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4.02.15

Fe y Razón N° 106 -con una apelación filial al Papa Francisco

Fe y Razón

Revista virtual gratuita de teología

Publicación del Centro Cultural Católico “Fe y Razón”

Desde Montevideo (Uruguay), al servicio de la evangelización de la cultura

Nº 106 –2 de febrero de 2015

Tabla de Contenidos

 

Sección

Título

Autor o Fuente

Editorial

Apelación filial al Papa Francisco sobre la familia

Equipo de Dirección

Magisterio

El equilibrio inviolable del «depositum fidei»

Papa Beato Pablo VI

Teología

María, Madre y Mediadora, Esperanza de la Iglesia en la  hora de la nueva evangelización

Mons. Dr. Jaime Fuentes

Teología

Fe y duda son incompatibles entre sí

Ing. Daniel Iglesias Grèzes

Actualidad

Los enemigos de mis enemigos no son mis amigos

R.P. Antonio Ocaña Pasquau SJ

Familia y Vida

Sobre la ley de aborto

Lic. Néstor Martínez Valls

Familia y Vida

«Matrimonio homosexual»: la nueva dictadura

Bradley Miller

Oración

Salmo 103

Biblia de Jerusalén


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30.01.15

El equilibrio inviolable del «depositum fidei» [“depósito de la fe”] (Papa Beato Pablo VI)

Audiencia General del Miércoles 19 de enero de 1972

Tratad de poner vuestra mente, vuestro espíritu, de hecho vuestra conciencia de vivir, delante del cúmulo de las cuestiones principales, aquellas que se refieren al origen del universo, el sentido de la vida, el ansia de conocer el destino de la humanidad, el fenómeno religioso que pretende responder a estos problemas, absorbiendo y superando lo que la ciencia y la filosofía nos pueden decir al respecto; y tratad de colocar el hecho cristiano en medio y por encima de tales interrogantes, que reconocidos en sus exigencias ilimitadas llamamos tinieblas, pero que en el encuentro con el hecho cristiano mismo se iluminan, y dejan entrever su misteriosa profundidad y a la vez cierta nueva maravillosa belleza, y sentiréis resonar dentro de vosotros, como si fuesen pronunciadas en este mismo instante, las conocidas palabras del Evangelio de Juan: «La luz brilla en las tinieblas» (Juan 1,5); el panorama del cosmos se ha iluminado como si en la noche hubiese salido el sol, las cosas muestran su orden encantador y todavía explorable; y el hombre casi riendo y temblando de alegría llega a conocerse a sí mismo, y se descubre como el viandante privilegiado que camina, mínimo y supremo, en la escena del mundo, con la simultánea conciencia de tener derecho y capacidad de dominarlo, y de tener a la vez el deber y la posibilidad de trascenderlo en la fascinación de una nueva relación que lo supera: el diálogo con Dios; un diálogo que comienza así: «Padre nuestro, que estás en el cielo…».

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21.11.14

¿Se puede creer y dudar a la vez?

Hay quienes piensan que, en materia religiosa, la fe es compatible con la duda. Es una postura absurda, porque viola el principio de no contradicción. El que cree en una afirmación religiosa asiente a ella, mientras que el que duda de esa misma afirmación no asiente a ella, ni tampoco a la afirmación contraria; y simplemente no es posible asentir y no asentir al mismo tiempo y en el mismo sentido a la misma afirmación.

Más aún, el Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que la duda es un pecado contra la fe:

“El primer mandamiento [“Amarás a Dios sobre todas las cosas”] nos pide que alimentemos y guardemos con prudencia y vigilancia nuestra fe y que rechacemos todo lo que se opone a ella. Hay diversas maneras de pecar contra la fe:

La duda voluntaria respecto a la fe descuida o rechaza tener por verdadero lo que Dios ha revelado y la Iglesia propone creer. La duda involuntaria designa la vacilación en creer, la dificultad de superar las objeciones con respecto a la fe o también la ansiedad suscitada por la oscuridad de ésta. Si la duda se fomenta deliberadamente, puede conducir a la ceguera del espíritu.” (n. 2088).

Por supuesto, es posible sufrir la tentación de dudar acerca de una o varias verdades de fe sin caer en esa tentación. En sí misma, la tentación no es pecado. En el Padrenuestro pedimos a Dios Padre que no nos deje caer (que nos sostenga) en la tentación.

Por último, no es lo mismo dudar de una verdad de fe que sentir el peso de una dificultad intelectual relacionada con esa misma verdad. Un cristiano, sin dejar de creer firmemente en el dogma trinitario, puede tener muchas dificultades para entender qué quiere decir que Dios es uno en naturaleza y trino en personas y cómo compaginar ambas cosas. El Beato John Henry Newman, quizás el mayor teólogo del siglo XIX, lo expresó muy bien (lo cito de memoria): “Dificultad y duda son dos magnitudes inconmensurables entre sí. Diez mil dificultades no hacen una sola duda”.

 

Ing. Daniel Iglesias Grèzes


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29.08.14

Despedida provisoria

Queridos amigos: Por razones personales me veo en la obligación de reducir notablemente por un tiempo mi dedicación a este blog. Estoy bastante sobrecargado de compromisos familiares, laborales y apostólicos y debo reducir estos últimos en beneficio de los dos primeros. Pero esto no es un “adiós” sino un “hasta pronto". Tal vez dentro de seis meses pueda volver a dedicar más horas a “Razones para nuestra esperanza". Entre tanto, mi tarea aquí se reducirá básicamente a publicar los sucesivos números de la revista virtual “Fe y Razón". Aunque tampoco prometo no publicar nada más durante ese período. Seguiré leyendo y estudiando, y si alguna vez sintiera una urgencia irreprimible de expresar una opinión o de compartir un material ajeno, lo haré de todos modos.

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9.08.14