Mirar a Dios cara a cara

Cada vez con más frecuencia impongo a la gente que acude a confesarse conmigo la penitencia de hacer un rato de oración en la capilla de la adoración perpetua que, por cierto, para los incrédulos, sigue abierta después de año y medio.

No suelo poner límite de tiempo para ese rato de oración ni otras exigencias. Sólo una cosa pido expresamente: que la oración se haga mirando al Señor cara a cara.

Me he dado cuenta de que demasiadas veces hacemos la oración con la cabeza baja, bien porque estamos haciendo lectura espiritual o meditación con la ayuda de algún libro, bien por un sentimiento de humildad ante Dios que nos lleva a bajar la cabeza ante Él.

Personalmente me he dado cuenta de que mi oración es muy distinta cuando la hago con la cabeza baja –liturgia de las horas, lectura, meditación, que cuando miro directamente al Señor en la custodia. Se me cambia la oración, se me hace más escucha al Señor, más receptiva ante Él, más contemplativa. Es mirar la Hostia consagrada y sentir en mi interior una paz especial y un descansar todo en Él.

Más aún. Si mantengo la cabeza baja hasta me olvido casi de mi propio pecado. Pero cuando le miro me veo tan pobre que lo primero que sale de mí es pedir perdón y misericordia. Por eso, cada vez más, le miro… tiempo… sin palabras, sin decir nada… simplemente contemplo su grandeza y le amo.

A veces veo a gente después de que han cumplido la penitencia y me lo cuentan. Me dicen que vienen de la capilla, que han estado un rato largo y que durante ese rato le han estado mirando. Me decía un chavalote hace algunas semanas: “muy fuerte, padre, muy fuerte…”

Pues eso. Por si sirve. Para rezar, el mejor lugar, ante el Santísimo, y si está en exposición ante los fieles mejor. Y ya, la repera, poder orar tiempo mirándole a la cara. Como decía ese chico: “muy fuerte…”

17 comentarios

  
Ignacio Jonatan Hernández López
Sin llegar al materialismo, yo pienso que al estar constituidos por espíritu y carne, ambas naturalezas se relacionan íntimamente, al punto que la fe nos llega por los sentidos, además del Don de la fe que Dios infunde directamente en nuestras almas. La palabra de Dios hay que escucharla, que mirarla, verla, leerla, sentirla, comerla...
09/06/14 11:48 AM
  
Adriana
Esa experiencia constata la sed que sentimos de Dios. He tenido la experiencia no sólo de mirar la custodia cuando exponen el Santísimo sino también frente a Iconos buscando la mirada, esos ojos benditos....es sobrecogedor y acogedor a la vez. D. Jorge, simplemente está Ud. Recomendando de lo mejor para descubrir la sed que nuestra alma tiene de Dios. Saludo.
09/06/14 12:53 PM
  
Visent
Para mi, no tiene tanta importancia las diferentes posturas, lo importante es estar ante Dios sabiendo que está allí, y si es posible quien pueda el máximo tiempo de rodillas adorándole, pues es el corazón el que mira, habla y lo siente.Por cierto. que en todas la exposiciones del Santísimo las he visto con seis velas, y en esa parece que solo hay cuatro.
09/06/14 1:22 PM
  
DavidQ
El cura que me introdujo en la adoración del Santísimo me lo decía de otra manera:

"Cuando estás allí, tu lo ves. Y Él te ve"
09/06/14 3:37 PM
  
Alejandro Galván
Estoy totalmente de acuerdo: entiendo a aquél que, delante del Señor, quiere expresar humildad bajando la cabeza; pero creo que el Ostensorio (y, en la Santa Misa, la elevación) está pensado para que la Sagrada Forma sea VISTA; debe de ser el centro de nuestra mirada.
09/06/14 4:55 PM
  
Ras al Amud
¿Qué ha tomado este cura? ¡Qué lo detengan antes de que siga haciendo esto! ¡Un cura hablando de cómo hacer oración, de lo que a él más le ayuda!! Que lo detengan que debe estar drogado o algo peor... enamorado de Cristo.
09/06/14 5:18 PM
  
clara
Qué bonito, Pater, qué bonito.

Orar "a la luz de Su mirada", que dice un obispo por ahí.
09/06/14 6:29 PM
  
Eduardo Jariod
Así es.
09/06/14 8:47 PM
  
Gregory
Aprovechar el tiempo en la oraciòn
09/06/14 8:57 PM
  
Sia
Una bendición estar ante la presencia del Señor Jesus ,el Señor Resucitado qué sigue queriendo sanar liberar redimir a a cada uno de los que formamos su pueblo
09/06/14 9:00 PM
  
Mateo
No cree que es sugestión, cuadi mágico ese mirar.
09/06/14 9:04 PM
  
Gnostic
La postura influye mucho en la oracion, cierto, está muy bien que se haya dado cuenta.
09/06/14 10:21 PM
  
Felipe
Así como el enamorado no puede hallar más amor y deleitarse más de amar a su amada mirándola de frente a los ojos mientras le sonríe, así el alma que busca a Dios y desea amarle querrá mirarle de frente, a los ojos, y conversar con Él en confianza y sinceridad. Quien ha estado un rato en oración mirando a Jesucristo de frente y en actitud humilde sacará verdadera caridad para con sus hermanos más necesitados, pues al mirarles de frente contemplará en el brillo de sus ojos esa misma mirada de Jesucristo que les pedía compasión y amor cuando estaba expuesto en la Custodia.
09/06/14 11:20 PM
  
P.S
Leyendo lo que escribe usted,parece que me escucho a mi misma,no vea lo grato que es saber que hay mas gente que se le va'la pinza'por adorarle((es lo que piensan de mi y me manifiestan muchos conocidos).;....a veces estamos tan inmersos en este ritmo frenetico del mundo que puede parecer imposible que por mirar"una galleta" sintamos esa union tan especial hacia EL.......yo le digo que suelo hacerlo de rodillas y se me pasa el tiempo volando..tanto que cuando me quiero levantar siento quue las tengo dormidas y tengo que hacerlo poco a poco...y tambien quiero decirle que hay otro motivo por el yo al menos a veces tengo que bajar la cabeza¡¡¡para que nadie me vea los lagrimones...je.....a veces de tristeza por ofenderle ..a veces de alegria al sentir su Amor
Si es verdad:::muy fuerte!!!
10/06/14 3:20 PM
  
Scout
Pues yo no miro porque al final no le miro, pero estoy delante, cuerpo a cuerpo, jeje. Mire D.Jorge, San Ignacio dice en los Ejercicios que se mire un crucifijo o que se mire a un punto fijo o que se cierren los ojos y se vea la imaginación, pero que se tenga la atención centrada en Dios (eso es el silencio espiritual). La plasticidad de los sacramentos está para que los miremos, pero a mí con que estén me valen. De vez en cuando le miro para saber que está ahí, pero yo soy de esos que puede hablar con una persona sin estar mirándola constantemente a los ojos porque se agobia. Así que así como soy, rezo, y lo importante no es que yo lo haga, sino que Él lo haga en mí. Ahora, si Él tampoco estuviera delante... eso cuesta.
10/06/14 8:21 PM
  
Samaritana
Me sorprende el artículo, dado que acudo con cierta frecuencia a ver al Santísimo y no se me ocurre otra cosa que mirarlo fijamente, al tiempo que le cuento mi vida, como si no la conociera y le pido por la gente que conozco y también por los que lo están pasando mal y por los difuntos...
El caso es que cada vez siento más necesidad de verlo y hablar con Él, soy consciente de que siempre nos está esperando y se alegra mucho al vernos.
12/06/14 7:37 PM
  
Rufus T. Firefly
Dulce penitencia aquella que consiste en contemplar ante uno a Jesús Sacramentado, el Hijo de Dios, nuestra Salvación.
13/06/14 12:00 AM

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