Contra los herejes

 

El cardenal Roche justifica las restricciones a la Misa tridentina: «la teología de la Iglesia ha cambiado»

El obispo de Essen considera teológicamente responsable bendecir parejas homosexuales y de divorciados vueltos a casar

Mons. Johan Bonny asegura que el Papa dio el visto bueno a la bendición de parejas homosexuales en Bélgica

Y así un día tras otro, un escándalo tras otro… Esto es un no parar.


Pero vamos al fondo de la cuestión:

¿Qué es un hereje?

La herejía es la negación pertinaz de una verdad que ha de creerse con fe divina y católica. El canon 750 § 1 define qué se debe creer con fe divina y católica:

Canon 750 § 1: Se ha de creer con fe divina y católica todo aquello que se contiene en la palabra de Dios escrita o transmitida por tradición, es decir, en el único depósito de la fe encomendado a la Iglesia, y que además es propuesto como revelado por Dios, ya sea por el magisterio solemne de la Iglesia, ya por su magisterio ordinario y universal, que se manifiesta en la común adhesión de los fieles bajo la guía del sagrado magisterio; por tanto, todos están obligados a evitar cualquier doctrina contraria.

¿Qué castigo tiene el hereje?

1364  § 1.    El apóstata de la fe, el hereje o el cismático incurren en excomunión latae sententiae, quedando firme lo prescrito en el c. 194 § 1, 2; el clérigo puede ser castigado además con las penas enumeradas en el c. 1336 § 1, 1, 2  y 3.

 § 2.    Si lo requiere la contumacia prolongada o la gravedad del escándalo, se pueden añadir otras penas, sin exceptuar la expulsión del estado clerical.

¿Qué significa excomunión latae sententiae?

La excomunión es una de las penas previstas en el derecho de la Iglesia. Por excomunión se entiende la censura o pena medicinal por la que se excluye al reo de delito de la comunión con la Iglesia Católica.

La pena de excomunión se aplica latae sententiae, no es necesaria la declaración de la legítima autoridad para estar obligado a cumplir la pena (cfr. canon 1314). Se suele decir que el juicio lo hace el delincuente con su acto delictivo.

Los efectos de la excomunión quedan claros en el canon 1331:

Canon 1331 § 1: Se prohíbe al excomulgado:

1. tener cualquier participación ministerial en la celebración del Sacrificio Eucarístico o en cualesquiera otras ceremonias de culto;

2. celebrar los sacramentos o sacramentales y recibir los sacramentos;

3. desempeñar oficios, ministerios o cargos eclesiásticos, o realizar actos de régimen.

La salvación de las almas debe ser siempre la ley suprema en la Iglesia, porque el fin último y supremo al que se ordena toda la vida humana es la visión beatífica de Dios una vez finalice nuestra existencia temporal. Esa es la misión de sacerdotes, obispos, cardenales o del mismísimo Papa: llevar almas al cielo.  Ese es el mayor acto de caridad, que es la plenitud de la ley. La fe vale más que la propia vida.

Y la herejía es el pecado más grave y pestilente de todos. Se trata de un error manifiestamente contrario a la fe, afirmado por un cristiano. Y la herejía es especialmente peligrosa cuando la comete un sacerdote, un obispo o un cardenal.

¿Por qué? Pues porque las herejías de un pastor conducen al rebaño de sus fieles al infierno, a la perdición. Por eso, cuando un pastor comete herejía, automáticamente debería ser excomulgado y perder su oficio, su ministerio y su autoridad: el juicio lo hace el delincuente con su acto delictivo. Un obispo hereje puede seguir siendo obispo, si la autoridad competente no convierte la excomunión latae sententiae en ferendae sententiae o latae senentiae declarada. Pero carece de autoridad. Dios le dio su autoridad para llevar almas al cielo, no para despeñarlas por un precipicio. Dios no autoriza el pecado y la herejía es uno de los pecados mortales más graves.


No se puede decir que ha cambiado la doctrina de la Iglesia sobre la Santa Misa. La doctrina no cambia, la revelación está cerrada desde la muerte del último apóstol. El Espíritu Santo no cambia de opinión ni deroga los mandamientos ni se contradice: como dice Santa Teresa, Dios no se muda. La doctrina de siempre, lo que la Iglesia ha predicado siempre en todas partes, no admite adulteraciones ni cambios ni interpretaciones torticeras. Y quien pretende cambiar la sana doctrina, la verdad revelada por Dios en las Sagradas Escrituras y en la Santa Tradición, es un hereje.

«El Papa no tiene el poder de abolir la Misa tradicional». Así lo afirma Mons. Schneider, explicando que esto es así «porque la santa misa tradicional es propiedad y tesoro de toda la Iglesia, de todos los santos de la Iglesia de todos los tiempos».

Y continúa Mons. Schneider:

Debido a la edad tan venerable y al uso constante y perenne de este orden de la Misa por parte de tantos santos y generaciones de católicos y de casi todas las naciones católicas, el Papa no tiene poder para simplemente abolirlo. Del mismo modo que el Papa no tiene poder de abolir el credo apostólico y sustituirlo con una nueva fórmula y prohibir al mismo tiempo el uso del credo apostólico. Lo mismo puede aplicarse al orden de la Misa: esta es una fórmula de venerable uso antiguo.

«La orden de un Papa que evidentemente está dañando el bien espiritual de la iglesia no la podemos obedecer. Sería una falsa obediencia cooperar con algo que evidentemente está dañando el bien espiritual de las almas y de toda la iglesia».

Por su parte, la Bula “Quo primum tempore” del Santo Padre Pío V establece:

 - que no han de estar obligados a celebrar la Misa en forma distinta a la establecida por Nos ni Prelados, ni Administradores, ni Capellanes ni los demás Sacerdotes seculares de cualquier denominación o regulares de cualquier Orden;

- que no pueden ser forzados ni compelidos por nadie a reemplazar este Misal;

- y que la presente Carta jamás puede ser revocada ni modificada en ningún tiempo, sino que se yergue siempre firme y válida en su vigor.

Así pues, que absolutamente a ninguno de los hombres le sea licito quebrantar ni ir, por temeraria audacia, contra esta página de Nuestro permiso, estatuto, orden, mandato, precepto, concesión, indulto, declaración, voluntad, decreto y prohibición.

Más si alguien se atreviere a atacar esto, sabrá que ha incurrido en la indignación de Dios omnipotente y de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo.


Los herejes y los apóstatas han perdido la fe. Y lo que es indiscutible es que nadie puede perder la fe sin propia culpa. Porque, como dice el apóstol San Pablo, los dones y la vocación de Dios son irrevocables (Rom. 11, 29) y a nadie se los retira si no se hace voluntariamente indigno de ellos. Es axioma teológico que «Dios no abandona a nadie si no es abandonado primero». Lo cual ha de hacernos evitar cuidadosamente cualquier clase de pecados, que podrían acarrearnos la tremenda desventura de la pérdida de la fe.

La fe exige el humilde asentimiento de la inteligencia y de la voluntad ante unas verdades cuya evidencia intrínseca no puede verse y que se aceptan únicamente por autoridad de Dios, que las revela. Esto se le hace muy difícil al soberbio. Y así vemos que los hombres sencillos y humildes tienen una fe mucho más viva que muchos teólogos eruditísimos.

La vida inmoral también contribuye a la pérdida de la fe. La trasgresión continua y culpable de la ley de Dios (deshonestidades, negocios sucios, depravación sexual, prácticas homosexuales, etc.) produce en el alma del pecador un desasosiego cada vez mayor contra la ley de Dios, que le prohíbe entregarse con tranquilidad a sus desórdenes. Dios va retirando cada vez más sus gracias y sus luces en castigo por los pecados cometidos. La inmoralidad desenfrenada que reina en la Iglesia de hoy es una de las causas principales de la crisis que padecemos: el que obra el mal, odia la luz (Jn. 3, 20).

El fruto de la luz es todo bondad, justicia y verdad. Buscad lo que es grato al Señor, sin comunicar en las obras vanas de las tinieblas, antes bien, estigmatizadlas; pues lo que éstos hacen en secreto repugna decirlo. (Ef. 5, 9-12).

Los herejes son soberbios e inmorales. Unos se creen más santos que Dios mismo y más justos que el Justo. Otros confunden el amor con el libertinaje y la depravación sexual. Algunos pretenden bendecir lo que Dios maldice… Todos los herejes resultan pestilentes. Y tanto apestan que la atmósfera de la Iglesia se está volviendo irrespirable con tanto aire viciado.

Nuestra misión consiste en extender por todas partes el buen olor de Cristo (2 Cor. 2,14), en medio de un mundo corrompido por el hedor del pecado (Rom. 3, 10ss), 

Sean dadas gracias a Dios, que en todo tiempo nos hace triunfar en Cristo, y por nosotros manifiesta en todo lugar el aroma de su conocimiento; porque somos para Dios el buen olor de Cristo, en los que se salvan y en los que se pierden; en éstos olor de muerte para muerte, en aquéllos olor de vida para vida. (2 Cor. 2, 14). 

Y nada ni nadie nos separá del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro. Y menos que nadie, los herejes. 


Post Scriptum

El obispo de San Diego, Mons. McElroy, ha reconocido que le duele que le tachen de hereje. «Ese lenguaje perjudica aún más a la Iglesia, al degradar el diálogo que debemos mantener en estos días sobre las cuestiones fundamentales a las que nos enfrentamos», dice el obispo.

Con los herejes no hay nada que dialogar. No hay unidad ni acuerdo posible con el error. La unidad solo es posible en la verdad, en la sana doctrina. Lo que deben hacer los herejes es retractarse, arrepentirse de su gravísimo pecado y aceptar íntegro el depósito de la fe: aquello que la Iglesia ha predicado siempre en todas partes. 

30 comentarios

  
Luis Fernando
Todo esto lo saben. Y les da igual.
Ante el tribunal de Cristo no les dará igual.
24/03/23 2:33 PM
  
Vladimir
PERDIERON LA FE: no hay duda, eso es lo que les ha pasado a tantos Cardenales, Obispos, Presbíteros, Religiosos, que hoy, libre y abiertamente predican contra el Depósito de la Fe.
Se justifican a sí mismos diciendo que Dios es misericordioso, olvidando que ese Dios Misericordioso, se compadece del hombre en pecado y quiere sanarlo para que viva en LA LIBERTAD DE LOS HIJOS DE DIOS.
24/03/23 3:21 PM
  
José Díaz
La fe de la Iglesia no cambia. No puede cambiar la lex credendi. Si la premisa sobre la que se apoya Traditiones custodes es falsa, la desobediencia se impone como un deber ineludible de la conciencia bien formada
24/03/23 3:34 PM
  
Lucía Victoria
José Díaz, Jesús fue condenado por querer dar crédito a una premisa falsa; o incluso a dos: 1ª) pretender ser un rey en este mundo (el rey de los judíos); y 2ª) que blasfemaba, al afirmar que Él era el Hijo de Dios.

Pero como Hijo, obedeció al Padre, acatando la ley de los hombres. Había aprendido a obedecer desde niño. ¿Cómo? Sufriendo. "Sufriendo, aprendió a obedecer" (Hb 5,7-9).

24/03/23 3:55 PM
  
Percival
Hay un hereje mayor. Queriendo enmendar la plana a Cristo, estos Obispos se colocan del lado del "que no piensa como Dios sino como los hombres". A todos ellos Cristo dice: "apártate de mí, Satanás". Pues eso...
Pero de Dios nadie se burla.
24/03/23 4:35 PM
  
claudio
Estimado Pedro Luis.

El 751 contiene tres figuras típicas, herejía, apostasía y cisma. Hay dos que suelen presentarse juntas herejía y cisma, primero la herejía y luego el cisma como consecuencia.
En los casos clásicos los herejes y cismáticos se van y hacen otra iglesia a su manera.
La novedad es que en estos momentos se quieren quedar con la institución y todos sus beneficios sociales y económicos, su comodidad, ocupar los primeros puestos y que todos los saluden (te suena) y echar a los demás, ponernos en la encrucijada o se quedan y aceptan o los prohibimos.
Es la inteligencia artificial aplicada para matarnos suavemente...killing me softly...

Hay que permanecer peleando el buen combate, por qué ? porque conocemos el resultado y está garantizado.
Si llegamos a ser puros de corazón veremos a Dios.
24/03/23 5:35 PM
  
Sancho
A propósito de esas últimas declaraciones del neocardenal McElroy, que lo llamen hereje no degrada ningún diálogo que debamos mantener en estos días sobre las "cuestiones fundamentales", a las que, evidentemente, algunos como él se están enfrentando descaradamente; porque, como suele decir quien lo nombró cardenal, con el diablo no se dialoga.
24/03/23 6:24 PM
  
Lucía Victoria
Es así, Claudio. Pero lo dramático (tendría su guasa, si no fuera porque no tiene ninguna gracia) -y aquí sí creo que hay que estar especialmente vigilantes- es que sigamos empeñados en identificar el grupo (humano) de los "buenos", en oposición al de los "malos". No sólo porque es un reduccionismo de bulto, sino porque seríamos unos auténticos panolis: los malos están en los dos bandos. Y aquí ya me importa menos si no son malos conscientes; son tontos útiles; que para el caso es lo mismo. Y es lo mismo porque consiguen el mismo objetivo: separar a las almas de la Iglesia. La única diferencia es que a algunos se les juzgará más severamente que a los otros. Pero que van a tener que responder ante el Señor, vaya si van a tener que hacerlo...¡y no me gustaría estar en su pellejo!

El objetivo de quien lucha el buen combate es que no se pierda ni una sola alma. Que no se pierda ni una sola gota de la Preciosísima Sangre que Nuestro Señor Jesucristo derramó por todas y CADA UNA de ellas. En estos tiempos que ya se nos han echado encima, toca discernimiento espiritual individual, fino y serio, porque son muchos los que nos van a (querer) engañar.

"En esos días muchos tropezarán y caerán; de repente se odiarán y se traicionarán unos a otros. Aparecerán falsos profetas, que engañarán a mucha gente, y tanta será la maldad, que el amor se enfriará en muchos. Pero el que se mantenga firme hasta el fin, ése se salvará" (Mt. 24,10-13)
24/03/23 6:37 PM
  
Lucía Victoria
Por cierto, hablamos de una inteligencia más sofisticada que la artificial, porque detrás está la inteligencia de un ser demoniaco que la supera. Deberíamos empezar por aceptar que es Dios quien es la defensa de nuestra vida; y no al revés.
24/03/23 6:41 PM
  
claudio
Estimado Pedro Luis.
Para Lucía Victoria con mucho respeto.
No es una Gracia es una desgracia, repetida, siempre lo mismo, el mismo gato con distinto collar.
Tenemos dos ventajas podemos estar firmes en la Verdad y en la Fe y además de nosotros depende aceptar o no las tentaciones mundanas, el tentador no conoce el resultado.

Veamos con detenimiento Veritatis Splendor: (lo que quieren es erradicar la libertad humana de su relación esencial y constitutiva con la verdad).

"Sin embargo, hoy se hace necesario reflexionar sobre el conjunto de la enseñanza moral de la Iglesia, con el fin preciso de recordar algunas verdades fundamentales de la doctrina católica, que en el contexto actual corren el riesgo de ser deformadas o negadas.
En efecto, ha venido a crearse una nueva situación dentro de la misma comunidad cristiana, en la que se difunden muchas dudas y objeciones de orden humano y psicológico, social y cultural, religioso e incluso específicamente teológico, sobre las enseñanzas morales de la Iglesia. Ya no se trata de contestaciones parciales y ocasionales, sino que, partiendo de determinadas concepciones antropológicas y éticas, se pone en tela de juicio, de modo global y sistemático, el patrimonio moral. En la base se encuentra el influjo, más o menos velado, de corrientes de pensamiento que terminan por erradicar la libertad humana de su relación esencial y constitutiva con la verdad.
Y así, se rechaza la doctrina tradicional sobre la ley natural y sobre la universalidad y permanente validez de sus preceptos; se consideran simplemente inaceptables algunas enseñanzas morales de la Iglesia; se opina que el mismo Magisterio no debe intervenir en cuestiones morales más que para «exhortar a las conciencias» y «proponer los valores» en los que cada uno basará después autónomamente sus decisiones y opciones de vida".
24/03/23 7:21 PM
  
Manuel Darío Ochoa de la Rosa
Un saludo, hermano Pedro Luis Llera. Tengo una duda y me gustaría saber su opinión, y también la de cualquier otro que haya investigado el asunto. Mi duda es sobre las disposiciones que establece "Quo primum tempore": Preguntada la Congregación para el Culto Divino y los Sacramentos en 1999, esta respondió que el término "a perpetuidad" debería en realidad entenderse como "hasta que se disponga otra cosa" ya que ningún Pontífice puede atar en materias que les son propias (administración de los sacramentos), a sus sucesores.

24/03/23 9:49 PM
  
Vicente
El Papa Francisco no ha abolido la Misa tradicional, solamente ha puesto ciertas condiciones para que pueda ser celebrada cuando sea posible.
24/03/23 11:04 PM
  
Otro Claudio
Todos sabemos muy bien que la herejía es muy perniciosa para el alma.
Desde más arriba, una persona dijo que quien no absuelve a un penitente es un criminal. Esa misma persona ha dicho también que los sacerdotes no deben actuar como psiquiatras. ¿Que el penitente no se arrepiente? bueno, hay que dejarlo, total, Dios es misericordioso.
Existen personas dentro de la Iglesia que tienen su alma agusanada, y es lo peor que les puede pasar, porque el alma es inmortal, y en el día de su muerte, el gusano se las seguirá royendo eternamente.
Muy triste.
24/03/23 11:23 PM
  
Luis Fernando
Vicente, de momento se conforma con tratar como leprosos a los que acuden a esa Misa. Fuera de las parroquias y tratados como sospechosos.
¿Contento así?
24/03/23 11:30 PM
  
Lucía Victoria
Gracias, Claudio, por tu amable respuesta y por la recomendación. Leeré con detenimiento Veritatis Splendor, aunque por el estracto que transcribes, diría que Benedicto XVI lo concretó admirablenente con su denuncia valiente del relativismo.

No dudo que "erradicar la libertad humana de su relación esencial y constitutiva con la verdad" sea un objetivo prioritario del mal. De lo que dudo es de que haya nadie que finalmente pueda lograrlo: Cristo, que es la Verdad, pagó a precio de Su Sangre justamente para comprar nuestra libertad. Y a Dios nadie le tima.

Aún así, tampoco está de más que repitamos, con el salmista, "Señor, inclina mi corazón a tus preceptos".
25/03/23 12:31 AM
  
Antonio
El modernismo está en sus últimos estertores de muerte, por eso es más escandaloso. En algunos lustros solo será un mal recuerdo.
Cor Iesu sacratissimum miserere nobis.
25/03/23 2:33 AM
  
José Díaz
Lucía Victoria, vd y yo hablamos en planos distintos. En primer lugar, la obediencia de Jesús a los designios del Padre no era el resultado ni guardaba relación alguna de causa y efecto con ninguna falsa premisa humana. Sin embargo, Traditiones custodes sí exige obediencia en virtud de una premisa. La obediencia que reclama este documento afirma de sí misma su condición de efecto de una causa, la modificación de la doctrina teológica sobre la Misa. Es lo que ha dicho Arthur Roche ¿No ha leído vd la noticia? ¿O es que está vd de acuerdo con que la doctrina sobre la Santa Misa ha variado? En segundo lugar, se equivocan quienes, como vd., sostienen un sentido positivista de la ley y de la obediencia a ésta debida. Tal sentido de la obediencia no es católico. ¿Habría vd exigido a San Atanasio que se sometiera obedientemente a la ola de arrianismo que se cernió sobre la Iglesia y que llegó hasta la cúspide romana? ¿Quién cree vd que tenía razón, los que, con autoridad, excomulgaron a San Atanasio, o éste negándose a obedecer? ¿Habría vd obedecido el canon 28 de las actas del Concilio de Calcedonia, posteriormente rechazado por Roma? ¿Habría vd obedecido al Papa Honorio I en su adhesión al monotelismo? ¿A quién habría obedecido vd, al Concilio de Constanza proclamando en Haenc Sancta y Frequens la tesis conciliarista sobre la superioridad del Concilio sobre el Papa, o a los Concilios y Papas sucesivos que la consideraron herética? ¿Habría vd obedecido al Concilio de Florencia-Ferrara en la doctrina sobre la materia y forma del sacramento del orden sacerdotal o habría obedecido, por el contrario, a quienes decían que era doctrina errónea, que son precisamente a quienes la Iglesia terminó dando la razón? Le reitero que el significado católico de la ley, de la autoridad y de la obediencia está muy lejos del positivismo jurídico y del sentido moderno del ejercicio del poder. Autoridad y poder están al servicio de la verdad, y en la Iglesia, al servicio de la verdad revelada, cuyas dos fuentes son la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición. Ninguna de ellas es susceptible de alteraciones. Un saludo
25/03/23 11:30 AM
  
José Díaz
L.F.: "Todo esto lo saben. Y les da igual.". En efecto, Luis Fernando, lo saben, y si les da igual, como apostilla vd., es porque no tienen fe. Y no sólo en Alemania. También en Roma hay muchos que no tienen fe. ¿De verdad hay que obedecer a quienes no tienen fe? Durante siglos, la mayor parte del pueblo cristiano vivió su fe sin saber siquiera el nombre del Papa reinante. Les bastaba el credo y los sacramentos. No tenían que soportar las ocurrencias ni las opiniones heterodoxas de quienes ejercían con despotismo la autoridad
25/03/23 2:05 PM
  
Lucía Victoria
José Díaz, me abruma con tal clase de preguntas elevadas que, para ser franca, antes tendría que estudiar mucho (teología, como mínimo), para así poder contestarle con sinceridad. Reconozco, eso sí, que mis estudios no van más allá de los de Derecho; de ahí quizás que a usted le haya parecido ver en mi comentario una adhesión puramente positivista a la ley. Pero repare en que me estaba refiriendo en última instancia a la voluntad de Dios (esa es mi ley), cuando me decantaba por la obediencia.

Sí, claro que me leí la noticia. Imposible no verla. Y no, no estoy en absoluto de acuerdo con esa memez de que la teología de la Iglesia haya cambiado. La misa y el santo sacrificio del altar son los mismos ayer, hoy en siempre. Porque es la Palabra (el Verbo) que se hace Carne (Jesús Eucaristía) y habita entre nosotros. Y esto es así en el rito antiguo y en el novus ordo. En Mozambique y en Albacete. Lo diga Agamenon o su porquero.

Pero tampoco estoy de acuerdo, y tengo que decir que me escandaliza gravemente (a ver si los únicos escándalos van a tener que ser de bragueta) que un obispo llame abiertamente a la desobediencia cuando, ni esa ocurrencia de Roche constituye la premisa principal de Traditiones Custodies ni -lo ha recordado Vicente-, el referido Motu Propio ha suprimido la misa tradicional. Para simplicar: Desobediencia=rebelión=división (punto para Satanás).

No puedo saber qué habría hecho ante cada una de las eventualidades pasadas que me plantea. Pero sí puedo posicionarme en esta concreta cuestión actual, con la libertad que me da ser hija de Dios. Y desde esa libertad, digo que siempre que sale este tema tan recurrente, viene a mi cabeza -con la misma recurrencia- el pasaje del evangelio que nos dice que seamos fieles en lo pequeño para poder ser fieles en lo grande. Es muy probable que me sea más fácil llegar a esta conclusión porque nunca he participado en una misa por el rito antiguo (no se ama lo que no se conoce). Pero como amo hasta la última fibra de mi ser la única misa que conozco, desde fuera, a mi sólo me cabe asombro tanta resistencia ante la prueba que se les presenta. Porque desde fuera parece un sacrificio bien pequeño (y al parecer un acto de fe grande), que es dar gloria y alabanza al Señor en misas que se celebren de acuerdo con "los libros litúrgicos promulgados por los santos Pontífices Pablo VI y Juan Pablo II, en conformidad con los decretos del Concilio Vaticano II".

Le pido perdón a usted, y a todas las personas que aman la santa misa tradicional, porque de verdad que no quiero frivolizar con un asunto tan serio, y en el que interviene el sentimiento (que no sólo no desprecio, sino que comparto). Pero creo honestamente que vienen tiempos muy recios y el Señor nos pide fidelidad (obediencia) en lo pequeño, para poder merecer la gracia de ser fieles en lo grande (la hora decisiva, martirio o lo que sea que viniere).
25/03/23 2:23 PM
  
Marta de Jesús
Si los primeros cristianos no hubieran soportado las persecuciones, algunas terribles, no hubiéramos recibido el tesoro de Cristo. Si no hubiéramos luchado contra las herejías esto sería una casa de ..., disculpen la ordinariez. De hecho, se ve que eso es lo que está pasando. Si no defendemos la Fe, cómo vamos a ser Luz de quienes están en la oscuridad? Cómo van a creer si nosotros mismos mostramos tan poco interés por defender la Verdad? De martillo de herejes a #bueno, todo es relativo, cada uno tiene su verdad, lo importante es la escucha, caminar juntos, bla bla bla#. Acaso antes no escuchaban? No caminaban juntos? Esos debates tan encendidos de los que se tiene constancia a lo largo de la historia de la Iglesia, no muestra que escuchaban? Ahora somos unos pusilánimes. La falta de Fe se puede hasta cortar con cuchillo. Así no iluminamos nada. Así nos pisan como a la sal sosa.

No creo que esto sea algo entre buenos y malos. Todos somos pecadores necesitados de Redención. La maldad, la mentira, la herejía, eso es lo que no se puede permitir porque viene del infierno y puede llevar a él. Y cada cual que tome bando. Solo hay dos, el Amor a Dios y prójimo o el rechazo. Cada uno personalmente aprovecha la sangre derramada por Cristo o no.

Iba a volver ayer a mi retiro cuaresmal. Vuelvo hoy. Que Dios nos ayude, nos guíe, nos ilumine.
25/03/23 5:28 PM
  
José Díaz
Lucía Victoria. Aclarado. Y no tiene vd que disculparse por nada. Me disculpo yo si le he causado alguna molestia. Feliz día de la Encarnación del Señor
25/03/23 6:03 PM
  
Lucía Victoria
Ninguna molestia, al contrario.
Muy feliz día de la Encarnación del Señor. Que la Depositaria de todas las gracias nos alcance a todos hoy una gracia especial; a cada uno, según su necesidad.
25/03/23 7:05 PM
  
Mariano
Muchas gracias, Pedro Luis. Felicitaciones por tu sinceridad.
25/03/23 8:17 PM
  
Mariano
Quisiera hacer reflexionar sobre los países nórdicos, como Alemania. Las condiciones del fiel católico no son las mismas que en otras latitudes. Por ejemplo, en Alemania hay muy pocos sacerdotes que confiesen, el frío invernal hace muy difícil la asistencia a misa los domingos, e incluso las condiciones atmosféricas no favorecen el clima cálido necesario para que una persona pueda pensar y trabajar con normalidad. Tener caridad implica también saber disculpar sus faltas por sus circunstancias, aunque es bueno corregir lo que sabemos que no está bien.
25/03/23 8:55 PM
  
APM
"Y la herejía es el pecado más grave y pestilente de todos". Ibas bien hasta ahí, la gente como tú crucificaría al mismo Cristo si se volviese a encarnar, no sin antes rasgarse las vestiduras.
25/03/23 9:15 PM
  
Oscar de Caracas
Siempre han habido herejes en la Iglesia. La diferencia es que antiguamente los fieles ante un sacerdote indigno lo cogian de los brazos y lo echaban del templo y ay si volvía; sin embargo hoy día tragamos porque hemos perdido el celo por defender la fe o es ¿que no hizo lo mismo nuestro Señor cuando expulsó a los indignos del templo?
Cuanta tibieza.
Señor danos la fe.
26/03/23 2:45 PM
  
Cary Samayoa
---Abolir Misa Tridentina.
---Colocar un ídolo en el Vaticano.
---El infierno NO existe.
---Perseguir y expulsar a los de recta doctrina.
-- Promover a todo sacerdote , cardenal o
religioso Pro lgbt.
---Deshacer Órdenes Religiosas que intentan
vivir en santidad.
Y todavía hay INCAUTOS que se refieren a ," ese sujeto"...
EDITADO
______________________________________
Pedro L. Llera
Nos guste o nos deje de gustar, el Papa es el Papa.
27/03/23 6:28 AM
  
JCA
En el caso de McElroy además lo de «hereje» es excusatio non petita, accusatio manifesta: EWTN, aunque lo ha criticado mucho, jamás lo ha llamado hereje. Por cierto, a destacar que se refirió a EWTN precisamente tras una pregunta sobre la prohibición del obispo de San Sebastián, Fernando Prado Ayuso, de emitir contenidos del EWTN en el canal diocesano.
27/03/23 3:52 PM
  
Jorge Cantu
«El Papa no tiene el poder de abolir la Misa tradicional».

No sean exagerados, él no trata de abolirla, sólo busca que muera de inanición.
28/03/23 5:29 AM
  
Jorge Cantu
APM:

"Y la herejía es el pecado más grave y pestilente de todos". Ibas bien hasta ahí, la gente como tú crucificaría al mismo Cristo si se volviese a encarnar, no sin antes rasgarse las vestiduras".

Tú crucificas a la verdad con tu confusión mental y tu cinismo. Como claramente te identificas a ti mismo como 'hereje', por supuesto te sientes 'lastimado' y buscas justificarte, pero te hundes cada vez más al llegar a blasfemar contra Cristo al insinuar que fue un hereje por haber sido condenado por los judíos, siendo que Él es la Verdad misma y los judíos que lo condenaron traicionaron la Verdad acerca del Mesías en la fe judía que profesaban y los prodigios que Cristo realizó ante ellos para refrendar la veracidad de su predicación y su filiación divina ("Si yo no hago las obras que hace mi Padre, no me crean. Pero si las hago, aunque no me crean a mí, crean en las obras que hago, para que sepan de una vez por todas que el Padre está en mí y que yo estoy en el Padre". (San Juan 10,37-38).
28/03/23 5:55 AM

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