Águeda García Martín: “No me importaría morir mañana para poder estar en los brazos de Jesús”

La responsable de la Capilla de Adoración Perpetua de Zamora da su testimonio de enamoramiento de Cristo
Antes de hablar de la nueva capilla de Zamora les animo a escuchar su testimonio, prueba fehaciente de que Jesús, realmente presente en la Eucaristía, está vivo y transforma las almas.
¿Es usted creyente desde niña?
Sí, siempre he creído en Dios, de hecho, recuerdo que cuando era pequeña, rezaba a menudo a escondidas por las noches, Le hablaba, pues tenía la certeza de que me escuchaba y de que probablemente era el único que lo hacía.
¿Siguió un tiempo rezando a escondidas?
Sí, y nunca se lo conté a nadie, porque me crie en una familia muy atea, donde no solo no se puede creer en Dios, sino tampoco hablar de Él. Siempre sentí una gran sensación de soledad, pues me crie alejada de mi madre que huyó de Zamora cuando yo tenía 5 años y rehízo su vida, una vida donde yo no tuve nunca espacio, lo que marcó profundamente mi infancia y posteriormente mi vida adulta. Era un entorno muy liberal totalmente apartado de la religión, la Iglesia, de la fe cristiana y los valores que ella conlleva. Todo ello me hacía pensar que Dios sí me escuchaba y de algún modo, me sentía menos sola.





