Nos jugamos todo en la liturgia

Nos pongamos como nos pongamos. La gran mayoría de los católicos no tiene otfra relación con la Iglesia que la asistencia a los actos litúrgicos. Católicos que van a misa, celebran los sacramentos más o menos, rezan algo y participan en eventos de religiosidad popular como pueden ser las procesiones.
Por supuesto que la iglesia es mucho más: catequesis, grupos de formación, consejos, estructuras sinodales, economía, congresos. Lo que queramos. Pero podemos hacernos una pregunta, y es qué porcentaje de católicos participa en algo más que las misas. Empecemos por ahí. Esos católicos no van a tener otra información de la Iglesia, otra doctrina, otra visión que la que puedan sacar de la misa dominical, la primera comunión de sus niños o el funeral del abuelo. Si lo hacemos de cualquier manera por salir del paso o hacernos los simpáticos la conclusión va a ser la de contar con una gran masa de católicos que ha olvidado los más elementales principios de su fe y de su vida cristiana.
Más aún, y más fundamental. La vida cristiana es imposible sin el auxilio de la gracia. Y los medios principales para obtener la gracia son la oración y los sacramentos, es decir, la vida litúrgica.
Una Iglesia, una parroquia que no cuida la liturgia, será una parroquia muerta por más que sea experta en grupos de toda clase, conciencia ecológica, espíritu sinodal, peregrinaciones, despacho de Cáritas, compromiso con los inmigrantes, consejos parroquiales, formación a la última, solidaridad universal y apuesta cultural. Nada, nada y nada.
¿Y su liturgia?
Y al revés. Misas cuidadas hasta el último detalle, predicación de la doctrina de la Iglesia clara y que se entienda, horas de confesionario, oración, Santísimo expuesto. Eso que no falte. Eso hace parroquia. Hace santos. La caridad no falta cuando se celebra y se reza así.
Y dos cosas para acabar:
UNA. El problema mayor en la liturgia no es novos ordo y misal de Pablo VI o liturgia tradicional. Se trata de celebrar bien, con el misal que sea. Conocí, de monaguillo, la liturgia tradicional y también había misas más que chapuceras. Con el misal de Pablo VI se pueden hacer barbaridades, se hacen, y también celebrar de una manera dignísima.
Y DOS. Ya podemos tener cuidado en celebraciones especiales como primeras comuniones, bodas o funerales. Para muchas personas es su único contacto con la Iglesia. A ver si por hacernos los “cercanos” terminamos de alejar a los medio alejados.
84 comentarios
Ya nos dijo el Maestro: "el que no coma Mi carne ni beba Mi sangre no tendrá la vida eterna", y eso es mucho decir. También dijo "id por el mundo predicando ESTE Evangelio, el que crea y se bautice se salvará, el que no crea se condenará".... Ufffffffffffff, y todavía dejamos para mañana lo que podemos hacer hoy.
Los Sacramentos son tan importantes que por eso los odiaba tanto el borracho y mujeriego Lutero, que tantísimo daño hizo a la Iglesia, y que probablemente esté retorciéndose en el infierno a tenor de su desgraciada vida y de testimonios de santos. No me alegro, me entristezco muchísimo, sobre todo por el daño hecho y el gran dolor de tantas almas condenadas por culpa de esa maldita herejía. Tampoco es el único heresiarca, la herejía modernista está hoy entre nosotros, campando a sus anchas, y los millones de almas que se condenan por ella son una realidad brutal y terrible.
La Santa Misa es la repetición de la Pasión de Cristo, no es una cena de hermandad y guitarras sentimentales que provocan sensaciones y estados mentales alegres. NO, porque la Santa Misa es el sacrificio de la Cruz, es el dolor infinito y el Sacrificio total, del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Y el resto de los Sacramentos, lo mismo.
La Gracia se obtiene con una confesión bien hecha y con total arrepentimiento y Amor a Dios... mal confesados ó llenos de pecados, con la abominación de las malas comuniones no hay ni una pizca de Gracia. Es terrible, sí.
En cuanto a la Novus Ordo, bueno yo voy a diario, pero hay cosas que no puedo soportar... lo de la comunión de pie y en la mano con ministr@s extraordinari@s es terrible, igualito que los anglicanos, por no hablar de muchas frases problemáticas, como el "que será para nosotros pan y bebida de salvación", ¿¿CÓMO QUE PARA NOSOTROS??, ¡no somos anglicanos ni luteranos con su tóxica, falsa y pérfida "consubstanciación"!, SERÁN OBJETIVAMENTE Y PARA CUALQUIERA PAN Y BEBIDA DE SALVACIÓN.
Y como lo anterior otras muchas cosas que demuestran la patita de la motivación de falso ecumenismo de la reforma post conciliar y que hay que purgar, y quitar todo lo que confunda ó lleve a equívocos, aunque se pueda defender con alambicados y sofisticados argumentos, pero el fiel de a pie sólo oye lo que se dice.
Cuánto tiempo perdido en bobadas...
Su Avemaría.
Los que hemos conocido la Misa Tridentina con fe y sabiendo lo que se hace en ella, admiramos increíblemente su Sacralidad, su respeto, sus orígenes apostólicos de la Tradición Católica, su belleza, y la pureza DOCTRINAL de sus textos. Y ante todo la reverencia increíble hacia nuestro Señor y hacia el Sacrificio y el Santísimo Sacramento... se proyecta la importancia REAL de lo que está sucediendo, sin extraños ecumenismos rebajantes que sirven no sabemos a qué propósitos, pero muy poco a la Dignidad del Señor y a la Lex Orandi, Lex Credendi.
Es mi opinión, conociendo ambas y después de escandalizarme demasiadas veces, aunque no todas ni mucho menos. Coincido en que ciertas adaptaciones y mejoras pueden ser buenas, y que la Novus Ordo tiene cosas valorables, como el tema de las lecturas y la mayor participación, pero es imposible olvidar esa motivación "ecuménica" (???!!!) de la reforma de la Misa, con el documento de Ottaviani (que logró cambiar muchas cosas gracias a Dios) y la pertenencia a la masonería de Bunigni, rodeado de clérigos protestantes en su comisión... son cosas que están ahí y que subsisten en frases y estilos, y es algo importante a mirar cuanto antes, como pensamos muchos.
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Pater ahí ha patinado un pelin no?
hamburguesa y faisán
¿Y qué es el Reino de Dios? "El Reino de Dios es justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo" (Romanos 14,17).
El Nuevo Testamento y los primeros cristianos insisten en el tema de la justicia, ligado a la paz y el gozo. La liturgia parece una añadidura, algo bueno e importante, pero que viene cuando trabajas lo otro, o que está al servicio de lo otro.
¡Gozo en el Espíritu Santo! Si los alejados lo encontraran en nuestras parroquias...
Cuando se lee la Biblia completa y no en cómodos plazos, se entiende inmediatamente que no.
1) Eran iguales en todas partes, de manera que si veías una película del tipo "Yo confieso" (1953), que se desarrollaba en Canadá, los pequeños detalles de la misa que aparecían podían ser seguidos perfectamente por un español porque decían lo mismo y los sacerdotes se movían de la misma forma, lo único que no entendías era el sermón si no estaba doblado al español.
2) Todos los sagrarios estaban detrás del altar, en Villanueva del Arzobispo o en Badowicze.
3) Todos los movimientos de los fieles eran los mismos, así como lo de los sacerdotes.
4) Todos mirábamos a Cristo, incluído el sacerdote.
5) Nigún sacerdote incluía moniciones fuera del canon.
6) Los cantos litúrgicos, en latín, también eran comunes.
En cambio en el Novus Ordo puedes esperar cualquier cosa: en una iglesia han puesto agua bendita, en la otra no; una iglesia tiene reclinatorios, la otra no; hay que buscar dónde está el sagrario y entonces te arrodillas de forma oblicua, recta o en la dirección dónde han decidido ponerlo. Por lo que la mayoría de gente ya no busca dónde está el Cuerpo de Cristo sino que, si decide arrodillarse, lo hace mirando al altar que, si no es en la misa, puede que no sea el lugar correcto; unos se arrodillan, los otros no, unos se arrodillan cada vez que el sacerdote alza la Custodia, otros se arrodillan cuando les da la gana, otros permanecen de pie; al rezar el Padrenuestro unos extienden las manos y otros las recogen, etc...
Para un observador ajeno hoy en día no le sería posible deducir nada de la liturgia porque cada vez que entra en una iglesia ve algo distinto.
Yo ya sé lo que me espera dependiendo de la diócesis, la población o la iglesia a la que entre en aquellas que conozco, pero podría encontrarme cualquier cosa si cambiara de diócesis, pueblo o iglesia y no me extrañaría nada.
hasta que recordamos que todas las grandes crisis de la Iglesia ocurrieron cuando la Misa era en latín, ad orientem, con casullas góticas, incensarios de plata y cero guitarras. O sea: si el latín fuera insecticida antimodernista, el arrianismo no habría arrasado medio imperio cristiano mientras san Atanasio sudaba tinta en griego y latín.
¿Y el Cisma de Oriente? Año 1054: liturgia impecable, incienso a toneladas… y zas, cisma monumental. ¿La Reforma protestante? S. XVI: misas solemnes, gregoriano, sotanas negras impecables… y aun así Lutero se marchó indignado clavando tesis en alemán, no por culpa de ninguna Misa en lengua vernácula cara al pueblo.
Podríamos seguir:
– La gestación de la masonería ocurrió en pleno esplendor de la misa tridentina.
– El racionalismo ilustrado explotó mientras los altares miraban al Este.
– El comunismo ateo nació cuando nadie había oído hablar de “participación activa”.
Conclusión: el problema nunca ha sido “latín o vernáculo”, “hacia Oriente o hacia la asamblea”, “pre o post concilio”. El problema —¡sorpresa!—
siempre ha sido el corazón humano, que no se reforma ni con rúbricas ni con palas de incienso, sino con conversión real.
Culpar al novus ordo missae de todos los males es como culpar al termómetro del cambio climático: cómodo, sencillo y completamente errado. La historia es tozuda y nos recuerda que los líos gordos de la Iglesia aparecían incluso cuando todo sonaba a gregoriano y olía a mirra.
Un cambio extraño, innecesario y que modifica totalmente el sentido de la frase. Ejemplos hay muchísimos, incluso Monseñor Schneider dijo que una de las plegarias eucarísticas debe ser modificada porque abre una mala interpretación protestantizante. Así que no es sólo celebrarla bien.
Y siempre recordar que la Misa Novus Ordo es Válida y Legítima, por supuesto, y que la magnitud del increíble Sacramento se produce igualmente, y si se hace con reverencia y máximo respeto mejor que mejor... más allá de equívocos y problemas, y de una Lex Orandi mucho menos afirmadora y remarcadora de la Lex Credendi, sin que eso le quite su validez y su legitimidad.
La hamburguesa es de carne de faisán, que conste!!!. Por otro lado es tan sólo una metáfora para mejor explicar, es "alegórico", no literal, quede claro.
Los consuelos del "Gozo" vienen cuando Dios quiere y después de muchos sacrificios, oración, noches oscuras, etc, y luego se van los consuelos puntuales y sigue la prueba, para nuestro bien y alegría profunda del alma. Los "gozos" no vienen de música de guitarras y excitaciones sentimentaloides que buscan estados mentales, para luego cobrar el diezmo y acallar conciencias y vacíos que no tienen Sacramentos, porque ese sentimentalismo es un invento de los herejes desgraciados y ciegos espiritualmente, y vacíos de Dios y de Cristo, que está realmente presente en Sus Sacramentos Católicos... ahí y no en ningún otro sitio, es donde está con absoluta fuerza y veracidad.
¡CUIDADO CON LOS HEREJES! ¡NO LES IMITEMOS!, tenemos lo bueno, no nos lancemos a lo malo por una falsa pastoral y una liturgia muchas veces protestantizante. La estética y los ritmos de estilo protestante son una plaga en la Iglesia Católica de hoy, única verdadera y que se ha desnaturalizado y perdido su identidad en el post concilio en no pocas ocasiones. Hay que detectar ese "sentimentalismo" de buen rollo y buenas vibraciones, y luego rechazarlo, porque es un sucedáneo falso de la verdadera fe, algo artificial y humano donde no está Dios en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.
Si la causa de los males usted la reduce a la forma de celebrar, me gustaría me dijese a qué causas responde el cisma de oriente, el cisma protestante, la expansión del comunismo, el racionalismo, la masonería en sus años fuertes.
En ese sentido, estos discursos cumplen una función casi sacramental: son signos visibles de una confusión invisible. Nos enseñan, con humor involuntario, que cuando alguien habla en términos tan rotundos como contradictorios, tan seguros como mal armados, el problema no suele estar en la misa, ni en el latín, ni en el altar mirando al este u oeste, sino exactamente en el micrófono… y en quien lo sostiene con tanto entusiasmo. Así, gracias a estos análisis exprés de la realidad universal, aprendemos una lección fundamental: hay errores tan evidentes que solo pueden existir para que sepamos reconocerlos. Y eso, admitámoslo, es una forma muy elegante de providencia divina.
Porque, sigamos esa lógica: si la presencia de un actor (presuntamente) moralmente cuestionable invalida una obra eclesial, entonces habría que invalidar el papado entero. Total, Pedro negó a Jesucristo tres vecesy, para colmo, en otra ocasión fue públicamente reprendido con un “apártate de mí, Satanás”, lo cual indica que el Mal no solo rondaba cerca, sino que llegó a usar su garganta como micrófono. Y aun así, Cristo no anuló la institución, no llamó a elecciones anticipadas ni dijo “esto fue un error litúrgico, volvamos a Moisés”.
Aplicar ese criterio al Novus Ordo porque Annibale Bugnini participó en su elaboración es confundir santidad con validez, moral personal con autoridad institucional, y teología con chisme eclesiástico. La Iglesia nunca funcionó —ni pretendió funcionar— bajo el principio de “solo instrumentos impecables”. Si así fuera, no quedaría en pie ni un sacramento, ni un concilio, ni una línea del Evangelio transmitida por manos humanas.
Por mi parte, ver las iglesias cerradas me da mucha pena, aunque en esta ciudad al ser tan grande, siempre hay alguna abierta y se puede entrar a hacer la visita al Señor a cualquier hora. En cuanto a la liturgia ¿Qué me dicen de cantar el Sanctus haciendo palmas como si estuviéramos en los toros o ponerle música de los Beatles o de cualquier conjunto moderno? La verdad es que hace falta mucha devoción para centrarse en lo sagrado viendo estas cosas.
Ya, pero Jesús nos dice explícitamente BUSCAD EL REINO, y luego la Biblia dice que el Reino es "justicia y paz y gozo del Espíritu", por lo que Jesús pide que busquemos justicia, paz y gozo del Espíritu.
Si Jesús dice que lo busquemos, pues habrá que buscarlo, ¿no? Buscad es un imperativo.
Veo mucha predicación contra el "sentimentalismo", pero los sentimientos no son un invento del demonio ni de Lutero, los sentimientos los ha dado Dios a los hombres, y Dios se hizo hombre en Jesús, y bastante sentimental, llorando, etc.
Los protestantes también predican contra los sentimientos, igual que los tradigruñones, pero lo hacen contra los que se emocionan al paso de la Dolorosa o del Cautivo en una procesión de Semana Santa. Creo que tanto los puritanos tradis como los puritanos protestantes se equivocan.
Creo que si Jesús ordena buscar el Reino, y el Reino incluye el gozo del Espíritu, habrá que hacerlo. La frecuencia o intensidad con la que cada uno experimenta ese gozo del Espíritu (como muchos otros gozos honestos) depende del talante, personalidad, forma de ser, etc...
¡Jesús pide buscar el Reino, mientras muchos predican la ataraxia, que no es cristiana, sino estoica!
Desde que se impuso manu militari la novus ordo, la asistencia a la misa dominical no ha dejado de caer, antes con la misa tradicional la asistencia crecia hasta los efectos del CV2 que se mantenia estable.
Y esto nos lleva a un punto capital del tema que nos ocupa: "Nos jugamos todo en la liturgia":
-Qué puede decir al respecto un sacerdote que toda la vida celebró la NO: Pues casi seguro lo que ha escrito aquí el autor
- Hay otro tipo de sacerdote muy minoritario: Yo confronte amablemente a un sacerdote con muy pocos feligreses, con el contraste de la asistencia a la misa tradicional. Me admitió que lo sabía pero que hace decadas les dijeron que la NO seria la panacea, obedecieron, y ya en la vejez no hay nada que hacer mas que reconocer el fracaso de lo que les impusieron
- Hay sacerdotes que son claramente de misa tradicional pero bajo el obispo obedecen y celebran mas la NO. Cumplen la ley. Pero se olvidan que tiene un precio, somos humanos: Quien hace lo que no piensa, termina pensando como hace. Se creen blindados mentalmente, pero no es asi.
Añado la recomendación de un artículo sobre el obispo de Barcelona recorriendo su diócesis en 1303, con su misa latinísima: de 40 parroquias del Garraf y Penedés, solo 4 funcionaban bien. El resto tenían brujas, clero amancebado, ¡frailes armados que pegaban a la gente!, clero abusón, polígamos...
Se titula "¿Crees que la Iglesia está muy mal hoy? Mira cómo estaban estas 40 parroquias hace siete siglos". ¡Búsquenlo en Internet!
Que se celebre bien hoy en cualquiera de los modos permitidos y que seamos conscientes del valor inmenso de lo que celebramos.
Ave María
Cuál de ellas, porque es el famoso multinicks de InfoCatólica...
Porque los grandes mantras lefebristas —ese rosario de “todo empezó en el Concilio”, “el Novus Ordo lo rompió todo”, “antes éramos santos y ahora somos un solar”— necesitan muy poco empujón para caerse. Basta con que alguien los recite con absoluta seriedad, sin ironía, sin matiz y sin contacto alguno con la realidad histórica. En ese momento, el error ya no se disfraza de celo: aparece como lo que es, un reduccionismo de brocha gorda aplicado a dos mil años de Iglesia.
La Providencia, que es sabia y algo socarrona, permite que estos discursos circulen para que aprendamos por descarte. No para que pienses “qué razón tiene”, sino para que digas “espera un momento… si todo es culpa de una misa, entonces nada más importa”. Y ahí se enciende la bombilla. Porque cuando una explicación sirve para absolutamente todo, en realidad no explica nada.
Así, Cabanillas y compañía cumplen una función casi catequética: nos entrenan el olfato. Nos enseñan a distinguir entre tradición viva y nostalgia enfadada, entre amor a la liturgia y obsesión monocausal, entre crítica legítima y eslogan repetido hasta el mareo. Gracias a ellos entendemos que el problema no es el Novus Ordo, ni el latín perdido, ni el altar mal orientado, sino esa manía tan humana de buscar un único culpable para no mirar el resto del panorama… ni, de paso, mirarse a uno mismo.
Así que, dicho con todo respeto y un punto de ironía madrileña: gracias, Fernando. Gracias por hablar tan claro que el error se queda sin escondite. Porque hay veces en que Dios no manda maestros sutiles, sino ejemplos tan evidentes que funcionan como señal de tráfico: “ojo, por aquí no es”. Y eso, aunque no lo parezca, también es misericordia.
Empecemos por la historia. Dos mil años de Iglesia, con crisis doctrinales, papas santos y papas para olvidar, liturgias diversas, abusos, reformas, contrarreformas y líos monumentales… y, aun así, el diagnóstico es de una sencillez conmovedora: todo empezó en los años 60. Antes, un Edén tridentino; después, el caos. Da igual que los datos no encajen, que los problemas sean anteriores, simultáneos o directamente ajenos: la historia, cuando estorba al eslogan, se ignora con contumacia asqueante.
En teología, el método es similar. Se habla de liturgia como si fuera un hechizo mecánico: cambias las palabras, cambias el mundo. Como si la gracia dependiera del tipo de encuadernación del misal y no de Cristo, de la Iglesia y de la intención sacramental. Distinciones clásicas —validez, licitud, fructuosidad, disciplina, desarrollo orgánico y vuelta a los origenes de institucion divina segun S Juatino— son vistas como molestas sutilezas académicas, cuando lo realmente serio es repetir tres frases clave con tono grave y gesto de preocupación.
La lógica, por su parte, no es que esté ausente: es que no ha sido invitada. Se confunde correlación con causalidad, sucesión temporal con culpa directa, coincidencia histórica con explicación exhaustiva. Si algo ocurrió después del Novus Ordo, entonces ocurrió por culpa del Novus Ordo. Es un razonamiento tan sólido como decir que desde que cerró el videoclub el mundo va peor
Y luego está la causalidad, esa vieja conocida. La idea de que fenómenos complejos tienen causas múltiples, profundas y a menudo incómodas no entra bien en discursos que necesitan un villano único. Porque la causalidad real obliga a hablar de formación deficiente, secularización cultural, pérdida de transmisión de la fe, clero mal preparado, fieles poco catequizados y decisiones pastorales erráticas. Mucho lío. Mucho matiz. Mucho trabajo. Mucho menos épica.
Así que la Providencia, siempre elegante, permite que estos argumentos se expongan sin filtros. Para que aprendamos, por contraste, que cuando una explicación es tan limpia, tan total y tan autosuficiente, suele ser falsa. Y para que entendamos que el problema no es que la Iglesia sea compleja, sino que algunos análisis son demasiado simples para estar a la altura de la realidad.
No es que estos discursos sean peligrosos por sofisticados, sino por lo contrario. Son tan planos, tan impermeables a todo lo que no confirme su tesis, que acaban funcionando como advertencia. Y eso, queramos o no, también es una forma de enseñanza.
por que no os molestais solamente en ver las estadisticas de la asistencia a la misa dominical en Usa en las ultimas decadas desde antes del NO?
No hace falta dar mas explicaciones, con solo eso queda todo vuestro discurso desmontado.
Prefiero una misa "mal celebrada" que demuestre la ausencia de Fe, para por lo menos ser consciente de ello, pues bien conscientes somos y eso es bueno, que vivir en una hipocresía farisaica. Tampoco me interesa el fariseísmo de quienes creen ideal la farándula actual. Cuando vuelva la Fe volverán las misas bien celebradas. Dios quiera veamos pronto ese resurgir. Las parroquias que celebran dignamente y tienen adoraciones, además de posibilidad de acceder a los sacramentos, pueda ser porque han superado la brutal crisis de Fe y están resurgiendo, incluso pueda que nunca perecieran. Es labor de Dios en el resto fiel.
Dicho eso mi Fe la redescubrí en una misa de las que calificarían ustedes como mal celebrada. También mi carisma vicenciano, aunque no pertenezco a ningún grupo. Nunca se sabe dónde pueda estar Dios con su red de rescate, enseñándonos a dejarle hacer a Él.
Su Ave María.
El argumento de Óscar es de esos que suenan rotundos porque vienen con estadística bajo el brazo, pero que se desinflan en cuanto uno les pide que hagan algo más que señalar una flecha en el tiempo. “Mira las cifras de asistencia antes y después del Novus Ordo”, dice, como quien deja caer el micrófono. El problema es que no lo deja caer: se le resbala de las manos por pura falacia post hoc ergo propter hoc, versión catequética.
Que una cosa ocurra después de otra no significa, ni de lejos, que una sea causa de la otra. Si así fuera, habría que concluir que desde que se prohibió fumar en los bares también empezó la crisis de vocaciones. Coinciden en el tiempo, sí; explican algo, no. Pero este matiz, elemental incluso para un curso básico de lógica, suele resultar incómodo cuando uno necesita un culpable claro, rápido y con nombre latino.
Porque si Óscar afinase un poco más el foco —solo un poco— vería que tanto en Estados Unidos como en España la caída de la práctica religiosa viene de muy atrás. No empieza con la misa en lengua vernácula, sino con procesos largos, profundos y culturales: secularización rampante, anticlericalismo enquistado, pansexualismo convertido en catecismo alternativo, y los coletazos ya rabiosos de un racionalismo ilustrado que se estaba gestando alegremente cuando la misa aún era íntegramente en latín. Pero claro, eso ya no cabe en un gráfico sencillo.
Lo más irónico es que el propio argumento de Óscar se vuelve contra él en cuanto uno levanta un poco la vista del mapa. Si el Novus Ordo fuera la causa directa del abandono masivo, entonces el fenómeno debería ser uniforme. Y no lo es. Basta mirar países —o mejor dicho, continentes— donde no hay pansexualismo institucionalizado, donde la ideología masónica no marca la agenda cultural y donde el racionalismo ilustrado no ha hecho de religión civil. Allí, con misa en lengua vernácula incluida, la asistencia es masiva, las iglesias rebosan y los frutos de la comunión se cuentan en miles de vocaciones, carismas y vitalidad eclesial.
Así que no, Óscar: las estadísticas no “lo desmontan todo”. Solo desmontan un discurso demasiado simplista (casi insultante) para una realidad demasiado compleja. El problema no es que mires los números; es que los miras como quien ve sombras en la pared y cree haber entendido la película entera. Y al final, más que una prueba definitiva contra el Novus Ordo, lo que ofreces es otro ejemplo clásico de cómo una explicación fácil suele ser exactamente eso: fácil… y errónea.
Por cierto es una blasfemia decir que Jesucristo no protesta porque tú no le oyes, porque lo cierto es que tampoco protesta cuando unos vándalos profanan los sagrarios porque los vándalos tampoco le oyen.
¿Ese nick que te has buscado con qué otro nick podemos relacionarlo?
Las democracias que realmente existen no reconocen ningún límite en la ley de Dios.
La laicidad que realmente existe no consiste en distinguir lo temporal de lo espiritual, sino en separar al Estado de la Iglesia, negar la subordinación del primero al segundo y, finalmente, someter la Iglesia al Estado.
Del mismo modo, las misas nuevas que realmente existen son múltiples variantes, algunas en la frontera del abuso y otras abiertamente abusivas y fantasiosas. Nada que ver con la estabilidad de un rito. Por supuesto siempre en lengua vulgar y por supuesto siempre cara al pueblo.
Es el propio Novus Ordo el que contiene de suyo numerosas opciones o variantes legítimas (no abusivas): el sacerdote hará esto o aquello otro, rezará esta oración o hará una monición etc.
Hasta el único canon romano fue remplazado por, en origen, cuatro plegarias eucarísticas (la primera, que casi nunca se reza, basada en aquel canon romano, aunque no idéntica a éste); hoy las plegarias eucarísticas autorizadas son más, para niños, adultos o mediopensionistas, sin contar las abusivas.
Es el propio Novus Ordo el que introdujo el germen de la banalización y la desacralización, hoy triunfantes por doquier.
Aunque en teoría pueda celebrarse en latín y coram Deo, de hecho se celebra casi siempre en lenguas modernas y coram populo. Y no hay duda alguna de que esas lenguas modernas y la posición del sacerdote vuelto hacia el pueblo han impulsado exponencialmente los abusos litúrgicos.
El problema del discurso de Fernando Cabanillas no es que hable del gozo, de la noche oscura o de la centralidad de los sacramentos —eso es doctrina católica básica—, sino lo que hace con ello: lo convierte en un garrote ideológico para repartir certificados de autenticidad espiritual y, de paso, señalar como sospechosos a católicos plenamente en comunión con la Iglesia. Y ahí ya no estamos ante celo bien encaminado, sino ante una deriva jansenista de baratillo, envuelta en tono apocalíptico.
Porque decir que los consuelos no dependen de estímulos emocionales es cierto. Insinuar que toda emoción litúrgica asociada a una guitarra, a una melodía sencilla o a una estética no tridentina es “sentimentalismo herético” es otra cosa muy distinta.
El salto mortal que hace Cabanillas es notable: pasa de criticar fenómenos objetivamente problemáticos (new age, pseudoespiritualidades, emocionalismo vacío) a equiparar todo eso con católicos de bien que:
celebran el Novus Ordo Missae,
están en plena comunión sacramental, doctrinal y jerárquica,
y, horror de los horrores, se emocionan con ciertos cantos litúrgicos.
Como si el Espíritu Santo necesitara autorización estética previa para tocar el corazón. Como si la gracia solo pudiera circular por tubos de órgano del siglo XVI. Como si David, con su arpa, hubiera sido el primer hereje sentimentalista de la historia.
La narrativa es tan burda que acaba rozando la herejía que pretende denunciar. Porque afirmar —aunque sea de forma insinuada— que Dios no actúa realmente en una liturgia válida, legítima y querida por la Iglesia universal, solo porque su forma no coincide con el gusto personal de uno, es negar en la práctica lo que se dice defender en teoría. Eso no es amor a los sacramentos: es apropiación ideológica de ellos.
Y lo más irónico es que este discurso, que presume de profundidad ascética, acaba siendo espiritualmente plano. Todo es sospecha, todo es trampa, todo es “buen rollo falso”, salvo lo que coincide exactamente con mi sensibilidad. Eso no es mística; es psicología inversa mal digerida. San Juan de la Cruz hablaba de purificación del deseo, no de convertir el ceño fruncido en virtud teologal.
En el fondo, el esquema es siempre el mismo:
– nosotros tenemos “lo bueno”,
– los otros están contaminados,
– y si alguien encuentra a Dios donde yo no lo espero, entonces no es Dios, es sugestión.
Eso no es tradición viva: es nostalgia enfadada con ínfulas de oráculo.
Así que conviene decirlo claro, pero con retranca: el peligro no es que haya guitarras en la liturgia, ni que un fiel se emocione cantando. El peligro es creer que la gracia necesita pasar por el filtro psicológico y estético de Fernando Cabanillas para ser auténtica. Y eso, curiosamente, se parece mucho más a una herejía de control espiritual que a la fe católica que dice defender.
Pero esto no.... No.
Esto no es el Novus Ordo.
Estos son los "Kikos".
Los "Kikos" cuando el sacerdote dice: "daros fraternalmente la paz", ellos te besan, te abrazan, te achuchan, y casi te dejan inservible para el resto de la Misa, yo por eso me siento en el último banco, con 5 ó 6 bancos vacíos entre medias, sin ningún "Kiko" en las inmediaciones, a mí no me gusta que me espachurren...
En el Sanctus, no dan palmas pero la música es muy alegre, de hecho he visto a alguno bailar, que por cierto, con mucha caridad, y lástima que no tenía a mano una escoba, un día tuve que decir a un hombre ya madurito, oiga no baile, está usted en Misa, no en la discoteca.
Pero doy Fe que el Novus Ordo es inocente.
Es el propio Novus Ordo el que introdujo el germen de la banalización y la desacralización, hoy triunfantes por doquier.
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Decir, como hace Urbel, que “es el propio Novus Ordo el que introdujo el germen de la banalización y la desacralización” no es solo falso: es diabólicamente falso, en el sentido más clásico del término. No porque sea muy malo, sino porque divide la realidad, la simplifica y la retuerce hasta hacerla decir lo que conviene al relato.
Porque si el Novus Ordo llevara en sí mismo ese “germen”, la banalización sería un fenómeno universal, homogéneo e inevitable. Y no lo es. Basta con levantar la vista del barrio y mirar el mapa del mundo sin prejuicios para que el argumento se venga abajo como un decorado mal sujeto.
La banalización y la desacralización solo florecen —qué casualidad— allí donde ya habían florecido antes otras ideologías muy concretas:
el racionalismo ilustrado,
la secularización militante,
el anticlericalismo cultural,
y el pansexualismo convertido en antropología oficial.
Todo eso nacido, gestado y difundido cuando la misa era exclusivamente en latín, con capa pluvial, incienso y gregoriano incluidos. Pretender ahora cargarle el muerto al Novus Ordo es como culpar al termómetro de la fiebre.
Y el contraejemplo es devastador para el argumento. En continentes donde esas ideologías no han colonizado la cultura —o lo han hecho de forma marginal—, la liturgia celebrada según el Novus Ordo muestra exactamente lo contrario de lo que Urbel describe:
sacralidad viva,
unción,
devoción profunda,
respeto real por la Eucaristía,
templos llenos,
vocaciones a raudales,
carismas en plena efervescencia.
Todo eso, además, en máximos históricos.
Así que no: el problema no es el rito. El problema es el contexto cultural que lo rodea. Un contexto que vacía de sentido todo lo que toca: la familia, la sexualidad, la autoridad, la verdad… y, por supuesto, la religión. Pensar que la liturgia podía salir indemne de ese tsunami cultural mientras todo lo demás se desmoronaba es una ingenuidad o una mala fe difícil de disimular.
La realidad es incómoda para este tipo de narrativas toxicas porque demuestra que el Novus Ordo no banaliza nada por sí mismo. Lo banaliza una cultura que ya no cree en lo sagrado, y que habría banalizado igualmente la misa tridentina de haber podido hacerlo. De hecho, cuando esa misma cultura empezó a penetrar, también lo hizo antes del Concilio, y ahí están los datos para quien quiera mirarlos sin miedo.
Así que no, Urbel: el germen no está en el misal. Está en una civilización que decidió vivir como si Dios no existiera. Cargarle esa factura a la liturgia es intelectualmente pobre y teológicamente tramposo. Y lo peor no es que sea falso: es que distrae del verdadero problema, que es mucho más profundo, más exigente… y bastante menos cómodo de afrontar.
Más te enrollas más desapego a la verdad nuestras.
A pesar de la caída de la práctica religiosa la asistencia a la misa dominical se nantenia, pero fue promulgar la NO y empezar matematicamente el descendo pronunciado.
Todo menos comprobarlo. Como era aquello de que se nos va la fuerza por la boca
Cuando en Señor les daba la espalda los 12 disputaban por el primer puesto, y hasta la madre de dos de ellos pidió al Señor "el enchufe" para sus hijos, uno a la izquierda y otro a la derecha.
Lu-ego: "yo de Pedro, yo de Juan, yo de Santiago, yo de Pablo, yo de Apolo, yo de...".
¿Y...?, pues eso, "que salieron de nosotros pero no eran de los nuestros".
Ahora y en la hora y hasta que llegue "la hora": iglesia para todos, iglesia a la carta, iglesia nostálgica, iglesia progresista, iglesia machista, iglesia feminista, iglesia de todos los colores, iglesia sin iglesia, iglesia satánica, iglesia con curas casados y casadas, divorciados y divorciadas, reajuntados y reajuntadas, pederastas, bixesuales, iglesia para todos para todas y para todes, iglesia con y para robots, androides, inteligentes artificiales y extratrerestres, higlesia ... : iglesia sin Dios.
17/01/26 11:39 AM
No existe el nuevo rito sedicentemente romano. Existe una nueva liturgia, carente de la fijeza y estabilidad que son propias del rito.
El misal de Pablo VI está lleno de variantes lícitas. A las cuales vienen a añadirse multitud de variantes abusivas. El resultado es la gran variedad de liturgias que cualquiera tiene la experiencia de encontrarse en las parroquias y demás ocasiones.
La contraposición no es entre el inmemorial rito romano y un pretendido rito romano reformado. La contraposición es entre el único rito romano y la revolución litúrgica permanente.
2. Si somos juanes, todos, todos y todos, debemos estar de frente al Crucificado y máxime el que ofrece el Sacrificio al Padre Eterno, al pie de la Cruz.
2. "Detrás de la Cruz está el diablo", refrán español antiguo popularizado y citado por Miguel de Cervantes en El Quijote, que critica la hipocresía de quienes, bajo una apariencia de virtud religiosa (la Cruz), ocultan malas intenciones y/o vicios.
3. Primera carta a los Corintios 14: 33 porque Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las Iglesias de los santos,
34 las mujeres callen en las asambleas, porque no les está permitido hablar; que estén sumisas, como dice también la Ley. 35 Y si quieren aprender algo, que pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que la mujer hable en la asamblea. Y en 1 Timoteo: 11 La mujer aprenda en silencio, con toda sumisión. 12 No permito a la mujer enseñar ni dominar al hombre, sino estar en silencio. Y los curas saben cómo quieren mandar las mujeres en la Iglesia.
4. Esto no es ni machismo ni feminismo, sino Palabra de Dios. Y me parece que vemos monaguillas y lecturas y más con el nuevo Misal. Una verdadera mujer católica jamás pisa el Altar durante la Santa Misa -así fue en todos los ritos litúrgicos antes del Vaticano II-. Luego, ¿qué es celebrar bien? ¿Se celebra bien cuando se va contra la Palabra de Dios?
PD: ver libro Breve historia de la Misa romana de Uwe Michael Lang.
A mí me ocurrió. Un día tuve que llamar a la policía municipal (¡menos mal que llevaba móvil y funcionaba!) porque hace algunos años el párroco cerró la iglesia a toda velocidad y me dejó encerrado frente al Sagrario que, siguiendo las directrices modernistas, estaba en un rincón perdido del templo. Misas novus ordo, curas novus ordo, modernismo, todo ellos igual a catástrofes aseguradas, principalmente espirituales, pero también de todo tipo. Es una axioma.
A mi me ocurrió lo mismo cuando tenía siete años, a mí y a una amiga mía nos dejaron encerradas sin querer cuando deambulábamos por una Iglesia que visitamos en Medina Sidonia; pero ahora que caigo, aún no existía el novus ordo en ese momento, así que no le podré colgar el muerto.
Y me sorprende que diga usted que recuerda tan poco del vetus ordo y que lo tenga tan idealizado, porque yo tengo diez años menos que usted y sin embargo, a pesar de que era una niña, recuerdo perfectamente que el ambiente en las iglesias durante las misas vetus ordo era variable y que lo mismo he visto a personas perfectamente devotas, que a un niño poniendo chinchetas en los bancos, que a unos señores saliendo de la iglesia para fumarse un cigarrillo, que a señoras paseándose por la iglesia para rezarle a la imagen de san perenganito durante la misa.
En cuanto al momento actual, cuando yo he viajado a otros países, podía seguir la misa novus ordo, perfectamente, porque aunque variara el idioma, la misa era la misma, la de siempre.
En mi ciudad existen capillas para el sagrario desde antes del novus ordo, desde siempre, en varias iglesias muy antiguas. También en alguna iglesia de otra ciudad recuerdo su existencia. Por otra parte jamás he tenido ningún problema para ver dónde está el sagrario ni antes ni ahora.
Lo del agua bendita, aunque me molesta que desapareciera desde la pandemia, no me impide santiguarme cuando entro en una iglesia - o cuando paso por delante. Naturalmente lo que tengo en mi mente cuando me santiguo al pasar es el sagrario, aunque no lo vea - sin problemas.
Y podría seguir, pero no quiero alargarlo.
Solo añado que tiene usted razón en que aquí hay blasfemos infiltrados, solo que a mí me parece que son los filolefes procismáticosedevacantistas que insultan a la misa bien celebrada según el modo ordinario diciendo barbaridades sobre ella, aunque la realidad es que no es protestante ni heretizante ni culpable de nada, es la misa de siempre, rito romano, modo ordinario.
Ahora va a resultar que el Espíritu Santo se marchó de la Iglesia en tiempos de Juan XXIII, y llevamos sesenta años sin saber nada de él. Nos lo tienen que devolver los cismáticos sedevacantistas que insultan a Juan XXIII, a Pablo VI, a Juan Pablo II, esos que en el fondo no admiten el motu proprio de Benedicto XVI, porque dicen que la misa celebrada según el modo ordinario no es la misa de siempre ni es el rito romano. Parecen querer demostrar a los obispos que el modo extraordinario produce esos frutos de división. Allá se las agencien con laTC, porque el permiso se lo tiene que dar su obispo. Más vale que se conviertan y empiecen a dar buenos frutos.
En fin, Ave María.
Existe un libro publicado por el argentino Pablo Marini que estable una comparación texto por texto entre el Vetus y el Novus Ordo. En él se puede comprobar esa poda anunciada en su día por Monseñor Bugnini.
Si eres quien creo, tendrás que reconocer que en nuestra ciudad, habiendo posibilidad de ir a misa vetus ordo los domingos desde hace años, van cuatro gatos.
Yo no tengo nada en contra del vetus, pero su actitud respecto al novus se la tendría que hacer mirar.
La tontería de la pretendida poda del tal bugnini como la pretensión de Constantino de fortalecer la unidad de su imperio en Nicea, no obtienen ningún resultado en las conclusiones finales avaladas por la autoridad eclesial pertinente, papa y concilio.
Ave María
El verbo escuchar no es equivalente al verbo oír, se puede oír sin escuchar pero no se puede escuchar sin oír. Lo que hacen en la famosa sinodalidad es escuchar sin oír porque si oyen lo que no les gusta no escuchan y, por lo tanto, tampoco contestan. El simulacro es que hables y deduzcas de esa acción que te están escuchando, cuando en realidad oyen como quién oye llover. La lluvia puede ser un ruido de fondo para la mayoría, pero hay quién escucha la lluvia y ése podrá decirte los tipos de lluvia que percibe, como suenan y cómo se puede deducir si es sirimiri, lluvia, lluvia intermitente, lluvia torrencial o, directamente, como dicen los hispanoaméricanos, palo de agua. Nos está cayendo palo de agua y decimos que es sirimiri (llovizna). Y aquí hay muchos que se empeñan en eso quitando importancia al asunto incluso aunque sea un diluvio. Para mi un sagrario escondido indica diluvio, no llovizna, porque la ocultación de lo sagrado es un indicio terrible, al igual que ver llover con una intensidad tal que ni siquiera lo oyes acabará tumbando la catenaria, los muros de contención o todo aquello que impida el descarrilamiento de un tren, la ocultación de un sagrario acaba con la creencia de la Transustantación y por eso en las encuestas aparecen esas estadísticas nefastas en las que un elevado número de católicos no creen en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. ¿Cómo van a creer si lo más importante hay que buscarlo, como alguien dice aquí, buscando una lucecita roja por toda la iglesia cuando deberías verlo de frente ocupando el lugar más importante?
Saludos en Xto.
No, no queda claro.
En primer lugar, un sagrario con una capilla propia no está escondido en ninguna parte, sino por el contrario tiene un lugar especial en donde ser adorado. Ya le he dicho que a principios de los sesenta yo conocí varias iglesias antiguas en las que había capilla del sagrario, y siempre me encantaron como lugar de oración. Esas capillas no están ocultas, se localizan a simple vista nada más entra uno en la Iglesia.
El caso de su pueblo en el que lo esconden detrás de una columna, probablemente será único, ni en Andalucía ni en Extremadura, me he encontrado nada semejante.
En segundo lugar, en tiempos del vetus también se distinguía a unos curas de otros por su forma más o menos venerable de decir misa. Recuerdo especialmente y dolorosamente a un cura que tuvieron que despertar para que nos dijera misa un domingo en un pueblo de Granada. No sé qué problemas tendría este señor, pero su desgana era evidente.
Sobre los bancos aserrados, yo solo he conocido un caso en mi ciudad, y reconozco que no sé por qué lo haría su párroco ni se lo pude preguntar porque cuando empecé a ir a esa iglesia hacía años que se había ido a un monasterio de clausura. Pero como digo, he ido a cientos o tal vez miles de iglesias durante mi trayectoria vital y que yo recuerde prácticamente en todas había bancos con reclinatorios.
Por otra parte no me he encontrado nunca con que no me quieran contestar cuando he preguntado algo. Supongo que estará permitido sustituir un credo por el otro cuando la gente no se lo sepa o algo así, pero no lo he preguntado nunca porque no tengo ese problema, porque desde luego en mi ciudad se rezan los dos, cada uno cuando toca.
En fin, que usted podrá tener toda la razón sobre la iglesia de su pueblo, y su malintencionada columna, pero no es cierto que las capillas del sagrario sean para esconderlo y que nadie lo vea, sino para reservarles un lugar especial en el que adorarlo, independientemente de que en la iglesia se esté rezando el rosario o haya visitantes que van a ver el retablo principal.
Empatizo con usted, pero no comparto sus falsas generalizaciones.
Ave María
En otros tiempos no había bancos serrados en NINGUNA parte, había reclinatorios para comulgar, todo el mundo se arrodillaba y no tenía que ir a tu pueblo para comprobar lo bien que van las cosas allí porque tu pueblo no se diferenciaba en nada de los demás.
Te estoy hablando de la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios de Ceuta y de la de San Juan Bautista de Mondragón (Guipúzcoa), diócesis de Cádiz-Ceuta y diócesis de San Sebastián en los primeros años 60 del pasado siglo, lo más alejado que se puede encontrar entre dos extremos y te digo que la liturgia era la misma. Ahora me dices que hay diferencias, pues a eso voy.
Mismo misal, misas misas, misma agua bendita en los benditeros, mismos reclinatorios y el sagrario detrás del altar porque ninguna de las dos iglesias tienen capillas del sagrario. Pueden desplazar un sagrario sin necesidad de hacer una capilla, los hay metidos a la izquierda del altar en un pequeño receptáculo, los hay aprovechando que está allí la capilla de Santa Rita, siempre que hay una reforma desplazan el sagrario y le buscan un lugar donde quepa.
Hay un párroco en un pueblo de Cataluña que es estupendo, pero resulta que una de las iglesias que regenta, en forma de herradura, le pusieron las filas de bancos sin reclinatorios y, con tan poco espacio entre una y otra fila que hasta arrodillarse en el suelo es difícil. En la fiesta de Corpus Christi el pobre dijo: "Por favor, si hay alguien capaz de arrodillarse que se arrodille". Fue una fiesta solemne de la que nada malo puedo decir, pero yo no vuelvo porque permanecer de pie ante Aquél ante el cual toda rodilla se dobla me resulta insufrible porque todavía Dios me permite hacerlo, pero la Iglesia no. "La pobre vieja no se arrodilla porque no puede", no, "La pobre vieja no se arrodilla porque no le dejan".
Pero como digo, he ido a cientos o tal vez miles de iglesias durante mi trayectoria vital y que yo recuerde prácticamente en todas había bancos con reclinatorios.
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Hay un tipo muy concreto de comentarista —abundante, persistente y sorprendentemente convencido de su lucidez— que no está enfadado con un hecho, ni con un abuso concreto, ni siquiera con una idea mal aplicada. Está enfadado con la vida en general, pero como eso queda poco analítico, lo disfraza de criterio.
El método es siempre el mismo, casi litúrgico: se toma un caso aislado, preferiblemente el peor, el más estridente o el más cutre que se haya podido encontrar, y se eleva inmediatamente a categoría universal. No es “esto pasó aquí”; es “esto es así”. Y a partir de ahí, barra libre. El caso puntual se convierte en prueba definitiva, el ejemplo en dogma y la excepción en norma. Todo muy riguroso, claro.
Luego viene la segunda fase, que es la que más disfrutan: recrearse. Se recrean en lo negativo con una dedicación que ya querrían muchos contemplativos para la oración. Buscan, acumulan y exhiben todo lo que confirme su enfado previo. No para entender la realidad, sino para regodearse en ella. Porque el objetivo no es explicar, sino justificar el malhumor.
Y con ese combustible ya se puede arremeter contra todo lo que no encaja con el gusto personal del comentarista: personas, estilos, sensibilidades, prácticas legítimas, opciones pastorales… todo entra en el mismo saco difuso. No se critica algo concreto; se dispara en abanico. El matiz estorba, la distinción molesta y la complejidad resulta sospechosa.
Lo curioso es que estos discursos se presentan como realistas, cuando en realidad son profundamente selectivos. No miran la realidad tal como es, sino tal como necesitan que sea para confirmar su narrativa. Lo bueno se ignora, lo normal se desprecia y lo malo se amplifica hasta ocupar todo el campo visual. No por honestidad intelectual, sino porque el enfado necesita alimento constante.
Al final, más que comentaristas, parecen curadores de museo del desastre, guiándote siempre por la misma sala: “mirad qué mal está todo”. Y si alguien señala que también hay vida, bien, frutos, gente haciendo las cosas bien, la respuesta es automática: “eso no cuenta”, “eso es excepción”, “eso es engaño”. Porque aceptar que la realidad es más rica y más variada implicaría renunciar al enfado… y eso ya no entra en el guion.
Así que conviene tomarlos por lo que son: no analistas de la realidad, sino intérpretes de su propio malestar. Y como todo malestar no revisado, acaba proyectándose sobre todo lo que se mueve, especialmente sobre aquello que, para colmo, funciona y no se parece en nada a lo que a ellos les gusta.
Aviso de navegantes: a ver qué nos cuenta los viernes, Padre Jorge, que usted también tiene mucha imaginación.
No sé si te estás dando cuenta, MAC, que a situaciones, que consideras particulares, estás oponiendo, no las generales, sino otras particulares, con lo cual es el vaso medio lleno o medio vacío, pero tú experiencia no anula la mía y la Iglesia tendría que funcionar igual en todas partes.
Padre Jorge: No sea cenizo y no hable más del sínodo alemán los viernes que en Quintanilla de los Montes la cosa va requetebién.
Aquí hay tres tipos de personas:
1) Los que van a misas Vetus Ordo porque por lo visto tienen cerca una iglesia dónde este tipo de rito es posible, cosa muy rara porque nadie que viva en pueblos suele tener esa oportunidad.
2) Los que no tienen nada contra el Novus Ordo, pero denuncian irregularidades y que el rito no se respeta, cual es mi caso, que hay desidia por parte de muchos sacerdotes y que cada misa es distinta: con moniciones, sin moniciones; con Yo confieso o sin él; con un Credo, que ha hecho ir al Papa hasta Nicea, pero que no se reza en la Iglesia más que en Pentecostés, etc...
3) Los que defienden el Novus Ordo a como dé lugar y dicen que en todas partes es respetado y seguido de la misma forma y según canon. Aseguran que no hay irregularidad ninguna o que ésta es rarísima y que los que vemos algo que no concuerda estamos proyectando nuestra beatería y nuestros gustos y no la exigencia de un canon que pueda ser seguido con un misal porque todo canon debe, y puede, ser seguido con un misal. El Ordinario de la Misa del "Magnificat", por poner un ejemplo no me sirve para nada, solo es aplicable para las lecturas.
Así está planteada la cuestión.
Estoy de acuerdo en que la verdad no se mide por el número de personas que la profesan, pero no estoy de acuerdo en su forma de juzgar a la generalidad de los que asisten a la misa celebrada del modo ordinario en nuestra ciudad. Los que vamos a misa normalmente no vamos por inercia y sí sabemos a lo que vamos.
Otra cuestión son los que van ocasionalmente a bodas, entierros etc. Una liturgia bien cuidada y un sermón adecuado podrían ser un momento de acercamiento a la Verdad que proclamamos.
Paz y bien.
Ave María
1. En Sacrosantum Concilium, que es magisterio conciliar, se exige (no recuerdo el punto) que la reforma litúrgica tenga continuidad con la anterior, sin cambios bruscos. Ni puñetero caso que le hicieron. Aquí empieza el problema.
2. El papa no es el dueño de la liturgia ni el dueño de la Iglesia. No es "la autoridad competente" para darle la vuelta a la moral ni a la Fe ni a la liturgia como a un calcetin. Debía haber obedecido al CVII y no encargar reformas a masones y herejes.
Como consecuencia: RUPTURA. Por eso se pretendió su prohibición. Si no hubiera habido ruptura para qué prohibir?.
Algún comentarista como Mac y otros dice (parafraseo) que si se prohíbe el vetus lo tenemos merecido por desmerecer al novus. El novus no es el Dogma de la Inmaculada. Igualmente hay muchos fans del novus que desmerecen al vetus, y dentro de los fans novus están todos los modernistas y los LGTB multicolor, esos son sus más furibundos defensores, y no he leído a los que defienden el Vetus que se vayan a alegrar como alcahueta pueblerina detrás de las cortinas, de que prohíban el novus porque todos los herejes de este siglo se han criado en el novus.
Gracias por permitirme comemtar.
Porque la diferencia entre ambas alternativas es infinita, y frente a lo infinito, lo demás no cuenta, o no cuenta al menos al mismo nivel.
Lo otro es confundir lo accidental con lo sustancial, o bien, declarar llanamente herética y no católica la Misa Novus Ordo, saliéndose así uno de la Iglesia.
Saludos cordiales.
No lo intente. Da igual qué es lo que cite: su experiencia personal, Ratzinger, Bacci, Otraviani... Hay gente que no diferencia entre:
1. Estar en contra del concilio Vaticano II.
2. Pensar que la liturgia reformada no es valida.
3. Pensar que la reforma litúrgica fue un desastre.
Y esto último es perfectamente legitimo. La Iglesia puede promover una reforma litúrgica que no sea buena. Ya pasó antes de 1960. No es dogma de fe. No entra dentro de la indefectibilidad de la Iglesia.
De todas formas, si quiere una recomendación hay un video en Youtube que se llama "the perfect storm" de "mass of the ages". Ahora con la IA se traduce al instante aunque puede mirar los subtítulos. Si sabe inglés mejor. Saque luego sus propias conclusiones.
Pero vamos, desde ya le digo que está empezando a hacer algo muy peligroso para algunos clérigos: hacerse preguntas.
Ay, Néstor. Si algo me llama la atención del catolicismo pompier es la facilidad que ustedes tienen para pensar que los accidentes no afectan a la sustancia.
Supongamos que eso que dice usted fuera un canon del CIC o de un Concilio Ecuménico, -que no lo es- pero hagamos ese experimento mental. ¿Con qué fuerza jurídica lo va a aplicar la Iglesia?. ¿Con la misma fuerza con la que aplica los cánones del CIC -como el canon 194.1 a eclesiásticos por públicamente apartarse de la Fe Católica, lo cual les debería conllevar la perdida del oficio eclesiástico?. No sólo no lo pierden sino que medran en la estructura.
Me alegraría escucharles decir a ustedes con esa misma valentía y claridad, que el Cardenal McElroy por ejemplo,está fuerza de la Iglesia, díganlo. Por citar un ejemplo de eclesiástico hereje. La lista es interminable.
¿Por qué a un fiel Católico que niega la catolicidad de ese misal, se le coloca fuera de la Iglesia -a ese si sacan la vara- y se le disciplina y se le avisa, si encima son 4 gatos?. Vale, a ver si lo pillo: en su Iglesia 2030 se puede ser incluso Cardenal negando Verdades reveladas, pero no puedes estar negando un misal. Toma ya.
Gracias
Totalmente de acuerdo con lo que dice Néstor.
Por otra parte veo varias alusiones a mi persona que necesitan aclaración.
1- Yo no he dicho jamás lo que supuestamente parafrasea Fermín.Yo no he dicho que nadie merezca nada, ni aquí ni en ninguna parte Lo que he dicho más de una vez es que siempre me ha parecido bien el motu proprio de B XVI y aviso que los que contradiciéndolo atacan al modo ordinario de celebrar el rito romano y dicen cosas gravemente insultantes sobre él, provocan que haya obispos que se puedan plantear que no sea conveniente fomentar una actitud cismàtica a partir de la liturgia.
Simplemente muestro la relación causa - efecto para que los fieles partidarios del motu proprio de B XVI no se vean perjudicados por los antinovusordistas.
2- Yo no tengo nada que ver con Dicasterio y me gustaría que quedara claro.
A mí me parece perfecto que África cuente su experiencia igual que yo cuento la mía y creo que eso enriquece la perspectiva.
Me gustaría pedir que no me aludan porque no creo que al blogger le apetezcan las discusiones personalizadas.
Por mi parte despedida cordial.
Paz y bien
Ave María
2. Porque el Misal romano del Vetus Ordo Missae cumple el principio de oro antes expuesto: el liturgo cuanto más fijo y determinado haga que sea un rito, menos riesgo habrá de corrupción sacramental y doctrinal.
3. Pues, el trabajo del liturgo es confeccionar y desarrollar un Misal católico en base a la experiencia en la Tradición Apostólica para que sea antiguo y nuevo en la reforma que mantiene y protege el Depósito de la Fe católica en la liturgia: lo esencial (materia, forma, ministro, intención) que determina la validez; la autoridad de la Iglesia que determina la licitud; y que la liturgia exprese la fe (lex orandi, lex credendi), y por tanto determina la catolicidad.
4. El Misal romano del Vetus Ordo Missae fija el texto de la fórmula de la Consagración lo que es casi imposible la alteración de la forma; no se puede sustituir la materia como ocurre en el rito amazónico -variante creativa del Misal romano Novus Ordo Missae-, entendido como una inculturación litúrgica católica, la materia integra elementos naturales de la selva y la cosmovisión indígena, simbolizando una "Iglesia con rostro amazónico" y la ecología integral. Utiliza símbolos locales como frutos, plantas, aceites y el agua, conectados con la vida espiritual de la Amazonia; el defecto de intención es muy improbable en el rito romano antiguo, no así cuando se facilita por teología ambigua y lenguaje simbólico; la protección estructural es muy alta en el rito antiguo, baja-media en el rito nuevo; y nada de pastores protestantes ni de otras religiones ni participación activa que de pie a continuas Misas sacrílegas por incumplimiento de algún participante. Pues, el pueblo no tiene el orden sacerdotal que lo excepciona de su pecado mortal a la hora de celebrar. Por tanto, el Novus Ordo da pie a un riesgo real de invalidez por creatividad, mientras que el Vetus Ordo tiene un riesgo casi nulo. Pues, un Sacerdote tendría que querer explícitamente invalidar la Misa.
1. La primera lectura la trasmutaron en un testimonio de unos laicos.
2. No se leyó el salmo
3. El resto de la misa fueron continuos dialogos fuera del misal que le servía al celebrante como referencia en ciertos momentos lejana de la celebración.
4. A la salida un sacerdote te ofrecía no recuerdo qué (lo eludí, ya había tenido bastante con la misa celebrada).
No he vuelto a asistir a esta iglesia desde esa misa. Los testimonios me gustan, las palomitas también. También las representaciones teatrales aunque confieso que no soy amante de los musicales.
Desde aquella misa voy a otra iglesia que me pilla un poco más lejos, en donde se respeta el misal y que también tiene muchas actividades. Entre ellas lo que más me gusta son las adoraciones y de cuando en cuando algún concierto, sobre todo en fechas navideñas y semana santa.
Le rezo su Ave María. Que el Señor le bendiga
Declarar no católica la misa novus ordo, efectivamente coloca fuera de la Iglesia, en el caso de que se haga, claro está y sin que se esté presuponiendo nada.
Suponer que quien lo señala, cuando es este el tema que se está discutiendo, pertenece a un "ustedes" que, por lo visto, niega cualquier otra verdad católica, es tristemente muy indicativo de los prejuicios de quien lo hace.
Acusar a la lógica de "catolicismo pompier" es lógicamente ilógico además de injusto.
Ave María
Yo también me identifico con el segundo punto de los tres que narra. Pero si puedo elegir ( y de momento puedo) missa cantada vetus ordo.
A su disposición en Xto.
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