La apuesta por la centralidad también tiene sus consecuencias

(Por qué en Cataluña, confiar en la centralidad es continuar aplanando el camino a la progresía)

Apostar por partidarios de la centralidad en Cataluña es dejar que el progresismo anticatólico continúe siendo la ideología dominante en la conformación de las nuevas generaciones. Esto sirve para el campo civil y para el eclesial, cosa aún más trágica. Un servidor cree incluso que por culpa de lo segundo (lo religioso) se ha llegado a lo primero (lo civil), vista la importancia del catolicismo en la conformación de Cataluña.

No pararle los pies al progresismo que no contempla las verdades perennes y la evolución homogénea de las mismas es ser progresista porque los que apuestan por la centralidad acaban siempre desplazados hacia el extremo. Como expuse en otra ocasión, es lo que llamé el síndrome de Sistach-Soler o la paradoja del “pacificador”. A quienes nunca ponen límites para no parecer antipáticos, quienes no utilizan el freno, quienes no paran nunca los pies a la neurosis centrífuga de algunos, sólo acaba importándoles la Geometría. Convierten el ser centralidad en el centro de sus convicciones. Relativismo transvertido de respetabilidad.

El actual gobierno de la Generalitat ( la CiU de Artur Mas) se estira ahora los cabellos porque tiene sus medios de comunicación públicos y sus institutos públicos plagados de periodistas y profesores de letras completamente al servicio ideológico de ICV (Iniciativa per Catalunya Verds). Un partido que se sustenta en el 10% de los votos domina por goleada el panorama de la opinión publicada y la enseñanza de la Historia y la Filosofía. Ahora los convergentes gimen y se lamentan al ver como su TV3 cubre a tutti pleni el movimiento de los indignados, cayéndose la baba en los Telenotícies, dejando por contra con una mano mediática delante y otra detrás las razones del Conseller de Governació Felip Puig cuando quiere poner orden y limpieza en la Plaza Cataluña. Lo mismo sucede con los recortes de sanidad. Y si no que se lo diga al Conseller Boi Ruiz. No digo quien tiene razón, simplemente constato que en el mundo únicamente hay una televisión pública que va en dirección contraria al ideario del partido gobernante, y esta es TV3. Una auto-destrucción en toda regla.

Fue la centralidad política de la CiU de Pujol, y no el Tripartito, quien hizo posible la preponderancia ideológica de los pensamientos progresistas en la CCRTV (TV3 y Cataluña Radio) y de las nuevas realidades académicas (Institut Jaume Vicens Vives de la UPF …) financiadas con dinero público autonómico. El Tripartito sólo fue el salir de los aqueos, del vientre del caballo, para ocupar Troya. Que no lloren ahora, pues fue el gobierno Pujol quien aceptó la oferta del regalo envenenado, aquellos tiempos donde TV3 fichaba periodistas que tenían en el grupo Prisa su hábitat natural.

Este suicidio ideológico-político partidista tiene también su dimensión religiosa. Al dar oxigeno, con dinero público, a lo que Jean Sevillia llama el “terrorismo intelectual” de hoy en día, se alimentó a una legión de opinadores y creadores de opinión profunda y agresivamente anticatólicos.

Esta avalancha se encontró con una Iglesia en Cataluña muy debilitada por la misma causa: la obsesión por la centralidad de la “Bona Gent”. Fue este comportamiento de buscar la centralidad eclesial a toda costa, justificado con el trágala del “tarannà propi”, de los Jubany y obispos del género, quien hizo posible la preponderancia ideológica de los pensamientos teológicos progresistas en la Facultad de Teología y demás estudios eclesiásticos. Nadie les paró los pies. Otra vez la Geometría.

Esta otra auto-deconstrucción en toda regla, la de Iglesia en Cataluña, aún dio más rienda suelta al progresismo ideológico más anticristiano y anticatólico, pues no pudo ser contra-argumentado. En vez de refutar, desde el diálogo sincero y con argumentos, las tesis progresistas, se buscaban subterfugios y filigranas teológicos para conciliarlos con la Fe. Una crisis de autoridad que está en la causa que muchos tomen por el pito del sereno a los sacerdotes. Aquí también pagan justos por pecadores.

En ambos casos, en el inter-eclesial y en el civil, la paradoja del “pacificador” se acaba convirtiendo en la tragedia de autodestructor.

Toda esta “bona gent” (buena gente) tiene sus consecuencias, entre las cuales, a parte de las enunciadas, la de la caricaturización y escarnio de aquellos que continuaron firmes en sus convicciones. La cuadratura perfecta de su geométrica infidelidad.

Tomen como ejemplo la inmunidad de la que gozan por parte del episcopado catalán sea el cura Quim Cervera en el C.E.P. o el excura Lligades en el C.P.L  

(véase el informe “Lapsos sinistris gressibus” publicado por Germinans hace años)

Quinto Sertorius Crescens