Agenda navideña, en casa y en la calle
Recuerdo que todos los años cuando empezaba el Adviento, mi tía me regalaba un calendario especial de “cuenta-atrás” que tras el número de cada día guardaba una chocolatina y un pequeño texto que contaba poco a poco la historia del nacimiento de Jesús. La virtud estaba en no comerse el chocolate del día siguiente para cumplir metódicamente con la idea inicial de comer solamente el que corresponde, uno diario. Confieso que por estas fechas tan próximas a la Navidad mi flaqueza humana me había perdido, y vencido por la tentación de aquel chocolate mediocre el calendario solía encontrarse ya totalmente vacío.
Tan avanzado el Adviento, y terminado el último apretón de exámenes previo a las fiestas navideñas, me doy el primer respiro - que ya es vacacional- para retomar “Gaudeamus” al que he tenido un poco abandonado esta última semana, supongo que para alegría de algunos.
La agenda de estos próximos días, que como estudiante me brindan unas semanas de descanso universitario, no solamente viene marcada por las reuniones en el calor y la intimidad familiar de las cenas y comidas de Nochebuena o Navidad. Sino que también nos encontramos ante varias ocasiones para poner en común nuestra fe y nuestros valores en la calle.
