La triste verdad sobre UNICEF
Existe un consenso social asentado en la mentalidad del individuo occidental del siglo XXI, que irradia sobre determinadas instituciones un peligroso halo de infalibilidad sin fundamento. El caso más significativo es el de la ONU, paradigma para muchos de la justicia internacional en forma casi de divinidad terrenal, que en un análisis honesto quiebra impunemente los valores fundamentales del hombre, a través de hechos objetivos puestos en practica por diversas ramas de esta inmensa institución
El Vaticano retiró en 1996 su colaboración anual con UNICEF, puesto que los fondos de “ayuda a la infancia” destinados a través de esta organización, dependiente de la ONU, eran y siguen siendo dedicados a alimentar una estructura internacional de abortos en magnitudes bestiales.






