Don Gigì en el corazón de la Camorra

Tiene la Camorra su corazón en el triangulo formado por Casal di Príncipe, San Cipriano d´Aversa y Casapesenna, las tres en provincia y diócesis de Aversa. Pero la caída  del capo de los Casalesi, Michele Zagarìa,  arrestado hace apenas unos días en Casapesenna ha sido un golpe durísimo para todo el clan.

Dicen los entendidos que ahora todo se ha trasladado a Sant´Antimo, un pueblo de 35.000 habitantes a las puertas de Nápoles, pero aún en diócesis de Aversa, donde la Camorra se nutre de extorsiones, robos y trapicheo de droga y donde el clan más potente, el de la familia Verde, deja márgenes de actividad a un par de familias subalternas, pero niega con desprecio a la familia Petito, rivales de otro tiempo, pero diezmados por los arrestos y defecciones de un “grupo de malavida” que tira como puede con robo de motocicletas y móviles.

En medio de este ambiente no lo ha tenido fácil el párroco de Santa Lucía, don Salvatore Coviello, que lleva 27 años al pie del cañón, siendo además vicario episcopal para la Familia y pues hombre de absoluta de Mons. Giovanni Gazza que lo destinó a sant´Antimo a inicios de la difícil década de los 80.
Con la dimisión de Gazza por motivos de salud, misionero javeriano que estuvo 12 años al frente de ella, la diócesis aversana  entró en un periodo de gran inestabilidad. Los obispos Chiarinelli y Milano que lo sucedieron, siquiera aguantaron cuatro años el primero y tres el segundo. Don Angelo Spinillo lleva sólo 11 meses pero es natural de la vecina provincia de Salerno, lo cual presumiblemente jugará a favor de su aguante en medio de ese marasmo humano y social que es la otrora “Campania felix”.

Pero don Salvatore Coviello, ajeno a todos esos cambios, con treinta años de sacerdocio a las espaldas, es un cura duro, un prete tosto, como cariñosamente le dicen. Debe pensar:“los obispos pasan, los curas quedamos”.

Y el valiente y “echao pa´lante” de don Salvatore, que no hace mucho recibió la distinción de “cittadinanza onoraria” de parte del Ayuntamiento de la localidad, algo así como hijo predilecto de Sant´Antimo, se las ha sabido componer para hacer un pequeño milagro: reestructurar su destartalada iglesia parroquial. Un altar nuevo, una fachada nueva, y un campanario con un hermoso carrillón y proceder así a la dedicación del templo de manera solemne.

 

Alexandra Martínes

Ahora la cuestión era otra. ¿Quién para dar lucimiento y empaque a la dedicación que el cardenal-Arzobispo de Barcelona, el de la Sacra Famiglia? ¿Y quién más experto en fachadas que don Luigi Martínez y al mismo tiempo con un apellido tan entrañable y presente en aquellas tierras? Recordemos que entre los apellidos españoles que más arraigaron en el reino de Nápoles está junto a los Ferrer y Soriano, los Martínez. Sólo recordar a la guapísima actriz y conduttrice de televisión Alexandra Martínes, que por cierto no parece que sea de la estirpe de nuestro Cardenal.

Sea como sea, allí fue nuestro insigne Cardinale. Y no decepcionó. Su bendita estampa, tan familiar, tan entrañable, tan de sonrisa de familia de clase media satisfizo a todos los allí presentes.

¡Que orgullo tener un Arzobispo así! Les explicó la Sagrada Familia y el ritual de la Dedicación de Iglesias por activa y por pasiva. Pasaron después a un ambigú donde no faltaba de nada: pizza al taglio, olive ascolane, salami, formaggio cacciocavallo, bruschette al pomodoro, e tante altre cose…

Le obsequiaron con un bel én popular de cerámica en miniatura(como podemos ver en la foto) que hizo al menos aparentemente las delicias de Don Luigi. Mayor contento le causó quizás la bustarella in tasca (sobrecito en el bolsillo)que le pusieron. Obsequio tan propio de aquella región y que tanto ayudará al cardenal y a las múltiples obras de caridad que su generosidad sostiene.

Y don Salvatore feliz, y más su obispo mons. Spinillo y aún más si cabe el buen pueblo de Sant´Antimo que tanto necesita de fiestas y alegrías como estas.

Tanti auguri a tutti! E buone feste!

Prudentius de Bárcino