Inolvidable Encuentro Nacional de Objetores
La lucha de los objetores de conciencia a Educación para la Ciudadanía es especialmente dura y sacrificada. La soledad y la incomprensión en el entorno más cercano ahonda en la dificultad de una batalla que sin embargo, persevera en un amor inquebrantable de los padres por sus hijos. Por eso el reconocimiento, el apoyo, el respaldo, la comprensión y el estímulo fueron el sábado la principal actitud que se respiraba entre el millar de participantes del II Encuentro Nacional de Objetores a EpC.
En un auditorio de la Universidad Francisco de Vitoria lleno hasta la bandera, la jornada transcurrió entre testimonios ejemplares, momentos muy emotivos, y reflexiones puestas en común, con las que todos los asistentes aprendimos y profundizamos en el convencimiento de la importancia de esta causa.

Cuando los valores morales sobre los que ha crecido nuestra sociedad son pisoteados con ensañamiento, y la coyuntura política parece plantear un irrevocable camino hacia la destrucción de España. Es comprensible que cabezas pensantes como Pío Moa recurran a una reflexión profunda, para formarse un criterio fundamentado y replantearse seriamente su actitud frente a tal situación.
Para llegar a una conclusión racional es necesario pensar, reflexionar. La apatía patológica entre los jóvenes es un infranqueable muro al uso de nuestra propia razón, los jóvenes pensamos pocas veces y de un modo muy superficial. Esto es evidentemente un obstáculo a la conciencia común de que existe una razón colectiva inscrita en nuestra condición humana. Si ni siquiera recurrimos a nuestra razón ¿cómo vamos a darnos cuenta de que en ella subyacen unos principios naturales que todos en nuestra condición humana compartimos?
Cuando visité la Catedral de San Esteban (Stephansdom) en Viena el pasado verano, sentí que lo majestuoso del gótico europeo revestía un extraño aire discotequero. Todo eran focos y pantallas de proyección tapando verdaderas obras de arte, como si por alguna razón se avergonzasen de los púlpitos, retablos o capiteles que por siglos han decorado las naves de la Catedral. En un principio pude achacarlo a la ignorancia hortera de quien había sido encargado de la iluminación para un momento determinado. Pero cuando al día siguiente todo el mecanismo de luces estaba en funcionamiento en un show televisivo con música rock en directo y un guapo presentador haciendo chistes a cámara, aquél montaje comenzó a rayar lo irreverente.
Las principales corrientes de opinión social están infundidas y orientadas tan solo por un pequeño grupo de personas. Aquellos que ocupan las primeras páginas de los principales periódicos y que frecuentan las tertulias políticas en televisión, son la fuente de argumentos para toda la masa social que muestra algún interés por formarse un criterio frente a aquello que nos rodea. De allí la fuerza del poder mediático.