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21.08.21

Gerhard Eger: “En la peregrinación a Covadonga se pudo ver la Misa Tradicional en todo su esplendor”

Gerhard Eger Domenichini es licenciado en Filología Clásica por la Universidad de Princeton, USA (2014). Actualmente está cursando un máster en culturas medievales en la Universidad de Barcelona. En la peregrinación Nuestra Señora de la Cristiandad a Covadonga ha tenido un papel muy importante en los cantos de la Santa Misa y en otros momentos relevantes como las Letanías de los Santos en la Basílica de Covadonga, cuya voz retumbaba en todo el recinto del santuario. Analiza su experiencia en la peregrinación y la importancia de cuidar la liturgia tradicional en todos sus aspectos, desde la formación de monaguillos a la promoción de las scholae cantorum.

¿Qué supone para usted haber participado en la peregrinación a Covadonga, tras haber estado en Chartres?

Yo ya había participado dos veces en la peregrinación tradicional de Chartres, la cual es una espectacular manifestación de apego a la tradición litúrgica de la Iglesia especialmente entre los jóvenes. Estuve muy entusiasmado al saber que por primera vez se iba a realizar una peregrinación similar en España, y el resultado ha sido una experiencia inolvidable. Ver jóvenes católicos atraídos por la tradición reunirse para una difícil caminata de tres días a uno de los santuarios más importantes no sólo para España sino para la Cristiandad entera fue algo muy alentador, pues demuestra que al igual que en Francia la devoción por la liturgia tradicional en España no es un atavismo propio de meros nostálgicos, sino una expresión de auténtico amor por Jesucristo y su Iglesia, un amor que encuentra su mejor expresión en el culto que la Iglesia ha celebrado ininterrumpidamente por más de un milenio. La forma tradicional del Rito Romano no es la expresión de ciertas modas y maneras de pensar de los años 60 y 70, sino la expresión de la fe de todas las generaciones de católicos desde que la Iglesia llegó a Roma hasta nuestros propios días. Este aspecto casi atemporal de la Misa tradicional permite unir a católicos de todas las épocas, incluyendo a los católicos jóvenes hoy, que ven la destrucción que ha causado en la sociedad el abandono de nuestras raíces cristianas, y por lo tanto quieren más que nunca volver a esas raíces y así cumplir el llamamiento de san Pablo «instaurare omnia in Christo».

¿Intuye un gran despertar de la Tradición en España y en las Españas?

Espero que sea así. España necesita un despertar de la tradición litúrgica. Hasta ahora las comunidades dedicadas a la celebración de la Misa antigua son demasiado pocas y sufren muchas limitaciones. La peregrinación, espero, haya demostrado a los participantes cuánto se puede hacer si uno está dispuesto a hacer el esfuerzo. Fue bueno ver cuántos sacerdotes participaron en la peregrinación, y verlos celebrar simultáneamente sus Misas privadas, era como una escena de un monasterio. También creo que muchos peregrinos pudieron ver por primera vez la celebración de la Misa tradicional solemne, con diácono y subdiácono y el canto de todos los propios musicales, lo cual debe ser nuestro ideal. Todavía en España es demasiado poco común ver la celebración de una Misa solemne, e incluso de una Misa donde se canten todos los propios.

Hasta ahora la Liturgia Tradicional está mucho más activa en países como Francia o Estados Unidos.

Exactamente, es muy triste ver cuán pocas Misas tradicionales se celebran en España peninsular y de ultramar, comparado con el gran número que se celebran en Francia y Estados Unidos, los cuales son, irónicamente, los dos estados revolucionarios por excelencia. Yo conocí la misa tradicional por primera vez en Nueva Jersey, donde estaba realizando estudios de grado, en una iglesia parroquial, cuyo párroco se decidió a celebrar la Misa antigua tras la promulgación del motu proprio Summorum Pontificum por Benedicto XVI. La iglesia, que no era nada pequeña, se llenaba todos los domingos para la celebración de la misa antigua. Teníamos un coro, formado en general por músicos no profesionales, de más de 20 personas que cantaban cada domingo todos los propios de la Misa, además de un equipo de acólitos de entre 15 y 20 niños y adolescentes que se turnaban cada domingo. Incluso entre el clero de la diócesis se notaba el entusiasmo por la misa antigua, y llegamos al punto donde había incluso dos diáconos permanentes que decidieron a aprender cómo ser diácono y subdiácono en la Misa tradicional; esto nos permitió tener Misas solemnes casi todos los domingos. Y era una parroquia común y corriente, pero gracias al entusiasmo, tanto de los fieles como del clero, por la Misa antigua se conseguían celebraciones verdaderamente sublimes.

¿Qué ha supuesto para usted ser uno de los responsables de los cantos de las Misas solemnes?

Me ha alegrado mucho poder haber ayudado en la celebraciones de estas Misas solemnes. Como ya he mencionado, pudimos cantar todos los propios musicales: introito, gradual, aleluya, ofertorio y comunión. La herencia musical gregoriana es riquísima: hay que recordar que estos cantos tienen un origen antiquísimo, y que desde que comenzaron a ser escritos en el siglo IX se han seguido cantando de manera casi idéntica hasta nuestros días. Tienen cierta dificultad, es cierto, pero tampoco son demasiado difíciles: el ideal de San Pío X y Pío XII fue que algunos de los fieles pudieran aprender y cantar estos propios por lo menos en las Misas dominicales. Porque estos propios son parte integral de la Misa; no son cantos añadidos. Y el ideal debe ser que cantemos la Misa, en vez de cantar en Misa.

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20.08.21

Beatriz C. Rossell: “Peregrinar a Covadonga ha sido un derrame de caridad y nos ha quitado complejos”

Beatriz C. Rossell es la creadora de «Teresa Rossell dibujos», un estudio de ilustraciones católicas artesanales para mayor gloria de Dios. Ha sido una de las peregrinas a Covadonga. Nos cuenta la experiencia de la peregrinación desde su perspectiva de artista. Pueden seguirla en su web «Teresa Rossell dibujos» y en Instagram.

¿Qué ha supuesto para usted haber participado en la primera peregrinación Nuestra Señora de la Cristiandad -España, un evento tan especial?

La peregrinación ha supuesto un canal rebosante de gracias que jamás habría imaginado. Cuando mi amiga Marta, una de las organizadoras, me comentó la idea no pude resistirme y desde ese momento le dije que contase conmigo y mi pobre oración para que el proyecto llegara a buen puerto si Dios lo veía bien. Nunca había participado en una vivencia de esta categoría y con este sentido penitencial y ello me asustaba, pero confiaba en que Nuestra Señora me ayudaría a llegar a su Casa en Covadonga.

Además, le tengo una devoción muy especial a Nuestra Señora de Covadonga. Cuando recibí el Bautismo recién nacida, mis padres me llevaron ante la preciosa talla de la Santina para presentarme a la Virgen María. Aquella, siendo un bebé, fue mi primera peregrinación y la tuve muy presente en esta, dando gracias a Dios por mi familia y por todo el esfuerzo que han hecho por transmitirme el fuego de la Caridad hacia Nuestro Señor y su bendita Madre, Santa María.

Además ha peregrinado con el Capítulo mismo de Covadonga, aunque usted es de Cantabria, esperemos que al año que viene puedan tener su propio capítulo….

En el Capítulo de Nuestra Señora de Covadonga me sentí en casa. Sólo conocía a Marta, nuestra Jefa, pero rápidamente todos congeniamos y nos pusimos al servicio unos de otros. Conocerlos ha sido un regalo muy grande y estoy segura de que saldrán grandes amistades radicadas en el Corazón del Señor, que es el mejor sitio para ser y sentirse amigos.

No puedo dejar de citar a don Raúl Velasco, sacerdote de la Archidiócesis de Toledo que desempeñó la labor de capellán de nuestro capítulo. Fue nuestro aliento espiritual y físico, pues nadie subía las empinadas cuestas como él. Se preocupó por cada uno de nosotros de forma muy especial y nos acompañó durante todo el camino dando ánimos y dirigiendo los momentos de oración.

Yo soy montañesa y me gustaría que el próximo año saliera un capítulo desde mi tierra y que (por pedir que no quede) llevara el nombre de la Reina y Madre de la Montaña, Nuestra Señora Bien Aparecida. Nos pondremos manos a la obra como hicieran nuestros antepasados en la Reconquista junto a don Pelayo y el duque Pedro de Cantabria.

¿Cómo valora el ambiente católico vivido estos días?

El ambiente fue inmejorable. En todo momento se respiraba la alegría natural de los que se saben hijos de Dios. La contemplación de tantas personas bajo la bandera de Santa María, cada una desde un lugar geográfico distinto y condiciones diferentes, era una oportunidad para dar gracias a Nuestro Señor por la catolicidad de la Iglesia.

Podría definir aquello como un derrame de caridad: caridad con Dios, en primer lugar, pues es lo que nos movió para estar allí; y la caridad con nuestros prójimos, que durante aquellos días fueron los peregrinos. Recuerdo la ayuda que nos prestábamos cuando nos quedábamos descolgados por la dureza del camino. Serán inolvidables las palabras de ánimo, las conversaciones en la cumbre, los consuelos espirituales que nos proporcionaban los sacerdotes, el intercambio de comida e, incluso, el tráfico de vaselinas para evitar rozaduras en los pies.

¿En cierta manera se ha empezado a recuperar la cristiandad, al manifestar sin complejos y con alegría la fe?

Allí no existían los respetos humanos que tantas veces nos atacan en la vida ordinaria. La naturalidad con la que se daban los vivas a Cristo Rey y María Reina o se cantaban himnos católicos debe servir de acicate para borrar el excesivo amor propio que tenemos al confesar nuestra fe en público. No podemos tener vergüenza al expresar que Cristo es el Rey de nuestra vida y que debe reinar en España porque, los que descaradamente hacen el mal, no tienen ningún tipo de reparos en sus acciones. No podemos acobardarnos.

Hemos de ser testigos de la Verdad en todo momento y hasta las últimas consecuencias. El martirio tiene formas muy diferentes y tenemos ejemplos impagables. Los mártires regaron con su sangre los campos de España y no negaron a Cristo. Nosotros no podemos quedarnos a medias. O todo o nada. Si la peregrinación sirve para quitarnos complejos, bendito sea Dios que la ha permitido.

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19.08.21

Angela Armero: “La peregrinación a Covadonga fue un llamado a amar lo sublime, lo divino y lo eterno"

Angela Armero Cifuentes, ingeniera ambiental, es una joven colombiana amante de la Misa Tradicional que ha tenido la oportunidad de participar en la peregrinación Nuestra Señora de la Cristiandad a Covadonga. Nos cuenta como vivió la experiencia y reflexiona sobre el evento.

¿Qué supone para una joven colombiana como usted haber participado en esta peregrinación a un lugar tan emblemático de España?

Para mí es algo grandioso porque mi corazón rebosa de una alegría que conmueve mi alma. El conocer la Misa Tradicional en España y vivir de manera histórica la I Peregrinación Nuestra Señora de la Cristiandad es un llamado para amar lo sublime, lo divino y eterno entregando nuestra reverencia y alabanzas a Dios, es un llamado a la conversión del pueblo español y del mundo entero a través de María.

¿Era consciente de vivir en cierta manera un hecho histórico, al ser la primera y en un momento así?

Sí era consciente de vivir este hecho histórico y a pesar del cansancio siento satisfacción porque logré concluir cada trayecto y cada kilómetro, a través del silencio, del sonido de la naturaleza, de las risas, de las charlas, las canciones, las sonrisas, las miradas de agradecimiento y emoción de los lugareños que no podían unirse a nosotros, pero con cada aplauso y saludo nos animaban a seguir con más fuerza.

¿Cómo le ayuda el hecho de poder compartir la fe con otros jóvenes, que también aman, al igual que usted, la liturgia tradicional?

La verdad no pensaba que tantos jóvenes, como los que asistieron a la peregrinación, amaran la Misa Tradicional, me quedé sorprendida y me sentía acompañada, con esperanza de un cambio en la juventud, porque muchos se dejan llevar por lo superfluo y mundano. Es gratificante saber que la Misa Tradicional cada vez más llega a los jóvenes y me gustaría promover y dar a conocer algo tan precioso como lo que he encontrado en ella. He entendido que Dios está donde nos encontremos, en cada lugar, en cada persona y la Misa Tradicional me ha dado la oportunidad para reencontrarme nuevamente a solas y en comunidad con Jesús Eucaristía.

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18.08.21

Jorge Soley: “La abundancia de niños en las familias en Covadonga es fidelidad y confianza en el Señor”

Jorge Soley Climent es un barcelonés felizmente casado y padre de seis hijos. Apasionado por la lectura, la historia y el fútbol humilde y auténtico. Su profesión de economista le impone el agradable deber de viajar con frecuencia a la América hispana.

Está convencido de que ser católico significa ser universal, de que lo razonable es la fe y de que la Iglesia, a pesar del empeño que ponemos los hombres para afear su rostro, es Madre y Tesoro de criterio seguro.

¿Qué supone para usted haber participado en la primera peregrinación de estas características en España?

Un gran gozo, una gracia muy grande al poder unirme a tantas personas en esta peregrinación a la Virgen de Covadonga para pedirle por la Iglesia y por España. Para la configuración de la Cristiandad fueron claves las peregrinaciones, que nos recuerdan que nuestra vida en la tierra es un peregrinar hasta nuestro hogar definitivo, la patria celestial. Ha sido una vivencia en la que se ha unido el cansancio y el sacrificio con una intensa alegría y hermandad con el resto de peregrinos. Y sobre todo las muchas gracias recibidas, especialmente en las cuidadas ceremonias de la misa, que nos han hecho crecer en amor a Jesucristo, a la Virgen y a San José, a quien estaba especialmente encomendada la peregrinación en este su año.

¿Era consciente de vivir un hecho importante?

Era consciente, inicialmente, de estar viviendo algo nuevo sobre lo que había una cierta incertidumbre. Al acabar la peregrinación, las dudas se habían disipado por completo y sí, creo que todos los que participamos somos conscientes de que se ha iniciado algo llamado a perdurar y a hacer mucho bien.

Usted está felizmente casado. ¿Cómo le ayuda el hecho de poder compartir la fe con otras familias católicas?

Es clave: la fe no se vive aisladamente, sino en comunidad. El hecho de que pudieran asistir familias con niños en un formato específico para ellos dio un tono de acogida en el que era imposible no sentirse a gusto. La gran mayoría de los asistentes eran jóvenes, como es lógico, y eso nos llena de esperanza y nos confirma que los jóvenes responden cuando se les propone algo que, aunque exigente, es verdadero, auténtico y radical en el sentido de ir a lo nuclear. Pero la presencia de familias enteras, junto a los jóvenes, creo que refleja una imagen más completa de lo que es la Iglesia, personas de todas las edades caminando hacia nuestro fin que no es otro que el cielo.

¿Por qué compartir la fe crea grandes lazos de amistad?

Compartir la fe une porque se tiene en común aquello más esencial de nuestra vida, se comparte un fin y una manera de comprender la vida. Lo hemos experimentado estos días, cuando fácilmente descubríamos profundas afinidades con personas a quienes acabábamos de conocer y que ya serán amigos siempre, y también profundizando en nuestra amistad con quienes ya conocíamos y ahora compartimos mucho más. Es curioso cómo a pesar del cansancio o las distintas privaciones, en estos días reinaba una gran alegría y una hermandad como no se acostumbra a ver. Todos coincidíamos: qué bien hemos estado y cómo echamos en falta esa compañía, a pesar de que solo han pasado unos pocos días. Creo que el cultivo de la amistad entre quienes vivimos la peregrinación nos ayudará a mantener vivas las gracias recibidas y a incendiar el mundo con el fuego de la fe durante este año, a la espera de regresar el año que viene.

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17.08.21

P. Rafael Jiménez: "Peregrinar a Covadonga fue el germen de algo grande y crucial en estos tiempos"

El P. Rafael Jiménez O.P. fue el otro dominico presente en la peregrinación. Analiza el sentido más profundo que tiene peregrinar como metáfora de nuestro caminar hacia el Cielo y de lo que puede suponer la peregrinación Nuestra Señora de la Cristiandad a Covadonga en aras a mantener viva la llama de la Tradición y ser un primer impulso para la reconquista espiritual de España.

Peregrinar es ciertamente una metáfora de la vida, pues nuestra patria verdadera es el Cielo, aunque digan que el que mucho peregrina poco se santifica…¿Por qué esto es así?

Como analogía creo que es bien adecuada. El peregrinaje supone un punto de inicio y uno de retorno; la dificultad del viaje; y la razón del movimiento. En todo ello se balancea tanto el valor de la vida humana, como su estructura esencial, basada en la red de relaciones de quienes se encuentran en el mismo estado de viador (homo viator). Sin embargo, la metáfora, tomada en amplitud de los términos, podría llevar fácilmente a considerar la vida como un movimiento sin sentido fijo y sin claridad en el origen ni en la meta, es decir, considerar la vida solo desde el punto de vista de quien “va”, y del de aquel que “vuelve”. Me explicaré.

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