y ontológico, sólo hay dos posibilidades: A es antecedente respecto de B, o es consecuente respecto de B.
No existe la “simultaneidad lógica”.
Pero la única reprobación consecuente que puede haber en Dios es la que es consecuente a la previsión divina de la culpa de la creatura racional y depende por tanto de esa previsión. Por tanto, la reprobación que es independiente de esa previsión divina de las culpas es necesariamente antecedente.
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Pero se argumenta que todo antecedente es causa, y que entonces, por la reprobación antecedente Dios sería causa de la condenación de las personas antes de prever sus culpas.
Ahora bien, si “antecedente” quiere decir aquí lo que entendemos los tomistas, es decir, “lógicamente anterior”, no todo lo que es lógicamente anterior es causa.
La condición, por ejemplo, es lógicamente anterior, y no tiene porqué ser una causa.
Suponiendo que es necesario, y por tanto, lógicamente anterior, que la puerta no esté trancada para que puedan entrar los ladrones, eso no quiere decir que sea causa de que hayan entrado.
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Argumenta que lo “antecedente” de la reprobación negativa, al implicar anterioridad temporal, quitaría a las creaturas racionales toda posibilidad real de salvación.
Aquí se mezclan varias cosas, pero para simplificar, quitemos eso de la anterioridad temporal, que ya vimos que no viene al caso, y supongamos que el argumento vale también para la anterioridad solamente lógica.
Pero entonces ¿qué pasa con la “reprobación independiente”? ¿No es ella también lógicamente anterior a la previsión divina de las culpas, y también, lógicamente anterior a la misma creación del mundo y a toda su historia? ¿Y no quita ella también, entonces, a las creaturas racionales toda posibilidad real de salvación?
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Y es que aquí, cuando llegamos al tema de lo que las creaturas racionales pueden hacer o no pueden hacer, no es posible prescindir de la distinción entre sentido compuesto y sentido dividido, necesidad condicional y necesidad absoluta, necesidad de la consecuencia y necesidad del consecuente.
Es verdadera, dice Santo Tomás, la proposición que dice que si Dios quiere, con voluntad consecuente, que la creatura haga algo, la creatura hace ese algo (sentido compuesto), pero no es por ello verdadera la proposición que dice que la creatura hace necesariamente eso que hace (sentido dividido).
Del mismo modo, podemos decir que es verdadera la proposición que dice que si Dios reprueba antecedentemente a alguien, esa persona se condena, pero no es verdadera la proposición que dice que esa persona se condena necesariamente.
El argumento radical que encuentra Lutero en “De servo arbitrio” para negar el libre albedrío de las creaturas racionales es rechazar esa distinción tomista entre sentido compuesto y sentido dividido.
¿Y cuál es la alternativa? Dado que no existe la “simultaneidad lógica”, habría que concluir entonces que la única reprobación que hay es consecuente a la previsión divina de las culpas.
Eso lo dicen los molinistas y otros, que por lo general no aceptan tampoco que la predestinación a la gloria sea “ante praevisa merita“. Los congruistas, que yo sepa, son los ùnicos que afirman la predestinaciòn “ante praevisa merita” y la reprobación sólo “post praevisa demerita“.
Pero eso mismo los llevaría, claro está, a negar la “reprobación independiente“.
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Pero se objeta que en esa hipótesis de reprobación antecedente las creaturas racionales réprobas habrían sido creadas para condenarse.
Pero como vimos, la misma objeción se puede hacer a la “reprobación independiente”. Y no es así. Dios no puede querer la condenación de nadie antes de prever sus culpas, pero sí puede querer no elegir a algunos para la Vida eterna dada la absoluta gratuidad de la ordenación al fin sobrenatural y de la gracia que a él conduce.
Pero se dirá: “Eso lo quiere, según los tomistas, en orden a manifestar su justicia, lo cual no puede ser sino mediante la condenación eterna de los réprobos”.
Con esto se quiere implicar que entonces Dios quiere antecedentemente la condenación de algunos, en orden a manifestar su Justicia.
Pero no se sigue de lo anterior. Lo que Dios quiere antecedentemente, en orden a manifestar su Justicia, no es la condenación de algunos, sino permitir esa condenación (es decir, propiamente hablando, la impenitencia final), que tendrá lugar por mal uso de la libertad creada.
Permitir algo no es quererlo, ni querer permitirlo es querer que ocurra. Y esa condenación eterna se permite al no elegir a la persona para la Vida Eterna y consiguientemente, no darle las gracias eficaces con las cuales infaliblemente se salvaría.
Es claro que Dios no está obligado a dar ninguna de las dos cosas que niega en ese caso.
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En buena lógica entonces, y mirando a la cosa, al menos, entiendo que Fray Nelson acepta lo que los tomistas llaman “reprobación negativa antecedente”, lo cual lo coloca, sin duda, en muy buena compañía.
27 comentarios
Eso lo dicen los molinistas y otros, que por lo general no aceptan tampoco que la predestinación a la gloria sea “ante praevisa merita“. Los congruistas, que yo sepa, son los ùnicos que afirman la predestinaciòn “ante praevisa merita” y la reprobación sólo “post praevisa demerita“."
Néstor, te agradeceré si me permites nombrar explícitamente entre los "otros" del segundo párrafo a quienes sostenemos la tesis de William Most de que tanto la predestinación a la gloria como la reprobación son "post praevisa DEmerita".
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En el tema de la predestinación, el punto clave es si es "ante previsa merita", o sea, independiente de los méritos de las creaturas, o no.
En el sentido en que siempre se ha discutido este tema, "predestinación post praevisa demerita" no tiene sentido, porque quiere decir que Dios predestina a los que prevé bajo la impenitencia final, que eso es parte de los "demerita" en este tema. Como su nombre lo indica, la impenitencia final es final. Mientras no se llega la impenitencia final, se está en carrera.
Saludos cordiales.
1) ¿Cómo es que X está incluido en la voluntad salvífica universal de Dios?
2) ¿Cómo se puede decir que Dios ama a X, si le niega de antemano, sin que esa negativa esté condicionada por ninguna culpa personal de X, toda posibilidad de alcanzar su fin último, el único que podría hacerlo feliz?
3) ¿Qué bien hace Dios a X mediante ese decreto divino antecedente o independiente?
4) Si Dios soltara de su mano a X sin que (al menos todavía) haya mediado ninguna falta de X, ¿cómo sería El mejor que nosotros cuando nos negamos a perdonar a quien nos traicionó antes? ¿Y cómo Dios podría exigirnos un nivel de amor o de perdón más exigente que el que Él mismo manifestaría?
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Lo que pasa es que no se puede considerar el asunto desde un solo ángulo y sin tener en cuenta todos los datos del problema, ni tampoco cuáles pueden ser entonces las alternativas.
Es claro que estos santos varones no llegaron a las conclusiones que llegaron por alguna especie de maldad mal reprimida, sino en el esfuerzo de compaginar todos los datos de la Revelación.
Se ve que el problema es real, si tantos eximios teólogos estuvieron felices de darle una solución tan fuerte como ésta.
Acusar a su postura sin tener en cuenta toda esa problemática no aborda realmente el tema.
En especial es importante lo de las alternativas, porque no sólo todas tienen gravísimos defectos, sino que muchas comparten algunos de los rasgos que por lo general son criticados solamente en el tomismo.
Decir "en el fondo es lo mismo" es renunciar de entrada a toda explicación, porque en general las explicaciones en filosofía y teología consisten en distinciones.
Igualmente, caricaturizar la tesis de la reprobación antecedente no ayuda ni a comprenderla ni a refutarla.
En cuanto a las preguntas:
1) X está incluido en la Voluntad divina antecedente, por la cual Dios quiere que todos los hombres se salven.
2) Eso no quiere decir que Dios no ame a X, sino que no lo ama tanto como ama a los que sí elige para la Vida Eterna. Cualquiera de nosotros puede afirmar "Existo, luego soy amado", y en efecto, la sola creación es un acto de amor, porque amar es querer el bien del otro, y el ser es bueno.
3) Mediante ese decreto Dios no hace bien alguno a X, el bien se lo hizo al crearlo y darle los otros dones que le dio. Y es que tampoco está obligado Dios a hacerle a X un bien que sobrepasa toda exigencia natural, porque es sobrenatural y por tanto, gratuito.
4) Dios sería mejor que nosotros porque, a diferencia de nosotros respecto de ciertas personas y de ciertos bienes, él no está obligado a hacer siempre el bien, y todo bien, a toda creatura. En realidad, tampoco nosotros somos responsables de nada de aquello a lo que no estamos obligados, por ejemplo, de los males que ocurrieron antes de nuestro nacimiento.
Pero repito, este tema, para discutirlo bien, hay que discutirlo teniendo presentes los datos del problema y las alternativas al tomismo.
Algunos de esos datos: 1) Dios es Omnipotente 2) Dios quiere que todos se salven 3) Algunos se condenan 4) El mismo comienzo de la salvación de la creatura racional necesita de la gracia divina. 5) El ser humano tiene libertad de elección, también después del pecado original. 6) Dios, además de Omnipotente, es Omnisciente e Inmutable. 7) La gracia, como su nombre lo indica, no puede ser exigida, radicalmente al menos, como un derecho por parte de la creatura (digo "radicalmente al menos", porque una gracia puede hacernos merecer otra gracia).
Saludos cordiales.
Eso de la "reductio ad Calvinum" era ya un viejo ataque molinista al tomismo... Cf. www.academia.edu/125024867/Les_thomistes_sont_ils_calvinistes_La_reductio_ad_Calvinum_dans_les_d%C3%A9bats_catholiques_sur_la_gr%C3%A2ce
En cuanto a la reprobación y consecuente condenación, tampoco hace al caso, si se considera la cuestión en sí misma, si la humanidad se encuentra o no con el pecado original.
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En efecto, gracias y saludos cordiales.
"Sic igitur consideremus totum genus humanum, sicut totam rerum universitatem. Voluit igitur Deus in hominibus, quantum ad aliquos, quos praedestinat, suam repraesentare bonitatem per modum misericordiae, parcendo; et quantum ad aliquos, quos reprobat, per modum iustitiae, puniendo. Et haec est ratio quare Deus quosdam eligit, et quosdam reprobat" (I, q. 23, a. 5, ad 3).
¿Habría que entender entonces que allí se refiere santo Tomás a la reprobación positiva consecuente?
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Sí, o bien que reúne complexivamente ambas, la negativa antecedente y la positiva consecuente.
Saludos cordiales.
Mejor: "de-merita".
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Corregido, gracias.
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Sí, por lo que he visto, según los tomistas son dos sentidos distintos de "justicia": uno es no dar lo que no se está obligado a dar, el otro es castigar el pecado.
Saludos cordiales.
Está muy bien respetar a tantos eximios teólogos, pero mucho más aún tenemos que respetar a la Divina Revelación, y la opinión de esos teólogos es inconciliable con aspectos fundamentales de esa Revelación.
?Un defensor del sistema tomista de la gracia puede decir sinceramente que Dios se portó con X como un Padre bueno, haciendo con X lo que ningún padre haría con su hijo, vale decir abandonarlo a la perdición sin que mediara culpa alguna de este?
Seguramente la imagen desagradable de Dios que surge de todas las doctrinas que sostienen algún tipo de reprobación antecedente o independiente son responsables en no escasa medida del crecimiento del ateísmo en los últimos siglos.
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"Antecedente" y "consecuente" son términos relativos, como "derecha" e "izquierda". Se puede estar a la derecha de una cosa y a la izquierda de otra al mismo tiempo sin problemas.
La Voluntad divina salvífica universal es antecedente respecto de la determinación divina de mostrar en unos su Misericordia y en otros su Justicia, por tanto, efectivamente, puede estar incluida en ella X, porque sólo en forma consecuente a esa determinación divina de mostrar en unos la Misericordia y en otros la Justica, X es reprobado negativamente, o sea, no elegido para la Vida Eterna, pero en forma antecedente respecto de la previsión divina de las culpas, consecuentemente a la cual X es reprobado positivamente, es decir, condenado al Infierno eterno.
Para más claridad, el orden lógico es éste:
1) Voluntad salvífica universal (aquí está X)
2) Libre determinación divina de mostrar en unos la Misericordia y en otros la Justicia.
3) Elección de algunos y reprobación negativa (no elección) de otros.
4) Permisión de las culpas y la impenitencia final de los réprobos y consiguiente previsión divina de las mismas.
5) Reprobación positiva, o sea, condenación eterna.
1) es antecedente respecto de todo lo que viene después; 3) es antecedente respecto de 4); y 5) es consecuente respecto de 4).
No se ha podido probar hasta ahora que la reprobación negativa antecedente sea incompatible con la Revelación.
El Padre divino no tiene deberes respecto de sus hijos, porque es Dios, como el padre humano sí los tiene, y los tiene porque es creatura del Padre divino. El padre humano no determina nunca no dar la gracia sobrenatural a su hijos, porque no puede simplemente hacerlo. No está nunca, por tanto, en la situación de dar o no dar algo que el eventual destinatario del don no puede exigirle bajo ningún título.
La base de la teología es la analogía: nada se dice de Dios exactamente en el mismo sentido en que se dice de las creaturas.
¿Se puede decir que las palabras de Nuestro Señor sobre comer su Cuerpo y beber su Sangre fueron responsables del apartamiento de muchos en Cafarnaúm? No, porque el Señor no estaba obligado a mantenerlos con Él a todo precio.
Todo depende, entonces, de si la reprobación negativa antecedente es verdadera o no, y de nada más.
Saludos cordiales.
Dicho de otro modo, Dios no necesitaba crearnos de modo tal que experimentemos una sed que solo El puede colmar. Pero una vez que él nos ha hecho así, con esa sed de Dios, es obvio que Él, porque es un Padre bueno, no nos va a abandonar en el desierto para que nos muramos de sed porque sí nomás, sin que le hayamos dado razón alguna para ello.
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En estos temas, lo obvio es ante todo lo que Dios ha revelado. Dios es fiel a sus decisiones libres, pero entre esas decisiones libres no figura la de llevar al Cielo a todos los que ha creado. Si así fuese, habría que negar la Omnipotencia divina, porque no todos van a llegar.
Lo primero entonces es reconocer que "que todos se salven" no es una Voluntad efectiva y sin más de Dios, porque en efecto, algunos no se salvan, y Dios es Omnipotente.
Luego viene lo de porqué motivos dejaría Dios que algunos se condenen, y ahí nada obliga a centrarse exclusivamente en el libre rechazo de algunas de las creaturas racionales. He dado abundantes razones para otras alternativas.
Debemos contrastar lo que a nosotros nos parece "obvio" con el conjunto de la Revelación y con la forma coherente de pensar ese conjunto.
Saludos cordiales.
Dios está fuera de la carrera, o sea fuera del tiempo, aunque intervenga en él. Desde la eternidad ve todo el tiempo, de principio a fin, en un solo "vistazo". Es como si tuvieras una película desenrollada ante vos y vieras (con visión panorámica que no tenemos) todos los cuadros en un solo vistazo. Más aún, es como si tuvieras infinitas películas desenrolladas ante vos y las vieras a todas de principio a fin de un vistazo, porque Dios conoce no solamente la historia fáctica sino todas las posibles.
Dicho esto, confirmo que William Most conocía la obra de Marín-Sola. Enlazo el capitulo de su libro donde llega a la conclusión de su tesis, citando entre otros a Marin-Sola, y cito las conclusiones sobre predestinación y reprobación, en inglés para no dar lugar a dudas.
The point at which the decree of predestination is made is before foreseen merits, but after the foreseen absence of grave and persistent resistance.
Reprobation is after and because of foreseen demerits.
www.catholicculture.org/culture/library/most/getchap.cfm?WorkNum=214&ChapNum=23
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Pero no es lo mismo ver "de golpe" toda la historia real y ver también las historias posibles. De posible nadie se muere, pero el que en la realidad actual es visto con la impenitencia final, llegó efectivamente al final, y eso es todo. Predestinarlo sería como decir unas palabras antes de hablar.
Claro, el texto en inglés dice que la predestinación es posterior, no a la previsión de los deméritos, sino a la previsión de la ausencia de deméritos graves.
Parece como que quiere conservarle cierta gratuidad a la predestinación: posterior a la previsión divina de ausencia de deméritos graves, anterior a la previsión divina de méritos.
Pero si es anterior a la previsión de méritos, es porque los méritos son efectos de la causalidad divina, de modo que el orden es: predestinación, causalidad divina de los méritos, previsión divina de los méritos.
Y si esto es así, también la ausencia de deméritos graves es efecto de la causalidad divina (¿o vamos a atribuirnos sólo a nosotros mismos el haber evitado tales y tales pecados?), y por la misma razón, la predestinación debería ser anterior también a la previsión divina de esto último.
Saludos cordiales.
Le respondi que eso no indica ni por equivocación una reprobacion negativa antecedente ni independiente. Es intentar cuadrar un círculo que al final se recurre a que es un misterio entendíble en el cielo (Royo Marin). Pero no es entendible en ninguna parte, porque es calvinismo puro y duro. La cuestión es bastante simple y así lo comenté a Fray Nelson
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En algunos de los "posts" que he publicado aquí y en respuestas a comentarios recientes he puesto algunos de esos textos. Por ejemplo, en la respuesta al primer comentario de Fray Nelson en el "post" que publiqué sobre la mala traducción de la Suma Teológica.
Saludos cordiales.
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Pruébelo :)
Saludos cordiales.
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Es que ahí lo único que se demuestra es que la Voluntad salvífica universal divina es seria y sinceramente antecedente, no consecuente.
Copio el texto de Santo Tomás:
"...cada cosa, en cuanto que es buena, es querida por Dios. Puede haber algo que en la primera consideración, es decir, absolutamente, sea bueno o malo, y que, sin embargo, considerado con algo adicional, que es la consideración consecuente, sea lo contrario. Como considerado absolutamente, que el hombre viva es bueno y matarlo es malo, pero si se agrega que algún hombre es un homicida o un peligro social, es bueno que muera y es malo que viva. Por eso puede decirse que un juez justo con voluntad antecedente quiere que todo hombre viva; con voluntad consecuente quiere colgar al homicida. De modo parecido, Dios quiere con voluntad antecedente salvar a todo hombre; con voluntad consecuente, y por su justicia, quiere condenar a algunos.
Tampoco lo que queremos con voluntad antecedente lo queremos simplemente, sino en cierto modo. Porque la voluntad se relaciona con las cosas por lo que son en sí mismas. Y en sí mismas son algo en particular. Por lo tanto, simplemente hablando queremos algo en cuanto que lo queremos después de haber considerado todas las circunstancias particulares. Y esto es querer con voluntad consecuente. Por eso puede decirse que un juez justo quiere simplemente hablando colgar al homicida, pero en cierto modo quiere que viva, es decir, en cuanto que es hombre. De ahí que pueda ser llamada veleidad más que absoluta voluntad."
Saludos cordiales.
The resistance that brings on reprobation must be, in accordance with the will of God, grave, and persistent not only inasmuch as it must reach to the end of a man's life, but also inasmuch as reprobation is not decreed except after so many and such great sins that a man becomes physically or morally incurable.
Tendría que leer el texto anterior para saber qué quiere decir exactamente con "physically or morally incurable". En todo caso el primer requisito para la reprobación es claro: resistencia grave y persistente que debe llegar hasta el fin de la vida de la persona.
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En realidad, lo primero hace superfluo lo segundo. Si se ha llegado a la impenitencia final, es indiferente la mayor o menor gravedad de los pecados previamente cometidos.
Si no se ha llegado a la impenitencia final, nada impide que se trate de un predestinado y no de un réprobo.
Saludos cordiales.
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Es que la Voluntad salvífica universal, al ser antecedente, no se cumple. Es como la voluntad del juez de no colgar al delincuente en tanto que es hombre. El hecho es que es delincuente, y como dice Santo Tomás, la acción mira al objeto en todas sus circunstancias concretas, por eso la que se cumple es la voluntad consecuente. En el caso del juez, es la voluntad que no se queda solamente en que el delincuente es hombre, que sería lo propio de la voluntad antecedente, sino que lo toma en cuenta en tanto que concretamente es un delincuente. El juez no hizo nada para que se cumpliera su voluntad antecedente, eso no quiere decir que no la haya tenido.
Y es que efectivamente la Voluntad divina salvífica universal no se cumple. Es decir, algunos se condenan.
Si Dios hiciese algo para que se cumpliese su Voluntad salvífica universal, ésta se cumpliría, porque Dios es Omnipotente.
La que se cumple en X, si se cumple en X una Voluntad salvífica, es la Voluntad consecuente, con la que Dios quiere la salvación de los elegidos y predestinados.
Saludos cordiales.
El demérito clave es la resistencia grave y persistente a la gracia actual. Y tu pregunta da pie a clarificar dos diferencias de los marcos conceptuales respectivos de la posición tomista y de la tesis de Most que hay que tener claras para no prolongar la discusión ad infinitum.
En el tomismo existe la gracia eficaz que puede ser resistida por el hombre en sentido dividido pero no en sentido compuesto, tal que al inicio de la cadena de eventos Dios debe conceder una tal gracia eficaz para que no haya resistencia. Por lo tanto en el tomismo un ser humano resistirá grave y persistentemente a la gracia actual si y sólo sí Dios no le concede una gracia eficaz.
En la tesis de Most la gracia eficaz en sentido tomista NO EXISTE y el libre albedrío es siempre respetado DE HECHO, no solamente "en sentido dividido".
Refiriendonos a lo enseñado en el cap. 5 del Decreto sobre la Justificación del Concilio de Trento, según la traducción en el Catecismo:
Cuando Dios toca el corazón del hombre mediante la iluminación del Espíritu Santo, el hombre no está sin hacer nada en absoluto al recibir aquella inspiración, puesto que puede también rechazarla;"
La tesis de Most interpreta el "puede rechazarla (a la gracia actual)" simpliciter, esto es puede rechazarla DE HECHO, o en teminología tomista "en sentido compuesto".
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Es que si toda gracia puede ser resistida en sentido compuesto, de hecho, la gracia es eficaz por el consentimiento de la creatura, la salvación viene del hombre, no de Dios, porque es el consentimiento libre del hombre el que hace la diferencia, en el Cielo los bienaventurados deberían agradecerse a sí mismos, no a Dios.
Eso no es congruismo, es molinismo puro. En el congruismo aparece la "gracia congrua", que de hecho nunca es rechazada, pero ¿conservando la libertad de la creatura racional? ¿Cómo?
En el tomismo, la gracia eficaz no es nunca rechazada de hecho, porque produce infaliblemente el acto libre. Pero en el congruismo no hay una gracia así. ¿Y entonces?
Si la gracia congrua no puede ser rechazada de hecho, debe producir infaliblemente el consentimiento libre, y entonces es gracia eficaz tomista.
Si puede ser rechazada de hecho, pero no lo es, la diferencia está en el consentimiento humano, y entonces es molinismo.
El congruismo no logra explicar una eficacia infalible sin causalidad infalible.
Saludos cordiales.
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Es que no hay salida: o Dios puede hacer que su voluntad salvífica universal se cumpla, sin más, o no puede hacerlo.
Decir que no puede hacerlo es negar la Omnipotencia divina.
Luego, puede hacerlo.
Y evidentemente, no lo hace, porque no se salvan todos.
Por tanto, puede hacerlo, pero no quiere hacerlo.
¿Y cómo no quiere hacerlo, si al mismo tiempo quiere que todos los hombres se salven?
Por eso no queda otra salida que distinguir en Dios dos modos distintos de querer algo, uno de los cuales es compatible con que eso que Dios quiere no suceda (la Voluntad divina antecedente), y otro que no lo es (la Voluntad divina consecuente), y decir que la voluntad divina salvífica universal pertenece al primer modo, no al segundo.
Con lo cual ya estamos diciendo que el segundo modo divino de querer algo se dirige solamente a los que de hecho se salvan.
Porque ese segundo modo de querer, la Voluntad divina consecuente, es el querer divino simpliciter, sin más. Porque es claro que lo que el
Omnipotente quiere pura y simplemente, se realiza siempre, y por eso mismo, la Voluntad divina antecedente, que finalmente no se realiza, es querer divino "secundum quid".
Y entonces estamos explicando qué es lo que hace que la Voluntad divina antecedente no sea finalmente efectiva: la Voluntad divina consecuente.
Porque en efecto, nada fuera de Dios puede hacer que no sea efectiva una Voluntad divina.
No me parece válida ninguna respuesta que no desarme esta argumentación.
Saludos cordiales.
¿Te parece, Néstor, que (en el hipotético caso de que el Magisterio volviera a definir cuestiones...), sería esta doctrina tomista susceptible de ser definida de modo definitivo (sin entrar en la cuestión de si se trata de algo en sí mismo formalmente revelado [en cuyo caso podría una doctrina ser definida formalmente como dogma] o si se trata sólo de algo conectado necesariamente con lo revelado, en este caso, una conclusión teológica [en este caso, ilativa, no explicativa {lo cual entraría en el caso anterior}, en cuyo caso no podría ser definida como dogma, según la sentencia tomista, pero eso no implica que no pueda ser definida de modo definitivo, infaliblemente, conforme a la sentencia común que extiende la infalibilidad a lo conectado con lo revelado de modo necesario: conclusiones teológicas, hechos dogmáticos, leyes universales, canonizaciones...])? Muchas gracias.
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Parece que sí, que al menos la segunda opción estaría abierta, aunque yo no descartaría tampoco la primera, dado el tenor de los dichos de la Escritura y algunos pronunciamientos del Magisterio como el II Concilio de Orange y los Concilios de Quierzy y Valence.
Saludos cordiales.
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Un elemento adicional a considerar en el debate sobre la reprobación antecedente negativa es la omnisciencia de Dios. Dios no solo es omnipotente, sino también omnisciente e inmutable, lo que implica que conoce con perfección todo el pasado, presente y futuro de cada criatura. Esto incluye saber de antemano cuántas gracias rechazará una persona a lo largo de su vida, antes incluso de concederlas.
Como mencionaba el Santo Cura de Ars en uno de sus sermones más célebres, cada persona tiene un “número limitado de gracias” y, si se llega a la última gracia habiendo rechazado muchas previamente, el escenario siguiente se torna oscuro, con consecuencias graves para el alma. En línea con esto, algunos teólogos señalan que, dado que el infierno tiene grados de sufrimiento, Dios en su bondad puede decidir no conceder ciertas gracias que sabe serán rechazadas. La razón no es castigar por sí mismo, sino evitar que la persona se acerque a un mal aún mayor: el rechazo de esas gracias podría conducir a un sufrimiento eterno más intenso.
Este punto muestra que la reprobación antecedente negativa no contradice la omnipotencia ni el deseo universal de salvación de Dios. Más bien, se entiende como una interacción compleja entre la libertad humana, la gracia divina y la omnisciencia de Dios, quien actúa con pleno conocimiento del destino final de cada alma y de las decisiones que tomará a lo largo de su vida.
¿por qué no se tiene en cuenta estos elementos para probar la reprobación antecedente ?
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Si decimos simplemente que Dios otorgaría o no su gracia según la aceptación o el rechazo previstos de la misma, entonces no habría reprobación negativa antecedente, la cual implica una negación de la gracia que es independiente de la previsión de las culpas, puesto que consiste en una no elección para la Vida Eterna independiente de toda previsión de culpas, que no es compatible con que se dé a la creatura racional las gracias intrínsecamente eficaces que la llevarían infaliblemente a la salvación.
Este tema no se resuelve apelando sólo a la Omnisciencia divina, de hecho, eso fue lo que quisieron hacer los molinistas. Hay que acudir a la Voluntad divina, por la cual Dios elige desde la Eternidad a algunos para que se salven, dejando de elegir a otros.
Saludos cordiales.
¿Esta voluntad no se cumple? Ni siquiera sería voluntad... Sería una palabra retórica vacía: una voluntad de nada...
Pienso que está voluntad sí se cumple, pero el hombre (consecuentemente) la puede corresponder o no.
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¿Y como se cumple esa Voluntad cuando el hombre no la corresponde? A ver, Dios quiere que cumplamos siempre los Mandamientos ¿no? Esa Voluntad divina ¿se cumple? No, porque a veces no los cumplimos. ¿No es una Voluntad, entonces? ¿No hay una Voluntad en Dios de que cumplamos siempre los Mandamientos? ¿Nos los dio sólo para determinadas ocasiones muy especiales?
¿Y cómo puede no cumplirse una Voluntad del Omnipotente, sino porque, siendo Voluntad, no es Voluntad exactamente en el mismo sentido que la que sí se cumple?
Saludos cordiales.
La reprobación divina negativa antecedente es un concepto de la teología clásica que sostiene que Dios, en su decreto eterno y antes de considerar los pecados concretos de las personas, decide no conceder a algunos las gracias eficaces necesarias para alcanzar la salvación, permitiendo que, por su propio uso de la libertad y sus pecados, se condenen.
Se llama «negativa» porque Dios no causa el pecado ni la condenación, sino que se limita a no otorgar determinadas gracias; «antecedente» porque se concibe lógicamente anterior a la previsión de los pecados personales; y «divina» porque pertenece al ámbito del designio eterno de Dios.
Esta noción se distingue de la reprobación positiva, ya que Dios no quiere directamente el mal ni la condenación, y forma parte de un debate teológico no definido dogmáticamente sobre la predestinación, la gracia y la libertad humana.
La solución tomista me parece por una parte racional, pero por otra parte me deja insatisfecho. Es cierto que imbrica mejor que otras posturas la acción divina y la libertad humana, la misericordia y la justicia... pero se me hace que en nuestro hablar sobre estos temas siempre aparecen los "equívocos". Al fin y al cabo, la atemporalidad, la inmutabilidad, la omnisciencia... están muy lejos de ser realidades sobre las que podamos razonar sin enormes dificultades. Si no podemos entender fenómenos naturales como por ejemplo "el color", sin experimentarlas, ¿cuánto más estás otras realidades?
En cuanto a la Biblia, la cuestión es compleja. Porque hay citas para una postura y la otra.
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El agnosticismo no es cristiano ni católico, y de hecho no lo practica nadie, menos que nadie los supuestamente "agnósticos".
Bueno fuera que antes de la Visión Beatífica no estuviésemos insatisfechos con lo que sabemos sobre Dios. Eso no quiere decir que no lo sepamos.
Y como diré en un "post" inminente, si tanto cuidado tenemos con los conceptos metafísicos, debería darnos un ataque con los antropomorfismos que se suelen oponer a ellos.
Saludos cordiales.
Pero Dios produce el creer y el obrar.
Entonces Dios produce en el hombre eficazmente aceptar la salvación.
Dios omnipotente produce esta gracia eficaz independientemente, antecedentemente, de la voluntad del hombre. Esta gracia antecedente, independiente, produce el creer y obrar, luego libremente el hombre se deja salvar por Dios.
Esto es calvinismo.
Evidentemente todo movimiento hacia la verdad del hombre viene dado por las gracias, actuales, suficientes. Dios da el ser. La verdad hace libre al hombre.
Dios da las máximas gracias suficientes para la salvación de cada hombre, a cada uno diferente, que vienen de la Cruz redentora. Dios no puede hacer más por el hombre, lo amo hasta el extremo, y le dio por Madre intercesora a quien colmó de gracias, la Virgen.
Garrigou intenta explicarlo como puede con lo de que el hombre al aceptar la gracia suficiente abre el capullo en flor de la gracia eficaz.
Es mucho más sencillo, el hombre al aceptar voluntariamente la gracia suficiente se hace eficaz. Por seguir con estas palabrejas.
Por qué rechazar las gracias suficientes? Aquí si entramos en el misterio del mal.
Dios no pudo hacer más por nuestra salvación, nos amo hasta el extremo: se encarnó y murió atrozmente en Cruz.
En Mística ciudad de Dios de María de Agreda, relata que Cristo pidió a Dios Padre estar en la cruz hasta el fin del mundo para salvar a todos los hombres. El Padre respondió que así bastaba. Me parece lo propio el padecimiento de esas horas por estar encarnado en naturaleza humana.
Dios no puede hacer mas por el género humano. No es tomismo el decir lo contrario.
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Lo único que Dios no puede hacer es lo que implica contradicción. E incluso ahí Santo Tomás aclara que no es ante todo que Dios no pueda hacerlo, sino que no puede ser hecho. Es decir, el defecto está en lo contradictorio, no en Dios.
Cualquier cosa que no sea esto, cualquier otro límite que se le quiera poner al Poder divino, eso es lo que no es tomismo.
El calvinismo niega que el hombre sea libre. ¿Cómo va a ser calvinista la tesis que dice que Dios produce infaliblemente los actos libres del hombre? Decir que eso niega la libertad humana es como decir que el caballo blanco de Artigas era negro.
Decir que el hombre hace eficaz la gracia no tiene sentido. ¿Eficaz para qué? ¿Para mover la voluntad que la hizo eficaz? ¡Pero si para hacerla eficaz tuvo que moverse, esa voluntad! ¿Para qué querría ser eficaz la gracia en ese esquema, si la voluntad ya se mueve sin ella?
Y es sin ella, porque es ese movimiento de la voluntad el que hace eficaz a la gracia , en esa hipótesis, de modo que esa eficacia es lógicamente posterior a ese movimiento, y entonces no puede influir en él.
En esa teoría, la palabra "eficacia" no es más que un rótulo políticamente correcto (política eclesial).
Saludos cordiales.
La predestinación y la reprobación son dos caras de la misma moneda y es necesario que sea así. Si se distinguen conceptualmente es porque la reprobación implica el mal y Dios no es causa del mal, sino que la causa del mal es el defecto de la criatura. Pero desde el punto de vista de la Providencia ambas suponen, a la vez, presciencia y una verdadera causalidad (poner algo en la criatura). La presciencia, atendiendo a la definición de Boecio de eternidad, no es problemática. El problema es la causalidad, que en última instancia supone una anterioridad divina radical, es decir, si Dios es Causa Primera e inmutable, las criaturas no pueden causar nada real en Dios. Por tanto, Dios o determina todo y es Dios, o es determinado en algún punto por la criatura, y entonces ya no respondería a la Naturaleza infinita divina.
El problema de la reprobación vendría si eso supusiera o que Dios es causa del mal de culpa que lleva al pecador a condenarse o, lo que es lo mismo, que niega la libertad. Esto para un tomista serio no representa un problema, porque sabemos que la libertad es la contingencia de la causa próxima, pero que la Causa Primera es siempre determinante.
Cuando el P. Nelson habla de la negación de la posibilidad real de la salvación en la doctrina calvinista, esto puede ser así, pero en el tomismo la potencia es algo real y se da con la gracia suficiente, que no se niega a ningún hombre que, por tanto, tiene posibilidad real de salvarse, aunque en última instancia el decreto divino de la providencia haya establecido, en la libertad de la criatura, que en acto no se salve.
Que esto escandalice es consecuencia de la mentalidad moderna individualista, en mi opinión. Para el teólogo medieval, que intenta razonar desde el lado de lo divino, lo importante es que el Bien Común del Universo se mantenga. Y este Bien Común, que es la beatitud de los santos no es anulado porque una criatura se condene. Al contrario, la acción de la justicia (porque esa criatura, humana y angélica, se habría condenado por la culpa cometida) redunda en la perfección del universo.
En resumen, no veo que cualquier explicación que trate de rebajar la precedencia del decreto de la Providencia en la reprobación, respete eficazmente la prioridad causal divina.
Aunque como todo esto es un misterio, y de los gordos, cualquier cosa que intentemos explicar con nuestras palabras distará mucho de cómo son las cosas en la realidad.
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Muy bueno, P. Delgado.
Muchas gracias y saludos cordiales.
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Efectivamente, ninguna circunstancia creada puede condicionar la Voluntad divina, por eso mismo lo que la condiciona sólo puede ser la Voluntad divina misma.
La circunstancia a la que los tomistas hacemos referencia es justamente la decisión divina de manifestar en unos la Misericordia y en otros la Justicia. No implica incoherencia alguna en Dios. Por definición, no ser misericordioso no puede ser una injusticia. La misericordia es lo que va más allá de la justicia, quitarla nos deja, precisamente, con la justicia, no con la injusticia.
Se quiera o no se quiera, detrás de toda la oposición al tomismo en este punto está la idea de que las creaturas racionales tenemos derecho a la Vida Eterna y a la gracia.
Con ese presupuesto es imposible entender el cristianismo, directamente.
Ésa es la mentalidad de Orígenes: como tenemos derecho a la felicidad y a la Vida Eterna, las diferencias entre los hombres, que a veces comprometen la salvación, sólo pueden deberse a una culpa de las almas antes de unirse a los cuerpos.
En Gálatas y Romanos San Pablo dejó bien claro lo que el cristiano tiene que pensar de tales derechos. Y no porque San Juan no haya dicho lo suyo, por su parte, en el Evangelio que lleva su nombre.
Saludos cordiales.
Para mí es una terminología artificiosa, es sencilo, al no resistir el hombre la gracia De Dios, fructifica en el hombre. El hombre puede resistir la gracia. Esta terminología se introduce para encajar la omnipotencia antecedente, calvinista, de Dios.
Dios no puede un círculo cuadrado ni tampoco romper forzar la naturaleza humana que Dios creó. Dios no puede hacer más por la salvación del hombre, nos amo hasta el extremo y nos salvó hasta el extremo, y el hombre puede resistir las gracias que Dios le va dando y no dejar así que fructifiquen en él sino que se pierdan. Cada hombre es un contenedor finito de gracias, rechazadas uno libre y voluntariamente rechaza a Dios y se condena.
Unos marean la perdiz ad infinitum, otros Royo Marín se rinden y dicen que es un misterio ininteligible en este mundo. Nada de todo esto.
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La gracia es eficaz porque de hecho produce su efecto. Si eso depende de que el hombre no lo impida, entonces es el hombre el que, no impidiendo que la gracia consiga su efecto, hace eficaz a la gracia de Dios, y eso no es ningún retruécano difícil de entender.
Dios no fuerza la voluntad humana cuando la mueve infaliblemente, porque Dios no viene de fuera, no es un intruso, es el Dueño de la voluntad humana y de absolutamente todo lo creado.
Por eso, la creatura puede resistir a la gracia, y Dios siempre puede impedir que la resista, sin dañar para nada la libertad de la creatura.
Y por eso, si Dios no impide que la creatura resista a la gracia, es porque no quiere hacerlo.
Si, puede ser que Dios no quiera impedir la resistencia de la creatura a la gracia en pena de un pecado anterior, aunque eso no vale para el primer pecado, pero incluso la pena puede ser perdonada por Dios si Dios quiere. La misma aplicación de la Justicia divina depende de que la Misericordia divina no disponga otra cosa.
Por eso sigue en pie que Dios puede siempre impedir la resistencia de la creatura racional a la gracia divina. Y por tanto, cuando no la impide es porque no la quiere impedir.
Y por eso, mirando a la Redención objetiva, realizada en la Cruz de Cristo, tal vez sí se puede decir que Dios no pudo hacer más por la salvación del hombre. Pero mirando a la Redención subjetiva, que es la salvación de cada uno de nosotros, es claro que pudo, en un sentido al menos, hacer más, porque pudo hacer un mundo en el que todos se salvasen.
Saludos cordiales.
Pero si se crea a alguien a quien se le va a negar la gracia necesaria para hacer el bien, arbitrariamente, sin ninguna culpa previa por su parte, esa persona no es responsable de no hacer el bien y no debería ser castigada con una vida eterna sin Dios.
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Para ser responsable por no hacer el bien no hace falta hacerlo, alcanza con poder hacerlo, y no hacerlo. La gracia suficiente da el poder hacerlo, así que no hay problema alguno, aunque esa gracia no dé el hacerlo de hecho.
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La simple desaparición al morir, como cualquier animal sería lo justo.
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En su planteo, no se ve porqué esto sería más justo que la condenación eterna, si no hay, según Ud., responsabilidad alguna.
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Lo que pasa es que nadie está determinado de antemano a ser un réprobo y a nadie se le niega la gracia suficiente para hacer el bien, con tal de que no la rechace y por tanto si no se pone obstáculos a la gracia suficiente esta será eficaz. Por eso somos culpables del mal que hacemos. Si se nos hubiera negado la gracia por una reprobación antecedente no seríamos responsables de no hacer el bien.
Saludos cordiales
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Como ya le dije varias veces, no poner obstáculo a la gracia suficiente requiere la gracia eficaz, como todo lo bueno que se da en la creatura requiere la causalidad divina, y si será bueno no poner obstáculo a la gracia, que además es voluntario.
Si se nos niega la gracia suficiente por una reprobación antecedente, no somos responsables: Concedo. Si por lo mismo se nos niega la gracia eficaz: Niego, para la responsabilidad por no hacer algo alcanza con poder hacer eso que se hace, y eso lo da la gracia suficiente. No hace falta además hacerlo, que es el fruto de la gracia eficaz.
El problema es que los antitomistas no pueden pensar juntos a Dios y al hombre. Cuando piensan a Dios, no piensan al hombre, y viceversa.
Donde ven "causalidad divina", ya eliminan la causalidad humana, como si todo eso de Causa Primera y causas segundas fuese nada más que para hacer dormir a los niños.
Cuando ellos mueven una piedra, que por naturaleza sigue leyes necesarias, la piedra no es libre, y por eso ya piensan que cuando Dios mueve una voluntad creada, que por naturaleza es libre, ésta deja de ser libre.
Para ellos, Dios es una especie de visitante ocasional del mundo, que viene en cierto modo a interrumpir el curso normal de las cosas, en vez de ser el Fundamento último del curso normal y cotidiano de las cosas.
Y de cada cosa según su naturaleza, que Él mismo le ha dado: de las cosas irracionales, mediante leyes necesarias, de los seres racionales, moviéndolos infaliblemente a los actos libres que por naturaleza les corresponden en tanto que libres.
Saludos cordiales.
Nuevamente, cito su escrito. Pero conviene distinguir dos cosas:
1) Sí se cumple que Dios quiere que todos los hombres (sin excepción) se salven. Esta voluntad es de Dios y es infalible.
2) Sin embargo, no se cumple que todos los hombres se salven. De hecho, sabemos que algunos se condenan. Esta voluntad es humana.
Si un hombre se condena, no es porque Dios no haya querido salvarlo. En otras palabras, no cabe pensar en que Dios no quiera (desde siempre) que algunos se salven.
«¿Y como se cumple esa Voluntad cuando el hombre no la corresponde?», me pregunta usted. Pienso que se cumple siempre, aun cuando el hombre no le corresponde y sea reprobado (solo consecuentemente).
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Es fácil: si la Voluntad divina salvífica universal se cumple, entonces todos se salvan. Pero no todos se salvan. Por tanto, no se cumple.
Eso no quiere decir que la Voluntad salfífica divina no se cumpla. Se cumple en los que se salvan, lo que pasa es que ésa que se cumple no es universal.
Saludos cordiales.
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