InfoCatólica / De Lapsis / Categoría: Aborto

18.05.10

Horror en China: bebé llora instantes antes de ser arrojado a la incineradora

Aborto en China

Conozco gente que quiere ser incinerada por el temor de ser catalépticos. Supongo que demasiadas historias de E. A. Poe, o también honda impresión por la historia atribuida al ataúd con las uñas incrustadas de Fray Luis.

Pero esta historia es real, así la cuenta Shaghai Daily.

Un bebé abortado, y declarado muerto por los médicos (sic, en el original), en la provincia de Guangdong, gritó justo antes de ser arrojado al crematorio. Tristemente falleció horas después.

Un trabajador de la funeraria de Nanhai, en la ciudad de Foshan, oyó movimientos y gemidos dentro del féretro, cuando estaba a punto de arrojarlo al horno. Abrió el ataúd y encontró un niñito de siete meses con un algodón en la boca.

Una vez que se lo retiró, el bebé sietemesino respiró con normalidad. Lo llevó al mismo hospital que lo había facturado como desecho médico. No pudieron hacer nada más,…supongo.

Al parecer no es el único caso. El 31 de marzo se hallaron 21 fetos y bebés muertos flotando en un río en la ciudad de Jining. Ocho de ellos tenían el código de la clínica pegado en los pies.

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8.03.10

Femenicidio, ¿qué ha ocurrido con 100 millones de niñas?

Portada The Economist: Gendercide: What happened to 100 milion baby girls?

A la mafia se le empieza a vencer cuando cae el muro de la «omertà», del silencio que acaba siendo cómplice. También aquí es preciso que la prensa libre empiece a llamar a las cosas por su nombre.

Así termina Diego Contreras su análisis sobre el último número de The Economist: «Gendercide: What happened to 100 milion baby girls?» [Femenicidio, qué ha ocurrido con 100 millones de niñas] Revival de la Revolución devorando a sus hijos, en este caso hijas. ¿Esa es la liberación de la mujer?, ¿qué desparezca?

El reportaje es terrorífico, y como buena prensa anglosajona comienza con una anécdota. El escritor chino Xinran Xue cuenta cómo oye desde la cocina los gritos típicos del parto, luego un silencio y la voz de un hombre: «¡es inútil!». En el cubo de agua sobresalían los pies todavía moviéndose de la recién nacida. Xinran cree que a la comadrona se le ha caído la niña al cubo de agua sucia y que se está ahogando. Le detienen:

«Pero eso es …asesinato…, ¡policía!» Los policías me sujetaron unos minutos más [los pies seguían moviéndose]. «Es una niña y no pueden hacerse grandes cosas», le dije una mujer intentando tranquilizarle. «Es un ser vivo», responde con voz temblorosa señalando el cubo de agua sucia. «No es un niño», le corrigen. «Es una bebita y no podemos mantenerla. Sólo podemos tener un hijo: «las niñas no cuentan»

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4.12.08

El presidente de Uruguay renuncia al Partido Socialista por el aborto. Otra de coherencia.

Tabaré Vázquez

Vaya racha llevamos. Sentimientos encontrados.

En pocos días hemos encadenado:

  • La creación de «Protagonistas para una Europa Cristiana», por el italiano Magdi Cristiano Allam, con la finalidad de defender los «valores no negociables». Proyecto que no tiene encaje en la actual estructura partidista.
  • El extraordinario ejemplo del Gran Duque de Luxemburgo, que se negó a firmar la ley de despenalización de la eutanasia en su país: coherencia y valentía.
  • Hoy nos volvemos a asombrar con la decisión de Tabaré Vázquez, de renunciar al Partido Socialista, porque quería revocar su veto a la ley del aborto, y a las continuas críticas que ha recibido en su formación por la decisión tomada.

Y mientras en España, tenemos que huir del PSOE, avergonzarnos del PP y soportar al No Rey de los Belgas. ¡Que alguien me ayude a identificar la maldición bíblica que nos consume!

Leí emocionado el discurso del presidente uruguayo, que en contra del criterio de su partido, decidió vetar la ley del aborto. Argumentación científica, argumentación política, argumentación ética. Es tan bueno que hasta le perdono el mentiroso mantra de que la izquierda protege está comprometida con el más débil.

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10.11.08

Abórtame, pero no me discrimines, que me matas

Aborto

No salgo de mi asombro. Hoy comienzan los trabajos de la Subcomisión Parlamentaria para la «reforma de la Ley del Aborto». A puerta cerrada. Comparecerán Justa Montero —abortista acérrima de la Asamblea Feminista de Madrid—, María Luisa Soleto Ávila —abortista directora de la Fundación Mujeres y Benigno Blanco —provida, presidente del Foro Español de la Familia—. El resto de los días será igual de ecuánime.

El viernes, y no conozco el motivo de por qué no antes, el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), plataforma que reúne a las asociaciones de discapacitados de distinto tipo, ha emitido una nota en la que solicita su comparecencia el la Subcomisión de la Muerte.

No me extraña que les entre el miedo, el siguiente paso son ellos. El criterio progresista de dignidad humana es la autonomía.

Pero la argumentación, es pobre, kafkiana e incoherente; únicamente buscan que si se les asesina, sea igual que a todos.

El inicio de la nota es esperanzador:

A la luz de la Convención, no sería admisible una legislación en materia de interrupción del embarazo, como la actualmente vigente en España, que despenaliza el aborto en el supuesto de discapacidad del feto («graves taras físicas o psíquicas»), por constituir un trato desigual por motivos de discapacidad.

Los principios de la Convención de la ONU son contrarios a la aceptación del llamado aborto eugenésico, practicado para evitar el nacimiento de una persona con discapacidad, por considerarlo un supuesto discriminatorio que parte de la presunción de que la vida de una persona con discapacidad es inferior en valor al de una persona sin discapacidad, y por tanto se consiente un trato menos favorable.

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14.04.08

Ave, Bibi, morituri te salutamus

El gran hermano de Orwell

Se dice que el Ministerio de la Verdad tenía tres mil habitaciones sobre el nivel del suelo y las correspondientes ramificaciones en el subsuelo. En Londres sólo había otros tres edificios del mismo aspecto y tamaño. Éstos aplastaban de tal manera la arquitectura de los alrededores que desde el techo de las Casas de la Victoria se podían distinguir, a la vez, los cuatro edificios. En ellos estaban instalados los cuatro Ministerios entre los cuales se dividía todo el sistema gubernamental. El Ministerio de la Verdad, que se dedicaba a las noticias, a los espectáculos, la educación y las bellas artes. El Ministerio de la Paz, para los asuntos de guerra. El Ministerio del Amor, encargado de mantener la ley y el orden. Y el Ministerio de la Abundancia, al que correspondían los asuntos económicos. Sus nombres, en neolengua: Miniser, Minipax, Minimor y Minindancia.

14 de abril de 2008, los ministros y ministras del gobierno de España juran prometen sus cargos. ¿A que es fácil cerrar los ojos e imaginarse esta terrorífica escena inicial de 1984 de Orwell con rostros bien definidos? Y sin embargo ni el profeta inglés pudo imaginar la existencia de un Minigual, en veterolengua Ministerio de la Igualdad. Ayer cuando supe de la noticia sentí pánico, un cierto terror por el futuro de mis hijos.

El espanto no se disparó por el aspecto folclórico —que hayan nombrado como perpetradora a la directora de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, Bibiana Aido, creo que es lo suyo, el perfil más adecuado—, lo disparó más bien la justificación de su existencia: hacer «pedagogía social» (tiene gracia, lo mismo que arrejuntar los Ministerios de Educación con Asuntos Sociales).

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