"La casa de tocame Roque".
O sea: la Iglesia. Antes Católica, fijo; hoy, evidente y desgraciadamente, “hecha unos zorros", por mor del desgobierno institucionalizado y/o selectivamente aplicado a conveniencia del mandamás de turno y nómina: antes, católica 100%, por supuesto, y a mucha (des)honra, hoy.
El paradigma está en Alemania, con sus caminos “sinodales”, o librepensadores, o “ancha es Castilla”; pero siempre y en definitiva: “como cabras”, o heréticos per breviorem. Que de todo hay: incluso fieles a la Iglesia Católica de toda la Vida. De ahí lo de “la casa de tócame Roque". Que lo clava.
Una página digital -antes de prestigio, ahora va cuesta abajo-, titulaba, a propósito de lo que está pasando en Alemania, con el lío en el que se han metido ellos solitos con su personal e intrasferible “camino sinodal": “lo que un Obispo adopta, el vecino lo rechaza"; más o menos, pero tal cual. Y NO exagera lo más mínimo.
Relato, que no es sino la manifestación del desbarajuste supino, camuflado de “pastoral", de “modernidad”, o de sinodalismo, que señorea escandalosa y trágicamente en esta Iglesia que es cada vez más la “iglesia de nuestros pecados”: la Fundada por Jesucristo y entregada a nuestro buen hacer, en Fidelidad a su Legado, está siendo laminada. A (muy mala)conciencia.
Un botón más: “Alemanes piden homilías laicas, los suizos lo hacen sin preguntar", publica Infocatolica (1-X-26). Y nadie se inmuta: es que no mueven ni una pestaña. Para qué van a preguntar, si es perder tiempo y es liarla más: en lo que están unos y otros. Y otros muchos más, naturalmente.
Porque, incomprensible y cegatamente, seguimos anclados en el aggiornamento: el “nuevo credo -se pretende certeza fija e inamovible ya-, del nuevo pueblo de ‘dios’; un ‘dios’ también “nuevo “, por supuesto, que impera en la “nueva” iglesita, antes Católica”; y sin ninguna necesidad de Conferencias Episcopales, que no pasan de ser la excusa. Mucho menos de “caminos sinodales": el trampantojo por excelencia y el más moderno (por el momento).
Dos berenjenales desgraciadamente temerarios y ruinosamente eclesiales que certifican -es su única y terrorifica misión- la Descristianizacion de la propia Iglesia desde la misma Iglesia. Ni a propósito, oigan. Que lo es, objetivamente: bien a la vista está. Por supuesto: los cegatos a porfía y afición no ven absolutamente nada de nada. Se les cumple lo del Santo Evangelio: Teniendo ojos no ve, teniendo oídos no oyen, y teniendo entendimiento no entienden. Palabras que remata el Señor Jesüs con estas otras, terroríficas en sí mismas: No vaya a ser que se conviertan y se salven.
¿Por qué sucede todo ésto en la Iglesia, antes Católica toda Ella; hoy únicamente a ratos, a trozos, a retazos, con algunos obispos y/o en torno a algunos lugares señeros?
Pues sucede todo ésto, exactamente, porque el (des)Gobierno de la Iglesia desde hace 60 años, con las excepciones de San Juan Pablo II y de Benedicto XVI -que tampoco pudieron hacer todo lo que quisieron e impulsaron: no les siguieron-, lo han propuesto e impuesto -"hagan lío"-, lo han certificado y firmado -ahi están Amoris laetitia y lo último que ha salido de Roma a propósito de la Nostra aetate: “Un camino de esperanza", ni más ni menos. ¡Manda rosas…!
Y lo han impuesto con todo el peso de la Ley -del “ordeno y mando” más dictatorial: contra todo Derecho Eclesial, contra la Tradición más genuina, y contra la Libertad para profesar la Fe en la Iglesia-: ahí está la prohibición expresa de celebrar la Santa Misa por el Vetus Ordo en tantas Diócesis, por ejemplo, como si fuese la herejía más perniciosa que infecta, hoy, a la Iglesia, antes Católica: con su Vetus como tradicional Estandarte y Señal fecunda de siglos…
“Camino de *esperanza*” -"¡manda carallo!"-, que viene a certificar que, respecto a “recuperar” la Iglesia de siempre -la Iglesia Una, Santa, Católica, Apóstolica (y muy bien se podría añadir perfectamente: Romana)-, hay que “perder toda esperanza": como en cualquier gulag que se precie, en Siberia o donde sea.
Por si alguien -de esos buenistas ‘de librería de viejo’, o sea: apolillados sin remedio- se había hecho alguna ilusión. Inútil, por imposible, tan noble como necesario afán; en consonancia perfecta con la Revelación Divina expresa y directa. Esa que se arrincona con desprecio por tantos y tantos Jerarcas “nuevos” también: no podían quedarse atrás bajo ningún concepto. Y ¡a cobrar! que la vida es breve…
Yendo a beber a esas fuentes de Vida de los oasis que hacen transitable el desierto, nos encontramos con esta denuncia tan misericordiosa como cierta: “La Iglesia, que lleva tanto tiempo escuchándose a sí misma, ya no oye (ni) el Evangelio” (Mons. Muntsaerts). Es el contrapunto -el Señor NUNCA nos deja a solas-, a todo ese desierto infernal, que pulula y (des)gobierna en la Iglesia.
Ésta es la grandísima tragedia -en la que se ha metido Ella solita-, de la Iglesia, antes Católica, por mor de sus Documentos, y del mandato necesario y eficaz -mercenario por toda seña-, de una gran parte de sus Jerarcas: siempre, de arriba abajo. Lógico: para bien o para mal la Iglesia funciona así, por Fundacion Divina.
Acaba de declarar, el que fuera vicario General de Chur (Suiza), Mons. Grichting (Infocatolica, 2-X-26), unas palabras -contra la AL de Francisco: una obra de destrucción masiva de la Iglesia Católica, caso de que quedasen aún cosas en pie-, que son una denuncia formal y recia -casi inimaginable por ésos y éstos pagos: debe ser el único en Suiza: obispos ninguno, que yo sepa-, que no tiene desperdicio, al contrario: es una bocanada de Verdad y Gracia.
Afirma con asombrosa rotundidad y acierto:“la Palabra de Dios y la enseñanza de la Iglesia quedan pulverizadas". Y sobreabunda aún más fuertemente: “Desde la publicación de AL, la Iglesia ya no sabe lo que está sucediendo. Y no quiere saberlo". Ésto ultimo es lo más demoledor, desolador y terrorífico de lo que pasa en la (antes) Santa Madre Iglesia: hoy, un erial.
Y se explica y se explaya: “Porque no sólo los Diez Mandamientos son deconstruibles, sino también la Disciplina Eclesiástica". Señalando, sin solución de continuidad, que estamos en presencia de“un Magisterio autodestructivo que se deconstruye a sí mismo".
Y no sigo porque, de tan lamentable, duele. Y muy hondo.
Simplemente, añadir que llevo años escribiendo estás mismas denuncias: ahí están mis artículos, bien a la vista, a disposición de todo el mundo: ni me he escondido, ni me escondo. Con lo que me he sentido muy reconfortado interior y espiritualmente. Lo digo, no como lo siento, sino con la verdad en la mano.
Sin mirar para otro lado, sino mirando de frente las cosas; sin callarme como muerto, porque estoy vivo: los muertos son otros, empezando por los que callan; sin condescender, sin callar, sin mirar para otro lado, y juzgando en profundidad, como nos manda el Señor Jesús; y, dentro de mi poquedad, defendiendo a Cristo, a su Iglesia y a las almas todas.
Fajándome también con los enemigos -interiores y exteriores-, de esos Tres Amores: Jesus, la Iglesia y las almas, que deben señorear el corazón de todo hijo de Dios en su Iglesia en medio del mundo; hoy, sacudidos y combatidos -desasistidos, y más que abandonados-, desde dentro de su propia Casa.
Porque, acudiendo a declaraciones muy recientes: si el “aborto” es un “desahucio"; si el discurso del Santo Padre ante “la crème de la crème” de Francia se cataloga con propiedad como “fuertemente europeísta": no tiene quizá otro color; si se pide -y estamos nuevamente con León XIV- una alianza entre la Iglesia y los artistas “para custodiar lo humano"; si desde Roma se pide ‘recuperar las “raíces comunes” con los luteranos de cara a 2030′; si el “grandísimo y super logro” de la CEE, se cifra en haber nombrado a la primera mujer al frente de su Oficina de información; si en Francia se montan funerales católicos para los que hacen profesión de no vivir como tales; si un obispo belga declara -lleva así casi un mes, creo- que “el Sínodo perdería credibilidad si Roma no autoriza sacerdotes casados"; si los comentaristas habitualmente acertados y comprometidos, declaran que “el Papa muy bien, pero la gente no le hace caso…"; si se prohibe la Comunión de rodillas y en la mano: se le niega a la gente que adopta esa forma, perfectamente ortodoxa -por genuinamente catolica- de comulgar; ¿hay que decir (Argüello) -y a cuento de qué-, que ‘los decretos sobre la vivienda’ podrían “complicar el problema"? Etc. Muchas, muchas etc’s.
¿Dónde está la Iglesia Católica en todo este batiburrillo, espigado de las noticias de estos días (2-X-26)? Está más desaparecida en España -missing total-,y en Europa que la lepra o los grandes y pequeños dinosaurios, pasando por los medianos…
Ni una sola palabra sobre Jesucristo, ni una sola cita de las Escrituras, ni una sola referencia a Jesucristo, ni una sola razón fuera de las conveniencias al uso, ni un solo atisbo de evangelización: primera, segunda, tercera… NADA.
Una Iglesia, no ya en retirada -ya se ha ido hace mucho tiempo-, sino simple y voluntariamente desaparecida. Total y tozudamente ausente, desligada de su Vocación y Misión; que, como no se la ha dado a sí misma, tampoco tiene derecho a renunciar a ella sin ofender gravemente al Espíritu Santo, su Divino Esposo.
Pero es que, además y para que nadie nos comiera el coco y el alma, tenemos siempre la garantía que Él mismo se encarga de que nos llegue. Recojo uno entre muchos de los Salmos que nos dan total y absoluta Seguridad:
El Señor desbarata el plan de las naciones y deshace los proyectos de los pueblos; pero el plan del Señor subsiste eternamente, sus proyectos por todas las edades (…). Pero es Señor de cuida de sus fieles, de los que confían en su Misericordia (…). Nosotros esperamos al Señor, Él es nuestro auxilio y nuestro escudo; en Él se goza nuestro corazón, en su Nombre Santo confiamos. Que tu Amor, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de Tí. (Salmo 33 [32]).
¿Alguna duda? ¿No será precisamente ésto lo que nos falta en su Iglesia? Pues depende de nosotros, porque en nuestras manos está.
Mons. Nicola Bux, de acendrado prestigio, lo tiene meridianamente claro: “Más que meter mano al Derecho Canónico habría que abordar la crisis de Fe".
En la Iglesia, por supuesto; o sea: en sus miembros todos, del primero al último. Porque éste es el tema. Y, sin resolver éste huelgan todos: la humanidad, la IA, los viri probati y los non probati, la Sinodalidad -o sea: el camelo del siglo por lo Eclesial-, etc.
¿No están, nuestros Jerarcas galos e incluso el Santo Padre, un punto asombrados, y dos puntos desconcertados, con el número de bautismos de adultos, que no sólo lleva años manteniéndose, sino que, contra todo pronóstico, va in crescendo?
Claro que no me extraña ni su desconcierto ni su asombro: es totalmente lógico. Se podría expresar así: ‘¿Con lo que llevamos tres siglos sembrando, y cada vez más adultos se bautizan? Algo pasa’. Es que lo ven y ni se lo creen. Y corren a apuntarse el tanto: “la nueva primavera". “Los jóvenes regresan". Y, hablando de Alemania y su realidad: “lo mismo dijeron de Francia", contestó el Papa.
Por supuesto que pasa: la Gracia no necesita permisos. Y Dios menos. Cuando un adulto se bautiza, la pregunta clave que le hacen -si es una criaturita contestan sus padres y padrinos, pero la pregunta es la misma-, es: “¿Qué pides?” Y contestan: “la Fe".
Se bautizan porque CREEN. Y creen porque el Señor Jesús, para hacer de las suyas, no necesita el permiso de nadie: tampoco de los jerarcas que han perdido el norte, porque han tirado la Fe por la ventana, y han sembrado exactamente lo mismo. Todos, mundo e Iglesia bien de la manita, “como si Dios no existiera". Y así les va a ambos dos. Amén.
Finalmente, en esta competición enfervorizada del “tócame Roque", no falta el “salirse por la tangente", que es muy socorrida; una variante más sutil del “balones fuera".
Último ejemplo, de momento, también protagonizado por León: “Invoquemos a María para ‘que los pueblos sean liberados de la guerra’". Que debe ser exactamente para ésto por lo que Jesucristo, su Hijo, nos la ha dado como Madre. Vamos: en el centro de la diana; un centro notablemente ampliado, para que el acierto sea total y quede muy bien el tirador. Un campeón auténtico. Olímpico o así…
Eso sí, como línea roja no trespassing: ni una sola palabra sobre la Santa Madre Iglesia y sus problemáticos hoy y futuro. Que ñ, para todos éstos Jerarcas debe ser más un auténtico camino de rosas que cualquier otra cosa, al parecer…
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