El Congreso USA sigue confiando en Dios
El 1 de noviembre el Congreso de los Estados Unidos votó por abrumadora mayoría –396 votos a favor y 9 en contra– la propuesta de Randy Forbes de reafirmar el lema nacional: «In God we Trust» y
apoyar y fomentar de la exhibición pública de la divisa nacional en todos los edificios públicos, escuelas públicas, y otras instituciones gubernamentales
Según el congresista: «en tiempos de desafíos o tragedias, el pueblo de Estados Unidos siempre se ha girado hacia Dios como su fuente de sustento, protección, sabiduría, fortaleza y norte» Curioso que cuanto menos se habla de Dios en las iglesias, más se habla en otros foros, un consejo que deberían recoger por igual creyentes y ateos.
Los «progretas» de siempre han intentado ridiculizar la iniciativa, eso sí, guardándose muy mucho de votar en contra. Decían que no había motivos, pero los activistas ateos radicales tienen el país sembrado de disputas judiciales, para precisamente retirar de la presencia pública cualquier referencia a Dios. De algunas ya he hablado en otra ocasión como el intento de retirar la Cruz a los caídos del desierto de Mojave o la Conmemorativa en la Zona Cero. De la última que tengo noticia es de la eliminación de cruces con nombres de soldados situadas en los laterales de carreteras de los estados de Utah, Kansas, Colorado, Oklahoma, Nuevo México y Wyoming.
En el fondo está bien el debate, al menos quiere decir que la Cruz no es indiferente.

Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que el arte religioso tenía como objetivo dirigirnos a Dios y explicarnos sus misterios. Hoy apunta más bien al ombligo peludo del artista. Un tiempo en el que las obras de arte eran catequesis en estado puro, ‘propaganda‘ en su sentido más pleno. Ya fuesen escenas bíblicas o los conceptos más abstractos.
Somos familia numerosa, así que la primera pregunta que nos hacen normalmente es «¿sois kikos?, ¿sois del Opus?», en realidad son dos preguntas pero se suelen formular como si sonase una sola. No pertenezco al Camino Neocatecumenal, ni al Opus Dei, los quiero y aprecio. Tengo referentes muy cercanos para hacerlo.

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