Padre Apeles (EWTN USA): “La peregrinación a Chartres supone una victoria sobre la modernidad”

El padre Apeles, cronista de lujo en la peregrinación de Chartres para la EWTN americana, analiza el sentido más profundo de la misma
El P. José Apeles es, entre otras muchas cosas, abogado, periodista, historiador y fiel observador de la realidad de la Iglesia.
¿Qué supone para usted como sacerdote y como periodista poder cubrir la peregrinación París-Chartres para EWTN y varios canales de Estados Unidos?
Ha sido una enorme gracia de Dios. Lamentablemente toda mi carrera profesional ha estado compartimentada. Por una parte soy sacerdote y por otra mi ocupación laboral ha sido la de periodista. Nunca la Iglesia me ha encomendado responsabilidades en el ámbito de la comunicación. Y, en cuanto periodista, con frecuencia me he ocupado de cuestiones que no atañían directamente a la vida de la Iglesia, aunque eso sí con absoluta fidelidad al Magisterio de la Iglesia y en favor de los derechos de Dios y de la Iglesia. Es verdad lo que dijo Cristo de que «Nemo propheta in Patria». En Estados Unidos juzgan a las personas por lo que son capaces de hacer y no por miserables prejuicios, como en España.
¿Cómo le ha llenado de esperanza ver esas grandes riadas de jóvenes en defensa de la tradición de la Iglesia?
¡Ha sido impresionante! Para quienes nos ha tocado vivir en un triste periodo de la Historia, en que la Iglesia es atacada desde el exterior y desde el interior, es una gracia ver la reacción de la juventud. Hemos padecido los momentos más dolorosos: El paso de una Iglesia segura y triunfante a la perpetua duda, contradicciones, rebelión interior y ataque exterior. Siempre pongo como ejemplo a monseñor Guerra Campos y a la Hermandad sacerdotal española: defendieron a la Iglesia a pesar de cuanto fueron despreciados por las propias autoridades eclesiásticas. Pocos hemos permanecido fieles a la Tradición. Hemos transmitido lo que era la Iglesia a las nuevas generaciones.
Ahora que nosotros estamos ya en el ocaso una pléyade de jóvenes sacerdotes y laicos, que no han vivido la opresión del postconcilio, afirman su catolicidad y su amor por la Historia y la Tradición sin complejos. La peregrinación de Chartres nació hace cuarenta y cuatro años. Los jóvenes, pues sólo ellos pueden aguantar más de 30 kilómetros diarios de marcha a temperaturas insoportables, ya no están interesados en nuestras luchas políticas y eclesiásticas intestinas. Buscan respuestas al materialismo y al permisivismo, quieren a Cristo y a la Virgen Santísima. Nuestra generación de sacerdotes transmitió el testigo, pero ya no tiene ninguna relevancia en la realidad actual.
¿Qué ha supuesto para usted poder celebrar la Santa Misa tradicional, que usted celebra a diario desde hace muchos años, en ese ambiente espiritual?
La verdad es que yo estaba ahí para los reportajes televisivos. La Misa la he celebrado privadamente, con algunos de los jóvenes periodistas, como la he celebrado la mayor parte de mi vida. Benedicto XVI nos dio una gran esperanza con el motu proprio Summorum Pontificum, pero Francisco nos la quitó con el Traditionis Custodes. Afortunadamente León XIV manifiesta benevolencia hacia el rito romano tradicional, pero sin que aún haya restablecido completamente el derecho que asiste al rito tradicional. Todas las mezquindades del grupo de San Anselmo y de quienes quieren poner puertas al campo han llegado tarde. Cientos de miles de católicos en EEUU y en todo el mundo asisten a la misa de siempre y ninguna treta ni absolutismo les frena.
También es usted muy devoto del Rosario, ¿Cómo puede el rezo del Rosario ayudar a salvar la Cristiandad, como en Lepanto?
Desde niño adquirí la costumbre de rezar el Santo Rosario, con más o menos atención, con más ó menos devoción. Aunque en el seminario menor fui castigado por tal práctica, San Juan Pablo II me confortó en la importancia de su rezo. Muchísima gente en el mundo lo reza y, aunque parezca algo anticuado, creo que muchas cosas buenas en el mundo ocurren gracias al Rosario. La Santísima Virgen escucha SIEMPRE nuestra oración y, ante su Hijo, ni siquiera un Avemaría pasa sin ser atendida. En los tiempos de Lepanto sabían lo que vale el Santísimo Rosario. Creo que hoy en día incluso quienes lo rezan no acaban de comprender cuál es su potencia.
¿Cuáles son los principales aspectos de la peregrinación que han analizado en el reportaje?
Nos hemos fijado principalmente en esa enorme cantidad de jóvenes que no ha vivido la crisis postconciliar ni el mayo del 68, que ha ya experimentado todo lo que este mundo alejado de Dios les puede ofrecer y como de un modo milagroso se ha dirigido hacia la Tradición.
¿Por qué un país como Estados Unidos no deja de tener como referencia a Europa, cuna de la cristiandad?
Estados Unidos fue en el pasado gran enemigo de España y del Catolicismo. No hay que olvidar la condena del Americanismo -forma de modernismo- que dictó el Magisterio de la Iglesia. Sin embargo, los americanos tienen en su naturaleza dos aspectos buenos, la creencia en Dios -a pesar de todo el movimiento wokista- y un cierto individualismo que les lleva a combatir por lo que creen. Quienes son católicos luchan por ello.
Ademas EEUU tiene un cierto complejo de nación joven con amor por la Historia y buscan sus raíces. Y permítaseme añadir, cínicamente, que los nombramientos episcopales de San Juan Pablo II dieron un vuelco claramente procatólico a EEUU, donde la heterodoxia y la inmoralidad habían copado todos los lugares. Las decisiones de Francisco en el nombramiento de obispos y cardenales han puesto un cierto contrapunto, pero no han conseguido detener ese enorme ciclón de catolicidad y santidad de la iglesia norteamericana.
Muchos jóvenes parecen sentirse especialmente atraídos por el rito romano tradicional. ¿Por qué cree que sucede esto?
Los jóvenes han experimentado ya todo aquello que el mundo puede ofrecerles y se han quedado vacíos. Buscan conectar con lo trascendente. Una liturgia plana y aburrida en lengua vernácula, recargada de lecturas, de plegarias absurdas -que aburren a la mente y no llegan al corazón- y de protagonismo de los laicos no atrae a las nuevas generaciones. Buscan la trascendencia a través de la belleza y del misterio del rito.
Desde fuera, algunos podrían ver Chartres como algo “medieval” o puramente nostálgico. Pero para quienes participan, ¿Se siente realmente como una mirada al pasado, o más bien como algo plenamente vivo y contemporáneo?
Lo medieval ha sido muy maltratado por los historiadores modernos. La naturaleza humana no ha cambiado con los siglos y lo que santificó a tantas generaciones continúa siendo útil y sagrado para las nuevas generaciones. El arte románico y gótico, el canto gregoriano, la lengua latina, el rito romano tradicional continúan impactando como lo hicieron en la antigüedad. Los jóvenes están hartos de la vaciedad y superficialidad de la cultura actual y buscan contacto con el misterio, la Verdad y la Belleza, con algo que puede dar sentido a sus vidas.
¿Por qué son importantes la belleza, el incienso, el canto, las vestiduras y la ceremonia en la liturgia? ¿Expresan lo que las palabras ordinarias no logran expresar del todo?
La vulgaridad y la materialidad de la sociedad actual no llenan el deseo del hombre. Todos buscamos por naturaleza la Belleza y la trascendencia.
Hasta hace muy pocos años la Iglesia fue consciente de que la Verdad, el dogma, tenían que ser protegidos por la sacralidad y la Belleza. Sólo puede pedirse a un cristiano que dé la vida por Cristo cuando existe una vivencia verdaderamente real de la fe y ésta no sólo es racional- que debe serlo- sino también afectiva y para eso necesita de una liturgia que mueva verdaderamente los corazones.
La liturgia tradicional puede parecer misteriosa para muchos observadores modernos. ¿Tiene el misterio un papel necesario en la religión?
Para nuestro intelecto limitado Dios es un gran misterio. No podemos encerrarlo en nuestros esquemas. Tenemos que reverenciar el misterio. La nueva liturgia traduce las palabras de la consagración pensando que con ello desaparece el misterio, pero es tan grande el misterio de Dios encerrado en las sagradas especies, que eso no puede ser comprendido. El celebrar los sagrados misterios en lengua vernácula sólo los trivializa sin darles cumplida explicación.
¿Qué suele sorprender más a quienes participan por primera vez en la peregrinación de Chartres?
La sorpresa es la misma con la que se encuentran los prelados de la Santa Sede que acuden a ella. ¿Cómo es posible que la modernización de la Iglesia a estos jóvenes que están completamente bombardeados por el materialismo y por el racionalismo, no les diga nada y que en cambio los venerables ritos que la Iglesia ha usado siempre pueden cambiar sus vidas y alimentar su espiritualidad?
Francia ha sido llamada durante siglos “la hija primogénita de la Iglesia”. ¿Por qué? ¿Qué lugar particular ocupa Francia en la historia y en la vida actual del catolicismo?
Como español preferiría destacar la importancia de España en la defensa de la ortodoxia y en la evangelización de un nuevo mundo, que le fue entregado a la Santa Iglesia por la que la mayoría de los católicos hablan hoy en lengua española. Pero es verdad que, desde la conversión de Clodoveo, Francia ha tenido un lugar singular en la historia del Cristianismo. No se puede negar que Francia ha contribuido a la defensa de los Lugares santos y a la evangelización de gran parte de África. Pero también es verdad que el jansenismo, el galicanismo, el modernismo y la Revolución han nacido en Francia. Asimismo la Contrarrevolución, el antimodernismo, el tradicionalismo sano han nacido en Francia. Francia ha sido un maravilloso ejemplo de resistencia al mundo moderno y de nacimiento de tantos movimientos eclesiales que se han copiado en todo el mundo.
Si tuviera que explicar a un espectador no católico, en una sola idea, qué revela realmente la peregrinación de Chartres sobre el hombre moderno, ¿Qué diría?
La peregrinación supone la victoria de la Verdad sobre la modernidad. No porque se haya ganado una guerra, sino porque se ha convencido una batalla que hace sólo unos años nadie hubiese imaginado. Y ello no porque la milicia de Cristo haya vencido a las huestes de la impiedad, sino porque la Verdad de Cristo permanece a pesar de las dificultades.
Pueden ver los vídeos en el siguiente enlace:
Por Javier Navascués
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