Conozca las facetas más cotidianas de San Carlo Acutis, reveladas por Ángel Rodríguez en su biografía

Ángel Rodríguez Vilagran nació en Salt (Girona) en 1966. Doctor en Periodismo y Ciencias de la Comunicación. Licenciado en Ciencias Religiosas. Presenta desde 1991 el programa semanal diocesano del obispado de Girona “Església Viva” para 20 emisoras locales de la diócesis de Girona. Ha escrito libros sobre tradiciones populares, biografías de santos, etnografía católica y la Virgen María.

En esta entrevista analiza su libro San Carlo Acutis. El ciberapóstol de Dios.

¿Cuándo empezó a conocer la figura de Carlo Acutis?

Cuando lo beatificaron ya conocía algunos datos sobre él, pero, sinceramente, no fue hasta el pasado verano, con motivo de la promoción de su canonización, cuando conocí su biografía a través de los medios de comunicación.

¿En qué medida se sintió identificado con su iniciativa evangelizadora en los medios?

Me sentí identificado con Carlo porque en el año 1999 puse en marcha una página web titulada “El Ángel de la Web”, dedicada a las tradiciones populares de la Iglesia católica y, especialmente, a la devoción de los santos y de la Virgen. El apartado dedicado a los santos intentaba presentarlos de una forma muy popular y amena, explicando anécdotas de su vida para acercarlos al lector, especialmente a quienes no se sentían próximos al ámbito religioso. Era una forma de evangelizar. Yo tenía 33 años cuando puse en marcha la web; Carlo, con este don innato de Dios, empezó a crear la suya a los 11 años y dos años después ya la estrenaba.

¿Qué supuso su pronta canonización para la Iglesia?

En la antigüedad, muchos santos mártires eran venerados como santos inmediatamente después de su muerte, ya que se les consideraba ejemplos de vida e intercesores. En Girona mismo tenemos a san Dalmau Moner (Dalmacio Moner), un santo nacido a finales del siglo XIII que, una vez fallecido, ya recibía devoción popular como santo, pero no fue beatificado hasta 1721. Es un santo por aclamación popular, inveterado. Por suerte, con Carlo no ha sucedido esto y sus virtudes han sido reconocidas de inmediato. Pensemos que Carlo falleció en 2006. Solo catorce años después fue declarado beato y, cinco años más tarde, santo. ¡No hay duda de que subió a los altares en autopista!

¿Por qué nos hace ver que es posible vivir la santidad en la vida diaria?

Porque Carlo, a diferencia de otros santos, era un santo de la calle. Le gustaban las mismas cosas que a cualquier chico de su edad y vestía como cualquier joven de Milán. Por ejemplo, jugaba a la PlayStation, a la Nintendo y al Monopoly. Disfrutaba practicando ajedrez, natación y esquí. Era amigo de los animales: salía a pasear por la montaña con sus cuatro perros, tenía dos gatos y un acuario. En definitiva, era un chico santo, pero normal; no le aparecían estigmas, no levitaba ni tenía el don de la ubicuidad.

Practicaba un ascetismo diferente: jugaba a la PlayStation un tiempo prudente y destinaba la paga semanal que le daban sus padres a su propia “Cáritas”, empleando ese dinero para comprar alimentos para los pobres de Milán. Él mismo cogía la bicicleta y se los entregaba en mano. Y, además, se despertaba antes de que llegara la señora de la limpieza para ordenar su habitación, porque no consideraba correcto que otros tuvieran que recoger su desorden. ¡Cuántos padres escogerían este último ejemplo para sus hijos!

¿Por qué decidió escribir un libro sobre él y con qué enfoque específico?

El Centro de Pastoral Litúrgica (CPL), con sede en Barcelona, publica desde 1994 una colección titulada “Santos y Santas”, dedicada a biografías de diferentes personas que han subido a los altares. Son biografías breves, de unas treinta páginas aproximadamente. Esto permite conocer la vida de estos personajes de forma concisa, destacando los aspectos más importantes. He ahí el secreto de su éxito.

Yo ya había escrito siete biografías para esta colección y el director de la misma, Mn. Martirià Brugada, me dio a escoger entre tres santos para una nueva publicación. Entre ellos estaba Carlo y no dudé ni un instante.

¿Por qué su biografía añade los milagros eucarísticos que el santo recopiló de España?

Para hacer una biografía diferente de las que se habían publicado hasta ahora. De esta manera, puede interesar no solo a quienes sienten devoción por el Santísimo Sacramento, sino también a las personas atraídas por los hechos prodigiosos relacionados con la Eucaristía o por las tradiciones y la etnografía católicas.

También cuenta unos datos muy curiosos e inéditos sobre su afición al fútbol…

Sí, Carlo era un gran aficionado al fútbol. Como vivía en Milán, era seguidor de uno de los grandes equipos de la ciudad: el Milan. Pero también simpatizaba con el Manchester United; recordemos que nació en Londres, ya que su padre fue destinado a esa ciudad por motivos profesionales. Sin embargo, solo permaneció cuatro meses en Inglaterra y después regresó con su familia a Milán. Su jugador preferido era el centrocampista del Manchester United Paul Scholes y también seguía a la selección inglesa.

No podía faltar una entrevista con su madre. ¿Qué supuso entrevistarla y qué aporta al libro?

Realmente fue un honor. Con ello quise escribir también una biografía diferente, aportando un complemento de gran valor respecto a otras ya publicadas. Antonia me explicó que, desde sus primeros años de vida, Carlo ya mostraba una especial inclinación hacia las cosas de Dios. Con solo tres años empezó a hacer preguntas sobre Jesús y sentía una gran atracción por entrar en las iglesias para saludar al Crucificado. Según recuerda su madre, a los tres meses de haber nacido pronunció su primera palabra y antes de cumplir un año ya hablaba. Parecía un niño destinado a algo grande, un chico con un don extraordinario, el don de Dios.

Por Javier Navascués

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