Reuniones y convocatorias. Algunas sugerencias
No me digan por qué, pero en las reuniones parroquiales y pastorales demasiadas veces la gente sale con la sensación de que han servido de poco. Si ya es un problema la cantidad de reuniones y convocatorias a las que queremos dar respuesta, la cosa se complica cuando no acabamos de salir satisfechos con los resultados obtenidos.
Dicen los expertos en estas cosas de reunirse y realizar tareas juntos, que hay dos tipos de reuniones: las buenas y las malas. Las malas son aquellas que duran eternamente, esas a las que parece que nunca llegas a tratar el punto por el que te habías reunido y que abandonas pensando ¿a qué he venido a esta reunión? Las buenas son aquellas de las que te vas convencido de que sirvieron para algo.

Tengo un amigo que me dice que se informa de las noticias de Iglesia en internet, e incluso que es lector habitual de algunos blogs, pero que se limita a eso, sin pararse nunca en los comentarios a noticias y entradas de blogueros.
Frases que uno ha escuchado de siempre y que, a la que te descuides, acabas haciendo tuyas como si fueran las bienaventuranzas. Porque no me digan que no queda bonito y súper guay eso de que “Navidad es compartir”. Vamos, una frase de esas que sueltas y luego rubricas con una sonrisa de satisfacción y autosuficiencia.
A mí es que eso de que “todos somos” siempre me ha parecido una sandez y además una cursilada. Tuvimos ese momento de que todos somos “Charlie”, todos París, y hasta me he encontrado con el P. Juan Masiá, S.J., proclamando, sin cortarse un pelo, que todos somos París y todos somos terroristas. Pues mire, no. Terrorista lo será usted si acaso.