Por qué es errado minimizar la importancia de los pecados sexuales

Es muy frecuente escuchar estos días aquello de que los pecados relacionados con el sexto mandamiento no son tan importantes, que no hay que prestarles tanta atención porque, al fin y al cabo, hay pecados mucho más graves. A continuación se suele añadir, como ejemplos de pecado mayores, la injusticia social, la desigualdad o la discriminación de los inmigrantes.
Los ejemplos, aunque se pueden matizar, suelen ser malos. La injusticia social es, en muchos casos, un término etéreo que camufla el resentimiento y la envidia de quienes la denuncian, acabar con la desigualdad significaría convertirnos a todos en esclavos uniformes y discriminar, esto es, tratar de modo diferente a quien está en situación diferente, es un acto de justicia. Por eso me gusta más lo que tradicionalmente ha enseñado la Iglesia sobre los pecados más graves.









