"No es el único culpable" (Sarah vs Francisco)

El Card. Sarah -siempre excelente miembro de la Jerarquía, incluso jubilado-, ha tenido unas largas y sustanciosas declaraciones en una Entrevista-Mensaje a un medio italiano, Avvenire, entre los que se mueve con soltura, discernimiento y alto prestigio.

Entre las muchas cosas que salen a colación figura, como no podía ser de otra manera, el Pontificado del Papa Francisco. Y salen muchas cosas al respecto. Y prácticamente ninguna favorable.

Entre ellas dice que “sería injusto señalar a Francisco como el único autor de los males de la Iglesia”. Muy cierto y lógico: los grandes males de nuestra Madre la Iglesia Santa, no son de antesdeayer. Pero NO es un piropo, precisamente.

NO es el único; porque todas esas desgracias, por mor de gran parte de sus Jerarcas -por acción u omisión, pero a conciencia: los tontitos no sirven ni para hacer el mal-, vienen de muy lejos: 60 años, como mínimo.

¡Anda que no han pasado Jerarcas desde entonces hasta la llegada de Francisco a Roma! Y la inmensa mayoría con la misma intención demostrada: cargarse a la Única Iglesia Santa: la de Jesucristo, por serlo precisamente.

Pero, asentado ésto, hay que decir que se elige a Francisco como sucesor de Benedicto XVI, después de hacerle a éste último la vida imposible: lo echaron, y no precisamente de buenos modos; sólo que tuvieron la “suerte” de que Benedicto era como era, y ni rechistó: se fue. Todo lo urdieron para desmantelar o deconstruir la Iglesia Católica “deprisa, deprisa": urgentioribus y per breviorem.

Y ahí estuvo. Si Fancisco no hizo más fue porque no le dio tiempo, materialmente: no por falta de “buena” voluntad, que le sobró. No hay tema que tocase que no sirviese para empeorarlo, o para cargárselo sobre la marcha.

Da igual que fuese la Familia, la Liturgia, el Derecho, el Dogma, la Moral, la Tradición, el Magisterio, el mismo Papado, el papel de los Cardenales, el “Gobierno” de la Iglesia, o lo que fuera que tocase…

Todo se lo cargó. Hasta las relaciones de la Diócesis de Barbastro con Torreciudad, con su “no cedás”. Hasta el tema de los lefebrianos, sobre los que no dijo ni una palabra en contra: dejó hacer; e incluso “los blanqueó” contra todo derecho; y, como era de preveer, “se subieron a la parra”: De ahí su “empecinada repetición por lo cismático".

Por contra: los bien concordados y secretos “pactos” con China: Comunista y perseguidora violenta de los católicos desde hace casi cien años… De hecho, no ha sido sino un nuevo -viejo, repetido- contubernio con el marxismo en acción, como durante el miso Concilio. Da igual el tema.

Ciertamente, sería injusto decir que es el único agente de todo lo que lleva pasando en la Iglesia desde el Concilio. Pero lo que ha hecho él, de su puño y letra o de viva voz, ahí está Y es innegable.

Lo que sí da la impresión es que Bergollio fue elegido para lo que luego se arremangó y puso por obra: por ésto lo eligieron. Y él se puso a obrar con afán, devoción -debe ser la única que se le reconoce en serio-, perseverancia y empeño manifiesto: como un nuevo rico, sólo que en lo suyo: para echar abajo lo que aún quedaba -tampoco muchisimo- de la Iglesia de Cristo. A las pruebas me remito: todas evidentes. Hay hemeroteca. Incluso con luz y sonido. 

Francisco, de hecho, ha sido el “precipitado perfecto” del laboratorio que se gestó en el Concilio; y se puso en marcha, con clara intención de demolición, en el postconcilio.

Lo único “bueno” que se puede decir de Francisco es que NO consiguió llevar la faena hasta sus súltimas consecuencia. Ya digo que no fue por falta de una clara voluntad -dado lo que SÍ hizo-: es que NO le dio tiempo. Gracias a Dios. Objetivamente.

Lo de la Iglesia -desde hace 60 años, como he apuntado-, es toda una traición a Jesucristo sin paliativo alguno: miserablemente. Se ha enredado de tal modo en su “física y química” con el mundo y lo mundano, que se ha desarbolado a sí misma. Hasta el punto de que ya NI se reconoce a sí misma, sino “insertada en el mundo”, como su única y verdadera identidad. Que, por lo mismo, ya ni es ni está en Cristo. Ya NO es LA Iglesia: ahora es otra “cosa": la “iglesita molona, modernita, mundana y que ‘ni fu ni fa’, salvo error u omisión”.

Recojo unas palabras del Papa León, calentitas aún. Como mínimo, templadas: del pasado miércoles, 7-X-26. Está comentando uno de los Documentos más importantes del último Concilio, en una “catequesis” que, con esa falsilla, ha emprendido con singular empeño: la Gaudium et spes. En concreto, el cap. 4 de la primera parte. 

Digo “más importantes", porque ahí se cocieron muchas de las cosas que se han implantado posteriormente con evidente éxito. En concreto la “hermenéutica” de interpretación de la “nueva” Iglesia -les sobraba, evidentemente, la de siempre, la de Jesucristo- en relación al mundo. Una clave de interpretación que destroza la Iglesia salida del Costado Abierto de Cristo enclavado en la Cruz Santa y Redentora.

En su comentario cita la GS: “Ante todo, el Concilio recuerda que la Iglesia no está ‘por encima de’ o ‘junto’ al mundo, sino que está injertada en él. ‘Mundus reconciliatus Eclesia’, escribía san Agustín (Sermón 96): la Iglesia es un mundo ya reconciliado con Dios; somos peregrinos en la tierra y con este mundo compartimos la fragilidad y la belleza” (cf. GS, 40).

Texto del que, si se me permite, discrepo; excepto en lo de “peregrinos". Con todo el respeto, por supuesto: así nos pide el Card. Sarah que debemos actuar, si es preciso. Y, por cierto, lo considero bien pertinente. Y me explico.

La afirmación de que la Iglesia Católica, la Fundada por Cristo “no está ‘por encima de’ o ‘junto’ al mundo” es gratuita de principio a fin. ¿Por qué éso; por qué así? ¿Nos lo podrían explicar con un mínimo de detenimiento? En mi opinión es tan gratuita que es hasta falsa. O muy bien puede serlo.

Lo mismo le pasa a la afirmación de que “la Iglesia es un mundo ya reconciliado con Dios”. Falso, dicho así, sin más explicaciones; que las necesita. Y afinando bien en su desarrollo.

Pero claro: hay que afirmarlo con rotundidad y sin el menor margen de duda, para poder asentar dos cosas; la primera: que ‘la Iglesia NO es MÁS que el propio MUNDO’: que nadie se crea otra cosa, que desvaría. La segunda: hay que asentar esto, para poder luego proclamar que está “injertada“ en él. El subrayado es mío.

Y aquí, la GS acaba de descalabrar todo el ser y el hacer de la Iglesia, querida por el Señor, y colocada en nuestras manos ungidas: las de los miembros de la Jerarquía, cada uno en su lugar propio, como todo en la Iglesia.

La palabra “injertados”, la usa san Pablo -si no recuerdo mal, en Rom11-, para describir hasta físicamente nuestra verdadera relación con el Señor: Siendo acebuche -o sea: olivo silvestre, infructuoso-, hemos sido injertados (en Cristo): el Verdadero Olivo, del que nos viene la Fecundidad de nuestra vida si creemos en Él, y le somos fieles.

Palabras, que describen tanto el Amor Misericordioso de Dios con nosotros, sus hijos, como la grandeza de nuestra personal Elevación: por Gracia, nunca por mérito propio. Es nuestra Vocación, y nos muestra nuestra Misión.

Como decía, aquí viene el descalabro. Porque la palabra INJERTADOS, significa exacta y directamente lo contrario de lo que nos quieren hacer tragar: ruedas de molino. 

“Injertados”, significa: ‘arrancados de donde estábamos para ser “implantados” -es decir: “injertados"- en otro árbol, para que se suelde y brote‘. Con la consecuencia real de que, al ser “injertados", pasamos a depender y vivir del árbol genuino -Cristo, en nuestro caso de Bautizados-, habiendo cortado radicalmente con el árbol del que procedíamos: Adán, por toda seña.

Pero el Concilio -y con él y en él, los Jerarcas de turno y nómina-, nos quiso hacer creer exactamente lo contrario: “con este mundo compartimos la fragilidad y la belleza”. Que, como poesía, no está mal del todo…; pero, como respeto a la Palabra de Dios, a la Revelación, al ser de la Iglesia y al nuestro en Ella, va un mundo.

“Injertada en el mundo” significa que “vivimos” del mundo, que “brotamos” del mundo, que “nos vivifica” el mundo y que, por tanto, nuestra vida ES el mundo.

Aquí es exactamente donde estamos; y es realmente lo que vemos y oímos, un día sí y otro también, del hacer y del decir -desastrosos ambos- del resto de lo que aún queda de Ella: con las excepciones de rigor que aún quedan: Sarah, por ejemplo. Poquísimas, en conjunto.

Lo último, de momento y por lo Eclesial, ha sido la Gran Rajada de la seño y sor -con mando en plaza vaticana-, con lo del “flirteo”: “interpretación” de una altura teológica tal, que raya en lo extraordinario, casi en lo preternatural, o en la ciencia ficción más acendrada: al nivel, fijo, de su Fundador y de su Familia Eclesial, cada vez más venida a menos: con estos “productos” en el escaparate no me estraña: ¿quién v a comprar una cosa así? -“Ni regalá”, que se dice.

Lógicamente, y a vuela pluma, da la impre de que esta señorita es más fan del currículum de la Samaritana que del mismo Jesucristo, Señor nuestro. Y no sigo, que me pierdo…

Con estos mimbres, ¿cómo va a haber una “hermenéutica de continuidad” si es metafísicamente imposible ? Igual que no se puede mezclar agua con aceite. Pues eso. Los contradictorios, por definición, son incompatibles.

Pero ahí estamos, erre que erre, aunque no sigo con León: corto aquí. Pero, como señala y enseña el Salmo: ¿Quién pedirá perdón?

6 comentarios

  
Angeles Wernicke
Bravísimo! Gracias, querido padre Aberasturi. Dios lo bendiga y lo proteja! La verdad nos hará libres.


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Reza por mí. El viernes voy a Garabandal: rezaré por todos a la Santísima Virgen del Carmen de Garabandal.
14/10/26 5:28 PM
  
Arturo
El Vaticano II fue un concilio pastoral. Así lo declararon tanto Juan XXIII en su discurso inaugural, como Pablo VI en su clausura. No definió dogma alguno que comprometa la fe del creyente. Pero lo pastoral es contingente, variable, opinable, revisable según los frutos y las épocas. NO es infalible, ni puede serlo dada su naturaleza. Por ello, porqué hemos de creer en algo que es pastoral y por tanto no es objeto de fe sobrenatural? Y porqué empeñarse en aplicar casi brutalmente algo que es meramente pastoral? Y porqué no se revisan las directrices pastorales de hace más de 60 años? Podría explicarlo Padre?


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Podría: no se hace porque no se quiere hacer. Están encantados con la deriva actual, bien "injertaditos" en el mundo: GS dixit.
Esta es exactamente la situación de la Iglesia hodierna; o sea: descristianizada Ella, descristianizada la Sociedad -la Iglesia es el alma de la sociedad-, la persona bautizada descristianizada también -que está injertada realmente, ahora sí, en Cristo-, y descristianizados países enteros.
En esto ha venido a parar el recorrido de 60 años de postconcilio, al grito, perenne y bien vibrante, de: "¡Concilio, Concilio, Concilio!".
Ahí están los resultados: únicamente un ciego voluntario, de esos que NO quieren ver ni lo que ven, lo podrá negar.
14/10/26 6:49 PM
  
Giancarlo



(......)

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Lo siento, pero así no... Explícalo de otra manera, si puedes.
14/10/26 6:58 PM
  
Giancarlo
Estaba bien sintetizado mi argumento, aunque reconozco que por la gravedad del tema pueda resultar dificil de aceptar. Coincidimos de que esta apostasia no viene solo del CVII sino de mas atras, la pregunta que surge entonces es ¿de donde?



Ahora ud. refute mi axioma o sensure mi comentario como los otros...





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Sí viene de más atrás, según tu buen entender, ¿de donde? ¿desde dónde? ¿Qué autores? ¿Con qué documentos? O te explicas, o es que te has tirado de la moto...
Lo último, te lo voy a borrar, como muy bn has adivinado... Xq, si lo dices en serio, estás como una cabra, o no eres católico: lo que prefieras...
14/10/26 8:00 PM
  
Vicente
¿Cree Usted que el Papa no lo hizo bien?


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Tú mismo...

14/10/26 8:17 PM
  
J.
Schneider: «No podemos seguir con el Novus Ordo» ni con las ambigüedades del Vaticano II.
Athanasius Schneider, que presidirá el 24 de octubre la Misa de la peregrinación Summorum Pontificum en Santa María la Mayor, sostiene en una entrevista con The Catholic Herald que deben aclararse algunas afirmaciones del Vaticano II y reformarse el Novus Ordo. Califica a la Fraternidad San Pío X como «una obra de la Divina Providencia» y denuncia una persecución contra la Misa tradicional.


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Siento decirlo, pero respecto a la fsspx, se equivoca totalmente. Aquí, se pasa de frenada, y pone en entredicho su "prestigio": por los suelos; porque no es un tema menor o de detallito; al contrario.
14/10/26 9:52 PM

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