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23.07.21

La Iglesia siempre defendió que la Guerra Civil española fue una auténtica Cruzada

Beatriz Silva de Lapuerta (Madrid, 1958). Cursó Derecho y Máster en Derecho Comunitario en el Centro de Estudios San Pablo (C.E.U.). Desde 1985 vive en EEUU, está casada y es madre de seis hijos.

Profesora de español y con participación en múltiples voluntariados. Destacando entre ellos su pertenencia al grupo de evangelización de jóvenes y al programa de preparación para el Sacramento del Matrimonio -junto con su marido-, en la universidad Franciscana de Steubenville en Ohio.

¿Qué supone para usted traducir La última cruzada, obra del escritor católico norteamericano Dr.Warren H. Carroll?

El traducir “The Last Crusade” de Dr. Warren Carroll, ha supuesto para mi una obligación de transmitir la verdad, a la que me sentí llamada nada mas finalizar su lectura en inglés. Al acabarlo, y tras comprobar que todos sus datos eran fácilmente verificables, supe inmediatamente que esta era una parte de la historia esencial para el conocimiento de nuestra Patria y de nuestras raíces, para poder comprender de donde venimos y a donde vamos, y que la Providencia, por motivos que yo misma desconozco, me animaba a divulgar su mensaje.

El haberlo traducido, su publicación y en definitiva el difundir su mensaje, ha sido para mi una auténtica obligación y un honor.

¿Llegó a conocer al autor?

No, no llegué a conocer al autor Dr. Warren Carroll que falleció en el 2012.

Mi marido me regaló “The Last Crusade” en noviembre de 2019. Anteriormente también había leído otra obra del mismo autor relacionada con la historia de España que me había impresionado “Isabel, the Catholic Queen”. Así bien predispuesta, ya que había oído mucho hablar de este gran historiador y además fundador de una muy conocida universidad católica “Christendom College” en Virginia, me puse inmediatamente a leer el libro.

¿Cómo le impactó a usted la lectura del libro?

El impacto que tuvo sobre mi creo que no se puede describir únicamente con palabras, quizás la mejor manera de expresarlo sería utilizando un par de párrafos que yo misma he escrito para el prólogo del libro:

Algo que me sorprendió al leer las páginas de este libro fue el hecho de que yo nací en 1958, únicamente 20 años después de esta terrible Guerra Civil, en un país que increíblemente en tan poco tiempo se había recuperado; prosperaba económicamente y la gente tenía plena libertad de manifestar y practicar la fe sin ningún tipo de temor.

Su lectura me impactó profundamente. ¿Era yo la única que desconocía en muchos aspectos esta versión real y con datos comprobables de la historia? Si, naturalmente sabía que la Guerra Civil Española fue una guerra del Comunismo contra nuestra Patria y nuestra Fe; una guerra de la revolución (dado que España ya durante varios años antes de la guerra había sido asaltada por el Comunismo, Socialismo radical y Anarquismo) frente a la defensa de nuestra Patria y nuestra Fe tradicional; pero tengo que admitir que desconocía el 90% de lo que descubrí en sus páginas.

Al terminar de leerlo sentí que era mi obligación el transmitir la historia”

¿Cree que es un libro clave para recuperar nuestra verdadera memoria histórica?

Sí, nuestra memoria histórica ha sido falsificada y silenciada, y de un modo especial en los últimos años. Así nos encontramos con gente de mi generación y mas jóvenes que desconocen totalmente todo lo que se menciona en este libro.

Los grandes ataques a la Iglesia, sacerdotes, religiosos y católicos laicos por el simple hecho de practicar su fe, pero que prefirieron dar su vida y ser fieles a Jesucristo antes que renunciar a la misma. Ataques estos que comenzaron bastante antes de comenzar la guerra y que fueron ignorados o animados por el mismo Gobierno.

El impacto de este libro no es simplemente el tener conocimiento de las horribles torturas y fusilamientos. El gran mensaje de este libro es un mensaje de amor, fidelidad a Dios y perdón, que es tan necesario en la actualidad.

Al finalizar sus páginas, mi gran motivación para transmitir su mensaje fue el descubrir que todos aquellos católicos que voluntariamente, al igual que Jesucristo, dieron su vida siéndole fieles y perdonando a sus verdugos, eran personas como tu y como yo, personas que humanamente se creían incapaces de realizar esa proeza, pero todos ellos, con la gracia de Dios, fueron capaces de serle fieles hasta el fin. ¡Esa es la gran alegría y paz del cristiano!

Al terminar de leerlo sintió que era su obligación el transmitir la historia, primero a sus propios hijos, y luego quizás a todos aquellos españoles de su generación y más jóvenes…

Si, al finalizar de leerlo supe que mi conciencia no me permitía simplemente el tener todo este conocimiento, del que anteriormente carecía, y no encontrar el modo de transmitirlo. Así lo primero que hice fue el comprar un ejemplar en inglés para cada uno de mis seis hijos añadiendo una nota personal (la cual incluyo en el prólogo) de por qué los animaba a leerlo. Posteriormente, tras hablar con mis hermanos, sobrinos y amigos en España y descubrir que ellos, al igual que yo antes de leerlo, desconocían la gran mayoría de lo que se encuentra en este libro, me sentí llamada a contactar a la viuda del autor y con su aprobación y ánimo, proceder a su traducción al tiempo que me puse a rezar para que el Señor, con la intercesión de la Virgen y todos los Santos y Mártires españoles, me dirigieran a aquella editorial que en estos momentos en que vive España, estuviera dispuesta a publicar un libro que contiene “su verdadera memoria histórica”.

Usted afirma que hay que perdonar, pero al mismo tiempo dice que no hay que olvidar. ¿Por qué?

Sí, como afirmo en el prólogo, como cristianos y hasta humanos, debemos perdonar, ese es el camino que nos enseñó nuestro Maestro, Jesucristo, pero olvidar no, eso no nos beneficia ya que al desconocer nuestra historia nos es fácil el volver a repetir los errores del pasado, tal como está ocurriendo en la actualidad.

De todo lo que se ha escrito de la Guerra Civil, ¿Qué aporta de nuevo el libro?

Sobre la Guerra Civil se ha escrito muchísimo y por grandes expertos, pero tristemente los vencedores han hecho una pobre labor en transmitirlo de una manera breve y fácil de leer y comprender para el ciudadano de a pie.

Mientras tanto aquellos que perdieron la guerra, vieron su oportunidad de ganarla por medio de transmitir “Su memoria histórica falsificada” por los medios de comunicación, en las aulas y en los últimos años, especialmente en la vida pública con la implantación de leyes como la de “Memoria Histórica” o la que se encuentra en las Cortes de “Memoria Democrática y Derechos Humanos”.

Así este libro “La Última Cruzada- recuperemos nuestra verdadera memoria histórica”, es un libro breve y fácil de leer, que se enfoca en un aspecto muy concreto al tiempo que fundamental de la guerra, que es el aspecto de la fe y sus mártires; y en un periodo muy corto, básicamente los tres meses anteriores y los tres meses después del comienzo de la guerra cuando se perpetraron las mayores atrocidades en contra de la Iglesia.

Al tiempo está escrito con la objetividad de un historiador norteamericano y que, aunque fue escrito y publicado en 1996, es de una gran actualidad en estos momentos en que se nos quiere imponer una falsa “memoria histórica o democrática”

Para realmente combatir estas falsedades, tenemos la obligación de informarnos de nuestro pasado para así poder influenciar nuestro presente y a futuras generaciones.

La Iglesia siempre sostuvo que fue una verdadera Cruzada, algo que queda muy claro en el libro, aunque muchos quisieran desterrar esa palabra…

Sí, como muy bien describe Dr. Carroll y como la Iglesia siempre ha defendido, la Guerra Civil española fue una Cruzada. La guerra no hubiera tenido lugar y la guerra no hubiera podido ser ganada por los Nacionales, sin el gran papel que jugó la Fe Católica.

Esta fue una guerra del Comunismo, Socialismo radical y Anarquismo que llevaban ya años tratando de asaltar nuestra Patria y la Tradición Católica de nuestra gente. Hay que destacar que el número aproximado de aquellos que dieron su vida por el simple hecho de ser católicos y negarse a renunciar de su fe, está estimado en unos 10.000 en prácticamente 6 meses. De estos, hasta al día de hoy la Iglesia ha declarado oficialmente mártires a unos 2.000 y otros 2.000 mas se hayan en proceso de beatificación.

Me gustaría acabar con la oración que el 20 de mayo de 1939, tras finalizar la guerra, el Generalísimo Franco ofreció en un Oficio “Te Deum” en la Iglesia de Santa Bárbara en Madrid:

Señor, acepta benevolente el esfuerzo de este pueblo, que siempre ha sido Tuyo, que conmigo y en Tu nombre ha vencido con heroísmo al enemigo de la verdad en este siglo”.

Por Javier Navascués