Madre a los 52
El Señor me ha deparado una gracia muy grande como es estar experimentando la maternidad a los 52 años a través de los cuidados que demanda la edad y la salud de mi padre.
Qué puedo añadir a eso? Poco, en realidad, pero significativo para cualquier hija que se sabe amada en primera instancia por su padre Dios.


Uno es tan cándido que le dice al Señor cosas como: “Hágase tu voluntad”, “Pongo mi vida en tus manos”, “Moldéame como al barro lo moldea el alfarero”, etc., y, cuando lo dice, lo hace –básicamente- por dos razones:
Quienes me conocen sabrán lo que podrá estar significando para mi.