Juegos Olímpicos de invierno: otra estafa más de la ideología de género
Que la ideología de género es un sinsentido contrario a la más elemental realidad es algo bien sabido. Que además es un timo que algunos aprovechan para sus propios intereses es algo cada vez más evidente.
La última peripecia ha tenido lugar en los Juegos Olímpicos de invierno de Milán-Cortina. Su protagonista ha sido Elis Lundholm, una esquiadora sueca cuya especialidad es el esquí «mogul», un tipo de esquí de estilo libre que se practica sobre una superficie llena de baches y donde se priorizan las acrobacias aéreas y la velocidad. Resulta que Elis es una mujer que ha decidido «salir del armario» y declarar que se autopercibe como hombre (aclaración: no se ha operado ni ha tomado hormonas).

Aunque ya se sabe que hay que ir con mucho cuidado con eso de las generalizaciones, creo que se puede afirmar que la Iglesia católica, en el último medio siglo, se ha «feminizado», haciendo, por ejemplo, más hincapié en lo emocional y arrumbando algunos aspectos clave que hasta no hace mucho eran profusamente cultivados. Uno de los resultados de este proceso ha sido que una parte muy significativa de los varones jóvenes se alejan de una Iglesia donde les cuesta encontrar su lugar.