¿Estado de necesidad? (por los enrocados)
Es el grandísimo y astutísimo “argumento” que han esgrimido estos chicos tan “durillos de mollera” como faltos de juicio: por lo Moral y por lo Eclesial.
Actitud seguida por un equipillo impertérrito, “impasible el ademán"; contagiado e infectado por las mismas carencias que sus jefes de filas. Que ponen más cuidado en el aspecto exterior que en el contenido de su conciencia.
Por cierto, y señalando: es una actitud que el Señor Jesús afeó con gruesas palabras -el lenguaje de Dios también las usa como recurso, y no solo pedagógico, que también-, al mundillo farisaico y aledaños:
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipocritas!, porque limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras que por dentro estáis llenos de rapacidad y codicia. ¡Fariseo ciego!, limpia primero por dentro la copa, para que también por fuera quede limpia.
Palabras Divinas que, reiteradamente y con motivos diversas, les dedica con el gran Amor que les tiene: Él es del Pueblo Escogido, como todos ellos; que tienen como Misión, precisamente, la de llevar a todo ese Pueblo a esperar y acoger nada más y nada menos que al Mesías Prometido. Al que los últimos tiempos antes de Cristo, de algún modo, ya “barruntaban": estaban por cumplirse los tiempos vaticinados por los Profetas.
Y se sabía: ahí está la respuesta de los entendidos, perfectamente respaldada por la Palabra de Dios, con ocasión de la llegada de los Magos a Jerusalén preguntando por el nacido Rey de los Judíos.
Me he encontrado, por casualidad, con lo que dice la IA sobre los fariseos y la hipocresía, siguiendo de cerca los Evangelios, “curiosamente". Y sale lo siguiente:
“Fariseos hipócritas: se refiere a una persona que aparenta una gran rectitud moral, piedad o devoción religiosa en público, pero cuyas acciones reales, intenciones y corazón están vacíos, son falsos o están llenos de egoísmo“.
Señala, además, las siguientes características:
*Apariencia sobre esencia: “se preocupan más por cómo los ven los demás y por cumplir formalidades externas, que por tener una actitud sincera o empática".
*Doble moral: “exige a los demás normas estrictas que él mismo no cumple o pasa por alto en su propia vida”.
*Juicio constante: “juzga con dureza los errores ajenos, mientras se cree superior o espiritualmente puro”
¿A quién nos recuerda -o nos retrotrae- todo esto que señala, muy acertadamente, la IA? La conclusión no me parece nada difícil…
Bueno; pues el “gran argumento” -la madre de todos los argumentos-, de estos chicos, Cismáticos y Excomulgados de repetición -entre otras cosas-, el “estado de necesidad”, que yo recuerde en estos momentos, NO existe en el Derecho Canónico. Si alguien encuentra esta figura, agradecería la referencia.
Porque, en mis 47 de Sacerdocio, más los de mis estudios previos y los posteriores, no recuerdo este asunto por ningún lado. Porque JAMÁS hay “estado de necesidad” para ceder a la tentación y cometer positivamente un Pecado, humna y sobrenaturalmente hablando: máxime de la gravedad de un Cisma. Jamás es jamás, aquí y en Pekin. Otra cosa es que no se quiera hacer caso a lo que dicta el entendimiento en buena lógica…
Existe y se contempla “la ignorancia invencible". Lo mismo respecto al “miedo supremo, que anula la voluntad". Existe y se valora “la falta de voluntad/intención perfecta". Pero NO existe como tal “el estado de necesidad". Por eso, ni se considera, ni se valora, ni se contempla…
En el Derecho Canónico solo se contempla si hay o no hay Pecado: que es lo suyo. Si hay consentimiento perfecto o no. Incluso si hay materia, grave o leve. Se atienden también a las circunstancias, que pueden variar las cosas. Pero NO “el estado de necesidad".
Se siente: porque tal “estado” no entra en el horizonte de si hay pecado o no; ni cambia la naturaleza MORAL de un acto humano: nadie peca “por obligación de conciencia”. Es más: dice el Señor y enseña la Santa Madre Iglesia -la de antes, la tan “vieja” como “eterna"- que “NUNCA somos tentados más allá de nuestras fuerzas”. ¡Como para pretender ir a pecar así: “obligados”; y, por tanto, exentos de culpa moral. Con un par.
Este “argumentario", fruto de la “necesidad de justificarse a como dé lugar” -única “necesidad” a la que se agarran-, se extrae del derecho “por lo civil", que no es el caso: estamos dentro de la Iglesia; pero se pretende trasplantar al mundo Eclesial. Lo que NO es legítimo: no puedes regirte por lo que no está contemplado, y no tiene vigencia por lo eclesial. Elemental. Y menos por tu personal conveniencia. ¡Listillooossss!
Ahí lo dejo. Aunque se pueden aportar más cosas: no está agotado el tema.
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