Feliz y Santa Navidad, 2010
Una Feliz y Santa Navidad, si santa seguro que feliz. Todos muy cerquita del Belén.
Y próspero 2011. Supongo que para quienes la realidad se reduzca a lo material este deseo no sea más que un sarcasmo o puro calvinismo. Para los que creemos que es correspondencia a la Gracia, siempre será un buen año para «crecer en sabiduría, en edad y en gracia delante de Dios y de los hombres».
Me hubiese gustado, como han hecho otros, contaros algunos hitos del blog, pero hoy no procede. Pero sí quería daros las gracias por este fantástico 2010. A algunos os pongo cara o letra —comentaristas, concordantes o disidentes—, incluso nos hemos convertido en verdaderos amigos. A otros os identifico con un avatar —los más de 500 seguidores de twitter, que se ha convertido en un blog dentro del blog— y los demás basta cerrar los ojos para saber que sois mucho más que un número en el contador. Gracias porque el blog también es vuestro, os puedo asegurar que he recibido más que lo que he dado.

Se acaba el año y quería seguir manteniendo mis propósitos: resumir la semana con «esos post que no pude escribir» y el listado de twitter.
Tiempos convulsos y maniobras de distracción. Y no me estoy refiriendo específicamente a la últimas filtraciones de WikiLeaks, aunque alguno lo relacione con cierta justificación. Sobre este tema, si queréis formaros un criterio recomiendo el artículo de Montse Doval:
«La República no reconoce, no paga, ni subsidia religión alguna», frase que resume la Ley francesa de Separación de la Iglesia y el Estado de 1905. Una ley masona y profundamente anticatólica, valga la redundancia. Tan es así, que el día de la promulgación, el 9 de diciembre, es celebración de obligado cumplimiento en las logias obedientes al Gran Oriente de Francia.






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