InfoCatólica / Germinans germinabit / Categoría: Desde los últimos bancos

7.07.09

El vicario episcopal Segis

Segismundo (en los carteles Segimón y para los amigos Segis) García Ramiro es una sacerdote nacido en Rollán (Salamanca) el día 21 de enero de 1941. Estudió en el Seminario barcelonés y fue ordenado por el Doctor Modrego, en fecha 19 de diciembre de 1964. Ha sido vicario de la parroquia de San Luis Gonzaga (cuando participó en la manifestación de sacerdotes de la Vía Layetana de 1966) y párroco de Sant Pere Ermengol, San Paulino de Nola, Sant Ambròs y Sant Pere de Masnou. En el año 2004, al inicio del pontificado de Sistach, fue designado vicario episcopal de la zona del Maresme. En el año 2008 fue nombrado rector de la parroquia de Sant Josep de Mataró, en sustitución de Mossèn Jordi Cussó Porredón (de la Casa de Santiago), que llevaba nueve años de párroco.

En su último artículo, mi admirado Antoninus Pius nos daba la noticia que el pasado día 27 de Junio, en su parroquia se invitó a la excéntrica monja Teresa Forcades a celebrar una cena-coloquio. El tema de debate era sugerente: ni más ni menos que “El placer”. Ya conocen las estrambóticas teorías de la religiosa mediática. Recordemos que, según ella, la relación entre la madre y el feto es tan singular, que solo la madre tiene poder de decisión sobre aquél. Bajo el eufemismo de ese omnímodo poder de decisión, no se esconde otra cosa que una “comprensión” de la profesa Forcades ante el aborto. Aunque más inocuas, no dejan de ser extravagantes sus peregrinas teorías acerca del inmenso poder de las empresas farmacéuticas, convertidas en una serie de expendedores de cicuta. No llego a entender como esas descomunales dislocaciones pueden ser producto de una fluida capacidad en un ser racional, no digamos ya en una religiosa meramente alfabetizada, pero, en definitiva, son las opiniones propias y personales de Teresa Forcades. Es obvio también que los medios de comunicación tiendan a resaltar y dar pábulo a una monja con pantalones, que defiende el aborto. Lo grave, lo inusitado, lo intolerable es que la acojan los católicos de a pie y le monten saraos “ad maior gloria Forcades”. Pero lo que ya resulta inadmisible, a la par que nos conduce a la desazón, es que la invitación a la monja mediática se celebre en la parroquia de un Vicario episcopal de la diócesis.

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1.07.09

Romeu se queda en Pueblo Nuevo

En mi artículo del pasado día 26 de mayo, dedicado al penoso estado de la parroquia de Sant Josep Oriol, les avanzaba que nuestro arzobispo iba a admitir la jubilación de su rector, Mossèn Boix, que ya había cumplido 80 años y que se estaba haciendo sonar con fuerza, desde la propia parroquia, que su sucesor sería Francesc Romeu. En mi artículo de la semana siguiente, me seguí haciendo eco de esos rumores y advertía que pasar a Romeu de una parroquia sencilla y menestral como Sant Francesc d’Assis a una parroquia emblemática (aunque en estos momentos se halle en franca decadencia) suponía un premio en toda regla. Al fin han salido los nombramientos parroquiales y en Germinans (como casi siempre) no íbamos desencaminados: Sistach ha jubilado a Mossèn Boix, pero no ha promocionado a Romeu. O al menos no lo ha promocionado tanto, como algunos pretendían. No sé si algo habrán influido nuestras alarmas.

Pero la carambola del asunto Boix-Romeu ha tenido su intríngulis. Al sacerdote-periodista se le había quedado pequeña su parroquia de Sant Francesc d’Assis en Pueblo Nuevo, la que, por otra parte, tenía en un estado comatoso. Tras su frustrado ascenso, no podía quedarse en ella. Iba a ser un feo en toda regla. Solución: darle la parroquia más emblemática del barrio de Pueblo Nuevo, Santa María de Taulat (en la fotografía). Pero la jugada tenía un precio: su párroco, Mossèn Oriol Garreta. Rector de la misma desde hace 14 años y con 71 años de edad, cerca de su jubilación canónica. ¿Qué hacer con él? Un ascenso dorado. Pero, hete ahí, que Garreta es un sacerdote progresista, pero independiente de los enredos curiales y con personalidad suficiente para no admitir la tropelía, por lo que se negó en redondo a trasladarse a una de las llamadas parroquias burguesas. Al final, se ha tenido que conformar con tres pequeñas parroquias de Hospitalet de Llobregat y Esplugues. El dolor de Garreta es lógico y comprensible. Lo han utilizado de comodín para saciar las ansias de Romeu.

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23.06.09

Los obispos catalanes y el acto del Cerro de los Ángeles

En esta web somos simples narradores de hechos eclesiales y debemos contar las noticias como son, sin aditivos, ni colorantes. Viene ello a cuento porque a algunos ha sorprendido la presencia del obispo de Urgell, Monseñor Vives, en el acto del domingo en el Cerro de los Ángeles. Que no se equivoque nadie, el copríncipe acudió al acto en representación de la llamada Conferencia episcopal Tarraconense, que no es nada más que las reuniones de los prelados de las diócesis de las provincias eclesiásticas de Tarragona y Barcelona. Los otros prelados le comisionaron y él los representó a todos. No existe otra explicación. Además, no le tocó a Vives por ninguna gracia especial, sino porque es el secretario de aquella pseudo-conferencia episcopal.

Dicho lo anterior, debe ponerse de relieve que nuestros obispos se cuidaron de enviar a Vives como representante, pero ahí finalizó su ahínco. El acto del Cerro de los Ángeles fue retransmitido en directo por televisión para toda España, menos para Cataluña. Aquí se practicó la desconexión con el circuito catalán de televisión y se vio la misa de cada domingo que celebra Mossèn Manuel Valls. Obviamente, esa misa dominical se retransmite siempre que no hay otro evento religioso singular, que entonces tiene preferencia. No les digo las celebraciones desde la Santa Sede. Aquél día no hay desconexión.

Cuento todo esto, porque parece que la presencia de Vives (recuérdese como representante de los demás obispos) suponga un reconocimiento especial a la celebración del nonagésimo aniversario de la consagración de España al Sagrado Corazón. Pues no. Esa celebración fue censurada por televisión española en Cataluña, con el consentimiento de los obispos catalanes. Se ensombreció Cataluña respecto al acto del Cerro.

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17.06.09

”Hi ha una parada de xurros al carrer Urgell cantonada Borrell”

Dedicado a El Pregó y Esglèsia Plural

Cuando llegó a mis manos el último El Pregó (ya saben que lo leo todo), me encontré que en su interior habían incluido un díptico de Esglèsia Plural que convocaba a la “VIII Diada pel respecte a la pluralitat dins l’esglèsia ‘09”. El acto –según se anuncia- se celebrará el próximo 29 de junio, en la sede de Cristianisme i Justícia sita en: ¡Pau Claris-Llúria!. En aquellos momentos me vino a la memoria una canción infantil, típica de esplai, que se cantaba con la melodía de “Tous les garçons et les filles” y que acababa con el siguiente estribillo:


no hi ha parada de xurros al carrer Urgell cantonada Borrell
no hi ha parada de xurros al carrer Urgell cantonada Borrell
Perquè són paral·lels
Perquè són paral·lels
i la gent al passar
No els podia comprar…

Con la supuesta sede de Cristianisme i Justicia pasa lo mismo: Las calles Pau Claris y Llúria son paralelas. Por tanto, no habrá ni acto reivindicativo, ni parada de churros. En esto se han convertido Església Plural y El Pregó en una canción infantil, en una antología del absurdo, en puro sainete.

Pero el surrealismo del último número de El Pregó no se detenía en el díptico de Església Plural. No, había más. En su sección “Accent” se nos daba cuenta de que en la última reunión del Consejo Presbiteral un grupo de sacerdotes había leído una comunicación de condena de Germinans.

Les traduzco del catalán estos dos párrafos significativos de su texto:

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9.06.09

El Vives canónigo

De tanto hablar del nombramiento de Turull como canónigo de la catedral de Barcelona (por cierto, adelantado en esta web, por Prudentius de Bárcino el pasado día 25 de mayo), ha pasado desapercibida la designación de los otros tres miembros del capítulo catedralicio y, muy especialmente, de uno que me ha causado una enorme satisfacción: Mossèn Josep Vives Trabal. Por dos circunstancias: la primera –y más importante- por tratarse de un nombramiento merecidísimo, para quien se ha pasado media vida (todavía es joven) al servicio del culto de la catedral barcelonesa y la segunda, por paradójica -al menos, en esta diócesis-, por tratarse de un sacerdote ordenado en la diócesis de Toledo.

Mossèn Vives (voy a distinguirlo del otro Vives, como el canónigo; pues supongo que esto no es ofensivo, ahora que tenemos que cuidarnos de los disparos de fuego amigo) es un sacerdote barcelonés, nada menos que de la gótica Calle del Duque de la Victoria (hoy llamada, Carrer del Duc, al objeto de menospreciar al liberal General Espartero), que lleva más de veinte años como sacerdote en la catedral de Barcelona, teniendo la responsabilidad de su culto diario desde más de doce años. Durante esta etapa se ha distinguido tanto por su sencillez personal como por su extraordinario celo en el cuidado de la devoción y el rito. Cura que no solo viste de sacerdote, sino que se cuida mucho de ir perfectamente ensotanado por el principal templo de la ciudad y que no tiene ningún reparo en pasar horas confesando, a pesar de sus múltiples ocupaciones. Cuando lo he visto en la catedral (siempre y a todas horas) con su extraordinaria humildad y sus evidentes dotes de servicio, siempre he pensado: ¡Aquí tenemos a un hombre de Dios! A ello se une el esmero en la liturgia que se practica en la catedral, que es uno de los templos barceloneses donde se lleva el culto con mayor dignidad. Como, por otra parte, es obligado que sea en la primera de sus iglesias. Pero en Barcelona pasan tantas cosas raras…

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