Remigio y Felisa
Algún día revelaremos el nombre del pueblo de Rafaela, cuando ella lo considere oportuno. Basta saber que hablamos de la sierra. Lo que sí vamos conociendo son algunos de sus vecinos. Habitual Joaquina. Don Jesús es como el párroco de todos nosotros, aunque tenga sus cosas, pero nadie es perfecto. Por aquí aparecieron el señor Mariano y la María, y perdón por el artículo, que ya sé desde la escuela que no es de buena educación anteponer artículo al nombre propio, pero ellos así lo dicen y se me fue pegando. Lo superé en los años de Madrid, pero he vuelto a caer en ello al llegar al pueblo. Ustedes lo disculparán.

Cuando llegué de párroco a mis pueblos me ofrecieron una máxima que conservo entre algodones hasta el día de hoy. Ante cualquier convocatoria eclesial: una persona, normal; dos, buena respuesta; tres, multitud.
Con esto del sínodo de la sinodalidad sinodal se me ha ocurrido echar cuenta de los organismos consultores, consultantes, consultorios y asesores en la Iglesia católica de hoy, y gracias a los cuales, parece que la evangelización de los pueblos, la santidad personal y la gloria eclesial universal tienen una vitalidad extraordinaria. A ver si soy capaz de enumerar algunos:
Aquí los tienen:
Diez minutos para las once de la mañana. Iglesia parroquial de La Serna del Monte. Nadie.





