Vaya panda de inútiles
Si. Eso afirma Jesús Bastante en su última deposición en Religión Digital. Osoro, Omella, Bernardito, la Congregación para los obispos, la conferencia episcopal española e incluso el papa Francisco no son más que una panda de inútiles. Lo dice él.
No termina de llegar la definitiva revolución francisquista. Vaya. Tenían que haber salido algunos nombramientos de obispos en los últimos meses y nada. ¿La razón? Según Jesús Bastante el motivo se llama Antonio María Rouco Varela que parece que lo consigue con métodos no del todo evangélicos entre los que Bastante sugiere sobres, que en román paladino se traduce por unte, soborno, pasta o mordida.
Me van a perdonar. ¿Me están diciendo que un jubilata con ochenta y cuatro años cumplidos y sin cargo alguno es capaz de seguir condicionando los nombramientos de obispos en España?
Vamos por partes.

Era vieja diversión en los pueblos ofrecer una sonora cencerrada en su noche de bodas a los viudos que volvían a contraer matrionio. Los mozos se ocupaban de montarse una juerga a costa del pobre viudo. Bebían, comían y bailaban mientras hacían sonar los cencerros al grito de “¡que siga la cencerrá!".
Los post que abordan el tema de la liturgia suelen ser post especialmente leídos y comentados. Eso quiere decir, es evidente, que los fieles son conscientes de que en la liturgia nos jugamos mucho y por eso se preocupan. Resulta además que los supuestos desmanes eclesiales donde llegan realmente a los fieles es en la santa misa, porque otras cosas apenas se siguen, pero lo de ir a misa es lo de todos de cada domingo y, muchas veces, de cada día.
Estamos en esa época en la que está de moda lo de preguntar al pueblo. A las bases dirían algunos. También seguimos viendo manifiestos, escritos, declaraciones. Y, por supuesto, nos preocupa y mucho lo que digan los medios de comunicación. Esto es normal en muchos sitios y me temo que en la Iglesia no nos es ajeno.
Me da mucho respeto escribir sobre liturgia cuando en este portal tenemos a D. Javier Sánchez Martínez, auténtico especialista en ese tema. Si lo hago no es desde la profundidad de los estudios y reflexiones litúrgicas, que eso es cosa de D. Javier, sino desde la cosa del día a día que es con lo que un servidor más o menos se maneja.