La COPE, LA RAZÓN… y el sexo
Nosotros, los cavernícolas, llevamos fama de ser en cuestiones de pudor unos dinosaurios rigoristas. Mentira podrida. Aunque vayamos vestidos de pieles, y no nos despojemos de ellas así como así, ni tampoco del garrote, somos de criterio moral bien ancho y comprensivo, y tan modernos como el que más. A ver.
Prueba de ello es que, siendo yo un cavernícola profundo, les voy a presentar por propia iniciativa, y sin que nadie me haya obligado a ello, un par de ejemplos de fuerte impacto sensual.
