Juanito precipicio
No lo digo yo. Fue el viejo profesor, D. Enrique Tierno Galván quien llamaba por este nombre a Juan Barranco. Toda una visión de futuro.
La gente, cuando deja de estar en el candelabro (Sofía Mazagatos dixit), parece que de cuando en cuando siente una necesidad vital de soltar alguna chorrada solemne a ver si alguien se acuerda de que todavía existen.
Jornadas sobre “Laicidad y ciudadanía en la España del siglo XXI” en la sede del partido socialista de Madrid. Pues llega la clausura y su presidente, Juanito Precipicio, suelta la gracita de turno para conseguir el aplauso fácil de esos socialistas madrileños que cada vez sacan menos votos, y menos que van a sacar si siguen así las cosas.

Esta tarde tengo boda en la parroquia. Nada que objetar a la misma. Los novios han hecho el curso de preparación con nosotros y parece que se lo han tomado en serio. Familias practicantes, matrimonio con misa y en la parte musical dúo de viola y oboe interpretando música clásica. Bien es verdad que me hablaron de algo de “Metallica” y alguna cosa de Los Beatles, pero les dije que no era conveniente y sin problemas.
Sé que el tema es un charco embarrado. Pero si uno algo puede aportar aquí es su experiencia de cura párroco, sus dificultades y limitaciones, la visión de los problemas desde el despacho parroquial, el templo y la sacristía.
Pienso que cada cura tiene una ilusión especial en su parroquia. Es ese sueño recurrente que te acompaña, que pones delante del Señor, que te ilusiona, que te hace decir… ¡ay si un día aquí pudiéramos…!
Mesa de negociación del convenio en una gran empresa. En un momento de la reunión, uno de los altos cargos de la misma dice: “tranquilos, que de aquí saldrá un convenio como Dios manda”. Me contaba que uno de los representantes de Comisiones Obreras se le tiró prácticamente al cuello: “nosotros esa circular no la hemos recibido”. Para continuar: “no sé por qué hay que nombrar a Dios aquí”.





