Obediencia Ciega

Hoy en día, muchos funcionarios eclesiásticos carecen de fe y quieren abolir la santa misa, con su carácter sacrificial y con el concepto de transubstanciación, que consideran anticuado. Su animadversión a la misa de siempre es otra buena prueba de lo que afirmo. ¿Quién puede estar en contra de la misa que celebraron san Francisco de Asís, san Ignacio de Loyola o san Francisco Javier (por poner solo tres ejemplo) con tantos frutos de santidad?

Ya en 2013 se publicó un informe de la Comisión Luterano-Católico Romana titulado Del Conflicto a la Comunión para la Conmemoración Conjunta de la Reforma en el 2017 que llegaba a decir lo siguiente:

  1. Tanto luteranos como católicos pueden afirmar en conjunto la presencia real de Jesucristo en la Cena del Señor: «En el sacramento de la Cena del Señor, Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, está presente total y enteramente, con su cuerpo y su sangre, bajo los signos del pan y del vino» (Eucaristía 16). Esta declaración en común afirma todos los elementos esenciales de la fe en la presencia eucarística de Jesucristo sin adoptar la terminología conceptual de «transustanciación». De esta forma, católicos y luteranos entienden que «el Señor exaltado está presente en la Cena del Señor, en el cuerpo y la sangre que él ofreció, con su divinidad y su humanidad, mediante la palabra de promesa, en los dones del pan y del vino, en el poder del Espíritu Santo, para su recepción mediante la congregación»52.

“Sin adoptar la terminología conceptual de transubstanciación”… Claro, claro… Todos estamos de acuerdo en que un coche tiene cuatro ruedas y un volante, pero vamos a olvidarnos del concepto de “motor”… Un disparate. Estamos de acuerdo en todo, dicen: menos en lo sustancial. “Tira que libras”.

El problema es la falta de fe de una parte de los funcionarios vaticanos y de la jerarquía de la Iglesia. Lex orandi, lex credendi. Pero si no crees, la lex orandi sobra: sobra la liturgia, no tiene sentido la transubstanciación ni tienen sentido los sacramentos ni tiene sentido nada. Estos jerarcas apóstatas son quintacolumnistas que trabajan con denuedo para destruir la Iglesia desde dentro. Pero no lo conseguirán. Porque Cristo, que es la Cabeza de la Iglesia, no se lo consentirá.

La obediencia cadavérica no es católica. Uno no está exento de responsabilidad si obedece a los hombres antes que a Dios; o si obedece a alguien que, en nombre de Dios, se permite la licencia de mandar preceptos que vayan contra el depósito de la fe: contra los dogmas, contra los sacramentos o contra los Mandamientos de la Ley de Dios.

Un Papa no nos puede obligar a adorar o a arrodillarnos ante la Pachamama, que es un ídolo pagano. Un Papa no puede obligarme a creer que está en gracia de Dios quien vive públicamente en pecado mortal y que un divorciado que se ha vuelto a casar por lo civil puede recibir la comunión como si nada. Un Papa no me puede obligar a aceptar que las uniones homosexuales se puedan bendecir en la Iglesia. Un Papa no me puede obligar a aceptar que el aborto no sea un pecado abominable. Un Papa no puede borrar de un plumazo los dogmas que se refieren a la Virgen María. Un Papa no puede quitar el sacramento de la penitencia. Un Papa no puede cambiar la fe de la Iglesia.

Sin libertad no puede haber virtud y ejercer la virtud de la obediencia siempre lleva consigo hacer un buen uso de la propia libertad. Sin embargo, renunciar a la inteligencia (y por tanto, a la libre deliberación) en nombre de la obediencia es renunciar a la propia responsabilidad. No puedes alegar ante Dios que tú has pecado por obediencia debida… No cuela… Tú eres responsable de tus actos porque Dios te ha dado la inteligencia y te ha dado la libertad. Y la libertad debe ir orientada siempre al bien y a la virtud: nunca al vicio ni al pecado. La obediencia ciega implica pasar de la virtud al pecado de eludir el deber que tiene todo hombre de hacerse responsable de sus actos. Es más, sería actuar imprudentemente puesto que cualquier acto de virtud moral debe estar siempre regido por la prudencia.

La voluntad divina ha de ser la regla primera que regule toda voluntad racional y esa voluntad de Dios la conocemos porque Él nos la ha manifestado por su Revelación y la profesamos en la fe. La fe es la obediencia directa a la voluntad de Dios.

Muchas veces se ha malinterpretado a San Ignacio cuando dice: “Para que en todas las cosas lleguemos a la verdad, debemos mantener de creer que lo blanco que yo veo es negro, si la Iglesia jerárquica así lo determina”.  Estas palabras de San Ignacio, que tantas veces se han utilizado contra aquellos cristianos que saben y quieren discernir, se refieren a las verdades de fe y moral que la Iglesia define y establece como dogmas: San Ignacio no promulgó nunca la obediencia ciega: predicaba la virtud, no el voluntarismo ni el servilismo borreguil acrítico y alienante.

Virginia Olivera, en un artículo titulado (116) Sobre la obediencia desordenada (y una carta de L. Castellani), señala lo siguiente:

El voluntarismo divorcia moral y metafísica, y de este modo, parecería que no hubiera ningún Bien objetivo que atraiga a la voluntad humana, y ésta se haría “buena” por la sola obediencia.  En este marco nominalista, se considera que algo es bueno porque la autoridad -o Dios, de quien proviene- lo manda, y no al revés: tal cosa es buena, y por eso, Dios la manda infaliblemente, y el superior debería hacerlo también, sometiéndose de antemano a una Ley que está por encima de él. Por ello ninguna autoridad puede, por ejemplo, modificar los Mandamientos.

Y en ese mismo artículo cita Virginia una carta del P. Leonardo Castellani sobre la obediencia, en la que podemos leer:

La obediencia religiosa está enderezada a la perfección  evangélica; sólo puede producirse en el clima de la caridad, y el abuso de la autoridad no solamente la hace imposible, sino que constituye una especie de profanación o sacrilegio.

La definición de “obediencia” de Santo Tomás es “oblación razonable firmada por voto de sujetar la pro­pia voluntad a otro por sujetarla a Dios y en orden a la perfección.”

Esta definición contiene claramente los límites de la obediencia porque no hay que creer que la obediencia es ilimitada. La obediencia religiosa es ciega pero no es idiota. Es ciega y es iluminada a la vez, como la fe, que es su raíz y fuente. Sus dos límites son la recta razón la Ley Moral.

Ambos límites están también fijados por San Ignacio al afirmar a una mano que físicamente es imposible asentir a algo absurdo; y a otra, que no hay que obedecer cosa en que se viese pecado, no ya mortal solamen­te, sino de cualquier clase. No se puede ejecutar vir­tuosamente ninguna cosa donde exista la más mínima porquería, relajamiento, vileza o claudicación moral.

Por su parte, la Constitución Dogmática “Patris Aeternis de Pío IX proclama la infalibilidad del Romano Pontífice y matizaba la autoridad del Papa: «Pues no fue prometido a los sucesores de Pedro el Espíritu Santo para que por revelación suya manifestaran una nueva doctrina, sino para que, con su asistencia, santamente custodiaran y fielmente expusieran la revelación transmitida por los Apóstoles, es decir, el depósito de la Fe» (cf. Denz. S. 3069-3070).

¿Queda claro que el Papa no puede cambiar la fe ni puede ni debe manifestar una nueva doctrina? El Papa debe custodiar y transmitir el depósito de la fe; es decir, la revelación transmitida por los Apóstoles.

A este respecto, Santo Tomás de Aquino señaló que «habiendo peligro próximo para la fe, los prelados deben ser argüidos públicamente por los súbditos. Así, San Pablo, que era súbdito de San Pedro, le arguyó públicamente» (Comentario sobre la epístola a los Gálatas 2, 14).

Y San Roberto Belarmino, Doctor de la Iglesia, señaló lo siguiente: «Así como es lícito resistir al Pontífice que agrede el cuerpo, así también es lícito resistir al que agrede a las almas, o que perturba el orden civil, o, sobre todo, a aquél que tratase de destruir a la Iglesia. Es lícito resistirle no haciendo lo que manda e impidiendo la ejecución de su voluntad» (De Romano Pontífice, libro II, c. 29).

El clericalismo – tan reiteradamente criticado por el Papa Francisco – se aplica hoy en día de mil maneras distintas para socavar la fe de los fieles. Clericalismo es decretar a golpe de autoritarismo. Y así se ha funcionado en las últimas décadas, tergiversando el concepto de autoridad y de obediencia. Ahora se cambia la liturgia porque lo digo yo, ahora salen los ministros extraordinarios a dar la comunión porque lo digo yo; ahora lo que antes era impensable, ya es la norma y no sólo eso, sino que no doy explicaciones. Se habla mucho de sinodalidad, de diálogo, de no excluir a nadie, de escuchar a todos… Pero luego las altas jerarquías hacen los que les da la gana sin consultar a nadie. Porque ellos son los que saben y los que enseñan y los que tienen la autoridad y el poder. Y se impone el trágala. Es como si la Iglesia fuera suya y pudieran hacer con ella lo que les diera la gana. Es como si la doctrina fuera suya y pudieran cambiarla a su antojo: como si la verdad revelada por los apóstoles pudiera cambiarse al capricho del jerarca de turno, que se cree mejor y más iluminado que los apóstoles, que los doctores de la Iglesia y que todos los santos juntos. Incluso los hay que le llegan a enmendar la plana a las palabras del propio Jesucristo según se expone literalmente en los evangelios. O se aduce que entonces no había grabadoras que recogieran exactamente las palabras del Salvador para manipular a gusto y sin rubor las Sagradas Escrituras y la Tradición.

La sinodalidad, tal y como la están entendiendo hoy en día los alemanes, por ejemplo, es un camelo. Así lo recogía hace pocos días InfoCatólica: Mons. Bode cree que al final conseguirán su objetivo: ordenación de mujeres, fin del celibato y bendición de parejas homosexuales.

Esa sinodalidad es un modo sibilino (o burdo) de cambiar la doctrina como si la Iglesia fuera una democracia liberal en la que la moral o la fe se pudiera someter a votación. Pero nosotros no somos independientes de Dios ni podemos hacer un dios a nuestra medida, porque caemos en el pecado de herejía, de idolatría y, en último extremo, de cisma y de apostasía. Nosotros debemos obediencia a la Ley Eterna, obediencia a la caridad; obediencia a la voluntad de Dios, tal y como la Iglesia la ha enseñado siempre en todas partes. Y la revelación terminó con la muerte del último de los apóstoles. Desde entonces no hay nada nuevo, no hay revelación novedosa. No hay nuevos pentecostés en los que el Espíritu Santo haya revelado a nuevos iluminados nada diferente; y mucho menos, nada contradictorio con lo que la Iglesia ha predicado siempre. “Dios no se muda”, decía Santa Teresa de Jesús. Dios no cambia de opinión, no evoluciona. Su Ley es Eterna y afecta a todos: grandes y pequeños, poderosos y pobres. Las novedades no son católicas. Las doctrinas “nuevas” son, simplemente, herejías. Lo católico es la custodia escrupulosa del depósito de la fe, de la verdad revelada por Dios a través de la predicación de los apóstoles; a través de las Sagradas Escrituras y de la Tradición.

Así, pues, os exhorto yo, el prisionero en el Señor, a andar de una manera digna de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad, mansedumbre y longanimidad, soportándoos los unos a los otros con caridad, solícitos de conservar la unidad del espíritu mediante el vínculo de la paz. Sólo hay un Cuerpo y un Espíritu, como también una sola esperanza, la de vuestra vocación.Sólo un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos. (Efesios 4).

Y dice el apóstol san Pedro:

 Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda y su perdición no se duerme.

Atrevidos y contumaces, no temen decir mal de las potestades superiores, mientras que los ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia, no pronuncian juicio de maldición contra ellas delante del Señor. Pero estos, hablando mal de cosas que no entienden, como animales irracionales, nacidos para presa y destrucción, perecerán en su propia perdición, recibiendo el galardón de su injusticia, ya que tienen por delicia el gozar de deleites cada día. Estos son inmundicias y manchas, quienes aun mientras comen con vosotros, se recrean en sus errores. Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son hijos de maldición. Han dejado el camino recto y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad y fue reprendido por su iniquidad; pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta.

Estos son fuentes sin agua, y nubes empujadas por la tormenta; para los cuales la más densa oscuridad está reservada para siempre. Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error. Les prometen libertad y son ellos mismos esclavos de corrupción. (2 Pedro 2).

No podemos seguir a los falsos maestros. No se puede obedecer a quien te incita al pecado: el camino de la verdad no puede ser blasfemado por la herejía, la apostasía, la idolatría, la antropolatría; por un absolutismo que imponga la voluntad del tirano, y no la Dios.

Errar voluntariamente por obedecer a los superiores en contra de la conciencia va contra la ley natural y divina y decir que es lícito obedecer a los superiores contra la ley de Dios es la herejía de los fariseos. Jesús llamó a los fariseos “guías ciegos”. Obedecer a los superiores en contra de la ley de Dios es convertir a los fieles, no en un ejército de cadáveres obedientes, sino en un amplio territorio de sepulcros blanqueados habitados por muertos al espíritu.

En una carta impresa del portugués padre Melchor Núñez, escrita en 1555,  se decía: “más querría errar por obediencia que acertar por mi propia voluntad, aunque confieso que el Señor por su bondad me da desseo de cumplir su sancta voluntad”.

Ante semejante barbaridad, el jesuita español P. Diego de Santa Cruz llega a escribir que “el abuso de la obediencia ciega es invención de Satanás para cegarnos con ella y hazernos soberbios, arrogantes, presumptuosos, y que quieran los de la Compañía mandar más que Dios”.

Efectivamente, algunos quieren “mandar más que Dios”.

Santa Cruz, ante la extensión del error herético sobre la obediencia ciega, escribe un informe completo y exhaustivo en el que llega a proponer una especie de edicto de anatema:

  1. “El que dixere que vale mas errar por obediencia que acertar por su propia voluntad, anathema”.
  2. “Quien diga que es lícito quebrantar la ley divina quando los superiores lo demandaren, anathema”.
  3. “Quien dixere que es lícito ignorar la ley divina, anathema”.
  4. “Quien dixere que es lícito no enseñar la ley divina los que tienen obligación para ello, anathema”.
  5. “Quien dixere que es lícito dexar a los discípulos o súbditos con su ignorancia cerca de la ley de Dios para que piensen que es lícito quebrantarla quando sus superiores lo mandaren, anathema. Y assi se manden quitar los errores de las cartas y la pintura de todas las partes del mundo donde estuvieren”.
  6. “Quien dixere que es lícito mentir por obediencia, anathema” .

Esta especie de edicto que proponía a la Inquisición el P. Diego de Santa Cruz resulta particularmente interesante porque plantea el problema moral: errar, quebrantar la ley divina y mentir por obediencia. Este es el territorio de la mala obediencia, la frontera prohibida para cualquier cristiano: ninguna autoridad legítima puede ordenar la transgresión de la ley de Dios en nombre de la obediencia porque no se puede ser obediente a la autoridad humana y desobediente a la ley de Dios. La transgresión en esas circunstancias hace incurrir en el pecado imperdonable: el anatema.

El Papa no tiene autoridad para cambiar la doctrina eterna: los dogmas, los sacramentos, la moral y la oración. El Papa no manda más que Dios: tampoco manda tanto como Dios. El Papa debe obedecer a Dios y cumplir el ministerio que le fue encomendado por el mismo Dios: custodiar con celo el depósito de la fe y transmitir la doctrina; es decir, la verdad revelada por Dios a través de los apóstoles, sin cambiar ni una coma.

Y si cualquier obispo (o cualquier religioso o un laico) pretendiera cambiar, innovar, “hacer evolucionar” la doctrina para cambiarla al gusto del mundo moderno, incurre en pecado de herejía. Y el pecado no se puede obedecer. Porque Dios nos ha dado la razón y el entendimiento para distinguir el bien que debemos hacer y el mal que debemos evitar y combatir. El Papa es el único que puede reclamar para sí la infalibilidad excathedra. Pero fíjense bien: esa infalibilidad es cuando fija la doctrina ex cáthedra; es decir, «cuando define solemnemente verdades de fe y costumbres». Entonces, hay que prestarle obediencia ciega. Pero ahí se acaba la ceguera. Porque Dios nos dio la inteligencia para que seamos capaces de ver, entender y guiar nuestra libertad para encaminarnos hacia el fin para el que hemos sido creados, que es el Bien, la Verdad y la Belleza; es decir, hacia el cielo, hacia la visión beatífica de Dios mismo, que es nuestra felicidad.

El fin propio de la fe es la unión del creyente con Dios que se revela. Por lo tanto, todo hay que tomarlo, como el propio San Ignacio señala, en tanto en cuanto… Hay que obedecer y hacer todo aquello que contribuya a nuestra salvación; y hay que rechazar todo lo que nos aparte de Dios y nos amenace con la condenación eterna. Por eso no se puede obedecer el pecado: ni la herejía, ni la idolatría ni las mentiras… Ese es el Principio y Fundamento de los Ejercicios de San Ignacio.

El hombre es creado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor, y mediante esto salvar su alma; y las otras cosas sobre la faz de la tierra son creadas para el hombre y para que le ayuden a conseguir el fin para el que es creado. De donde se sigue que el hombre tanto ha de usar de ellas cuanto le ayuden para su fin y tanto debe privarse de ellas cuanto para ello le impiden. Por lo cual es menester hacernos indiferentes a todas las cosas creadas, en todo lo que cae bajo la libre determinación de nuestra libertad y no le está prohibido, en tal manera que no queramos, de nuestra parte, mas salud que enfermedad, riqueza que pobreza, honor que deshonor, vida larga que corta, y así en todo lo demás, solamente deseando y eligiendo lo que más nos conduce al fin para el que hemos sido creados”.

La fe es una virtud sobrenatural infusa en la inteligencia que busca ver y entender. Los católicos estamos unidos en la fe y en Cristo; en todo lo demás, ya se trate de filosofía, de teología, de estética, de arte, de literatura o de política podemos adoptar y adoptamos, en todo aquello que sea prudencial, las posiciones más variadas. La inteligencia quiere ser cautivada por Dios. Pero no por los hombres.

Los católicos debemos obedecer a Dios sobre todas las cosas y cumplir su voluntad. Pero la voluntad de Dios no siempre es la voluntad de la jerarquía ni de los funcionarios del Vaticano. Las personas, también los obispos y los sacerdotes, yerran y pecan: Dios, no. El magisterio infalible se conoce y se acepta (la voluntad movida por la gracia mueve a nuestra inteligencia, a nuestro entendimiento, a creer las verdades de la fe, los dogmas del Credo y todos los demás establecidos por la Santa Madre Iglesia). Pero la Iglesia no es un partido comunista o nazi, que exija a sus correligionarios obediencia ciega al líder; ni una secta, cuya fe dependa de las opiniones o los deseos arbitrarios del santón o del gurú de turno. Si así fuera, estaríamos al albur de los caprichos arbitrarios de cada obispo o de cada Papa. Y la Iglesia no es eso.

Decía Chesterton que “la iglesia nos pide que al entrar en ella nos quitemos el sombrero, no la cabeza”. Con su genialidad, el escritor inglés nos alerta sobre uno de los grandes peligros que corren aquellos que “queriendo ser más papistas que el Papa” se niegan a utilizar la inteligencia y se conforman con una fe infantil que se resiste a crecer y a madurar.  No nos quitemos la cabeza cuando entremos en la Iglesia, ni pensemos que “es más perfecto el que calla y asiente sin pensar”. Pensar no es pecado. Dejarse guiar por los falsos pastores al abismo de la perdición, sí lo es; y la responsabilidad de tus actos será tuya. Quien engaña peca y quien se deja engañar, también. No somos libres para pecar. Podemos pecar pero no debemos… La libertad debe ir siempre de la mano de la virtud y el bien para que podamos alcanzar el fin para el que hemos sido creados: alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor y mediante esto salvar nuestra alma.

81 comentarios

  
templario
Es necesario que se cumplan las profecías, es voluntad de Dios.

En la 2ª Tesalonicenses 2, S. Pablo indica que Dios permite el engaño del hombre inicuo para que se condenen todos aquellos que rechazan a Jesucristo que los habría salvado.

Daniel 9,27: “A la mitad de la semana HARÁ CESAR EL SACRIFICIO Y LA OFRENDA”. Daniel 8-9-11 y 12.

*Cardenal Billot, S. I. — «La Parousie», 1920: En los tiempos finales… el sacrificio perpetuo será abolido, la iniquidad se posará sobre él; el santuario profanado y la verdad arrojada a tierra». (Daniel, VIII, 11). «Este es el Sacrificio de nuestros altares, que entonces, en esos terribles días, será proscrito, en todas partes prohibido; y, salvo los Sacrificios, que podrán celebrarse en las sombras subterráneas de las catacumbas, quedará interrumpido en todas partes».

*San Josemaría Escrivá de Balaguer, Tertulia 16-VI-1971: «Si se le quita la Transubstanciación a la Misa… Esta palabra es de una importancia capital, porque al suprimirla se omite la Presencia Real y deja, por tanto, de haber Víctima. ¡No dejes de emplear esa palabra! ¡Transubstanciación! Los niños no la entenderán y tú tampoco, pero no importa: ¡Empléala! ¡Empléala! No sólo molesta a los nuevos herejes… Al que molesta mucho más es al demonio».

*Beata Ana Catalina Enmerich: 1. Los Demoledores. 1.1 El Misterio de Iniquidad

...«Ella vio (habla Brentano; el transcriptor) con sus terribles consecuencias, las medidas que los propagadores de las luces tomaban por todas partes por donde llegaban al poder y a la influencia, para ABOLIR EL CULTO DIVINO, así como todas las prácticas y los ejercicios de piedad, o para hacer de estos algo tan vano como lo eran las grandes palabras de luz, de caridad de espíritu, bajo las cuales ellos se ocultaban a si mismos y a los demás el vacío desolador de sus asuntos en los que Dios no estaba para nada. (AA.III.161)...

bibliaytradicion.wordpress.com/tradicion/profecias-de-la-beata-ana-catalina-emmerich/#1.1

*S. Alfonso Mª de Ligorio: El demonio procuró siempre abolir en el mundo la Misa por medio de los herejes, constituyéndolos precursores del anticristo, el cual, ante todo, procurará abolir (y abolirá de hecho) el Santo Sacrificio del altar en castigo de los pecados de los hombres.

En Apocalipsis 13 aparecen Dos bestias, el falso profeta y el anticristo. Este año tiene una fecha sorprendente: 6-6-2022. Pero antes han de abolir la Eucaristía o 2º Katejon, porque el primero ya fue quitado.

Non Nobis.
03/01/22 3:01 PM
  
Juan F
Pedro, agradezco su post, es un aire fresco y claro en esta gran confusión en que se debate nuestra fe, nuestra iglesia y aún infocatolica, pues imagino que la idea del actual escrito, viene de otro anterior escrito por uno de sus colaboradores. Cuando lo leí quede pasmado y muy preocupado por quienes al leerlo no tuviesen la claridad y aceptar lo bueno y rechazar lo malo o lo incongruente con la fe de la Santa Madre Iglesia. Dicho esto, solo quisiera hacer una claridad que pudiera ser al sugerir una obediencia “ciega” y es que el superior debe en todo obedecer a Dios antes que a nada y seguidamente los súbditos y de esta manera no se yerra, pero siempre está el discernimiento y la obediencia “ciega” no lo es tanto, pues debe pasar por los filtros debidos como dice Chesterton… Dios nos dio el libre albedrío para usarlo apropiadamente y no para excusarse por seguir órdenes.
La inoculacion no es un asunto de obediencia “ciega” , se juega la misma vida terrena y eterna!
03/01/22 4:15 PM
  
Urbel
Gracias a Dios que, sin ser censurado, alguien puede salir en estas páginas al quite de la imprudente exaltación de la obediencia ciega. Concepción del voto y virtud de la obediencia aconsejada para la vida religiosa por santos y autores espirituales de peso, pero que no pertenece a la fe católica. Y que, sobre todo, como bien se explica en este artículo, está completamente fuera de lugar cuando se trata de cuestiones de fe y moral. La fe no nos obliga a abdicar de la razón, y los fieles católicos conservamos el uso de la razón y el sentido de la fe para discernir cuándo se nos predican doctrinas o se nos exhorta a acciones u omisiones contrarias a lo que la Iglesia hizo y enseñó siempre. Y entonces debemos hacer oídos sordos, rechazar las novedades y agarrarnos a las tradiciones, como ya enseñó en el siglo V San Vicente Lerins en el Commonitorium, citado por el Concilio Vaticano I en la constitución Dei Filius (1870) y por San Pío X en el Juramento contra los errores del modernismo (1910).
03/01/22 4:57 PM
  
maru
D. Pedro Luis, a vd., le deben tener debajo de un diente, los de Vida Nueva. Seguro que es vd.un tradicionalista , un católico ultra, (como catalogan a los que siguen la fe de la Iglesia, que es la fe en Cristo), etc. Hace un par de días, venía un articulo de los susodichos en Google, realmente asqueroso. Venía a decir que hay sectores muy tradicionales y arcaicos en la Iglesia, que querrían la muerte del Papa, pero que no iban a tener ese gusto, porque el Papa , goza de buena salud. No sé si realmente pongo punto por punto, pero en resumen, es lo que venía a decir.
Me pareció de lo más malévolo y miserable. Están haciendo un daño espantoso a la Iglesia, porque habrá quien los crea. Son malignos!!!!
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Pedro L. Llera
¡Por Dios! ¿Quién va a desear la muerte del Papa? Yo rezo cada día por el Papa Francisco para que Dios, por su misericordia, lo haga santo.
03/01/22 5:30 PM
  
Jorge Alberto
Excelente. Alto y claro.

"San Ignacio no promulgó nunca la obediencia ciega: predicaba la virtud, no el voluntarismo ni el servilismo borreguil acrítico y alienante". Exactamente.

Este artículo me parece una réplica tácita de otro publicado aquí. El problema no es la obediencia de una orden desagradable o discutible, que puede ser santificante, sino de una orden ilícita.

Se ha procurado derogar o al menos prohibir la Misa Tridentina a la fuerza; ¿por qué no tratar de derogar o al menos prohibir a la fuerza también la Misa Novus Ordo? ¿Y es verdad que esta última es la "única" expresión del rito romano católico? Algo no me cuadra.
03/01/22 5:45 PM
  
Fred
Totalmente de acuerdo con este artículo. Como dicen algunos teologos: la autoridad no está por encima de la verdad.
Y a raiz de la gran apostasía que actualmente hay en el seno de la Iglesia, hay que tener en cuenta que: quien lo guarda la doctrina, no puede imponer disciplina.
Si Roma permite comulgar a los adulteros, la Traditiones Custodes y sus dubia no tienen ninguna legitimidad, aunque hay más razones importantes para rechazar tal documento.
03/01/22 6:55 PM
  
Juan Mariner
Ya en los Códigos Penales modernos se ha eliminado la eximente de "obediencia debida", porque hay que obedecer a las estructuras jerárquicas sólo si en lo que mandan está acorde a ley (Administración, ejército...); si es contrario, no hay que obedecer. Utilizando el símil, hay que obedecer en lo que está acorde al Evangelio, las consignas de los jerarcas que vienen del Mundo: ni caso.
03/01/22 7:11 PM
  
Juan Fernando Calasanz
Lo que pasa con la obediencia ciega es que es ciega, y a los ciegos ya sabéis lo que les hace Jesús, los embarra hasta que vean. Aunque hay algunos a los que Dios desprecia porque son como sus ídolos, que teniendo ojos, no ven. Mejor despojémonos de los ídolos y clamemos al Rey de reyes, aunque los mismos apóstoles nos quieran hacer callar. Y que donde unos proclaman la obediencia ciega, nosotros proclamemos que somos hijos de la luz e hijos del día. ¡Ven pronto, Señor!
03/01/22 7:50 PM
  
Rubén (de Argentina)
Bravo Profesor Llera, bravo!! Aplaudo su valentía, el llamar a las cosas por su nombre y no andar con medias tintas. Debo decir también que su artículo resulta una bocanada de aire fresco luego de leer otro, también de un bloguero de Infocatólica, en donde se hacía una apología de la obediencia "per se", sin ninguna clase de distinciones y para lo cual, se mutilaban las enseñanzas de algunos —como San Roberto Belarmino (lo felicito por incluir en su artículo lo que el otro callaba) y Santa Catalina de Siena— y se descontextualizaban las de muchos (entre ellos, San Ignacio de Loyola) y que usted pone en su justo lugar.

Ya lo dijo el Señor y usted lo enfatiza muy bien en esta nota: "si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo".

Muchas gracias por escribir este artículo, muy necesario en este tiempo de confusión.
03/01/22 8:35 PM
  
Benigno Soto
Sr. Pedro Luia Llera, en su post reduce usted la necesidad de una “obediencia ciega” a las declaraciones del Papa infalibles, que son únicamente las pronunciadas ex cathedra. Dice:

“Dios nos ha dado la razón y el entendimiento para distinguir el bien que debemos hacer y el mal que debemos evitar y combatir. El Papa es el único que puede reclamar para sí la infalibilidad excathedra. Pero fíjense bien: esa infalibilidad es cuando fija la doctrina ex cáthedra; es decir, «cuando define solemnemente verdades de fe y costumbres». Entonces, hay que prestarle obediencia ciega. Pero ahí se acaba la ceguera».

Creo que no se acaba ahí la obediencia ciega. Cuando los grandes Maestros católicos de espiritualidad usaban la expresión “OBEDIENCIA CIEGA”, trataban normalmente de la obediencia de los súbditos a sus superiores, que mandaban sobre cuestiones prudenciales (p. ej., Guillermo de Saint-Thierry o San Ignacio de Loyola, citados por el P. Iraburu en su reciente artículo (668): TC-¿Obediencia o resistencia?). Nada que ver con la “infalibilidad” pontificia.

Lo que se afirma con esa expresión fuerte de la virtud de la obediencia, propia de todos los cristianos, podemos resumirlo con las palabras de San Bernardo (que tomo de la misma fuente, 668):
«¿No declara esto nuestra Regla [de San Benito, c.5] cuando dice que la obediencia se da a los superiores como se da a Dios mismo? Por eso, todo cuanto el superior nos mande de parte de Dios, y mientras no nos conste manifiestamente que es contrario a lo ordenado por la divina Majestad, debe ser obedecido con tanta sumisión como si Dios mismo lo hubiera mandado. Porque ¿qué importa que Dios nos manifieste su voluntad por sí mismo o por sus ministros, ya sean ángeles, ya sean hombres?»

Este principio, reiterado durante 20 siglos y medio en la Iglesia, se aplica por supuesto “también” al Papa, Superior de todos los fieles católicos, cuando da un mandato universal que no es infalible, sino un acto de su supremo gobierno apostólico.

Un cordial saludo en Cristo.


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Pedro L. Llera
Se obedece al Papa o a los obispos siempre en tanto en cuanto. Hay que obedecer siempre que ello contribuya a la mayor gloria de Dios y a la santificación del alma.
Y siempre que no sea contrario a la Ley de Dios.
No todo lo que dice el Papa se puede considera magisterio incuestionable. No se le puede conceder una autoridad absoluta a sus opiniones privadas ni se le debe considerar como un ser impecable. De ser así, la Iglesia Católica se habría convertido en una secta solo apta para descerebrados.
Cito otro párrafo de Castellani en el post de Virginia citado:
"Ningún hombre pue­de abdicar su propia conciencia moral, como nota el Angélico en De Ver. 17, 5, Ad 4m. “Unusquisque enim tenetur actus suos examinare ad scientiam quam a Deo habet, sive sit naturalis, sive acquisita, sive infusa: omnis enim homo debet secundum rationem aguere” (1). ¡No podemos salvarnos al tenor de la conciencia de otro! ¡No podemos eximirnos de discriminar exactamente con nuestra razón el bien y el mal moral, uno para tomarlo y otro para lanzarlo! ¡No puede ser nuestro guía inte­rior la razón ajena: los actos morales son inmanentes y su “forma” es la racionalidad! Si bastara para salvarse hacer literal y automáticamente lo que otro nos dice ¿cuál sería entonces la función de la fe, de la oración, de la meditación, de la dirección espiritual, del examen y del estudio?"

"Hay que obedecer y hacer todo aquello que contribuya a nuestra salvación; y hay que rechazar todo lo que nos aparte de Dios y nos amenace con la condenación eterna. Por eso no se puede obedecer el pecado: ni la herejía, ni la idolatría ni las mentiras…"

Ese párrafo también está en mi post. Mi tesis es que hay que obedecer ciegamente la verdad revelada, los dogmas, la ley de Dios... Todas aquellas verdades de fe que el entendimiento ha de aceptar por la voluntad movida por la gracia. En todo lo demás, es necesario el discernimiento: en lo prudencial, todo en tanto en cuanto contribuya a la mayor gloria de Dios y la salvación de nuestra alma. No hay un único camino para llegar al cielo y cada uno debe discernir la voluntad de Dios en su vida.

Cito, por último, el Catecismo:

1730 Dios ha creado al hombre racional confiriéndole la dignidad de una persona dotada de la iniciativa y del dominio de sus actos. “Quiso Dios “dejar al hombre en manos de su propia decisión” (Si 15,14.), de modo que busque a su Creador sin coacciones y, adhiriéndose a Él, llegue libremente a la plena y feliz perfección”(GS 17):
«El hombre es racional, y por ello semejante a Dios; fue creado libre y dueño de sus actos» (San Ireneo de Lyon, Adversus haereses, 4, 4, 3).
03/01/22 8:51 PM
  
Carmelo
El problema es que la gente que dice "obedecer" como santurrones, aun no encuentra ninguna ruptura, apostasía etc.. es mas solo ven virtud y joyas.

En este tiempo que la gente que depende mas económicamente han de estar bien con el jefe, y menos se resistirán, todo sea por "la economía" como interpretaron los obispos de la región de buenos aires la alegría del amor y que el papa dice es la única interpretación valida.

prostituir la verdad por económica es la moda.. la prostitución y felices los 4, o como dice el otro el cielo tiene grises.. dan risa.

03/01/22 9:06 PM
  
Juan Fernando Calasanz
Sr Benigno Soto:

Habla usted de las amonestaciones históricas a favor de la obediencia en materia prudencial en el entorno monástico. Y finalmente señala que «este principio, reiterado durante 20 siglos y medio en la Iglesia, se aplica por supuesto “también” al Papa, Superior de todos los fieles católicos, cuando da un mandato universal que no es infalible, sino un acto de su supremo gobierno apostólico».

Le ruego, ya que usted lo sostiene y es cosa aparentemente novedosa, que demuestre con igual rigor histórico esa aplicación del régimen monástico en el secular, que no es realmente aplicación sino extrapolación errada. Porque sobre quienes se dirigen los textos que tan históricamente señala usted, resulta que pesaba el voto de obediencia. No vaya a ser que también debamos ser célibes todos y no solo a quienes Dios ha elevado a esa especial entrega por medio de un voto concreto, y que traer hijos al mundo sea un problema de reducción evangélica de nuestra parte.

La carga de la prueba recae en usted.
03/01/22 9:36 PM
  
Urbel
No, la obediencia propia de los religiosos a sus superiores no es predicable de todos los fieles al Papa. Los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia no son preceptos impuestos a todos los fieles, sino precisamente consejos. Aunque su espíritu deba inspirar nuestra vida en el siglo.

Lo cual no quita que todos los fieles debamos respeto y obediencia al Papa, pero no al modo de los religiosos a sus superiores. Cierto que ese acatamiento no se limita a las definiciones solemnes o ex cathedra, dotadas de infalibilidad y que nos obligan como pertenecientes a la fe católica. Pero cierto también que, fuera de ese caso, no es un acatamiento ilimitado o absoluto, como si el Papa fuera la Cabeza de la Iglesia en lugar de Cristo, o su sucesor en lugar de su vicario, o un fetiche o gurú o déspota. Esa obediencia tiene los límites explicados por el Profesor Llera, con el apoyo de las autoridades que cita, como San Roberto Belarmino, y otras que podrían traerse a colación (Cayetano, Domingo de Soto, Melchor Cano etcétera). Nada que ver con la obediencia ciega o cadavérica aconsejada a los religiosos por santos y autores espirituales, sin conceder siempre su prudencia ni el acierto de sus expresiones devotas.
03/01/22 9:48 PM
  
Marta de Jesús
Ser obedientes ciegos podría llevarnos a desobeceder a Dios y eso nunca.

Pero no se olviden que parte de las cosas que quieren cambiar se basan a su vez en otras cosas. Así que hasta que demolamos esas otras cosas... Por ejemplo yo me dedico a intentar demoler los armarios imaginarios que se inventaron para favorecer la práctica de cochinadas sexuales. No hemos de tenerles miedo.

Que Dios les llene de su gracia.
03/01/22 9:53 PM
  
Benigno Soto
Sr. Juan Fernando Calasanz
Tendrá usted que leer de nuevo el art. del P. Iraburu, pues allí demuestra cómo las normas sobre la obediencia, enseñadas unánimemente por la doctrina católica, aunque en MODOS diferentes en el monje, el religioso, el sacerdote o el laico, en substancia se aplican a todos. En el art. se argumenta muy bien ese aspecto. Yo no soy quién para argumentar lo que usted requiere.
03/01/22 10:02 PM
  
Urbel
Usted no será quien parece, Benigno Soto, pero lo parece. Y en el artículo de marras, como de costumbre en el autor, se afirma mucho más de lo que se demuestra. Pero gracias al Profesor Llera aquí podemos llevarle la contraria, cosa no habitual en estas páginas.

Cierto que los que vivimos en el siglo también debemos vivir el espíritu de obediencia, como los de pobreza y castidad, aunque seamos padres de familia que, igual que hacemos uso del matrimonio y disponemos de patrimonio, a diferencia de los religiosos por sus votos de castidad y obediencia, tampoco debamos obediencia a ningún superior religioso, ya que tampoco hemos hecho tal voto.

Nuestro modo de obedecer al Papa es el que le he explicado, incomparable a la obediencia ciega o cadavérica aconsejada a los religiosos por santos y autores espirituales, sin que yo conceda siempre la prudencia o el acierto de todas las expresiones devotas sobre el particular.

Por otro lado, en materia de fe y moral, tampoco los religiosos tienen respecto del Papa deberes de obediencia que excedan de los mismos límites que los aplicables a todos los fieles. Ni siquiera los jesuitas, en esas materias de fe y moral, a pesar de su cuarto voto de obediencia al Papa.
03/01/22 10:44 PM
  
África Marteache
Pues no sé, Benigno Soto, pero según tu reflexión los obispos clandestinos chinos, como la Iglesia ha llegado a un acuerdo con la China Comunista, podrían ser tenidos por desobedientes. ¿Por qué se empeñan en no pasar por las Horcas Caudinas si tienen el permiso del Vaticano?
03/01/22 10:58 PM
  
Rubén (de Argentina)
Em cierto modo, este comentario que hago es casi un insulto al excelente artículo del Profesor Llera, porque es tan claro, tan claro, que solo no lo entiende el que no quiere entender (o tal vez ocurra lo que les dijo Cristo a los fariseos: "todo el que es de Dios escucha mi palabra; vosotros no la podeis oir porque como os dije, no sois de Dios"). Pero en una forma de demostrar al Sr. Beningno Soto, que no todo lo que diga, haga, enseñe un Papa debe ser obedecido así sin más, sin realizar un análisis crítico de lo que se recibe, tenemos el caso del Papa Honorio I.

Francisco se puede equivocar y de hecho se equivoca. Y muy probablemente, el día de mañana, un nuevo Papa puede decir de Francisco (con lo de Amoris Laetitia tiene más que materia suficiente), lo que el Papa Leon II, en el año 683 refrendando las Actas del 3er Concilio de Constantinopla (magisterio infalible, ahora sí), dijo del Papa Honorio I:

«Anatematizamos a . . . Honorio, que no intentó santificar esta Iglesia Apostólica con la enseñanza de la tradición apostólica, sino que con una traición profana permitió que se contaminara su pureza.»
No siempre un Papa guía a la Iglesia por el buen sendero. Y no solo fue anatematizado Honorio sino también todos los sostenedores de la doctrina monotelista. Y lo dijo la misma Iglesia a través de su magisterio extraordinario.
03/01/22 11:20 PM
  
Juan Fernando Calasanz
Sr. Benigno Soto:

No me parece muy cortés pretender oponer un post de InfoCatólica a otro, e incluso siendo que es usted quien lo saca a colación, evitaré comentar nada más que he leído el artículo del P. Iraburu y, justamente, realiza esa extrapolación inatinente que no fundamenta más que en su propia opinión. La obediencia so voto de obediencia no es aplicable a quien no está sujeto a ese voto.

Y ya que usted en su anterior comentario citaba a San Benito, en la misma cita que usted coloca dice con toda claridad: «Por eso, todo cuanto el superior nos mande de parte de Dios, y mientras no nos conste manifiestamente que es contrario a lo ordenado por la divina Majestad, debe ser obedecido con tanta sumisión como si Dios mismo lo hubiera mandado».

En su extrapolación, parece que usted exige al seglar una obediencia omnímoda que ni siquiera San Benito exigía a quienes están sometidos al voto de obediencia. Pues parece que ellos solo deben obedecer donde no hay evidencia de contrariedad con la voluntad de Dios, y nosotros debemos hacerlo incluso ante esa evidencia. Porque, ¿no es Amoris Laetitia «manifiestamente contrario a lo ordenado por la Divina Majestad»? Y nos «consta» su heterodoxia gracias a una carta elevada a magisterio propio que aclara toda posible tergiversación del texto dejando inexorablemente clara la heterodoxia. Casi ex cátedra señala, literalmente, que «no hay otras interpretaciones». Bueno, pues los hay tan defensores de la falsa obediencia que acaban cayendo en desobediencia al intentar sacar infinidad de artículos para dar ortodoxa interpretación en contra de la voluntad del Papa. Porque pretender tomar por ortodoxo lo que es claramente heterodoxo y sobre lo cual pesa la aclaración magisterial de que es heterodoxo, es no obedecer al Papa. Es un nuevo y curioso tipo de ultramontanismo que defiende una obediencia al Papa por la que se la niega a la par.

Según usted, ¿le debemos obediencia a la Tradición, la Sagrada Escritura y el Magisterio desde el s.I hasta Francisco, o le debemos obediencia -y de la buena, aceptando la carta a los obispos de Buenos Aires- al superior de ahora porque es el de ahora? Porque a alguien debemos desobedecer para obedecer al otro, ya que proponer continuidad sería desobedecer el «no hay otras interpretaciones» tan magisterial del Papa...
03/01/22 11:31 PM
  
María José Nazaret
D. Pedro Luis, faltó sólo un concepto específico por abordar, y que los "paganos bautizados" (como decía SS Benedicto 16) utilizan para alentar la obediencia ciega: El Papa, por ser sucesor de Pedro, tiene la facultad de atar y desatar (Mt 16,19). Y muchas gracias por este otro excelente artículo.
03/01/22 11:46 PM
  
Benigno Soto
Casi todo lo que sé de espiritualidad lo aprendí del P. Royo Marín, OP, hace años. “La teología de la perfección cristiana” y la “Teología Moral PARA SEGLARES”, en dos volúmenes de la BAC. Copio del Iº vol. algunos fragmentos del capítulo “La obediencia” (829-832):

“Según Santo Tomás, la obediencia es “una virtud moral que hace pronta la voluntad para ejecutar los preceptos del superior” (II-II, 104,2)… No crea el lector que sólo son objeto de obediencia los preceptos de los superiores regulares para con sus religiosos, que con voto se han obligado a ellos; porque tales son también los mandatos de los príncipes con sus súbditos”, [y aquí señala y señalo múltiples autoridades en la familia, en escuelas, en un ejército, en una empresa, en un barco, etc.]; y tales, en suma, son las órdenes de cualquiera que tiene legítima autoridad para prescribirlas; con tal que esos preceptos no traspasen la esfera de las cosas a que se extiende la autoridad de quien las impone”. Y añado: y no sean contrarias a Dios, a sus mandamientos. Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres.

Y sigue el P. Royo. “El fundamento de la obediencia es la autoridad del superior, recibida directa o indirectamente de Dios, a quien se obedece en la persona del legítimo superior, ya que toda potestad viene de Dios (Rom 13,1). Por esto añade San Pablo que quien resiste a la autoridad resiste al mismo Dios” (ib.) Y sigue el texto: “y los que la resisten se atraen sobre sí la condenac” (ib. 13,2).

En otro texto de Royo, que no encuentro, dice que la autoridad manda normalmente sobre cuestiones prudenciales, opinables. A qué hora del sábado por la noche, p. ej., deben los hijos volver a casa. Cosas así. Por eso quienes sólo están dispuestos a obedecer en mandatos que sean absoluta y ciertamente convenientes, no estarán dispuestos a obedecer casi nunca. Algo así decía el P. Royo con mucha razón.
04/01/22 1:18 AM
  
Alejandro
Muy estimado D. Pedro Luis . Muchas gracias porque lo que escribió sin duda enseña que : su sí es sí , y su no es no . Su artículo me parece impecable intelectualmente y también a la Luz , de La Revelación .Que Dios le pague su Caridad para con nosotros lectores ( y sus hermanos en El Señor ). También en casa rezamos por todos ustedes de Infocatólica , y desde luego por la Conversión de todos los católicos , desde el último que sería yo ; hasta el Papa ( habida cuenta que El Verbo Encarnado en persona le dijo a San Pedro precisamente aquello -parafraseo muy respetuosamente- Una vez que te conviertas confirma a tus hermanos en la Fé ). Viva Cristo Rey .
04/01/22 1:51 AM
  
Liberato
Detrás de la hipertrofia de la obediencia se esconde la lepra del fariseismo, como bien demostró Castellani.
La obediencia, que es una virtud moral, solo puede ser virtuosa en el ámbito de la Caridad y siempre regulada por la prudencia. Faltando estas dos, la obediencia religiosa se corrompe a través de la primacía de la acción sobre la contemplación, la conscupiscencia de poder exteriorizada en la arbitrariedad, “la devoración de lo psicológico y personal por lo jurídico, lo legal y lo automático, la burocracia impersonal e impasible en el gobierno de la a iglesia”. Es decir la desolación de la abominación, la corrupción de la religión que se vuelve exteriorización y termina por asesinar al justo por demostrar una autoridad que ya no se posee ni se merece: la crueldad disfrazada de legalidad y virtud, esencia del fariseismo.

“La practica viciosa con respecto a la obediencia religiosa (sigue Castellani) se podría resumir en estas proposiciones teóricas-falsas:
1) La obediencia es la principal de las virtudes
2) La obediencia suple a las otras virtudes
3) La obediencia, por ende, suple a la conciencia; se puede abandonar la propia conciencia (y es fácil, cómodo y seguro) en manos ajenas”

“No hay que confundir la obediencia con la paciencia. Tener que hacer cosas absurdas por fuerza no es obediencia sino paciencia”. Y la paciencia no es infinita en el hombre.

Algo que comúnmente se olvida es que el vínculo de la obediencia, virtud que perfecciona la voluntad y no el intelecto-por eso no puede ser ciega- , versa siempre acerca de los medios, no de los fines.
Sobretodo, es un vínculo bidireccional que crea una responsabilidad más grande y grave en quién manda antes que en el que obedece. Cuando esto no sucede, se hipertrofia la disciplina, prolifera el legalismo voluntarista, se multiplican las normas y leyes coercitivas con el afán de someter la voluntad del súbdito a la propia voluntad. Lewis hace una brillante descripción de esta abominación en “Cartas del diablo a su sobrino” donde el mando y la obediencia sin Caridad constituyen la matriz infernal de la sociedad demoníaca: Escrutopo termina por devorarse a su sobrino, Orugario.

Me permito recomendarles a Castellani que aborda este tema en dos de sus obras: “El Ruiseñor fusilado (la historia de Jacinto Verdaguer), “Cristo y los fariseos” y en la carta a sus cofrades jesuitas “Sobre la Obediencia” (en “Seis ensayos y tres cartas”) a la que hace referencia don Pedro.

04/01/22 7:53 AM
  
JSP
1. La burra de Balaam fue obediente, pero no ciega. En cambio, Balaam cegado por su amistad con el mundo obedecía ciegamente contra Dios, por obedecer al rey o Estado para maldecir al pueblo de Dios, al que pegó 3 veces en su obediencia ciega contra Dios.
2. En la guerra entre católicos y protestantes, cuando los protestantes detenían en sus países a la población civil sospechosa de ser católica, la prueba que le hacían era con una hostia, supuestamente consagrada (transubstanciación), y le pedían que la pisaran.
3. El auténtico católico sabe que no solo es Presencia real (espiritual) sino también sustancial (carne y sangre) la Sagrada Forma.
4. Jesús sacramentado: encarnado, nacido de carne de mujer, muerto en Cruz y resucitado.
5. Sacrificio expiatorio por los pecados del género humano para redención y reconciliación con Dios (Nueva Creación).
6. Dios se ofrece a Sí mismo como Hijo del Hombre para que el Hombre pueda ser personalidad de Dios.
7. Tanto luteranos como católicos pueden afirmar en conjunto la presencia real de Jesucristo en la Cena del Señor: «En el sacramento de la Cena del Señor, Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, está presente total y enteramente, con su cuerpo y su sangre, bajo los signos del pan y del vino» (Eucaristía 16). Quien no quiera ver el error teológico y antropológico del CVII, loable sólo en el verdadero Cristo, desde la conversión pastoral al "símbolo" bajo las especies del pan y el vino, no quiere reconocer que actúa como Balaam cegado por su ambición de unidad en el espíritu mundano y no en el Espíritu de Dios. La Iglesia católica es criatura del Espíritu Santo y Él estableció en el Concilio de Trento, verdadera reforma de la Iglesia que no se opone a ningún rito litúrgico, Lex Orandi, que cumpla la Lex Credendi, lo que es fe católica y lo que es hereje y apóstata en la falsa reforma luterana. Pero, es abominación de la desolación ir contra la Lex Credendi, en anulación de la Lex Orandi o en su defecto contrario a la divinidad de Cristo y Su Iglesia (Pachamama y otros). El Papa Pío V estableció la bula "Quo primum tempore", consecuencia de Trento, la cual siempre acompañó al Misal, Lex Orandi, hasta 1962, y, desde entonces, en esos altibajos de obediencia/desobediencia estamos en pos de que el protestantismo sea unidad sin conversión real de su herejía y apostasía.
04/01/22 9:03 AM
  
Urbel
El dilema expuesto por Juan Fernando Calasanz es el dilema que cierto arzobispo misionero, que pagó un alto precio por sufrirlo, tenía costumbre de calificar como "dilema excesivamente grave" o "dilema crucificador" o crucificante: obedecer al magisterio de siglos o a lo enseñado u ordenado por el papa de turno.

Claro está que ese dilema se resuelve muy sencillamente por el autor del artículo de marras: no hay nunca contradicción de esa clase, es de suyo imposible, siempre puede encontrarse la perfecta continuidad entre lo que parece blanco y lo que parece negro, basta con obedecer como cadáveres y aplicar la benedictina "hermenéutica de la reforma en la continuidad".

Pero, como muy bien señala el Profesor Llera, a veces el dilema es real e ineludible y nada imaginario. Y entonces debe resolverse no con la obediencia ciega y cadavérica al papa de turno, sino como ya respondió en el siglo V San Vicente de Lerins en el Commonitorium, citado por el Concilio Vaticano I en la constitución Dei Filius (1870) y por San Pío X en el Juramento contra los errores del modernismo (1910): rechazar las novedades y agarrarse a lo que la Iglesia hizo y enseñó siempre.
04/01/22 9:10 AM
  
Sss
Ockham y sus herederos actuales crean un Dios despótico e irracional y la creación no será más que un títere exánime de sus decretos caprichosos y cambiantes. Un Dios sin logos. Por tanto, todo es contingente, mudable y provisional.

De este modo, ni el bien será realmente bueno ni el mal, malo. De hecho matar será malo solo porque Dios lo prohíbe. Por tanto, el pecado no será matar, sino desobedecer leyes, normas, protocolos. Pero unas leyes meramente convencionales, no luz o lámpara como nos dice la Escritura. Solo queda la sumisión ignorante e infantil en el peor de los sentidos.
04/01/22 9:13 AM
  
Sss
Curiosamente, el Dios nominalista se acerca peligrosamente al Dios islámico, como dijo BXVI en Ratisbona.
04/01/22 9:22 AM
  
Gonzalo
La misma expresión "obediencia ciega" o "fe ciega" es equívoca, porque la fe no es ceguera, sino luz. Es tan impropio como decir que uno camina por un bosque oscuro guiado ciegamente por la luz de una linterna.

La expresión no debería aplicarse ni siquiera a la verdad revelada, ni a los dogmas, ni a la ley de Dios. La razón creyente es una razón iluminada, no una razón ciega.
04/01/22 9:47 AM
  
Juan Mariner
Sto. Tomás de Aquino advirtió de que una ley civil injusta no ha de obedecerse. Apliquemos el símil ante una decisión "injusta" o antievangélica de una autoridad eclesiástica: no hay que obedecerla, y además hay que combatirla también. Tendría que llamarse Sto. Tomás de Aquí-sí, por su profundidad filosófica.
04/01/22 9:56 AM
  
Urbel
No encuentro nada en los textos citados del eminente dominico Royo Marín que abone la tesis excesiva del artículo de marras, ni que la obediencia del seglar sea la propia del voto religioso, que se postula ciega o cadavérica, ni mucho menos que esa obediencia obligue incluso en materia de fe y moral.

Al contrario, Royo Marín afirma que la obediencia al superior rige únicamente en el ámbito de su autoridad. Y es claro que la autoridad del superior regular sobre sus religiosos es incomparable, a causa precisamente del voto religioso de obediencia, con la de un padre de familia como yo mismo sobre mis hijos o el gerente de una empresa sobre sus subordinados ¡o el Papa sobre todos los fieles!

Y sí se añade correctamente el límite infranqueable de la fe y la moral, en realidad no hay debate: ninguna autoridad humana, ni la más alta sobre la tierra que es la del Papa, es absoluta o ilimitada ni puede por ello exigir una obediencia incondicional.
04/01/22 10:09 AM
  
veritas liberabit
Mi felicitación por su artículo Sr. LLera. En tiempos tan convulsos y en que la Fe auténtica de la Iglesia está siendo atacada malevolamente , es necesario poner ideas claras.
Y es que todo esto no va sólo de fe o no, va de un proyecto detrás para revertir y acabar con la Iglesia y con la fe auténtica, hay plan, sociología y psicología social detrás, no es un porque sí.
Tener las ideas claras , teniendo una conciencia recta, resulta hoy imprescindible para actuar como Dios quiere, alabándole en espíritu y en verdad.
Y gracias por poner otra visión -para mí más fundada- que la que ha dejado escrita otro miembro, y fundador, de Infocatólica en que no se admitían comentarios. Creo que en cuestiones de tanta importancia hay que estar dispuesto a un debate honesto, informado y contrastado. ¿Hasta dónde Dios permite el mal y la mentira?No sabemos, pero tenemos un ejemplo palmario en la Pasión de Cristo. Una institución como la Iglesia, en que la obediencia sea el principal lema, y que caiga en manos de uno o varios malvados y además arteros, está perdida si no hay gente avisada y denunciante. Y es claro que Dios ha de defendarla pero no sabemos hasta dónde permitirá y , desde luego, esa defensa pasa por la oración que reclama nuestra acción.
En cuanto a lo que dice un comentarista y que vd. responde, de que algunos católicos deseen la muerte del papa actual, no es cierto. Respetamos su persona aunque no sus acciones y sus ceremonias de confusión diciendo cosas buenas y otras no (estrategia modernista por cierto) y, lícitamente, podemos pedir que acabe la prueba o se acorte, por los medios que Dios providente quiera.
04/01/22 11:00 AM
  
sofía
La doctrina católica sobre la Eucaristía es la de siempre.

Eso es una declaración de una comisión ecuménica en la que se fijan en lo que tienen en común unos y otros.
Una cosa es la terminología y otra es el concepto.
Parece ser que este sector luterano, a diferencia de otros, afirma la presencia real, no simbólica, aunque no utilice el término "transubstanciación" ni se pongan a discutir sobre la "consustanciación" - tampoco usaban el término en los primeros siglos, sin embargo el concepto de la presencia real, no simbólica, estaba allí ya en las enseñanzas de San Cirilo, San Agustín...etc.
Sin embargo, ese término apareció cuando fue necesario para aclarar las cosas.
El concepto de Transubstanciación sigue vigente en la Iglesia Católica como siempre y seguimos utilizando esa terminología.

1376 El Concilio de Trento resume la fe católica cuando afirma: "Porque Cristo, nuestro Redentor, dijo que lo que ofrecía bajo la especie de pan era verdaderamente su Cuerpo, se ha mantenido siempre en la Iglesia esta convicción, que declara de nuevo el Santo Concilio: por la consagración del pan y del vino se opera el cambio de toda la substancia del pan en la substancia del Cuerpo de Cristo nuestro Señor y de toda la substancia del vino en la substancia de su sangre; la Iglesia católica ha llamado justa y apropiadamente a este cambio transubstanciación" (DS 1642).
04/01/22 11:01 AM
  
Luis Piqué Muñoz
¡Obediencia Ciega a Dios y al Papa, que sólo es Infalible en Dogmas y Canonización! ¡Y si se Equivoca, Corrección Fraterna! Obediencia Ciega al Magisterio, Tradición y Doctrina de la Santa Madre iglesia ¡Obediencia Ciega al Amor, a la Virtud, al Sacrificio, al Deber ¡a la Cruz! La Obediencia es una Virtud tan Necesaria como la Humildad, y viene de ella ¡sin embargo, la Corrección Fraterna es ¡quizá! la Obra de Misericordia más Importante y difícil! ¡Y Su Santidad el dulce Papa Francisco, ha cometido graves Errores y abominaciones ¡los Santos también se Equivocan! ¡Lo que Importa, lo que Salva, es el Amor, o sea la Fe ¡y todos tenemos Errores, nos Equivocamos! ¡Como mi Amigo del Alma, Quique, al que sus Errores no le Impiden ser un Gran Santo ¡Puro como un Ángel! ¡Viva la obediencia! ¡Viva la Humildad! ¡Viva el Papa! ¡Viva la Iglesia! ¡Viva Dios!
04/01/22 12:52 PM
  
JSP
1. La Iglesia actualiza la presencia real y sustancial de Jesucristo en el Santísimo Sacramento del altar. Presencia eternizada por la Resurrección de Jesús. Presencia tan real como en Belén o en el Calvario, y como ahora reina en el cielo. Presencia real y sustancial, todo entero, Alma, Cuerpo y Divinidad, en todas y cada una de las partículas.
2. No hay en la Sagrada Escritura verdad más claramente expresada, ni verdad de fe más constante y universalmente creída y profesada en la Iglesia católica. En sus cuatro Evangelios nos dice el divino Maestro que el pan consagrado es su Cuerpo, y el vino consagrado su Sangre.
3. Y como es Palabra encarnada eterna, San Cirilo, Obispo de Jerusalén en el siglo IV: ¿Quién se atreverá a ponerlo en duda? (¿La Comisión Luterano-Católico Romana en Del Conflicto a la Comunión o el Protestantismo en general (lenguaje duro)?)
4. «Confesamos, dicen los padres del Concilio Tridentino, que en el augusto sacramento de la Eucaristía, después de la consagración del pan y el vino, está contenido Nuestro Señor Jesucristo, verdadera, real y substancialmente bajo las especies de pan y vino.»
5. No cree el católico que el pan sea carne de Cristo y el vino sangre de Cristo, lo cual sería absurdo; lo que cree, porque lo dice Cristo, es lo que declara el Concilio de Trento, y antes enseñaron los de Florencia, Constancia y el Lateranense cuarto, a saber: «que por la consagración del pan y el vino se convierte toda la substancia del pan en la substancia del Cuerpo de Cristo Señor Nuestro, y toda la substancia del vino en la substancia de su sangre; la cual conversión, convenientemente y con propiedad, llama transubstanciación la Santa Iglesia Católica.»
6. En virtud de la consagración del pan está en la hostia consagrada solamente el Cuerpo de Cristo; pero como ese cuerpo vivo está unido a la sangre y alma de Cristo, y también a su Persona y naturaleza divinas, de ahí que en la hostia sagrada esté el Cuerpo de Cristo, juntamente con su sangre, alma y Divinidad. Lo mismo en virtud de la consagración del cáliz, o sea del vino, está en el cáliz consagrado solamente la sangre de Cristo; pero como esa sangre viva está unida al cuerpo y alma de Cristo y también a su Persona y naturaleza divinas, de ahí que en el cáliz consagrado esté la Sangre de Cristo juntamente con su cuerpo, alma y Divinidad.
7. Mas como la naturaleza divina es la misma en las tres divinas Personas, que por eso son inseparables y un solo Dios, resulta que estando en la hostia y en el cáliz consagrados todo Cristo, Dios y hombre verdadero, están también el Padre y el Espíritu Santo.

PD: Santa Teresa desde el cielo a una religiosa, hija suya: «Los de acá del cielo y los de allá de la tierra hemos de ser uno en el amor y pureza; los de acá viendo la esencia divina, y los de allá adorando al Santísimo Sacramento, con el cual habéis de hacer vosotros lo que nosotros con la esencia divina: nosotros gozando, y vosotros padeciendo, que en esto nos diferenciamos.»
04/01/22 1:01 PM
  
África Marteache
En teoría se puede hablar mucho, los problemas prácticos son otra cosa. En el caso de los cristianos chinos, al que antes aludía, el Vaticano podrá decir misa, nunca mejor dicho, y dar el placet al gobierno chino pero ¿qué pasa cuando ese gobierno quita a Jesucristo para poner un retrato de Jinping? Lo que pasa es que nadie ve el dilema del sacerdote desde el Vaticano y esa persona tiene que resolverlo por si solo.
Puede pensar que si el Vaticano está de acuerdo su responsabilidad termina ahí o puede pensar que tiene una responsabilidad personal con la Persona de Cristo, fundamento de la Fe, y negarse y eso significa puntear al Vaticano.´
Ninguno tenemos acceso a los problemas de esos católicos porque tampoco al Vaticano le interesa que nos enteremos pero, como las cosas no suelen permanecer estáticas (ni siquiera el gobierno chino) , alguna vez saldrán a la luz y lo más posible es que, con el tiempo, acaben en el santoral. Así son las cosas. Los que no van a acabar en el santoral son los cristianos de la Iglesia Patriótica China, a pesar de que, en teoría, cumplan los requisitos.
Desde que Sófocles escribió Antígona los dilemas nunca han sido resueltos al gusto de todos. Un día, en clase de religión, se me ocurrió contarles a mis alumnos esa tragedia resumida y la clase se dividió entre los partidarios de Creonte y los de Antígona porque había aquellos que ponían la obediencia por encima de todo y otros que que no. Ahora bien, los que ponen la obediencia por encima de todo, y en eso estaban todos de acuerdo, tenían una postura más cómoda que los otros porque lo único que estos tenían que hacer es enviar su conciencia a lo más profundo del "Ello", que decía Freud y traspasar la responsabilidad personal al que manda.
04/01/22 2:14 PM
  
Lector
Hasta los grandes paganos, en el momento supremo, tuvieron mayor clarividencia y heroísmo por la verdad que el grueso del actual estamento eclesiástico. Esto --que tanto recuerda a Hechos 5, 29-- dijo Sócrates ante el tribunal que lo sentenció con la pena capital:

‘ἐγὼ ὑμᾶς, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, ἀσπάζομαι μὲν καὶ φιλῶ, πείσομαι δὲ μᾶλλον τῷ θεῷ ἢ ὑμῖν,

"Yo a vosotros, atenienses, os aprecio y os tengo cariño, pero obedeceré al dios antes que a vosotros".
04/01/22 2:20 PM
  
África Marteache
Hay una diferencia muy grande entre los mártires romanos y los mártires del siglo XX (con la excepción de los españoles de la Guerra Civil que se parecen a los primeros por haber sido asesinados de la misma manera) y es que la Iglesia en aquel tiempo no tenía poder político alguno y todos ellos iban de consuno, en cambio los del s. XX son, en su mayoría. y con la excepción ya dicha, mártires de conciencia por haber obrado por interpretación personal de los Mandamientos.
Y así hay santos y beatos, como Anacleto González Flores o Franz Jägerstätter, que hicieron de Juan Palomo " yo me lo guiso, yo me lo como", sin que la Iglesia les dijera oste ni moste sobre lo que tenían que hacer así que, tranquilamente, podrían haber hecho otra cosa y habrían sido igual de obedientes, pero nunca santos.
En realidad a la diplomacia vaticana no le interesa mucho que haya muchos Gónzalez Flores o muchos Jägerstätter porque pondrían en serios problemas al Vaticano con los gobiernos de turno, pero, como ese tipo de personas son raras, cuando pasan los gobiernos hostiles suelen acabar en el santoral. El problema de la Iglesia con los chinos es haber llegado a un acuerdo que no salva a los mejores y da cancha a los peores.

04/01/22 2:43 PM
  
Liberato
Es curioso este tema del "obedientismo" a ultranza. Esta especie de manía por automutilar el intelecto, que es la luz que Dios nos concede para buscar y encontrar la Verdad y por ende, obrar el Bien. Este irracionalismo es el colofón del racionalismo iniciado con Descartes.
La raíz de esta postura es la concepción moralista surgida de la modernidad, que también ha afectado a la Iglesia: el olvido de la primacía del Ser; el abandono y desprecio por aquella vieja concepción catolica que sostenía que "para obrar el Bien primero hay que obrar la Verdad"; obrar el Bien es obrar lo Verdadero; el Ser es la norma ultima de la moral y no la voluntad propia, la voluntad del legislador; ni siquiera la propia conciencia (excepto cuando esta se identifica con la.verdad de las cosaa). El Ser esta primero en el intelecto como Verdad antes que como Bien apetecible en la voluntad.
Por algo nuestro Señor se autoproclama como la Verdad :"Yo soy la Verdad"; no dijo "Yo soy el Bien" o Yo soy la Moral.
Pero este irracionalismo idealista reclama otro aspecto propio de la modernidad: el culto a la personalidad, el personalismo. Arrasada toda certeza metafísica anclada en el Ser, es necesario buscar sustitutos y que mejor que la voluntad de otro hombre o la "voluntad colectiva" del Estado o de la sociedad. La despersonalización del hombre nace de este renunciamiento existencial a asumir el deber de buscar y adherir a la Verdad; es mucho más fácil y cómodo que me digan que es lo que hay que hacer, que es lo que hay que pensar. El covid vino a mostrar esta lacra de la modernidad, aún dentro de la Iglesia y de manera escandalosa: la apostasia no es otra cosa que el rechazo y abandono de la Verdad conocida.
Sin este prejuicio idealista y este culto por la personalidad, no se entienden frases como ¡Viva la Obediencia! o ¡Viva el Papa!, por más buena intencion que las acompañe. Lo mismo podria ser ¡Viva la Libertad, igualdad y Fraternidad! ¡Viva Perón! o ¡Viva el Estado que nos cuida y protege!. La voluntad del superior deviene en norma absoluta y su persona, en una especie de oráculo que no se puede contravenir. El Papa, los obispos, el cura párroco, el jefe, etc. para algunos son como la encarnación consustancial de la voluntad divina.
La obediencia exigida y ejercitada sobre estos supuestos, entra dentro de la categoria de las "virtudes enloquecidas" de las que clarividentemente hablaba Chesterton. Y por ende no puede ser signo de perfección cristiana.
De lo contrario Forrest Gump seria el perfecro modelo de virtud y santidad que algunos cristianos nos proponen imitar. ¿Quién otro encarna perfectamente el "perinde ac cadaver" sino este arquetipo moderno de la automutilacion moral?
Es curioso que para salir de esa plaga que Francisco denosta permanentemente, el clericalismo, algunos comentadores y la misma jerarquia eclesiástica propongan curarlo con más clericalismo; puro y duro.

Otra vez Castellani:
"Clericalismo ha habido siempre, y el de hoy no es invisible. Por ejemplo, cuando un Jerarca de la Iglesia se cree más infalible de lo que es, y aun más que el Padre Eterno, eso es alto-clericalismo; cuando un súbdito afecta creerlo, bajo-clericalismo. Hoy día es más castigado el que se atreve a decir que un Jerarca se equivocó, aunque eso sea patente, que el que dijera que la Santísima Trinidad tiene cuatro personas: Padre, Hijo, Espíritu Santo y el Obispo. A este último son capaces de condecorarlo los Canónigos Lateranenses, como a Constancio Vigil. Tal como anda hoy el mundo, por lo menos en este país, un mínimo de anticlericalismo es necesario para la salvación eterna".

04/01/22 4:13 PM
  
África Marteache
Liberato: El obedientismo en la Iglesia coincide con lo mismo en el mundo, van de consuno. Es, como bien dices, una corriente surgida, paradójicamente, del racionalismo, que no hace mucho tiempo se unió al sentimentalismo postverdad, para hacer a los hombres menos hombres puesto que los hacen menos responsables, también ante Dios.
Lo extraño es que en esta situación saquen a relucir el clericalismo, que es una consecuencia de la obediencia ciega, y nos digan que debemos combatirlo en un sínodo de la sinodalidad. El que de verdad combata el clericalismo se va a ver como se vio Castellani. O eso o al revés te lo digo para que me entiendas. No se combate al clericalismo haciendo omnipotentes a los clérigos.
04/01/22 4:50 PM
  
Carmelo
Liberato, excelente aporte. gracias
04/01/22 4:56 PM
  
Roberto
Don pedro,

Muy claro su artículo. La obediencia al Papa y los Obispos es en todo aquello que dice relación con la fe de la Iglesia de la cual son sólo depositarios. Ahora bien, la ley eclesial no forma parte del depósito de la fe, como es el tema del celibato en el rito latino. Tampoco forma parte del depósito de la fe, la liturgia en todo aquello que no contradiga abierta y directamente las verdades de la fe, como es, que la santa Misa sea celebrada con pan de trigo y vino de uva, que son transfigurados en el Cuerpo , Sangre y Divinidad de Cristo. Si el Sacrificio del Altar, que también es la Cena Pascual, sea celebrada conforme a los diversos ritos que la Iglesia ha tenido durante su existencia está dentro del ámbito de "competencia" del Papá. Esto nos podrá justar o no, pero es el ejercicio de su autoridad de atar y desatar, según mandato de Cristo, con la obvia limitación de no poder alterar las verdades de fe siempre sostenidas por la Iglesia. En la liturgia (sacramentos) hay cosas inmutables y cosas mutables. No estar de acuerdo con los gustos personales de Francisco en cuanto a la liturgia o gobierno "administrativo" de la Iglesia no nos hace vulnerar el deber de obediencia a su autoridad como sucesor de Pedro. Es simple , hay que ignorar todas sus opiniones políticas, ecológicas, sustentables, democráticas etc. Asimismo, ignorar aquellas que contradicen la moral y la fe de siempre (Capitulo VII de Amore Leticia o Fratelli Tutis) y rezar por él, para que pueda cumplir cada día el Ministerio que se le ha otorgado con fidelidad . La Paz.
04/01/22 4:57 PM
  
Urbel
Me parece, Roberto, que contrapone usted de modo demasiado radical el estatuto del depósito de la fe con el de las tradiciones y leyes de la Iglesia, en el sentido de que, si le entiendo bien, únicamente el depósito de la fe sería inalterable mientras que la autoridad podría disponer con libertad de las tradiciones y leyes eclesiásticas.

Varias matizaciones.

Para empezar en las leyes de la Iglesia se distingue entre su contenido de derecho divino, indisponible por la autoridad, y las determinaciones de naturaleza meramente eclesiástica, sujetas en principio a cambio. Salvo que parte de esas determinaciones canónicas tienen a su vez valor de tradiciones eclesiásticas, lo que nos remite a la siguiente matización.

El depósito de la fe tiene como fuentes la Escritura y la Tradición, siendo ésta la recibida por los Apóstoles de los labios de Cristo o inspirada a ellos por el Espíritu Santo y transmitida por continua sucesión en la Iglesia.

Junto a esas tradiciones apostólicas, que forman parte de la Revelación y son por tanto inalterables, se encuentran también las tradiciones eclesiásticas, que son creencias, ritos, devociones, costumbres posteriores a la era apostólica. Cierto que esas tradiciones eclesiásticas no gozan de igual autoridad que las apostólicas, ni son de suyo inalterables ya que de hecho evolucionaron muy lentamente a lo largo de los siglos. Pero tampoco son puramente humanas, ya que el Espíritu Santo siguió asistiendo a la Iglesia después de la muerte del último de los Apóstoles, con la que terminó la Revelación, y constituyen por ello la herencia de muchos siglos de piedad y doctrina que sería impío y temerario despreciar o suprimir.

Los papas, como Pío IV y Pío IX en la Profesión de fe llamada tridentina y confirmada por el Vaticano I, y los concilios, como el II de Nicea y el IV de Constantinopla, ordenaron que se venerasen y guardasen las tradiciones apostólicas y eclesiásticas, no sólo las primeras.

Además no siempre es fácil distinguir entre unas y otras, ya que algunas que a primera vista pudieran considerarse eclesiásticas son en realidad declaraciones o determinaciones después de la era apostólica pero con origen en aquélla. Buenos ejemplos de esto son los casos que usted cita del celibato o continencia clerical, que muchos autores como el cardenal Stickler consideran de origen apostólico, o de los ritos litúrgicos inmemoriales, como el romano o los orientales, que también muchos autores como Fostercue consideran de origen apostólico.

En resumen, que la autoridad del Papa no está únicamente limitada por la intangibilidad del depósito de la fe, sino también por la veneración debida a las tradiciones eclesiásticas.
04/01/22 6:22 PM
  
Una
Maravilloso artículo. Sincero, claro, lleno de verdadera caridad. Necesario.
Muchísimas gracias.
05/01/22 12:10 AM
  
Rexjhs
Pedro, ¿no te has planteado ninguna vez seriamente que puede que Bergoglio no sea papa sino el usurpador del que habla Apocalipsis, la bestia de la tierra? Bergoglio no es Pedro en sus negaciones a Cristo, no es Pedro digno de ser corregido por San Pablo... Es Judas. En la parte aún no revelada del Tercer Secreto de Fátima se expresa eso, como noveló el padre Malachi Martin (que leyó el tercer secreto completo, incluidas las palabras de la Virgen explicando la visión), y el Card. Ciappi confirmó, que la apostasía saldría de lo más alto. También la Virgen se lo dijo al padre Gobbi. No es un problema de obediencia ciega. Es que tienes por papa a alguien que no lo es, y por eso se comporta así. ¿No te has preguntado por qué BXVI decidió quedarse en el Vaticano vestido de blanco, impartiendo la bendición apostólica (algo que solo puede hacer el papa reinante) y con su escudo papal, haciéndose llamar "papa emérito" (título canónicamente imposible porque el canon 185 exige que para ser emérito la renuncia sea aceptada, cosa que no puede darse en la renuncia papal? Te recuerdo que en los papeles de la Alta Vendita, de la masonería carbonaria italiana, publicados por Pío IX, se decía que darían un golpe de estado en la silla de Pedro, para sentar en ella a uno de los suyos, y que, por obediencia, seguirían al falso pontífice hasta la apostasía... Y que cuando le preguntaron por qué no se vestía de negro dijo que porque "no había sotanas negras ese día en el Vaticano"? El día en que nació Bergoglio cuenta Santa Faustina Kowalska en su Diario que sintió el mayor dolor de su vida, como el de Cristo en el huerto de los olivos (por la traición de Judas). Y que el apellido Bergoglio suma 666 en el código ASCII... y que cuando fue supuestamente elegido papa Bergoglio pidió ir a la Capilla de San Pablo en el Vaticano, donde justo 50 años antes cardenales satanistas habían entronizado al Ángel Caído, como cuenta Malachi Martin en "El último papa", porque uno de ellos usurparía el trono de Pedro... y mil pruebas más... Pedro, abre los ojos.
____________________________________
Pedro L. Llera
Querido amigo:
Yo es que no domino el código ASCII y los papeles de Alma Vendita los he debido de perder en alguna de las mudanzas...
Perdona la coña marinera pero... ¿A dónde te conduce esa postura? Esas teorías de la conspiración, ¿a dónde te llevan? Piénsalo un poco... No reconocer al Papa te coloca fuera de la Iglesia porque toda la Iglesia, todo el Colegio Cardenalicio, todos los obispos del mundo, han reconocido al Papa Francisco...
Todas esas teorías de la conspiración te dejan próximo al sedevacantismo, porque Benedicto XVI ha dicho y repetido mil veces públicamente que él ya no es Papa.
El Papa es el Papa. Nos gustará más o menos pero es el Papa. Papas peores y Papas mejores los ha habido siempre a lo largo de la historia.
Yo soy muy ignaciano y me gusta "sentir con la Iglesia"; así que, sufro con ella y me alegro con ella. Pero siempre dentro de la Iglesia. Dentro de ella nací y dentro de ella me quiero morir, en obediencia al Papa y a los obispos (en todo aquello que no sea pecado, claro...).
05/01/22 1:48 AM
  
Una
Exacto. Un " PAPA NO PUEDE CAMBIAR LA FE DE LA IGLESIA" porque dejaría de ser Papa, no sería Pedro, vicario de Cristo. Sus actos lo delatan.
05/01/22 9:31 AM
  
JSP
1. A vueltas con la sinodalidad ningún Sínodo debe reflexionar ni dialogar con cuestiones contrarias a Cristo y Su Iglesia.
2. Jesús, en el desierto, quiso mostrarnos el camino del desierto, a Su pueblo, no exento de las 3 tentaciones del maligno en nuestro peregrinar, proceso de conversión, hacia la tierra prometida celestial. Nos Muestra que las tentaciones se darán tras la oración y ayuno. Por lo que, ningún bautizado estará exento de tentación.
3. El bautizado no debe dialogar con ninguna tentación, sea Sínodo sea cualquier campo humano. ¿Son tentaciones la ordenación de mujeres, fin del celibato y bendición de parejas homosexuales para la Iglesia católica?
05/01/22 10:58 AM
  
JSP
Traditionis custodes

4. "Venerables Hermanos en el Episcopado:

1. La ordenación sacerdotal, mediante la cual se transmite la función confiada por Cristo a sus Apóstoles, de enseñar, santificar y regir a los fieles, desde el principio ha sido reservada siempre en la Iglesia Católica exclusivamente a los hombres. Esta tradición se ha mantenido también fielmente en las Iglesias Orientales."

vatican.va/content/john-paul-ii/es/apost_letters/1994/documents/hf_jp-ii_apl_19940522_ordinatio-sacerdotalis.html

5. La contradicción no es propia ni de la fe ni de la razón. Dios no se contradice, ni se engaña ni nos engaña, pues es la Primera Realidad, la Verdad.
6. Eunucos es guardar promesa del celibato "por el Reino de los cielos" (Mt 19,12).
7. Ley eterna, natural y moral que es Cristo no puede su Iglesia bendecir parejas homosexuales. ¿Qué diálogo reclama Francisco? La teóloga no católica Cristina Inogés Sanz, a la que conocerán por haber sido elegida por el Vaticano para dirigir uno de los dicursos de apertura del Sínodo de la Sinodalidad el pasado mes de octubre, afirma: "Creo, firmemente, que el celibato debería ser opcional, pero mientras esa situación no cambie las reglas del juego son las que son y hay que aceptarlas sin interpretaciones”. Así escribe en su tribuna en Vida Nueva, revista "católica". ¿Diálogo con la tentación? No, la Palabra de Dios no "son reglas del juego".
05/01/22 11:49 AM
  
templario
Grave error teológico conceder valor absoluto a las decisiones de los jerarcas de la Iglesia...

infovaticana.com/2022/01/02/conceder-valor-absoluto-a-las-decisiones-de-los-jerarcas-de-la-iglesia-implica-un-grave-error-teologico/?unapproved=384596&moderation-hash=8ae37f93648671e1f5f5c0e18e020f22#comment-384596
05/01/22 12:40 PM
  
Angeles Wernicke
Què artìculo tan claro... y què necesario en estos momentos! Y què bueno que Infocatòlica haya permitido los comentarios, que han resultado tan ilustrativos tambièn! Gracias, profesor Llera.
05/01/22 12:40 PM
  
Miguel García Cinto
Mi buen amigo Pedro Luis Llera: Paz y bien en el Señor.
Como de costumbre todos tus post son largos pero sabrosos, no me gusta dar jabón a nadie, pero eres una persona valiente que aunque tengas buenos amigos, seguro que también tendrás detractores.
El Señor te bendiga y te guarde junto a los tuyos
05/01/22 1:59 PM
  
Jorge Alberto
Estimado Pedro:

"Todas esas teorías de la conspiración te dejan próximo al sedevacantismo, porque Benedicto XVI ha dicho y repetido mil veces públicamente que él ya no es Papa". Hay otros católicos que, dando sus propias razones, piensan que Benedicto XVI no dijo ni repitió eso exactamente. Ellos afirman que Francisco es un antipapa, colocado engañosamente en la Sede Petrina, y que Benedicto es todavía el papa, pero en la situación de sede impedida.

Si esto fuera cierto, toda la Iglesia, incluso en las misas, estaría orando (aunque sin saberlo) por un antipapa. Parece que las oraciones diarias por él no le han inspirado a corregir o evitar los numerosos errores y hasta herejías cometidos de palabra o por escrito, de modo que el Espíritu Santo no le habría estado asistiendo a él para librarle de las falsedades doctrinales, que, en comparación con los muy contados casos históricos en la Iglesia, son enormes, inadecuadas en un verdadero papa.

Aquí, sin ánimo de polemizar, no hago más que resumir someramente el pensamiento de estos otros católicos. San Vicente Ferrer, por su parte, habló de un antipapa que será tomado universalmente como si fuera el verdadero papa, pero que engañará a muchos por la obediencia. El Apocalipsis lo explicita. El mismo Señor Jesús predicó sobre los falsos profetas, que, siendo herejes o apóstatas, pueden ocupar lo más alto de la Iglesia.

En todo caso, el tiempo lo dirá...
05/01/22 4:04 PM
  
Urbel
En sustancia nada nuevo en los alegatos sobre antipapas y sedes vacantes que vienen haciéndose desde los años 60 del pasado siglo: que si el papa ya hereje al ser elegido o que cae después en la herejía, que si nunca válidamente elegido o depuesto sin más o debiendo ser depuesto, que si el cardenal Siri elegido en 1958 ó 1963 y coaccionado para renunciar a la elección, que si Pablo VI remplazado por un sosias modernista y encerrado en las mazmorras del Vaticano, que si Benedicto XVI forzado a renunciar o en realidad no habiendo renunciado nunca etcétera.

Coincido con el Profesor Llera en que lo más prudente es no adentrarse por esas vías inseguras y agarrarse a lo seguro: la fe católica, las tradiciones apostólicas y eclesiásticas, la misa tradicional, en suma, lo que la Iglesia hizo y enseñó siempre.
05/01/22 4:23 PM
  
hornero (Argentina)
La Iglesia del disparate (o de la confusión).

Don Pedro Llera nos presenta una valiente reflexión de lógica impecable sobre la grave cuestión que conmueve a la Iglesia: la relación autoridad-obediencia.

Quisiera señalar un aspecto de la cuestión que es su recíproco: Si la autoridad se extravía, como es el hecho evidente actual, la autoridad se extingue aún sobre aquellas sentencias verdaderas y buenas. Porque si una persona pierde el sano juicio, el refrán dice: “en boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso”.

Una Iglesia sin autoridad docente marcha a la deriva, tiende a desintegrarse, a menos que alguien lo impida.

Lo impide, en primer lugar, la Roca de Pedro, el Vicario de Cristo, firme, indefectible e incorruptible. Misterio que permanece más allá de los desvaríos de la persona humana del Papa, por graves que sean.

En segundo lugar lo impide la Virgen, Madre y Reina de la Iglesia, que vela por la permanencia en la Verdad y el Bien de todos aquellos que no la rechazan. Con ellos lleva adelante su Contraofensiva que está derrotando al enemigo y sus secuaces.

La Aurora de María es el Auxilio que el Señor en su Misericordia acuerda a la Iglesia y a la humanidad toda, atacadas una y otra desde dentro y desde fuera.

Así, la “obediencia ciega” a las máximas del error y apostasía, es vencida por la confianza de los hijos en la Madre, a Quien, Dios ha investido de Sabiduría y Omnipotencia.

05/01/22 4:53 PM
  
hornero (Argentina)
Iglesia de los escombros o trapisonda arrojada por el demonio para demorar nuestra marcha conforme al Plan de la Virgen que lleva adelante: la Misión que la Santísima Trinidad le ha conferido de pisar la cabeza del dragón y e iniciar la Nueva Edad del Reino que prepara la Venida del Señor.

Por esto, Jesús nos dice en un Mensaje dado en San Nicolás (Argentina): “A la maldad pisadla, eso debéis hacer, pisarla, y la destruiréis”.

Los escombros de errores, cobardías, mundanidades y traiciones, no deben absorber nuestro tiempo más de lo indispensable; la prudencia debe decidir.

Es más fácil hablar de lo que anda mal, que hablar de lo que podemos y debemos hacer para salvar al mundo de su hundimiento. El diagnóstico indica la anomalía, pero no la repara. Decir que las paredes están averiadas, o el vehículo empantanado, es una advertencia necesaria, pero no basta.

Si no sabemos a dónde vamos, qué ha puesto Dios entre nuestras manos, qué tiempos extraordinarios estamos viviendo bajo la Aurora de María, y qué espera de nosotros la Creación para constituirse plenamente en el Reino de Dios, somos unos analfabetos e inútiles en las cosas de Dios.

Han venido tiempos decisivos que han aproximado el Reino a nuestras puertas. De aceptar el llamado que Cristo nos hace por Mediación de Su Madre, depende que entendamos y nos empeñemos en cosas tan trascendentes como “restablecer la armonía primitiva” (Pío XII); instaurar la “Civilización del Amor” (S. Pablo VI); “Cruzar el umbral de la Esperanza” (S.J. P. II).

Si vislumbramos estos objetivos, comprenderemos qué lamentable y funesta es la situación de la Iglesia, pero que para ayudarla a salir del extravío y ciénaga que la atrapan, debemos asumir el señorío que Cristo nos ofrece, trabajando como ciudadanos responsables del Reino, no como meros encargados de recoger los escombros y basurales que el demonio arroja diariamente en nuestro camino.






05/01/22 10:13 PM
  
sofía
Totalmente de acuerdo con Roberto.

En cuanto al matizador autodeclarado admirador de Lefebvre, le matizaremos que no es él quien tiene que dilucidar lo que es legítima tradición y lo que no lo es, y que desde luego el concilio Vaticano II y la liturgia de Pablo VI siguen en continuidad con la fe católica de siempre y en la línea de las tradiciones apostólicas y eclesiásticas de siempre.
Teniendo esto en cuenta, de acuerdo en que nos aferremos a la fe católica y a las tradiciones apostólicas y litúrgicas y a la misa, que es tradicional, tanto si se celebra novus ordo como vetus ordo..

Paz y Bien.
06/01/22 11:41 AM
  
Lector
"...la misa, que es tradicional, tanto si se celebra novus ordo como vetus ordo".


Eso cuando dos y dos sean por fin y definitivamente cinco, sueño inefable ansiado por tantos. Pero por el momento, ejem...
06/01/22 3:16 PM
  
Urbel
Lo habitual es que los defensores del misal de Pablo VI se atrevan a afirmar que no se aparta de las tradiciones apostólicas. Que si San Justino, que si patatín o patatán. El arqueologismo condenado por Pío XII en la encíclica Mediator Dei.

¿Pero en consonancia también con las tradiciones eclesiásticas? Esto es una novedad absoluta, creo. Al respecto el argumento de los innovadores ha sido siempre que muchas de esas tradiciones eclesiásticas, acumuladas a lo largo de los siglos antiguos, medievales y tridentinos, podían y debían abandonarse para depurar a la liturgia de esa carga polvorienta y volver a la sencillez y pureza originales (de nuevo, el arqueologismo condenado por Pío XII).

Es la tesis del novedoso apartado 83 del Catecismo de Juan Pablo II que, en lugar de retomar las fuertes expresiones sobre la veneración y recepción debidas a las tradiciones eclesiásticas que se encuentran en Nicea II y la Profesión de fe tridentina, entre otros actos del magisterio de siglos hasta la encíclica Pascendi inclusive, afirma en cambio que "las tradiciones eclesiales" son manifestaciones locales y temporales que, bajo la guía del magisterio, pueden cambiarse o abandonarse. Sin más.

Esa tesis moderna, aunque incompatible con los citados actos del magisterio de siglos, tiene al menos el mérito de la honradez: se ha podido y se ha debido cambiar o abandonar muchas de las tradiciones eclesiásticas que atesoraba el rito romano tradicional, de modo que ahora tenemos una liturgia renovada y, dicen, fiel a las tradiciones apostólicas. ¡Pero no fiel también a las tradiciones eclesiásticas, esto ya no!




06/01/22 5:30 PM
  
sofía
La misa del rito romano celebrada novus ordo es la misa tradicional de siempre, totalmente conforme con la tradición de toda la vida, como podemos ver si leemos la descripción de la misa que nos proporciona San Justino ya en el siglo II que pervive en todos los ritos que se celebran hoy en la Iglesia.
Pero es más, Benedicto XVI dice que el vetus y el novus no son dos ritos diferentes sino dos formas de celebración del único rito romano. ¿Qué autoridad tiene usted para contradecirlo?
Y tampoco rebosa lógica: al que no le cuadran los números es a usted, porque cualquiera que sepa lo que es la misa - y si no lo sabe no tiene más que mirarlo en el catecismo de la Iglesia Católica- verá que la misa no ha cambiado en nada esencial, que sigue siendo la misa de siempre, en continuidad absoluta con la Tradición, totalmente tradicional. Negarlo simplemente denota espíritu cismático de tinte lefebvrista, si no algo peor.
06/01/22 5:52 PM
  
Lector
Nunca jamás, en ninguna gran reproducción pictórica o artística de la santa misa en el pasado, ya sea piadosa o profana (son muchísimas), he visto al sacerdote de cara en mitad de la escena, como si fuera el objeto de la veneración de los fieles. Tampoco he sabido jamás de una misa en lengua corriente antes de las que me ha tocado vivir a mí; ni siquiera en el cine de Hollywood, donde hasta los años 60 las misas que salen se oyen claramente en latín. Lo de ahora no tiene ninguna tradición, se ponga usted cómo se ponga.
06/01/22 7:48 PM
  
sofía
Estos lefebvrianos están majaretas según parece.

Solo me faltaba por oír que es "arqueologismo" señalar que la misa está en continuidad tradicional desde los comienzos hasta el día de hoy, y que su antigüedad se puede comprobar en la descripción de San Justino del siglo II.

El rito romano actual, celebrado novus o vetus, está tan en continuidad con las tradiciones apostólicas y eclesiásticas como el rito mozárabe o cualquier otro al que aún podamos asistir, aunque las celebraciones no sean idénticas en todos los detalles, porque sí lo son en todo lo esencial.

Claro que los detalles han evolucionado con el tiempo y pueden cambiar. Si no fuera así no tendríamos como resultados ritos diferentes dentro de la Iglesia Católica. Lo que es esencial y lo que no, no les toca a ustedes, los lefebvrianos, dilucidarlo. El magisterio se ha ido manifestando a través de los tiempos y sigue haciéndolo.

Al lector le parece por lo visto esencial que el lenguaje litúrgico sea exclusivamente latín, pero hay ritos de iglesias católicas orientales en las que el lenguaje es eslavo o griego, por poner un par de ejemplos.
Indudablemente los apóstoles no se expresarían en latín, sino en su propia "lengua corriente", en Arameo, más que nada. Y las palabras de la ultima cena seguro que no fueron en latín. Si se comenzó a usar el latían fue precisamente porque era la lengua corriente en Roma, como en Bizancio lo sería el griego.
De modo que todas las misas se han dicho a lo largo de la historia en lengua corriente sin ningún problema, lo haya visto usted en persona o no.
Yo he asistido a misas en latín, en español, o en inglés y eran exactamente la misma MISA, con el mismo valor infinito, sin que el idioma pudiera suponer ni la más mínima diferencia entre ellas.

Lo mismo digo sobre la orientación del sacerdote. No veo la menor diferencia entre que nos mire o no nos mire, para que cumpla su misión de actuar en nombre de Cristo en la celebración. No nos mira a nosotros en la consagración, mira el pan y el vino que se transforman en el cuerpo y la sangre de Cristo. Y nosotros también miramos el altar, el pan y el vino, no al sacerdote. Y sabemos que está cumpliendo el "hacer esto en memoria mía" tal como pidió Jesucristo. Dios es siempre el protagonista.

Así que dejen de sembrar discordia y desunión en la Iglesia con sus interpretaciones particulares y su espíritu cismático, porque eso no beneficia a nadie y desde luego no beneficia a la Iglesia en su conjunto, Es más, las posibilidades de asistir a una celebración vetus ordo disminuyen proporcionalmente a su producción de propaganda lefebvriana contra el novus ordo.

Paz y Bien.
06/01/22 9:57 PM
  
hornero (Argentina)
La Epifanía celebra la Manifestación de Cristo a los gentiles, a los Magos venidos del Oriente. El Niño rompe los límites del Pueblo elegido, va a hacer de la humanidad un nuevo Pueblo, la gran familia de los hijos de Dios.

Una Iglesia afectada de raquitismo espiritual se recoge en sí misma, carece de vocación universal; por ello se vuelve autoritaria. Su inseguridad la priva de magnanimidad, su visión minúscula de la realidad la lleva a olvidar el Reino, a pensar sobre todo en sus achaques.

La obediencia resulta una restricción que inhibe y paraliza, no una disciplina de un cuerpo de conquistadores lanzados a llevar la Luz de Cristo a las naciones; cuerpo en el que cada uno es parte activa y responsable.

Al respecto, el Cardenal A. I. Schuster reflexiona en su Liber Sacramentorum, 5 de enero, Vigilia de Epifanía:
“La humildad es madre del orden y de la justicia y refleja toda la hermosura de la perfección divina. La autoridad y dignidad personales proceden a la inversa en la sagrada Familia de Nazaret: el último de la casa que obedece a todos es Jesús; María tiene, sí, autoridad sobre Jesús, pero obedece a José, y éste acatando la voluntad del Padre eterno, que así lo dispone, sirve a Jesús y María mandándoles, dando así ejemplo de lo que deben hacer en la Iglesia los prelados y superiores. San José a pesar de su dignidad será siempre muy inferior a Jesús y María, y sin embargo, atendiendo el Señor al orden jerárquico, revela su voluntad, no a Jesús o a María, sino a José, que es el cabeza de la familia”.

Desde la Navidad a la Parusía va un largo camino durante el cual Cristo nos da a conocer cada vez más su Misterio infinito, Siempre lo hace por Mediación de María, Esposa del Espíritu Santo.

El Misterio es algo inefable, no se acomoda al discurso humano. Por ello, tanto más María nos da a conocer el Misterio de Cristo por Mediación de su Aurora, más se vuelve insuficiente el discurso de la palabra humana, menos se lo requiere, a cambio del conocimiento que nos viene por la sabiduría del amor.

La sabiduría del amor supera al conocimiento discursivo de la razón. Éste trata de las realidades visibles, aquella de las invisibles. Uno, de las cosas en su multiplicidad; el otro, de las cosas en su unidad, participación de la Unidad divina.

La inteligencia racional se asemeja al tacto, toca las cosas en su topografía exterior e interior, las conoce de a poco; pero, la sabiduría del amor las penetra y abarca como la vista, de una vez.

La inteligencia racional ordena la obediencia según la multiplicidad, lo cual obliga a una exigente solicitud; mientras la sabiduría que Dios nos participa dispensa de demasiados cuidados humanos, la relación de amor es la Luz que la alienta.

De ahí podemos concebir que la comprensión creciente del Misterio de Cristo nos conduzca a una sustitución progresiva del discurso racional acerca de la realidad visible de las cosas, por la contemplación de la verdad según el orden de la sabiduría del amor. Sólo el amor puede adentrarse en el verbo inefable de la constitución última de los entes creados, e iluminar la inteligencia con la luz inefable del misterio que las constituye.

El edificio construido por las ciencias es monumental, pero se le escapa el “misterio” de lo real. La Ciencia ha perdido la conciencia de la objetividad del conocimiento; no le interesa, porque el hábito racionalista la ha despojado del gusto o “instinto” por lo real.

Así, la física, astronomía y matemática transcurren por las extensiones inmensas del universo sustituyendo hipótesis por hipótesis, sin que logren entenderlo.

Sólo la sabiduría del amor nos permitirá reconstruir el verdadero edificio del saber.

Y sólo ella asegurará la relación entre el ejercicio de la autoridad y el de la obediencia de modo armónico, no violento, autoritario, sectario, soberbio, tendencioso y errado como sucede hoy.





06/01/22 11:09 PM
  
Lector
No son simplemente detalles el que el protagonista tácito sea ahora el hombre o que la lengua no sea litúrgica, como en el resto de grandes religiones y tradiciones que tanto pondera el Concilio (también los Apóstoles crecieron religiosamente al amparo de una lengua fija y antigua que no hablaban: el hebreo bíblico de las sinagogas). Todo ahora está alterado cuando no cercenado: se arrumbó el gregoriano, la música sacra se toca en conciertos y el arte es espantoso. Se cambió el calendario, como en la Revolución Francesa, y en el Ofertorio se presenta "el fruto de la tierra y el trabajo del hombre": la ofrenda de Caín que tanto desagradaba al Señor.
07/01/22 1:38 AM
  
Urbel
En estas mismas páginas hay un interesante artículo con el título de "Ceremonia pagana china, sí; misa tradicional, no".

Claro que no admite comentarios.

Los defensores del misal de Pablo VI acostumbran a decirnos que esas aberraciones no tienen nada que ver con el propio misal, que son abusos. Pero lo cierto es que esas aberraciones han proliferado con el misal de Pablo VI y jamás existieron con el inmemorial rito romano. ¿Por qué? Porque el misal de Pablo VI está lleno de opciones lícitas, expresamente previstas: el sacerdote hará esto o aquello otro, dirá esta oración o aquella otra, hará u omitirá esto o aquello, una monición aquí o allá etcétera. El resultado es que de las alternativas lícitas a las abusivas hay un paso, y ese paso se da todos los días y por todo el mundo desde hace cincuenta años. Es muy fácil improvisar en lengua vulgar, y muy grande la tentación de hacerlo cara al pueblo.

La misa nueva no existe como tal rito invariable, existen multitud de misas nuevas diferentes, algunas respetuosas con el misal de Pablo VI generoso en alternativas lícitas, otras abusivas. Algunas con cualquiera de las muchas plegarias eucarísticas autorizadas, otras con plegarias eucarísticas libres. La revolución litúrgica es una revolución permanente. Por supuesto, siempre en perfecta continuidad con las tradiciones apostólicas y eclesiásticas.

07/01/22 8:33 AM
  
sofía
Lector, no sea usted blasfemo: "en el Ofertorio se presenta "el fruto de la tierra y el trabajo del hombre": la ofrenda de Caín que tanto desagradaba al Señor." ¿Acaso Jesucristo tiene algo que ver con Caín, porque es Él quien decide utilizar como materia el pan y el vino en vez de cualquier otra cosa más abeliana? Caín y Abel aquí están de más.
Y no corte el texto para modificar a conveniencia su significado y decir que el protagonista es el hombre, porque de hecho en el ofertorio se dice " Bendito seas Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos..." Y lo mismo sobre el vino.

En el ofertorio se presenta el pan y el vino, como se ha presentado en toda la historia de la Iglesia, para la consagración posterior, porque esa es la voluntad de Jesucristo. Ese pan y ese vino serán pan de vida y bebida de salvación al transformarse en el cuerpo y la sangre de Cristo.
El resto de los detalles q comenta no vienen al caso. Por ejemplo, el gregoriano sigue usándose esporádicamente cuando hay gente preparada para cantarlo, pero no pretenderá que la gente normal cante gregoriano. Eso tampoco ocurría en mi infancia, cuando no había novus ordo. Gregoriano solo se oía de vez en cuando en mi localidad en una iglesia franciscana q tenían un magnífico coro. En las demás iglesias, jamás. Y lo de las lenguas se lo he explicado antes perfectamente aunque no se quiera enterar.

En cuanto al otro lefebvriano, también juega a confundir: el misal de San Pablo VI y el modo de celebración ordinario de la misa de siempre, por mucho que incluya ciertas alternativas lícitas, sigue siendo el único rito romano, y las alternativas lícitas no tienen nada que ver con ningún tipo de abuso ni ningún tipo de revolución.
Cada cosa es cada cosa.

Les recomendaría a quienes no hayan pasado por ahí, el excelente blog de liturgia de Don Javier Sánchez - aunque me temo que con esta recomendación, Urbel aproveche una vez más para arremeter contra este blogger, como ha arremetido anteriormente contra otros bloggers de este foro, porque supuestamente, según él, no es tan "eminente" como él mismo y sus autores preferidos. Tiene esto por costumbre.

Paz y Bien.

07/01/22 11:52 AM
  
Lector
No intento cortar nada: sólo le digo que han metido de estranjis la ofrenda fallida de Caín ("Y aconteció, andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Yahvé" Gen. 4, 3). Como les he visto toda mi vida y delante de mis ojos, trucar las mismísimas palabras del Señor en la Consagración para inocular al pueblo su herejía. Tuvo que llegar un Ratzinger que les torciera por fin el brazo, y aun así han cedido al "Por muchos" a regañadientes, cuando no entre burlas, éstas sí, blasfemas ("¡Pues que digan 'póllois', ja, ja, ja...!"); siendo meridianamente claro que en la Escritura pone "por muchos", y que en absoluto es igual que "por todos los hombres (y ahora también mujeres)", como siguen intentando hacer creer.
07/01/22 1:45 PM
  
Gonzalo
Gracias, Sofía, por mantener la cordura en este debate con sabios argumentos y no ceder ante las majaderías de los lefebvrianos, que no solo es que no sean plenamente católicos, es que no son plenamente racionales, como demuestran por las tonterías que dicen.

Ahora resulta que la ofrenda de Caín procedía de la tierra, y por eso era despreciable. ¿Y de dónde procedía entonces la ofrenda de Abel?

San Ireneo de Lyon: "Dios puso los ojos sobre las oblaciones de Abel, porque las ofrecía con sencillez y justicia; en cambio no miró el sacrificio de Caín, porque su corazón estaba dividido por celos y malas intenciones contra su hermano". Ese y no otro era el motivo por el que una ofrenda era agradable y la otra no.
07/01/22 2:28 PM
  
Urbel
Lo cierto es que la ofrenda que se ofrece en el sacrificio de la Misa no es un fruto de la tierra:

"Recibe, oh Padre Santo, Dios omnipotente y eterno, esta hostia inmaculada, que yo indigno siervo tuyo ofrezco a Ti ..."

(ofertorio del inmemorial rito romano).
07/01/22 3:47 PM
  
Urbel
Víctima inmaculada, cáliz de salvación, es el lenguaje del ofertorio tradicional que Lutero consideraba "una completa abominación ... a causa de la cual casi todo tiene los acentos y la pestilencia de la oblación".

Por eso fue suprimido por todos los reformadores protestantes, y también por la reforma de Pablo VI. Puesto que los creadores de la nueva misa fueron incapaces de encontrar ni una sola oración en ningún rito tradicional, oriental o latino, en la que el ofertorio no tuviera esa abominable terminología sacrificial, se inspiraron de una bendición judía, donde se habla de los frutos de la tierra y de la vid. Pero como hasta esa bendición judía era insuficientemente moderna, añadieron "y del trabajo del hombre".

Suerte que todavía no se ha actualizado para decir "y de la mujer". Será en la próxima revisión del misal de Pablo VI.
07/01/22 4:09 PM
  
sofía
Las fórmulas a través del tiempo y en los distintos lugares pueden no ser idénticas, pero lo que se dice es lo mismo.

En el ofertorio damos gracias a Dios porque el pan y el vino que hemos recibido de su generosidad y ahora le presentamos serán pan de Vida y bebida de Salvación (cuando se consagren, no antes).
Que los frutos de la tierra y del trabajo del hombre los hemos recibido de la generosidad de Dios es algo que debería meditarse más a menudo - al contrario de lo que dicen estos lefebvristas, todo el protagonismo es de Dios en esa fórmula.

Más ajustado parece decir "bebida de salvación" que cáliz de salvación, poque lo que salva es el contenido, no el recipiente, aunque no creo que tenga mayor importancia. En cuanto a la hostia, antes de la consagración, es pan, pan ácimo con una forma determinada, pero nada más que pan.

Y no es cierto que no se hagan referencias en el ofertorio al sacrificio de Jesucristo, pues también se dice:
"El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia."

Después, en la consagración, Jesucristo Sacerdote, por medio de las palabras pronunciadas por el sacerdote, convierte el pan en su Cuerpo y el vino en su Sangre. A continuación adoramos la Hostia consagrada y el cáliz con el vino consagrado, es decir, adoramos a Jesucristo.
No adoramos la hostia antes de ser consagrada, cuando es simplemente pan, ácimo, pero pan. En el ofertorio solo la presentamos para que pueda ser consagrada después.
07/01/22 6:04 PM
  
Lector
De hecho, el obsequio que Francisco le hizo recientemente en el Vaticano al presidente abortista Alberto Fernández, consistió en un mosaico que representa a una mujer y un hombre labrando, junto a la leyenda:
"El fruto de la tierra y del trabajo del hombre se transforme para nosotros en alimento de vida eterna".
Ninguna alusión, siquiera indirecta, al supremo sacrificio redentor del Señor. Es una religión nueva, ya totalmente telúrica.
07/01/22 6:19 PM
  
sofía
Qué tendrá q ver lo q le regale francisco a nadie con la misa
Ahí he puesto lo q realmente se dice en la misa, q no es lo q los lefebvristas pretenden q diga.
Como queda en evidencia su tergiversacion se dedica a mezclar temas q nada tienen q ver con el misal de San Pablo VI.
07/01/22 7:01 PM
  
Lector
Oh, sí, nada tiene que ver la interpretación que difunde el Romano Pontífice personalmente y al máximo nivel (lo dieron todos los medios) de esa extraña expresión contenida en el Ofertorio de diseño. Tampoco el que presida prosternaciones mediáticas ante la efigie de una Pachamama o fértil madre Tierra en plena Cuidad del Vaticano. Nada que ver.
07/01/22 9:02 PM
  
Urbel
¡Qué tendra que ver el no ofertorio, en realidad presentación de las ofrendas, de la misa de Pablo VI con un regalo del Papa que contiene semejante leyenda que parafrasea ese no ofertorio!

Cualquiera diría que tiene todo que ver. Máxime cuando ese mismo Papa afirma que la misa de Pablo VI es la única lex orandi conforme al Vaticano II, y el inmemorial rito romano un vestigio a extinguir cuando los últimos rezagados hayan tragado con la nueva misa.

Lo dicho, el ofertorio tradicional era una abominación para Lutero, e igual que fue suprimido por todos los reformadores protestantes fue también suprimido por la reforma de Pablo VI.
07/01/22 9:18 PM
  
Pedro L. Llera
Como veo que sigue animado el intercambio de opiniones, les invito a leer, si no lo han hecho ya, el artículo del Dr. Peter Kwasniewski en Adelante la fe, titulado La verdadera obediencia: una consideración clave para nuestro tiempo. Es un artículo excelente sobre el mismo tema que yo había tratado en mi artículo.
07/01/22 9:41 PM
  
sofía

En el misal de Pablo VI hay presentación de ofrendas y hay ofertorio, que lejos de haber sido suprimido, se conserva, puesto que, como siempre se ha hecho a lo largo de la historia, se presentan las ofrendas (el pan y el vino) que luego se han de transformar en el cuerpo y la sangre de Cristo ofrecido como sacrificio en la Eucaristía.
Y lo que dice es exactamente lo que yo he puesto anteriormente.
"Bendito seas, Señor, Dios del universo,
por este pan
,
fruto de la tierra y del trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos;
él será para nosotros pan de vida.
Lo mismo respecto al vino, que será bebida de salvación.

Y desde luego sí se habla de sacrificio, tanto el sacerdote como nuestra contestación:
"El Señor reciba de tus manos este sacrificio,
para alabanza y gloria de su nombre,
para nuestro bien
y el de toda su santa Iglesia."

Se ve que les molesta a ustedes tanto como a Lutero, que la misa siga siendo la de siempre, pero así es.
Así que no mientan y dejen de blasfemar sobre la misa tradicional, la de siempre, celebrada novus ordo.

Como dijo BXVI el único rito romano tiene dos modos de celebrar, el ordinario y el extraordinario, pues novus ordo o vetus ordo se trata de la misma misa tradicional de siempre.

Y ya sé q uds no están de acuerdo con Benedicto XVI y que en cambio están encantados con Francisco porque tiene muchas cosas en común con ustedes dos, según parece; pero, se pongan como se pongan, el regalo que le haga o le deje de hacer Francisco a quien sea, lleva puesto lo que dice Francisco, no lleva puesto lo que dice la misa.
Para saber lo que verdaderamente dice la misa, habrá que recurrir al misal. Eso es lo que yo he hecho.

07/01/22 10:55 PM
  
Urbel
Mil gracias por la recomendación. Habrá que leer el libro que se anuncia del Profesor Kwasniewski y que dicen se publicará en español.

Aunque no creo que haga cambiar de opinión a los propugnadores de la obediencia ciega o cadavérica y de la Tradición devorada por el Magisterio.
07/01/22 11:02 PM
  
sofía
Gracias, Gonzalo, por demostrar que aún queda por aquí alguna persona inteligente y lógica, capaz de señalar la verdad de las cosas, frente a la pasividad de tantos cadáveres ambulantes que dicen que son católicos mientras permiten que se blasfeme contra nuestra Santa Misa.
Ellos sí que practican la obediencia ciega a la desobediencia cadavérica que pretenden canonizar.
08/01/22 12:44 AM
  
Lector
"En la condición de los hombres que estaban inficionados por la mancha original, ningún sacrificio hubiera sido aceptable a Dios; el único sacrificio aceptado ahora con derecho por Dios es el Sacrificio de Cristo. Por el contrario, en el Novus Ordo la naturaleza misma de la oblación es deformada en un mero intercambio de dones entre Dios y el hombre: el hombre ofrece el pan que Dios transmuta en "pan de vida"; el hombre lleva el vino que Dios transmuta en "bebida espiritual". Superfluo es advertir cuán totalmente vagas e indefinidas son estas dos fórmulas "pan de vida" y "bebida espiritual", que de por sí pueden significar cualquier cosa.
(...)
Eliminado el eje cardinal, se inventan vacilantes estructuras; echados a pique los verdaderos fines de la Misa, se mendigan fines ficticios. De aquí que aparecen los gestos que en la nueva Misa deberían expresar la unión entre el sacerdote y los fieles, o entre los mismos fieles; aparecen las 'oblaciones por los pobres y por la Iglesia' que ocupan el lugar de la Hostia que debe ser inmolada. Todo esto pronto caerá en el ridículo, hasta que el sentido primigenio de la oblación de la Única Hostia caiga poco a poco completamente en el olvido; así también las reuniones que se hacen para celebrar la inmolación de la Hostia se convertirán en conventículos de filántropos y en banquetes de beneficencia".

Palabras clarividentes y proféticas de los cardenales Alfredo OTTAVIANI y Antonio BACCI ("Breve examen crítico del Novus Ordo Missae", 1969), que fueron desechadas prácticamente entre aspavientos, con el resultado --a mi juicio-- de la situación actual de la Iglesia.
08/01/22 10:09 AM
  
sofía
No sea ud cínico: Sabe perfectamente que la crítica de Ottaviani - al que le molestó mucho que se hiciera pública, así que más le molestaría la utilización espuria que hace usted del texto- es anterior al resultado final y que quedó conforme con la respuesta de Pablo VI.

Está claro que en el misal novus ordo no leemos "bebida espiritual", sino "bebida de salvación", así que no nos venda milongas.

Así mismo es falso que se trate de un "intercambio de dones en el hombre ofrece el pan que Dios transmuta en "pan de vida..."
No sé lo que diría el borrador, pero evidentemente el texto final dice lo que puse más arriba:
"Bendito seas, Señor, Dios del universo,
por este pan
,
fruto de la tierra y del trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos;
él será para nosotros pan de vida.
Lo mismo respecto al vino, que será bebida de salvación.

Ve usted lo resaltado en negrita, supongo, aunque parece que se niega a verlo. El pan lo recibimos de su generosidad y ahora lo presentamos.
Esa presentación del pan y el vino para que sean consagrados posteriormente se ha hecho toda la vida en todas las misas, no hay cosa que sea más tradicional. Y el texto que podemos leer en el misal deja claro que todo lo recibimos de Dios, es vacuna contra cualquier tipo de pelagianismo.
Y ya me dirá qué diferencia hay entre decir cáliz de salvación o bebida de salvación, excepto que la segunda expresión es más exacta porque el cáliz es el recipiente.

Su juicio parece estar bastante nublado. Lo que no comprendo es por qué se le da cancha para trolear, tergiversando, mintiendo y blasfemando contra la misa novus ordo en este lugar, sin que nadie excepto un par de personas combatan sus mentiras yendo con la verdad por delante.
Reaccionan como cadáveres, o sea reacción cero: totalmente ciegos a la verdad e incapaces de cualquier tipo de razonamiento lógico.
Que usted trolee bien sus cismáticas ideas que rozan la herejía.
08/01/22 12:10 PM
  
Lector
Si insultara menos al prójimo y se aplicara un poco más, comprobaría que la crítica de Ottaviani y Bacci que he referido fue al texto ahora típico y VIGENTE, que nunca ha sido corregido:
"Benedictus es, domine Deus universi, quia de tua largitate accepimus panem (vel: vinum), quem tibi offerimus, fructum terrae (vel: vitis) et operis manuum hominum, ex quo nobis fiet panis vitae (vel: potus spiritualis)".

Para mí es un puro "Do ut des".
08/01/22 2:20 PM
  
sofía
Qué insultos? Utilizo palabras q uds han traído antes: ceguera, cadavérica etc.
Lo de cismáticos es simplemente la realidad, puesto q utilizan sus mentiras y tergiversaciones para crear un cisma en la Iglesia. Lo mismo digo de sus blasfemias cainitas.

Y sigue mintiendo, aunque lo disimule con el latín. El texto actual en español es exactamente el q puse. No hace falta q repita lo q ya he explicado y ud es incapaz de rebatir.

Baste comprobar q lo q dice es "bebida de salvación" y no "espiritual" y q difícilmente puede ser un intercambio de dones cuando decimos q lo hemos recibido de Dios.

Tendrá ud el descaro de negar q la crítica de Ottaviani es previa al texto definitivo y q encontró satisfactoria la respuesta de Pablo VI?
08/01/22 2:57 PM

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