Pido sugerencias para el señor cardenal de Barcelona
Ayer, en la inauguración de la primera fase del I Congreso Internacional de Pastoral de las Grandes Ciudades, que se celebra hasta el jueves en el Seminario Conciliar de Barcelona, el cardenal Martínez Sistach ha apostado por “transformar todo lo que sea necesario en la Iglesia” con el objetivo de ganar fieles en las grandes ciudades y facilitar la evangelización.
No puedo estar más de acuerdo, aunque tengo una duda: y es lo que cada cual entenderá que es necesario transformar. Porque puede ser que aparezca Rafaela y nos diga que menos política y menos esteladas y más confesionario, que ya sabemos de qué pie cojea. Pero puede dejarse caer Manolo y apostar por una iglesia más comprometida con los pobres y menos cultual. O te llegan Javi y Manolo y piden abrir la Sagrada Familia -precisamente la Sagrada Familia- para bodas gay en un esfuerzo por acercarse a ese colectivo. Vaya usted a saber qué entiende cada cual por transformar para ganar fieles y facilitar la evangelización.
Por eso se me ha ocurrido echar una mano a su eminencia y dejar aquí la siguiente pregunta:
Señale, por favor, qué cosas cree que es necesario transformar en la Iglesia, especialmente en Barcelona y en las grandes ciudades, con el objetivo de ganar fieles y facilitar la evangelización.
Espero con ilusión sus respuestas que estoy seguro llegarán a la mesa del señor cardenal.

Posiblemente se crean que esta mañana he desayunado alguna infusión rara. Porque a ver, ¿qué tendrá que ver eso de la ecología con la vida de la parroquia? ¿O es que se me ha acabado la inspiración y ando rebuscando cualquier cosa de la que escribir? ¿Inspiración? Solo con echar un vistazo a la información religiosa tiene uno para varios post al día si quisiera.
En España hemos tenido una excelsa generación de extraordinarios humoristas de tanto calado e ingenio, que han sido llamados nada menos que “la otra generación del 27”. Entre ellos, Pepe López Rubio, Edgar Neville, Antonio de Lara “Tono", Mihura, Jardiel Poncela… Generación que fue capaz de sacar adelante una revista como La Codorniz (la revista más audaz para el lector más inteligente).
Estoy completamente de acuerdo con eso de la sencillez, la bonhomía, la discreción y lo de no imponer nuestras creencias a nadie. Pero señores, que una cosa es no imponer y otra muy diferente que aquí todo el mundo tenga derechos menos la Iglesia.