La importancia de las deudas en el Padrenuestro

Soy de aquellos a quienes el cambio en el Padrenuestro, cuando de perdonar deudas pasamos a perdonar ofensas, dejó algo perplejo. Y por supuesto que me parece magnífico perdonar ofensas, pero cuando me paro a pensarlo con un poco de atención, me parece que, aunque similares, una ofensa no es lo mismo que una deuda. Y por otro lado, lo cierto es que la oración del Padrenuestro, tal y como la enseñó Jesús a sus discípulos y fue recogida y transmitida, habla de deudas. Creo también que, como norma general, nunca me ha parecido buena idea cambiar las palabras que hemos recibido como directamente pronunciadas por Cristo.
Debo confesar, no obstante, que tampoco le había dado muchas más vueltas al asunto. Hasta que me topé con un librito de Simone Weil precisamente sobre el Padrenuestro; una serie de reflexiones, breves, sobre esta oración que la filósofa francesa aprendió de memoria cuando no tenía fe y que repetía, fascinada, a diario.
