Trump, acongojado
Tanto y hasta tal punto que me cuentan que pedirá perdón públicamente por la detención de Nicolás Maduro y le nombrará hijo predilecto de los Estados Unidos de Norteamérica.
Le ha costado tomar esta decisión. Y eso que España le ha enseñado los dientes, lo cual me cuentan ha puesto muy nervioso al señor presidente y ha encontrado muchas reticencias en el ámbito internacional. No obstante, Trump sigue en sus trece e incluso saca pecho afirmando que lo mismo tenemos más sorpresas. Pero es que lo de hoy le ha derrotado.
No. No se trata de amenazas de Putin ni de advertencias de los chinos. Tampoco de cuestionamientos por parte de la Unión Europea ni de palabras más o menos duras desde algunos países de Hispanoamérica. Contaba con ello.
Lo que ha acabado con el buen ánimo del presidente Trump se ha producido esta misma mañana. Me cuentan que el sacretario de estado se ha presentado en el depacho oval más blanco que un iglú de Groenlandia.

María Jesús era más niña que todos los niños juntos. En aquella parroquia de barrio se desvivía por aprender desde una ingenuidad que no superó su mente infantil a pesar de sus años, un matrimonio más o menos bien avenido y unos hijos que ya hacían su vida.
Me preguntan o me pregunto por el año nuevo. Deseos, esperanzas, anhelos… Sin pensar demasiado, lo que me salga. También pueden ustedes añadir sus sueños, que esperemos que sean más que eso. Ahí voy con lo mío.
El Alcoyano era o es un equipo de fútbol que hoy no sé muy bien en qué división compite. Se contaba que era tal su moral de combate, que perdiendo por abundante diferencia de goles, aún pedía prórroga. En España se hizo frase popular eso de tener más moral que el Alcoyano. En los pueblos somos así.