InfoCatólica / Non mea voluntas / Archivos para: Agosto 2026

31.08.26

"Dadles vosotros de comer"

Cuando los Apóstoles sugieren al Señor Jesús que despida a las gentes pues llevaban ya tres días tras ellos, y no tenían qué comer, va Jesús y les asombra, una vez más, con aquél: No tienen necesidad de irse: dadles vosotros de comer.

Los Apóstoles se quedan abrumados, pues se lo toman lógicamente muy en serio. Y echan cuentas; y se lo dicen, para mostrarle su evidente impotencia: Trescientos denarios de pan no bastan para que coman un bocado… Ellos, abrumados, NO pueden marialmente realizar lo que les pide. 

Pero va Jesús, que no deja que salgan de su asombro, y les dice: ¿Cuántos panes tenéis? Y le contestan con su escasez: Cinco panes y unos pocos peces. Y Él les dice: Haced que se siente la gente. Y tomando los panes y los peces, los bendice, los parte y se los da para que los distribuyan.

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22.08.26

"A cualquier trapo llaman camisa"

Es un dicho popular, quizá ya un poco carca, de La Alcarria, provincia de Guadalajara (España). Sentencia que, cuando éramos críos, nos hacía mucha gracia. No es que entendiésemos de qué iba: simplemente, soltabamos la risa.

El tal dicho viene a cuento como título del post, porque me ha venido a la cabeza su sentido original: se usa para denigrar una valoracion excesiva de alguna cosa muy por encima de su verdadero valor o uso. Pues eso.

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19.08.26

Enmienda a la totalidad (por Schneider)

Y ya lo siento. O no. Pero es lo que hay.

Como reza el dicho popular, de inmemorial sabiduría -las clava todas-: “El mejor escribano echa un borrón”. Que no sé cómo se dirá en el idioma de Monseñor. Bueno: ni siquiera sé si se dirá; claro que es lo de menos. 

Voy a intentar explicarme, explicarle y explicarles. Aunque no le va a llegar seguramente. Pero a unos cuantos lectores sí; y estos también me importan, y mucho más, sean del signo que sean. Y no me refiero al zodíaco.

De entrada, y parece que es el argumentario superior al que se agarra para salir al paso de la tan desgraciada como reiterada y trágica rotura de la Iglesia, Inconsútil en sí misma -es Una; y sólo puede ser y haber Una, pues únicamente hay Un Único Fundador y Señor; Un sólo Espíritu Santo, Santificador y Esposo; Una sóla Virgen María, su Modelo más próximo y presente; Una Única Misión: la Evangelización y la Salvacion de las almas; etc.-, en este asunto de los lefebrianos, cimáticos, NO hay ni puede haber el más mínimo “dilema”.

Por tanto, el que pretende encontrarlo y manifestarlo -llámense lefebrianos, tontos  útiles/inútiles, luteranos, buenistas, anglicanos…, o Schneider-, se equivocan todos. Si consciente o inconscientemente, sólo Dios penetra las conciencias.

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11.08.26

El silencio de los muertos.

Desde que han consumado su segundo chiringuito -cismático, por supuesto-, los lefebrianos han caído en un silencio sepulcral: el que señorea sobre los cementerios, o el que acompaña a los muertos, dentro o fuera de su tumba.

Ni una sola palabra, después de su campaña de propaganda contra la Iglesia Católica antes del evento: que se desgañitaron; y de sus foticos de pompa y reverencia tras su desnortado espectáculo: por infiel. Por cismático. Por anticatólico. Por destructor.

Nada. Han enmudecido. ¡Ojalá sea por ese punto de vergúenza que acompaña las fechorías de las personas normales! Ojalá.

O quizá -Dios no lo quiera-, por la satisfacción del “deber cumplido”. Injustamente cumplido, claro. Quién sabe… Quizá ni ellos mismos lo sepan. Pero que se han quedado más callados que un muerto parece evidente.

En el otro extremo del arco, la Iglesia Católica sigue su Camino. Mal que bien. A trancas y barrancas. Con una de cal y otra de arena. En estos momentos, como puede: que no es poco… Sigue su Camino porque: aunque malherida, está viva.

Los lefebrianos por su parte, mudos. NO les da ni para un video, o unas palabricas, o unas foticos, aunque sean retocadas: todo con IA, que mejora la falta de inspiración. Será por dinero…, que lo tienen. Sin dinero no se puede hacer el mal: cuanto más dinerito más mal se puede financiar, y se financia: si lo sabrán los enemigos de la Iglesia.

El bien es muchísimo más barato, aunque dinero siempre hace falta, y mucho más reconfortante: se duerme hasta mejor. Pues ahí están éstos, durmiendo la mona de la post fiesta, que debió ser gorda. Naturalmente, les agradecemos que se hayan callado, porque la murga fue extensa e intensa. Han alcanzado su ansiada y honorífica meta, y ahora descansan con su plácida recompensa.

Pero, siendo veraces, ¿qué han conseguido?

Nada, más allá de lo que ya tenían: regodearse y refocilarse en la situación en la que estaban instalados desde décadas atrás, revolcándose en su propio cieno, y conformándose en/a su imagen y semejanza, con la que están tan contentos; nada nuevo y nada mejor, por tanto: todo con peor salida en todo caso, anclados en su pasado, confirmándose y confirmándonos en su NO retorno. Gran logro.

Bueno, también se han mercado una nueva Excomunión, con ampliación muy bien sobrevenida, lógicamente. Eso sí : el demonio, con todos éstos, está de fiesta una vez más.

Y todo este tinglado, toda esta tragedia contra Dios y contra su Iglesia, ¿para qué? Así es el mal: tan desastroso desgraciadamente como inútil.

¿Está, acaso, mejor la Santa Madre Iglesia ahora, tras este desgarro? ¿Están más seguros los lefebrianos por más católicos? ¿Se ha fortalecido su Fe y su Esperanza, cargándose su Caridad? ¿Son más Iglesia? ¿Pueden presentarse como más católicos estando fuera: excomulgados? Como reza el dicho: “¡ni el que asó la manteca”, oigan!

La soberbia es muy mala consejera. De hecho, y como por un milagro es imposible salir, según enseñaba una Monja mártir, abadesa, a sus novicias. Porque, si te descuidas, llegas -no hay mayor tentación ni menos creíble en sí misma- a lo de seréis como dioses; que ya hay que tener tragaderas para engullir lo que, en buena lógica, es intragable de suyo: es que no hay forma de pasarlo… Ni con wisky.

Pues ahí están, descansando de sus heroicidades, tomándose unas muy bien ganadas vacaciones; a las que han llegado extenuados pero felices: una vez más le han doblado el brazo al Papa, a la Iglesia y a los 4/5 Jerarcas que aún son Católicos. Y quieren seguir siéndolo, gracias a Dios: quieren Salvarse. Que no es poco: es el TODO.

Además del seréis como dioses, y para colocarse una buena tuerca y contratuerca que les refuerce en su cerril y obtusa posición, se han creído que son los herederos únicos y legítimos -y NO hay otros con más puntos que ellos-, sehan apropiado de aquello tan necesario para la Iglesia Santa y para sus hijos: Todo lo que atares en la tierra quedará atado en los Cielos; y todo lo que desatares en la tierra quedará desatado en los Cielos. 

Palabras de Cristo dirigidas, que yo sepa, a Pedro, el primer Papa; y en él, a todos sus Sucesores. Y a nadie más. A ellos, tampoco: aunque se crean lo más de lo más, y por encima del propio Papa, que les sobra. A las pruebas me remito.

Y ahí los tenéis, tan gallitos ellos, consagrando obispos -cismáticos-, y ordenando sacerdotes -cismáticos también, para no ser menos-, incluidas todas sus ovejitas, tan mansitas y tan buenecitas.

Incluso en muy posible que piensen, en su insensatez tan podrida ya, que están haciendo una estupenda y genuina obra, agradable a Dios. Vamos, que se lo ha dicho: “Ahora nos pide Dios…". Certificado: el jefe dixit.

Pobrecillos. Pretenden salir de un ridículo, y caen en otro mayor. Sin remedio. “La soberbia”, dicho por un Sacerdote Santo, que supo de primera mano lo que es sufrir persecución EN la Iglesia, “todo lo tergiversa, todo lo desdibuja, todo lo trastoca…”; todo lo enreda, todo lo deforma, todo lo emborrona. todo lo malogra… 

Y estos chicos son la foto finish -lo de “icono” me parece que no procede- de lo que acabo de escribir. Ellos sabrán. Los demás estamos con los ojos como platos.

Se han ensoberbecido, y se han autoengañado con los oropeles: con las puntillitas, los guantes, los anillos encima y demás… O sea: “han cogido el rábano por las hojas”, y han despreciado lo sustancial: el alimento bueno. Que ya hay que tener buena sesera para ese viaje.

Porque, acudiendo a los Santos Padres -los reverenciados desde milenios atrás, los pilares de la Iglesia también por su Santidad de Vida-, que presumo que les tendrán afecto y reconocimiento, además de reconocerles su Gran Autoridad; pues los Santos Padres acuñaron aquello tan radical, tal teológico y tan Eclesial de: Ubi Petrus, ibi Ecclesia, ibi Deus!

Han tachado lo de “ubi Petrus”, que es la clave de todo el texto, y se han quedado sin “Ecclesia” y, en consecuencia, hasta sin “Deus”. Vamos, absolutamente sin nada. 

Pero, como dice la sabiduría popular: “sarna con gusto no pica”.

5.08.26

Empezar la casa por el tejado.

O pretender edificarla “sobre arena”, como nos educa y enseña el Señor Jesús con su Parábola, que viene a ser lo mismo: es imposible, en el primer caso; acaba en un desastre “natural” y/o “ecológico” -seguramente un regalito de la pachamama, que se las trae-, buscado a propósito, en el segundo: porque era y es perfectamente previsible. O, simple y directamente, acabar de demolerla.

En ambos casos, lo que prima es la nula “inteligencia” de sus impulsores o ejecutores, y de todos los que contribuyen, directa o indirectamente al desgraciado, caro e inútil negociado. Pero, así somos… cuando así nos empeñamos.

Naturalmente, en los dos casos tampoco podemos echarle la culpa a nadie ajeno a uno mismo. Cuando uno se empeña, se despeña inexorablemente. La Lógica, una de las dimensiones de nuestra capacidad de intelección, nos lo advierte. Por ésto y en ésto, sólo se engaña el que lo prefiere a la verdad de las cosas: a la realidad tal como es, y no como nos gustaría que fuese. 

Un ejemplo: si uno es un varón, se mira al espejo al salir de la ducha, y pretende que es una chica… Pues, ¡ni operado, oyes…! Y habría que ayudarle, llevándole de urgencias al médico si se deja: que esa es otra…

Todo este preámbulo viene a cuento de un artículo que echa las campanas al vuelo por lo que titula ‘las 8 novedades o reformas que está implantando el Papa León a la chita callando, como es él’. Más o menos; no he pretendido ser especialmente preciso y quisquilloso. Es la idea central.

Es su opinión, desde luego, NO la mía. Porque todas esas 8, sigo en mi opinión, es precisamente lo que he titulado y catalogado como “empezar la casa por el tejado”. Y me explico. Bueno, me esfuerzo en explicarme, aunque hay gente durilla-durilla que ni por esas. Ahí voy. 

Todas esas reformas, catalogado también de este modo por el autor, son reformas “estructurales” o de mero adorno: nada que ver con lo mollar que ha llevado a la brutal y arrolladora Descristianización, desde la Jerarquía hasta casi el último rincón de países y “mundos” Católicos, totalmente o casi… Estamos otra vez en mi órbita de opinión.

‘Que si despide al G-9′; que sólo fueron 9 en la inauguración, añado yo. ‘Que si ahora cuenta periódicamente con todos los Cardenales’. ‘Que va a contar con los Nuncios nuevamente’. ‘Que si la Sinodalidad sí, por supuesto’…; y, a propósito de la dichosa sinodalidad -algo que NO pertenece ni de lejos a la Esencia de la Iglesia, pues NO aparece en sus Notas Fundacionales-, como si se sintiese “obligado", señala el autor: ‘nada de pretender contradecir o desautorizar a su Predecesor’ -¡el corporativismo al poder!-, que montó todo ésto y más: ¡Unidad! ¡Comunión! ¡Sinodalidad!…, para hacer justamente lo contrario. Ni parece que vaya a tocar nada referente al Vetus, vuelvo a añadir yo…

Bien que todo eso haya desgraciado aún mucho más a la Iglesia que se encontró Francisco -no digamos la que se ha encontrado León, mucho peor que la que halló su Antecesor-: a éste lo eligieron -y aceptó- exactamente para ésto. Casi todos estaban en el ajo.

De ahí las escasísimas voces que se alzaron públicamente contra esos desafueros en plan despóticos, naturalmente -más propios del mundo civil, masónico, marxista, mundano sin Dios, o militar-, y que fueron convenientemente “neutralizados” por el staff Eclesial, que estaba muy al tanto. Empezando y acabando todo en Francisco. Lógico.

Voy yo también a poner un ejemplo, que entiendo y pretendo pedagógico. Una institución de enseñanza, por ejemplo, con solera incluso de siglos, si ve que en los últimos decenios va para abajo -pierde alumnos, pierde profesores de prestigio, pierde ingresos-, y concluye que, consciente o inconscientemente se han alejado de los principios que la hicieron puntera, si no son unos suicidas, a más de soberbios de manual, o cierran y venden antes de que sea demasiado tarde -las pérdidas a partir de cierto volumen son irreversibles-; o, si les queda una pizca de sensatez, se dicen a sí mismos: “vamos a volver a nuestros orígenes, al ideario de nuestros fundadores, que son los que nos hicieron ser lo que fuimos”. Y vuelta a empezar. Con sabiduría y prudencia, o al revés. Y muy esperanzados en el futuro: han dado con la tecla.

Ésto es lo que haría cualquier persona o institución “normal”. Algo que cada vez es  más difícil de encontrar aquí: lo “normal” ha desaparecido de la Iglesia, en todos sus horizontes, desde hace muchos años ya: como 60, o así.

Aquí, en la Iglesia, antes Catolica, no se rectifica ni equivocándose; porque, como todo lo lleva y lo soporta el tan socorrido -como falso- “soplo", aciertan siempre: el “espíritu” NO se equivoca. Y pasa lo que está pasando: hasta las herejías y los despropósitos se catalogan ya como logros irreversibles. Es decir: NO tienen vuelta de hoja. ¡Y pobre del que diga algo en contra: será machacado convenientemente!

Ahí están -ejemplares, por acusadores- los episodios del Obispo Livieres, q.e.p.d., y del Cardenal de Australia, también difunto: expulsados a patadas los dos, y perseguidos hasta su muerte; que fue pronta. Ambos podrían explicarnos muchas cosas. Y, de un modo u otro, vaya si lo han hecho.

¿Qué es lo mollar, lo esencial en la Santa Madre Iglesia? Es muy sencillo de rastrear y dar con ello. Y no sólo para los eruditos: basta con tener aún algún sentido de Dios y de lo Eclesial.

Nos vamos al Antiguo Testamento, un pozo de Sabiduría, pues Dios está presente en toda la vida del Pueblo Escogido: era su Pueblo, su Familia, su Hijo. De hecho, no hay página de la historia judía -y no únicamente desde su salida de Egipto con mano robusta-, en la que no esté actuando Él, de Palabra o de Obra; normalmente a través de sus enviados, los Profetas, pero con Palabras inequívocas.

El Pueblo Judío, reducido ya únicamente al reino de Judá y Benjamín, cuando sus reyes se lanzan en pos de dioses estraños, ajenos a su historia, y se arrastran por la idolatría más ignominiosa y se han prostituido -llegan, incluso, a entregar a sus hijos/hijas al fuego, como lo hacían sus vecinos en honor y sumisión a Moloc y a los Baales-, despreciando el Templo y los Sacrificios, pues ofrecen incienso a los dioses, hechura de sus manos, restituyen estelas y cipos… 

Por eso,son machacados, inmisericordes, por sus vecinos, tanto por Israel como por los Asirios, los filisteos, los moabitas, los amorreos y demás que, “autorizados” y usados por Dios como su brazo justiciero, materialmente los saquean, los arrasan y los esclavizan. Cuando no: los matan; y, al decir del AT, “sajan el vientre de las madres encinta”. La cosa estaba fea e iba muy en serio, ya que los judíos, como antes los israelitas, se lo habían currado a fondo.

Eso sí: cada vez que sus reyes vuelven al buen camino, claman a Dios reconociendo sus pecados, Él los escucha y les dice que los perdona nuevamente, ¿qué es lo primero que hacen?

Antes que cualquier otra cosa o decisión, llaman a los Sacerdotes legítimos, y del rey hasta el último judío, les piden que se purifiquen, que purifiquen luego el Templo y el Altar, y que vuelvan a ofrecer los Sacrificios agradables a Dios, previstos y ordenados en la Ley de Moisés: la que Dios les había entregado como seña de pertenencia a Dios: esa era su Identidad.

A partir de ahí, y con la promesa explícita de ser fieles como buenos hijos, vuelven a ser ellos mismos; y, como primera provisión, machacan a su vez a los que los habían vapuleado de lo lindo: recuperan lo perdido y vuelven a la cima, de donde no deberían haberse apeado jamás. Por cierto: con gran asombro y miedo bien fundado de sus vecinos: “Dios lucha con ellos”, exclaman y recogen en sus crónicas.

Este modo de proceder se repite reiteradamente, y está recogida en sus Anales; y en los de sus vecinos, que, en cuestión de guerras, no eran tontos. “Negro sobre blanco”, o al revés, que ahora no recuerdo bien cómo es el dicho. Pero lo entendéis todos perfectamente.

¿No podríamos, ya que deberíamos, aprender nada de todo ésto? ¿Acaso no podríamos sacar las preceptivas enseñanzas , y “escarmentar en cabeza ajena”? Vamos a intentarlo.

Entrando al “hoy” de la Iglesia Católica, y yéndonos al Principio, ¿dónde estan nuestras Raíces, nuestras Esencias, nuestro ADN, nuestra Identidad? O sea: nuestra Salvación del Autosuicidio, aunque incomprensiblemente buscado y programado a conciencia, en el que estamos embarcados: nos hemos vuelto a “los dioses” y a “las máximas” de este mundo. SIN Dios, claro.

Son pocas, pero tan determinantes como los mismos Mandamientos de la Ley de Dios: pocos -sólo son 10-, pero tan sigficativos que: El que me ama, cumplirá mis Mandamientos. Pues igual.

*En primer lugar, me iría al mandato expreso de Cristo: Haced ésto en Memoria mía. Es decir: “Haced exactamente como Yo he hecho, lo que Yo he hecho. Y NO se os ocurra ir ni más allá, ni quedaros cortos: NO os despistéis ni os engañéis”. Disculpad el tono coloquial, que considero tan educativo como correcto.

*Para ayudarnos a no perder de vista lo que esencial de su Mandato, nos dice expresamente de qué va lo de “en Memoria mía”. Lo primero y más esencial: la Santa Misa : no en vano nos lo manda en la Última Cena, en aquella Primera Misa que celebra Él. Sin olvidar, lógica y necesariamente, la Consagración y la Comunión, siempre que se esté en Gracia de Dios. El que comulga con conciencia de Pecado Grave, como nos dice expresamente san Pablo: Come y bebe su propia Condenación. 

*Para acceder, por tanto, convenientemente preparados -con hambre y sed de Dios mismo, y de nuestra vida en Él; en Gracia de Dios-, nos manda el Señor: Perdonad los pecados: a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos. Para los Sacerdotes: el mandato es exactamente éste, y NO tenemos derecho a cercenarlo a conveniencia de parte.

El pilar más fundamental -por necesario- para vivir por Él, con Él y en Él no es otro que la Confesión constante, frecuente, humilde y hecha con el corazón contrito y humillado, que el Señor NO desprecia. Porque, en resumen, la Vida Sobrenatural, la Vida de hijos de Dios es Vida Sacramental. Y no puede ser de oytra manera, pues sin los Sacramentos no hay Vida de la Gracia: habríamos roto con el Señor.

*Además, para mantener viva la Conciencia de Pecado, y alimentar nuestra Fe de modo que sea viva y eficaz: Predicad el Evangelio. Seguimos con san Pablo, fuente segura y eficaz: Fides ex auditu! Porque, sigue el Apóstol: ¿Cómo van a creer ni nadie les predica?

Por tanto, escribe a Timoteo:  Tú, permanece firme en lo que has aprendido y creído, ya que sabes de quiénes lo aprendiste, y porque desde niño conoces la Sagrada Excritura, que puede darte la Sabiduría que conduce a la Salvaciòn por medio de la Fe en Cristo Jesús (…). En la Presencia de Dios y de Cristo Jesús, que va a juzgar a vivos y muertos, (…), te advierto seriamente: predica la Palabra, insiste con ocasión y sin ella, reprende, reprocha y exhorta siempre con paciencia y doctrina.

De este modo, queda desautorizado cualquier Jerarca, al nivel que sea, para predicar otra cosa; es decir: NO puede salirse de ahi, del Evangelio: sería “salirse” de Cristo, pretendiendo predicar “otro evangelio”, como nos previene san Pablo en otro lugar.

Por una razón poderosísima: todo hijo de Dios en su Iglesia en medio del mundo tiene el derecho, recibido de Dios, de escuchar, en la Iglesia Católica a la que de Gracia pertenece de escuchar la Palabra de Dios: no la de los mercenarios. Ni la de los charlatanes, que también los hay: y abundan. Incluso hay herejes y todo…

De ahí que, cuando se les obliga a oír y recibir, como Palabra de Dios, palabras profanas y mundanas, el que lo hace de ese modo corrompe su Vocación y su Misión: esté investido del cargo eclesial que sea. Desde la misma Cúpula al último ambón de la última iglesita más apartada.

*Todo, para fomentar e integrar en nuestra vida personal aquél mandato-consejo de Jesucristo en su Evangelio: su Gran Consejo: Venid a Mí. Pues: sólo Cristo Salva. Y NO hay Salvación posible fuera de Él.

Un “ir a Él” en un camino de Confianza, de lucha contra el Pecado, de VIda de Gracia y de Vida de Oración: de hablar con Dios, como se define tan sucinta como exactamente. Una Oración convertida, tantas veces, en Oración de Petición: la necesitamos como el respirar.

Con todo esto por delante, los fieles tienen todo el derecho -reconvertido en tantos casos en “obligación en Conciencia”-, de alejarse de los sitios donde escuchan mundanidades, y buscarse el “pan bueno” de la Palabra de Dios, allí donde se les ofrece, con Celo, Piedad y Seguridad.

Aprovecho para decir a mis hermanos Sacerdotes: hemos de tener la valentía, que es Fidelidad a Cristo -de la buena y auténtica-, de dejar todo lo que nos aparte de esa esta Tarea que estamos desgranando; nuestra verdadera Tarea Sacerdotal, que se concreta en “hacer unica y exclusivamente lo mismo que Él”. Todo lo que nos impida ésto, hemos de posponerlo. O dejarlo, simple y radicalmente. No hay otra forma.

No vaya a ser que “nos contagiemos”, inevitablemente, del mal ejemplo de “los mercenarios": los malos pastores. Sólo tenemos un Modelo: el Buen Pastor. Y si no tenemos tiempo ni para comer, pues ya lo haremos más tarde. Y si no tenemos tiempo para “reuniones", pues ya iremos cuando lo tengamos. Y si tenemos que pasarnos toda la noche en oración, pues lo hacemos…

Ésta es nuestra vida, y NO podemos ni queremos tener otra: la de Cristo, pisando donde Él ha pisado, siguiendo sus Huellas. Llenándonos el alma y el corazón de los mismos Sentimienos de Cristo Jesús. Si no, corremos el riesgo, cierto, de acabar de Dj, de Influencers, o de lavandas…

Por poner un poner y señalar: están tan entretenidos en el Vaticano y, al parecer, tan contentos también, en “hacer una sociedad ideal” -ahi está su neodiálogo con el confucionismo, que ni siquiera es “religión": un puntal en ese logro-, que no tienen ni tiempo -me da que ni ganas, visto lo visto-, para dedicarse a su propia Casa, y a sus legítimos hijos: los que Dios les ha dado para que los conduzcan hasta Él. ¡Donde esté una ‘buena’ “sociedad ideal", que espere o que calle cualquier Cielo… Y, como primera provisión, el mismo Jesucristo. Amén. Tal cual, oyes.

También están de fiesta -con aperitivo antes de la comida, lógico-, recibiendo y dialogando con Patty Smith: una “Santa” en Vida, por supuesto. Y hay que arroparla, que los fachas le cascan mucho…

Por supuesto: nada de intentar decir la palabra más suave pero necesaria a un tipo como Martin, como Marx, como el de Austria, como a los obispos que “celebran” con fervor bendiciones y liturgias pro lgtbijklmnñopq…

O a los que callan ante un político democristiano que se ha mercado un “hijo” subrogado: con un par. Sólo un obispo ha recordado lo católico. Uno entre unos cuantos.en Alemania, donde ha tenido lugar el evento.

O en Inglaterra, con un supuesto Primer Ministro, que va, porque está, como “catolico a lo Biden”: fórmula que ha conseguido hasta exportarse… ¿Algún Obispo en Inglaterra y tierras limítrofes ha dicho algo? 

Por supuesto: “la doctrina no se toca”. Fijo. Pero ni se defiende, ni se acude a ella, ni se enseña, ni nada de nada: todo un trampantojo de museo, más carca y más antediluviano que un dinosaurio: un T-Rex, por decir algo.

Pero, por supuesto: NO hay ruptura…